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Biografía

Judi Dench

Judi Dench

85 años

Judi Dench

Nació el 09 de Diciembre de 1934 en York, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 1 Oscar (más 1 premios)

Su Majestad del teatro

06 Marzo 2012

En el teatro británico es toda una institución desde los años 50. Siempre había dejado de lado el cine, hasta la década de los 90, cuando Judi Dench empezó también a lograr el reconocimiento que su calidad interpretativa merece, casi siempre como dama con autoridad que impone respeto, ya sea jefa o monarca.

Nacida el 9 de diciembre de 1934, en York (Reino Unido) Judith Olivia Dench, conocida desde pequeña como 'Judi', pertenece a una humilde familia de cuáqueros. Estudió en la prestigiosa Central School of Speech and Drama de la capital británica.

Su talento era tan arrollador desde el primer momento, que a los 17 años debutó sobre las tablas con el difícil papel de Ofelia, en "Hamlet". Desde entonces se convirtió en toda una garantía de calidad del teatro británico, con llenos a diario, sobre todo desde que protagonizó en los escenarios "Romeo y Julieta", a las órdenes de Franco Zeffirelli, ocho años antes de que éste filmara su célebre adaptación cinematográfica. También arrasó encarnando a Sally Bowles en Cabaret, tres años antes de que Liza Minnelli triunfara con el personaje en las pantallas.

Aunque siempre le ha dado absoluta prioridad a las tablas, triunfó en la televisión con su primer trabajo, como protagonista de Hilda Lessways, seguida de diversas series, como A Fine Romance, donde compartía la pantalla con Michael Williams, el hombre de su vida, con el que se casó en 1971. En cine debutó en 1964 con The Third Secret, de Charles Crichton, pero este medio siguió siendo durante mucho tiempo muy secundario para ella, aunque tuvo intervenciones destacadas, en el film de Sherlock Holmes Estudio de terror, como secundaria junto a Vanessa Redgrave en Un pasado en sombras, en el rol de entrañable esposa de Anthony Hopkins en La carta final, o como escritora que traiciona a su amiga en Una habitación con vistas.

Empezó a considerar las posibilidades del séptimo arte más en serio, después de dirigir a Kenneth Branagh y Emma Thompson en una versión escénica de "Mucho ruido y pocas nueces". Branagh le dio el papel de la posadera Nell Quickly en su ópera prima, Enrique V (1989), adaptación de la obra de Shakespeare, donde también aparecía Thompson. Repitió a sus órdenes en Hamlet (1996), donde encarnaba brevemente a la reina Hécuba.

El propio Pierce Brosnan, cuando iba a convertirse por primera vez en James Bond, tuvo la idea de que el jefe del agente con licencia para matar podría ser sustituido por una mujer. El mismo Brosnan sugirió el nombre de Dench, por su imagen de dama experimentada, con autoridad. Debutó en la saga con GoldenEye, y desde entonces ha repetido en El mañana nunca muere, El mundo nunca es suficiente, Muere otro día, e incluso sobrevivió al propio Brosnan al aparecer en 007 Casino Royale y Quantum of Solace, donde éste había sido sustituido por Daniel Craig.

Paralelamente, Dench se consagraba entre los cinéfilos con Su Majestad Mrs. Brown, donde realizaba un brillante trabajo como la Reina Victoria de Inglaterra, que tras quedarse viuda recuperaba las ganas de vivir gracias a uno de sus ayudantes. Por su trabajo recibió una candidatura al Oscar. Poco después, el responsable del film, John Madden, volvió a contar con ella para interpretar a otra soberana inglesa, Isabel I, en Shakespeare enamorado, con la que por fin se hizo con el premio de la Academia, a pesar de que sólo aparecía ocho minutos en pantalla. "Tras ser la Reina Victoria y la Reina Isabel, pronto dará vida a otra reina en el cine: George Michael", había dicho en una de sus bromas Whoopi Goldberg, antes de que la actriz saliera en pos de su galardón.

Los votantes de estos premios adoran a Dench, pues posteriormente recibió otras cuatro candidaturas, por su trabajo como anciana distanciada con su hija que traba amistad con Juliette Binoche, en Chocolat, su encarnación de la escritora Iris Murdoch en su madurez (de joven la encarnaba Kate Winslet), en Iris (2001), su viuda reconvertida en empresaria de espectáculos subidos de tono, en Mrs. Henderson presenta, y la profesora que apoya a su compañera (acusada de haber mantenido relaciones con un alumno) en Diario de un escándalo.

En los últimos años, Dench ha tratado de recuperar el tiempo perdido en el cine, desarrollando una intensa actividad. Apareció en títulos muy dispares, como Las crónicas de Riddick, La importancia de llamarse Ernesto (2002), Orgullo y prejuicio, el musical Nine, La última primavera, Jane Eyre, Mi semana con Marilyn, El exótico Hotel Marigold o Skyfall. Demostró especialmente su talento en J. Edgar, como mujer represora, madre del protagonista.

La Reina Isabel II decidió en 1988 otorgarle el título de Dama del Imperio Británico. En 2001, falleció Michael Williams, su esposo, con el que había tenido una hija.

A finales de febrero de 2012, la actriz quiso poner fin a los extendidos rumores sobre que iba a quedarse ciega, debido a una enfermedad. Para ello, hizo público un comunicado en el que reconocía que sufría degeneración macular por la edad. "Este tipo de enfermedad afecta a miles y miles de personas en todo el mundo que tienen que enfrentarse a ello. Es algo con lo que tengo que aprender a lidiar y a lo que me tengo que adaptar pero no conlleva ceguera", aseguraba la actriz, que aunque tiene que recurrir a otras personas para que le lean los guiones, asegura que no tiene pensado retirarse.

