Esta semana se puede optar por el amor, ir a la guerra, retrotraerse al pasado victoriano o jugar con piezas de Lego a los agentes secretos. Ha llegado oficialmente el otoño, se caen las hojas de los árboles, y empieza la temporada alta de cine.
Para celebrarlo, el británico Stephen Frears estrena La reina Victoria y Abdul, la historia de amistad entre la otoñal reina Victoria y el joven secretario indio Abdul Karim. Un film elegante, ameno y con cierto humor británico, que tiene como plato fuerte a la siempre inmensa Judi Dench, de nuevo en la piel de la monarca veinte años después de Su majestad Mrs. Brown.
Al servicio de Su Majestad está el protagonista de Kingsman: El Círculo de Oro, segunda entrega de las peripecias de Egsy, agente del servicio secreto británico. Plagada de humor subido de tono, aumenta la espectacularidad, pero se pierde la frescura del original.
A los niños y a quienes tengan espíritu infantil les irá mejor La Lego Ninjago película, tercer film que se sitúa en el universo del juguete de construcción, que esta vez parodia el cine de artes marciales.
No sólo se puede viajar a oriente a través de las carteleras, que traen también un film de Dinamarca, Una guerra (A War), sobre un oficial danés destinado ala guerra de Afganistán, mientras su esposa trata de educar a sus tres hijos. De Alemania proviene Bye Bye, Germany, donde varios supervivientes del Holocausto recurren a la picaresca para reunir dinero para trasladarse a Estados Unidos. El rumano Radu Mihaileanu convence, pero no llega a ala altura de trabajos como El concierto con La historia del amor, sobre un inmigrante polaco en Nueva York que se enamora por primera vez.
Quienes prefieran quedarse en nuestro país, que es donde mejor se come, tienen una cita con Los comensales, documental en el que una escritora y un director se reúnen con cuatro actores para un proyecto teatral, pero acaban hablando de lo divino y lo humano.
