Desde el pasado 5 de octubre, y hasta el próximo 5 de febrero de 2017, se puede visitar en el Espacio de Telefónica Fundación en la Gran Vía de Madrid, una pedagógica exposición dedicada a un cineasta nada sospechoso de producir aburrimiento, el maestro Alfred Hitchcock.
“Hitchcock, más allá del suspense” es el título bajo el que se presenta la exposición dedicada al mago del suspense, que a través de cinco espacios invita a sumergirse en el cine de Alfred Hitchcock, a volver a visitar sus películas, o para los más jóvenes o menos conocedores, empezar a ver un cine que resulta imposible que deje indiferente a sus espectadores.
Después de disfrutar de la exposición donostiarra “Wellcome, Mr. Hithcock”, que narraba con casi un centenar de deliciosas fotos la estancia del cineasta en el Festival de San Sebastián en 1958, casi sin solución de continuidad, tenemos la ocasión de gozar con otra, que aborda ya más directamente sus películas, el toque Hitchcock, la visión del hombre y la mujer, sus trucos visuales, el modo en que creaba suspense, el uso de la arquitectura y de la moda.
Su comisario, el también cineasta Pablo Llorca, ha concebido una muestra sobria, elegante, que utilizaba bien las pantallas –esas cinco que muestran otros tantos cinco famosos besos–, explica la superposición de capas que crean un efecto agobiante –Los pájaros–, y hasta crea un espacio que nos traslada a la ducha de Psicosis con un inquietante asesino al acecho.
Algunos elementos de vestuario, gráficos con el tono emocional de una escena, storyboards, anuncios para una película pidiendo puntualidad y que no se desvele el final, la exposición recuerda cómo Hitchcock gustaba de aparecer brevemente en sus filmes, sus célebres cameos, y el marketing que supo hacer de su obra, con él como inesperado embajador, gracias a su oronda y calva figura, y su particular sentido del humor.
Por supuesto que una exposición no puede agotar al personaje, y uno puede echar en falta que aborden algunos aspectos de su formación y sus películas, pero desde luego, el resultado es magnífico, y para muchos puede ser la introducción ideal para decidirse a ver Psicosis, La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado, Con la muerte en los talones… ¿Qué será, será? Probablemente el comienzo de una hermosa amistad con un director y sus magníficas películas. Los diversos talleres previstos para un público de todas las edades, pueden ayudar, qué duda cabe.