Oscar
1999

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia
Filmografía
Blithe Spirit

2021 | Blithe Spirit

Artemis Fowl

2020 | Artemis Fowl

Adaptación de la primera novela de la saga juvenil ideada por el irlandés Eoin Colfer. Sigue al personaje del título, Artemis Fowl, un chaval de doce años que pertenece a un singular linaje que combate con las criaturas fantásticas que viven de incógnito en el interior de la Tierra, hadas, elfos y centauros. Cuando su millonario padre, que se llama igual y habita en una magnífica mansión, es secuestrado, a él le toca hacerse cargo del negocio familiar, con la ayuda de Butler –personaje tomado prestado de “Batman”, sin duda–, un mayordomo negro de ojos azules, que le introduce en una serie de secretos que ignoraba por completo. Lo que le lleva a secuestrar a la hada Holy Short, de cuyos sortilegios se protege llevando unas gafas oscuras, al más puro estilo Men in Black. Parece que en Disney han tomado gusto a la idea de unir el mundo ordinario con el de las criaturas mágicas, visto el último estreno de Pixar, Onward. Por otro lado, han debido pensar que en Warner hicieron el negocio del siglo adaptando las novelas de J.K. Rowling de cierto niño mago llamado Harry Potter, y que ahora les toca a ellos. Sea como fuere, y sin tener un conocimiento directo de las novelas de Colfer, en lo relativo al film, lo mínimo que se puede decir es que estamos ante un resultado irregular, en el que han pesado algunos factores. Para empezar, Kenneth Branagh puede no ser el mejor director para acometer una película familiar. Cierto que entregó una Cenicienta aceptable, pero lo suyo es Shakespeare, o películas para un público adulto, e incluso su incursión al cine de superhéroes, Thor, resultó un tanto cansina. Aquí se advierte que tenemos un buen director, capaz de manejar una superproducción, pero falta pasión en lo que se cuenta, como si el propio Branagh fuera terriblemente consciente de la condición de pastiche del producto que tiene entre manos. Hasta en uno de sus puntos fuertes, la dirección de actores, queda sobrepasado por la parafernalia de los efectos visuales. Es cierto que el diseño de criaturas está bastante logrado, sobre todo deslumbra el primer atisbo que tenemos de un mundo fantástico insospechado, o la irrupción en una boda, pero se acaba pagando el precio de unas interpretaciones limitadas, incluso de una dama como Judi Dench, o de un Colin Farrell que se esfuerza en los momentos en que aparece. Además los chavalillos protagonistas, los desconocidos Ferdia Shaw y Lara McDonnell, resultan bastante sosetes, mientras que el Butler de Nonso Anozie es un ayudante sin garra, y el prisionero gigantón de Josh Gad con que arranca el film, está un poquito pasado de rosca.

5/10
Six Minutes to Midnight

2019 | Six Minutes to Midnight

Off the Rails

2019 | Off the Rails

Cats

2019 | Cats

Adaptación al cine del célebre musical de Andrew Lloyd Webber, estrenado en los escenarios de Londres en 1981, y que se inspiraba en unos poemas felinos de T.S. Eliot. La trama transcurre durante una noche, cuando la gata blanca Victoria es abandonada en un callejón por sus desaprensivos dueños. Allí conoce a los gatos jélicos, que viven entre cubos de basura, pero que se muestran orgullosos de quienes son por su triple nombre, el que les dan los dueños, el personal, y sobre todo el secreto que no se puede revelar. Uno de ellos ascenderá esa noche a la capa celestial, para gozar de una nueva vida gelical, y los aspirantes deberán mostrar los méritos que les hacen acreedores de tal privilegio. Quien no juega demasiado limpio es Macavity, que hace desaparecer a quien se interpone en su camino. Había grandes esperanzas en que Tom Hooper, que trasladó a la pantalla con éxito el musical Los miserables, hiciera otro tanto con Cats. Pero el resultado es tremendamente decepcionante, cabría parafrasear el refrán y asegurar que “gato maullador, poco arañador”, porque su film gatuno se muestra visualmente desvaído casi desde el principio, por el aspecto de los actores caracterizados para la ocasión y por una paleta de colores e iluminación que en muchos momentos contribuye a la atmósfera gris que recorre roda la narración. Tal vez hay que concluir que Hooper se encuentra más cómodo con historias de corte realista como la obra de Victor Hugo o El discurso del rey, que con la fantasía que maneja en esta ocasión. Da idea de sus problemas el número de Rebel Wilson con ratoncitos con rostro humano “The Old Gumbie Cat”, donde los efectos visuales son un poquito chapuceros y risibles, la gata Jennyanydots parece diminuta. El director no logra crear empatía con los personajes, porque aparecen y desaparecen sin que sus cuitas importen demasiado, unos y otros parecen inconexos, defecto que no se trata apenas de disimular. De modo que el que más emoción debía despertar, Grizabella, interpretada por Jennifer Hudson, que canta muy bien sus temas “The Glamour Cat” y “Memory”, sólo lo logra por la fuerza de la composición musical, pero no porque nos toque la fibra sensible la compasión que la ingenua Victoria –la más bien sosita Francesca Hayward– siente por ella. Lo mismo cabe decir de Bombalurina, que le sirve a Taylor Swift para debutar en la pantalla grande cantando un nuevo tema, “Beautiful Ghosts”, pero vamos, que lo suyo no ha sido como Lady Gaga en Ha nacido una estrella, no hay para ella un papel digno de ese nombre, todo indica que se ha querido añadir al tirón del musical el de la cantante, saliendo el tiro por la culata.

4/10
La espía roja

2018 | Red Joan

Una película de espías a la vieja usanza. De estructura clásica. Académica. Previsible tal vez. Pero que se ve bien, no molesta demasiado, y contiene buenas interpretaciones. Se inspira en un caso real y esta estructurada por el proceso de detención de la anciana Joan Stanley (Judi Dench), y subsiguiente interrogatorio, se le acusa de espionaje, de haber proporcionado secretos sobre el programa nuclear británico a los soviéticos tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Entremedias se intercalan los pasajes juveniles de Joan (Sophie Cookson), cuando logra dedicarse a lo que le apasiona la ciencia, al tiempo que movida por su ideales frecuenta círculos comunistas. Allí conoce a otros jóvenes apasionados por cambiar el mundo, como el hombre que ama, Leo, y Sonya, su prima, ambos exiliados comunistas de origen judío. Trevor Nunn, forjado en la Royal Shakespeare Company y el Royal National Theatre, que ha dirigido, y cineasta competente aunque nunca brillante en títulos como la shakespereana Noche de reyes, lleva la intriga con buen pulso, pero sin nunca apasionar. Como sucede en la reciente Los archivos del Pentágono, se introducen momentos que critican las discriminaciones sufridas por la mujer en la época, que resultan demasiado obvios, casi risibles, la servidumbre a lo políticamente correcto no ayuda.

5/10
El último acto

2018 | All Is True

Pequeña pieza de cámara de Kenneth Branagh, cineasta especializado en llevar el imaginario de William Shakespeare al cine, con versiones notables de Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Hamlet y Trabajos de amor perdidos, además del film En lo más crudo del crudo invierno, que describe la puesta en escena de “Hamlet” por parte de una pequeña empresa teatral. La exploración continúa con El último acto, film que especula acerca de los últimos años del genial escritor, cuando tras arder el Globe Teather donde se representaba “Enrique VIII”, también conocida como “Todo es verdad”, regresa a su Strattford natal, ya nunca volverá a escribir o representar en los escenarios. Allí se reencuentra con su esposa Anna, y sus hijas Susanna y Judith, ésta melliza de Hamnet, hijo varón muerto a temprana edad, suceso que dejó destrozado a William. Quizá la mayor debilidad del film estriba en su capacidad de desconcertar al espectador, que no encuentra un motor que conduzca la acción. Vemos a los personajes en su vida doméstica, con largos planos sostenidos, iluminados de modo naturalista, a veces con las simples luces de las velas. Y en tal tesitura se pone el acento en la idea, no contrastada, de que Shakespeare no sabría apreciar suficientemente el genio femenino que aletea en su esposa e hijas, añorando al retoño muerto –la presencia de su fantasma parece una vuelta de tuerca al fantasma del padre de Hamlet–, y quizá culpabilizando a Judith por haber sobrevivido a su hermano. Aquí asoman reivindicaciones feministas algo anacrónicas, en que las mujeres no habrían podido desarrollar su talento en un mundo de hombres. De todos modos, el film se sigue con interés, con muchos guiños a la obra de Shakespeare, aunque con un tono realista de autenticidad, muy diferente por tanto del de Shakespeare enamorado, y que podría llevar a engaño en algún extremo al espectador no avisado. El libreto está escrito por Ben Elton, conocido en Reino Unido por la curiosa sitcom de la BBC Upstart Crow, que bromea con la rivalidad entre Shakespeare y Robert Green. Kenneth Branagh encarna con poderío a Shakespeare, con un aire que a veces recuerda a Ben Kingsley, también por las entradas de su alopecia. Cuenta con un reparto estupendo, con nombres consagrados como Judi Dench, que da vida a su esposa, y Ian McKellen, que como conde de Southampton comparte una magnífica escena con Branagh con la lectura de sus sonetos como leitmotiv. Supone además un agradable descubrimiento Kathryn Wilder, que da vida Judith.

6/10
Nothing Like a Dame

2018 | Nothing Like a Dame

Cuatro veteranas de la interpretación –Eileen Atkins, Judi Dench, Maggie Smith y Joan Plowright– se reúnen para tomar el té y charlar y discutir sobre sus respectivas carreras cinematográficas, echando una rica mirada atrás. Agradable y simplicísimo documental del prestigioso Roger Michell (Notting Hill) que supone todo un homenaje al ofició de actriz, gracias al estupendo reparto de estrellas británicas que consigue reunir. Salen a relucir momentos jugosos de sus vidas, lo cual lleva pareja la consiguiente nostalgia mientras fluyen los recuerdos y las sonrisas.

6/10
Asesinato en el Orient Express

2017 | Murder on the Orient Express

Vistosa adaptación de la homónima novela de misterio de Agatha Christie, que ya conoció otra célebre versión cinematográfica a cargo de Sidney Lumet en 1974. Aquí toma el relevo Kenneth Branagh, un director cuidadoso, exquisito incluso, que tiene su punto fuerte en la dirección de actores, en el cara a cara, con lo que la reunión de un grupo de personas que interactúan en un espacio reducido –una casa (Los amigos de Peter), una vieja abadía (En lo más crudo del crudo invierno) o un tren, como es el caso– es sin duda un perfecto caramelito. Durante un trayecto del Orient Express, tren de lujo que parte de Estambul con destino a Londres, se reúnen pasajeros variopintos: una princesa rusa y su sirvienta; un profesor alemán; una institutriz; un doctor; un marchante de arte, su mayordomo y su secretario; una dama madura, tan bella como seductora; un joven empresario hispano; dos nobles rusos; una misionera: y por último el belga Hércules Poirot (o, según corrige él mismo, “Hercule”, ya que nunca ha sido domador de leones), quizá el más célebre detective del mundo. Cuando uno de los pasajeros es asesinado, Poirot tendrá la ocasión de demostrar que su fama responde a la realidad. Lo primero que llama la atención Asesinato en el Orient Express es su acabado visual. Desde las primeras imágenes en Jerusalén (modélico prólogo), siguiendo por la tumultuosa secuencia de Estambul hasta las tomas montañosas que recogen el discurrir del tren, se disfruta de una soberbia recreación de época y un formidable uso de los efectos especiales, magníficamente acompañados de la fotografía de Haris Zambarloukos. Luego el film se sigue con interés, gracias a la variedad de personajes y las intrigas de la investigación, que se despliega en un “in crescendo” hasta el final, con planos muy cuidados y algunos escogidos encuadres mimados por el director. Quizá el guión de Michael Green (Logan, Blade Runner 2049) se precipita un poco en el último tramo, donde la celeridad de algunas deducciones puede hacer perder el hilo, y ciertamente no presta la misma atención a unos y otros personajes, pero en conjunto hay un elogiable equilibrio y también escuchamos algún diálogo portentoso: “si me sigue mirando así, voy a tener que cobrarle el alquiler”, espeta en un momento la seductora Lady Hubbard. Habrá parte del público que prefiera la versión clásica (si se puede hablar así), también porque Branagh moderniza cierto aspecto de la historia y del propio personaje de Poirot, que él mismo encarna a la perfección, cuya puesta en escena final podría parecer excesivamete teatral y melodramática. Aparte, claro está, tenemos la ambigua visión acerca del bien, el mal y la justicia moral, que sin duda sirve en bandeja un magnífico tema para el debate, pero que a algunos puede parecer también desafortunada en los razonamientos expuestos en el film. Entre el espléndido reparto, lleno de rostros conocidos, además de un ajustado Branagh (al que le hubiera venido bien mantener más el humor del arranque), destacan los trabajos de Daisy Ridley y Michelle Pfeiffer. 

6/10
La reina Victoria y Abdul

2017 | Victoria and Abdul

1887. En Inglaterra se celebran las fiestas con motivo del cincuenta aniversario de la coronación de la reina de Victoria. Dos súbditos venidos de la India serán encargados de ofrecer un presente a la reina. A ésta le caerá en gracia uno de ellos, el joven y apuesto Abul Karim, un indio musulmán, optimista y bondadoso, que pronto se convertirá en su amigo y confidente, ante la desaprobación de la corte. Una historia sumamente adecuada para ser plasmada en pantalla por el británico Stephen Frears, debido al costumbrismo que desprende, y al respetuoso y a la vez realista y fresco retrato de la anquilosadas costumbres de la monarquía de Inglaterra, algo que ya ofreció con genialidad en La reina. Sabe mostrar así la aburrida y cuadriculada vida de una reina ya casi anciana, que ha de presidir todo tipo de eventos protocolarios con el espíritu de quien se siente sola, llevada de aquí a allá, esclavizada por su cargo y sus deberes, perdidos ya todos los alicientes políticos y sentimentales que podrían aliviar el tedio de sus obligaciones. Abdul será quien durante los últimos años de su vida le abra la puerta a la ilusión, a la naturalidad, quien ampliará su vista más allá de los ceremoniosos actos oficiales. Valiéndose del libro Shrabani Basu como material de apoyo, Frears logra una película emotiva y agradable, inspirada en hechos reales. El guión de Lee Hall (Billy Elliot) se muestra especialmente lúcido en algunos pasajes encaminados a perfilar los caracteres que ya quedarán definidos para el resto del film: la reina, Abdul, Mohammed, el secretario Sir Henry Ponsonby, etc. El inicio es modélico en este aspecto, además de incluir gags servidos por el director con sabio humor británico. Por el contrario, también se observa en el conjunto poca evolución argumental: una vez mostrada la unión especial entre la reina y Abdul (reducida a una especie de amor a primera vista, más que desarrollada en profundidad), y su no aprobación por los funcionarios de la corte (su hijo, su secretario y su médico, en primer lugar), la película se vuelve algo banal e insulsa, sin situaciones memorables. Correctamente rodada y ambientada, lo mejor de La reina Victoria y Abdul es sin lugar a dudas la composición de Judi Dench, que trabaja para Frears por cuarta vez en su carrera. No es la primera vez que se mete en el papel de la célebre monarca decimonónica, pues ya ofreció otra cautivadora interpretación de la reina en Su majestad Mrs. Brown, película de John Madden por la que fue nominada al Oscar. Aquí desde luego vuelve a ser dueña y señora del film, con escenas impresionantes –la confidencia de su soledad, la apología personal frente a sus tres estrechos colaboradores, sus palabras en el lecho de muerte– que confirman una vez más su talento y bien podrían ser merecedoras del Oscar.

6/10
Tulip Fever

2016 | Tulip Fever

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

2016 | Miss Peregrine's Home for Peculiar Children

Vuelve el mejor Tim Burton, el director entrega un cuento de calidad con una maestría que no se le veía desde Big Fish y La novia cadáver, de 2003 y 2005 respectivamente. Se trata de la adaptación de la novela juvenil homónima de Ransom Riggs, que en su estructura de un adolescente que viaja a un mundo fantástico, todo un proceso de maduración, tiene mucho en común con Alicia en el País de las Maravillas, pero aquí los logros de Burton son mayores, consigue cierto realismo en el mundo mágico que nos pinta, nos creemos lo que vemos. Jake es hijo único, en el colegio le toman el pelo, su padre tiene la cabeza literalmente llena de pájaros (es ornitólogo, o eso pretende) y no le hace mucho caso. En cambio tiene una conexión especial con su abuelo Abe, que de pequeño le contaba apasionantes cuentos. Una noche le llama por teléfono alarmado, necesita su ayuda, está siendo atacado por alguien, y le da unas pistas sobre un lugar en el que habría estado en 1943, la casa de Miss Peregrine para niños peculiares, una suerte de, nunca mejor dicho, "peculiar" orfanato. Cuando llega lo encuentra muerto, y la versión oficial es que algún animal le atacó. Pero Jake queda afectado hasta el punto de que acuden a una psicoterapeuta, que acepta la sugerencia del chico de viajar a Gales, donde estuvo ese orfanato que fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. Allí encontrará una puerta que le lleva a un mundo fantástico, de niños peculiares, o sea, con un don, custodiados por miss Peregrine; el mismo Jake va a enterarse de que es un niño peculiar; y que sus nuevos amigos viven en un bucle, en una especie de "día de la marmota", donde en cada jornada toca protegerse de terribles enemigos, Barron, los Huecos y diversos monsturos. Lo mejor que puede decirse de la película es que nunca deja de sorprender. Llama la atención el guión sin fisuras ni caídas de ritmo urdido por Jane Goldman, acostumbrada a las lides de las tramas fantásticas y acción, pues escribió los libretos de títulos como Stardust y La mujer de negro, Kingsman y su secuela, y dos entregas de X-Men. Su alianza con Burton resulta perfecta, pues el director se encuentra muy a gusto con una amplísima galería de personajes estrambóticos e inadaptados, buenos y malos, y puede dar rienda suelta también a su sentido del humor, esos ojos que anhelan tener los Huecos, o el Barron compuesto por un delirante Samuel L. Jackson, verdaderamente genial. Además de que la narración es agilísima, visualmente el film es muy original, en decorados y diseño del aspecto de los personajes y su vestuario, con magníficos efectos especiales, donde destaca la batalla de los gigantes y los esqueletos, todo un deslumbrante homenaje nada disimulado a Ray Harryhausen.

8/10
El nuevo exótico Hotel Marigold

2015 | The Second Best Exotic Marigold Hotel

Con la inestimable ayuda de su huésped y socia Muriel Donnelly, Sonny Kapoor acaricia sueños de expansión del exótico Hotel Marigold, con la muy probable compra de un nuevo local e inversión extranjera de un importante grupo. Lo que supone un visitador anónimo que debe evaluar las posibilidades del proyecto, y que Sonny cree que es un nuevo cliente de su establecimiento, Guy Chambers, con quien se muestra en extremo obsequioso, lo que contrasta en el modo en que trata a la recién llegada Lavinia, que se aloja ahí pensando en traerse en algún momento a su anciana madre. Todo ocurre mientras Sonny hace los preparativos de su inminente boda, que conlleva un gran festejo, y los celos por un presumido primo, que se muestra demasiado amable con la novia. Por otra parte a Evelyn Greenslade le surge una oportunidad laboral vendiendo ropa, mientras Douglas Ainslie sigue mostrándose enamorado de ella, aunque hay una timidez mutua que impide la comunicación de sentimientos. Secuela de El exótico Hotel Marigold, orquestada por el mismo director, John Madden, y el mismo guionista, Ol Parker, y la mayor parte del reparto original, casi todos actores veteranos que hacen sus papeles casi con ojos cerrados. Confirma la impresión del original de que se podrían orquestar historias sin fin en torno al establecimiento y sus ocupantes y gestores, a modo de serie televisiva, y que puede ejercer un claro atractivo en el público adulto de cierta edad, que se repite con razón que la jubilación o ciertas limitaciones físicas no suponen el final de la vida, o que ésta empiece a carecer de sentido, si se ponen en funcionamiento los talentos personales y la preocupación por los demás. Cinta de relaciones y altibajos amorosos, que combina las sonrisas y lágrimas, tiene las mismas virtudes y defectos que el film que le precedió. La cinta se ve con agrado –aunque su metraje se hace largo–, pero la mirada al ser humano y sus intereses vitales resulta demasiado epidérmica, los buenos sentimientos que la atraviesan se antojan un tanto superficiales, les falta calado, aunque para eso está el buen hacer de actores como Maggie Smith, Judi Dench o Richard Gere. Acaba resultando algo cargante Dev Patel, con su sempiterna actitud atolondrada.

5/10
Agu Trot de Roald Dahl

2015 | Roald Dahl's Esio Trot

Romántica adaptación de un cuento de Roald Dahl en cuyo guión ha intervenido el especialista Richard Curtis (Love Actually, Una cuestión de tiempo), con la producción de los hermanos Weinstein. Sigue al solterón ya jubilado Mr. Hoppy, tímido hasta la médula, que se ha enamorado de Mrs Silver, la viuda que acaba de mudarse al piso que está debajo del suyo. Incapaz de confesarle sus sentimientos, y sabedor de la frustración de ella porque su querida tortuga Alfie no crece, orquesta un elaborado y complejo plan que supone comprar un centenar de tortugas, para darle el cambiazo sin que ella se dé cuenta, y así piense que su mascota está engordando. Será una muestra de aprecio que tal vez le facilite declarar lo que alberga su corazón. Con un inteligente uso de la banda sonora, atravesada de canciones con la voz desgarrada de Louis Armstrong, como "A Kiss to Build a Dream On", se imprime a la narración un tono melancólico. Puede cansar y distraer un poco la existencia de un narrador con rostro, que interviene con frecuencia, incluso con su hijita, aunque el recurso es simpático. En cualquier caso el film se sigue con agrado, gracias las maravillosas composiciones interpretativas de Dustin Hoffman y Judi Dench. Introduce además un contrapunto humorístico frustrante Mr. Pringle, un vecino que sólo mira su propio ombligo, interpretado por Richard Cordery.

6/10
Philomena

2013 | Philomena

Philomena Lee, una anciana, no ha podido olvidar a pesar de los muchos años transcurridos, al hijo que tuvo siendo adolescente, y que fue dado en adopción por las monjas del convento irlandés de Roscrea, que la acogió a jóvenes madres solteras. Aunque siempre ha mantenido el hecho en secreto, un día se lo desvela a su hija, quien propone a Martin Sixmith, un periodista político de la BBC en horas bajas, que las ayude a dar con su paradero. Aunque reticente al principio a escribir sobre una historia “de interés humano”, acaba accediendo, lo que le sumerge en una investigación que le va a cambiar la vida. Después de La Reina y El gran combate de Muhammad Ali, Stephen Frears vuelve a abordar otra historia basada en hechos reales, convertida en guión por Jeff Pope y uno de los protagonistas del film, Steve Coogan, que ejerce también de productor. Se trata en efecto de un suceso “de interés humano” que parte de los remordimientos de una madre que piensa no haber hecho lo suficiente para, primero retener junto a sí a su hijo, y luego averiguar qué fue de él. La extraña pareja que constituyen Philomena y Martin funciona muy bien en su contraste, la bondad y gustos populacheros e ingenuos de ella por un lado, la pose intelectual y algo cínica de él por otra. También se podrían trazar paralelismos entre las poco caritativas monjas que “condenan” a la joven “pecadora” Philomena por su maternidad fuera del matrimonio, mientras cubren las necesidades económicas de la congregación entregando a los bebés a padres con deseos de adoptar, y el periodista y la editora que confían en sacar un libro de la historia de esa mujer, y que también en algunos momentos no ven a la persona que sufre, sino el negocio que tienen entre manos; o entre dos formas de vivir el cristianismo, el de un rigorismo poco evangélico, y el de una mujer sencilla que tal vez pecó, pero que muestra una extraordinaria grandeza de alma porque sabe perdonar y disculpar ante comportamientos poco edificantes. Todos estos elementos dan pie a un entramado argumental inteligente, donde se tratan de evitar los simplismos, en la medida en que se puede matizar en una película de menos de dos horas de metraje. Algunas soluciones visuales, como las viejas películas que evocan el modo en que Philomena ha imaginado la vida de su hijo en su ausencia, tienen su gracia -la ventanilla del avión-, y acaban fundiéndose bien con otras auténticas. De todos modos, quizá los hallazgos acerca del hijo perdido y su familia de acogida conforman la parte más débil de la película, así como algún momento dramático algo forzado. Pero el conjunto conforma una historia equilibrada con una soberbia interpretación de Judi Dench, a quien da muy buena réplica Steve Coogan.

6/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
J. Edgar

2012 | J. Edgar

La trayectoria en el departamento de justicia estadounidense de J. Edgar Hoover durante casi medio siglo, desde que es un joven ayudante del fiscal, pasando por su dirección del recién creado FBI, hasta su muerte en los años de la presidencia Nixon. Dustin Lance Black estructura la narración alrededor de un Hoover envejecido, que estaría dictando unas narcisistas memorias a diferentes ayudantes, recuerdos más o menos distorsionados que facilitan los diferentes flash-backs. Clint Eastwood es un grandísimo director, y logra dar empaque y consistencia con su clasicismo a la vida de un personaje muy complejo, con muchos puntos oscuros, y rasgos que invitan a la especulación. Cuenta con la ayuda de un Leonardo DiCaprio memorable, que sabe dotar de muchos matices al solitario Hoover, y un gran trabajo de Naomi Watts como su secretaria; el maquillaje de ambos personajes envejecidos, sobre todo el primero, es asombroso. El director del FBI estuvo envuelto en tantas investigaciones, que resultaba difícil escoger sobre cuáles construir la historia. El libreto de Black tiene el mérito de optar por algunas que abran la perspectiva al espectador, como los atentados reales llevados a cabo por comunistas y anarquistas en la segunda década del siglo XX –la obsesión con el peligro comunista en EE.UU., tan caricaturizada, tiene una base–, el secuestro del hijo de Lindbergh –que sirve para subrayar el afán de protagonismo de Hoover, pero también su lucha por definir los crímenes federales y la introducción de métodos científicos para investigar–, y los informes secretos y delicados sobre personalidades –que arrojan luz sobre el vértigo del poder y el deseo de control–. Siendo Black también el guionista de Mi nombre es Harvey Milk, parecía inevitable abordar la cuestión no aclarada de la supuesta homosexualidad de Hoover, quien nunca se casó. El enfoque adoptado no acaba de funcionar, recurre a manidos clichés: la madre que reprime, la consideración de buscarse una esposa como pieza decorativa, o la ceguera y crueldad para no aceptar sin complejos el amor de Clyde Tolson, su fiel colaborador y amigo.

6/10
El exótico Hotel Marigold

2011 | The Best Exotic Marigold Hotel

Unos cuantas personas infelices, en edad madura e incluso cerca de la ancianidad, deciden hacer un viaje desde Inglaterra hasta la India para intentar cambiar el rumbo de sus últimos años de vida. Aunque ninguno de ellos se pone de acuerdo, resulta que coinciden en el Hotel Marigold, que pese a publicitarse como un lugar idílico, resulta ser un cochambroso edificio milenario, casi en ruinas, situado en la ciudad de Jaipur. Allí cada personaje vivira su pequeña gran historia: un matrimonio mal avenido, un solitario picarón, un magistrado soltero, una anciana egoísta, una viuda desconcertada ante el futuro, una soltera que busca un novio... A las cuitas de esos huéspedes hay que sumarle las del dueño del hotel, un joven cuya relación sentimental con su novia no es aprobada por su madre. El exótico Hotel Marigold es una historia amable y llevadera, que acumula una gran cantidad de tópicos y cuyo atractivo no está precisamente en el guión, ligerito y previsible. Ahí están clichés como el de ir a buscar el cambio interior en un país exótico, el del recuerdo de un amor traumático (y prohibido) del pasado, el del personaje egoísta que de la noche a la mañana se transformará, el del joven enamorado y la madre intolerante que recibirá su propia medicina, etc. Asimismo, el planteamiento de fondo está imbuido de puro sentimentalismo, los diálogos adolecen de falta de intensidad y algunas situaciones son de una ingenuidad tremenda, como la charlita de la viuda con el jovencito indio. Aunque también hay escenas que funcionan, como la dura discusión entre el marido pusilánime y su mujer deprimida o la del fresco ligue entre el solterón y la mujer del bar. Igualmente, algunos gags humorísticos o instantes especialmente emotivos también se salvan. De cualquier forma, al margen del deficiente guión, lo más destacado de El exótico Hotel Marigold es sin duda el estupendo reparto coral. El británico John Madden ha sabido rodearse de la crême interpretativa de su país para encarnar a los personajes de la novela de Deborah Moggach, y les da a todos su momento de gloria, de protagonismo. En especial, repite con una de sus actrices fetiche, una inconmensurable Judi Dench (Su majestad Mrs. Brown), logra que Maggie Smith dé lo mejor de sí misma en su divertido y casquivano papel, y consigue que Bill Nighy borde su rol de marido débil. Pero todos los demás realizan también un meritorio trabajo.

5/10
Mi semana con Marilyn

2011 | My Week with Marilyn

El londinense Simon Curtis es un veterano de la televisión de su país. Ahora, debuta en la pantalla grande con esta adaptación de los libros "My Week with Marilyn" y "The Prince, the Showgirl and Me", de Colin Clark –director que se especializó en documentales televisivos sobre arte–, en los que documenta su pequeño romance con Marilyn Monroe durante el rodaje de El príncipe y la corista, dirigida por Laurence Olivier, que también era el protagonista masculino. Según sintetiza muy bien uno de los brillantes diálogos de esta cinta, el encuentro era muy importante tanto para Olivier, "un gran actor que anhelaba convertirse en estrella", como para Monroe, "una gran estrella, que deseaba mejorar como actriz". Reconstruye la época en la que a pesar del poco apoyo de su familia, Clark, joven veinteañero apasionado del cine, decide entrar a trabajar en la productora de sir Laurence Olivier, uno de sus ídolos, justo cuando llega armando mucho ruido la estadounidense Marilyn, acompañada del dramaturgo Arthur Miller, su marido entonces. Pero Olivier pronto empieza a estar muy preocupado, pues la diva ha traído a su profesora de interpretación que manda más que él, es una actriz del método –lo que a él le parece una modernez desconcertante–, se deprime si no se le hace la rosca, y se hace esperar horas en el set. El hecho de que después el trabajo de Marilyn brilla en la pantalla no le apacigua. El único que parece poder comunicarse con ella y captar su atención es curiosamente Clark, el muchacho recién llegado, que aunque ha iniciado un romance con futuro con una buena chica, se verá tentado por la actriz... El realizador de Mi semana con Marilyn aprovecha muy bien un guión de Adrian Hodges (Tom y Viv), de primera, sobre todo por sus frases llenas de sarcasmo británico, elegante pero corrosivo (no se sabe muy bien por qué, arremete con gracia contra el sindicalismo inglés en dos ocasiones). Describe a la perfección a los personajes –desde los protagonistas hasta los más episódicos son humanos y tridimensionales–, pero sobre todo ha sabido captar la esencia de Marilyn, una mujer que aparentemente lo tenía todo, inteligente y deslumbrante en sus películas, pero extremadamente vulnerable e insegura, destinada a su propia autodestrucción. El reparto sin duda se merece un diez. Sobresale Kenneth Branagh en el papel de su vida, ese Laurence Olivier que en el fondo es quien siempre quiso ser, como actor shakespeariano y realizador, que a pesar de su aureola queda desbordado por los acontecimientos. Ha sido nominado al Oscar al mejor secundario, al igual que compite como actriz principal Michelle Williams, quien realiza un notable esfuerzo, y aunque su trabajo no es memorable sale airosa de un reto complicado, ya que le toca definir a una mujer muy compleja. El protagonista es el británico Eddie Redmayne, que fue secundario en El buen pastor, y que mantiene el tipo como jovencísimo aprendiz de los entresijos del cine. En cuanto al resto del elenco, llama la atención Emma Watson, como chica trabajadora que se convierte en el amor ideal, pero también mundano, del personaje central; Judi Dench como la actriz Sybil Thorndike –que daba vida a la reina, madre del príncipe Olivier, en la película que están rodando– eleva al infinito sus ingeniosas frases; a pesar de su poco parecido físico, la poco prolífica Julia Ormond es una gran Vivien Leigh en horas bajas; Zoë Wanamaker es una convincente Paula Strasberg –esposa de Lee– y Toby Jones le da un toque estrafalario estupendo al entonces publicista de Marilyn, después productor, Arthur P. Jacobs. Finalmente, Mi semana con Marilyn se queda en un film anecdótico que sólo pretende documentar el encuentro de los personajes y poco más. Apunta temas profundos, como la iniciación amorosa, y sobre todo la soledad de los modernos famosos mediáticos, a los que nadie quiere por lo que son, sino por cómo les han vendido, lo que puede llevar a consecuencias trágicas. Pero al final no pretende tener mucho calado. En cualquier caso, la disfrutarán especialmente los mitómanos del Séptimo Arte.

7/10
Jane Eyre

2010 | Jane Eyre

Una noche de tormenta en los páramos ingleses, una joven angustiada y sufriente corre desesperada en busca de refugio. La acoge John Rivers, devoto clérigo, que vive con sus hermanas. Y mientras Jane Eyre se repone, recuerda... Recuerda una vida de penalidades, su orfandad, los malos tratos de una cruel tía cuando era niña, la vida en un hospicio, y su llegada a una misteriosa casa para ser institutriz de la ahijada del taciturno pero fascinante Edward Rochester, cuyo agrio carácter tiene su causa en secretos no desvelados... Algo que le une a Jane, aunque ella ha sabido encajar mejor las piezas con aristas de su desdichada existencia. Modélica adaptación de la novela de Charlotte Brontë. Cary Fukunaga supera con matrícula de honor el desafío de trasladar a la pantalla una obra literaria clásica y muy querida, que ya contaba con buenas versiones, como la que une a Joan Fontaine y Orson Welles -Jane Eyre (Alma rebelde)-, o las dirigidas por Delbert Mann y Franco Zeffirelli. Verdaderamente hay una magnífica conjunción entre el libreto urdido por Moira Buffini -guionista también de Tamara Drewe- y la brillante dirección de Fukunaga, que cambia completamente de registro tras abordar la inmigración con gran realismo y maestría en Sin nombre. Pues el guión tiene perfectamente situados los saltos temporales, y se ha hecho además una impecable labor de condensación, abreviando pasajes como los del orfanato, sin quitar por ello a la cosa ni un ápice de dramatismo. De modo que cobran gran intensidad algunas conversaciones, intercambios dialécticos maravillosos sobre cómo enfocar la propia vida en medio de la contrariedad, de Jane (Mia Wasikowska) con su tía (Sally Field), el ama de llaves (Judi Dench), el “rescatador” Rivers (Jamie Bell), y, por supuesto, el atormentado Edward (Michael Fassbender). Qué fantástico reparto. De lo dicho hasta podría deducirse, erróneamente, que estamos ante un film muy literario, con farragosas parrafadas. Nada más alejado de la realidad. Pues al logro de un guión de hierro, se suma el de una narración muy cinematográfica, en que se crea una adecuada atmósfera ya desde los comienzos, esa cámara agitada que refleja el estado anímico de Eyre, acompañada de unas voces deformadas y apenas audibles con las que el espectador es invitado a compartir su turbación. La paleta de colores apagados, la neblina, el caballo asustado, las habitaciones apenas iluminadas, todo contribuye al aire gótico y misterioso de una cinta redonda, donde a cada personaje se le sabe dar un peso, ya sea para destacarlo o para desdibujarlo, véase el caso de la novia oficial de Edward. Quizá estamos ante la adaptación definitiva de la obra más conocida de la mayor de las hermanas Brontë.  

8/10
Nine

2009 | Nine

  En su segunda película musical el director norteamericano Rob Marshall vuelve a usar material existente para trasladarlo a la pantalla con su sello personal. La cosa le salió redonda con la epatante Chicago (2002), que cosechó seis Oscar, entre ellos el de mejor película, pero los resultados, aunque buenos, no son tan óptimos en el musical que nos ocupa. Marshall parte de un argumento verdaderamente arriesgado, el musical de Broadway “Nine”, adaptación a su vez de, nada más y nada menos, que el guión de Fellini 8 y 1/2, al que modifica y moderniza en algunos aspectos, aunque conserva la esencia e incluso repite escenas y diálogos originales. La trama, como es sabido, habla de un cineasta que se encuentra a punto de rodar su siguiente película. Se trata se Guido Contini (Anselmi en la versión felliniana), a quien todos llaman “maestro” y que es reconocido en todo el mundo como un genio cinematográfico. Pero ahora Guido tiene una crisis creativa aguda y no sabe qué contar. Está desesperado. No hay guión, ni asomo de él, y en su maremágnum interior lo único de lo que es capaz es de recrear en su cabeza imágenes de sus deseos, coreografiadas representaciones que continuamente imagina y a las que no puede sustraerse, ensoñaciones con bellas mujeres que le rodean, que cantan y bailan y que él mezcla con los recuerdos de infancia que han marcado su vida. Una vida real que ahora se está tambaleando, pues su mujer, Luisa, ya no puede soportar por más tiempos los embustes de Guido, que no acaba de dejar a su amante Carla... El primer pensamiento que se viene a la cabeza es que Fellini es mucho Fellini. Aun así, es cierto que se trata de un guión muy adecuado para el mundo musical de Rob Marshall, que sabe como nadie introducir los números musicales en medio de escenas dramáticas, intercalando imágenes del mundo real y del ficticio con enorme destreza, con motivo de los ensueños del protagonista, de modo que todo funciona con increíble perfección. Pero el mundo onírico y el surrealismo de Fellini es insuperable y aquí eso ni se huele, porque en Marshall todo ese mundo interior está únicamente supeditado al “musical” y –quizá aquí está el mayor defecto de Nine– el resultado general es una simple repetición de Chicago (y con peores canciones). Idéntica fórmula: visualmente espectacular, con esos platós oscuramente iluminados, los poderosos focos, las vedettes embutidas en corsés de avispa, los rítmicos y acompasados movimientos, la hipersexualización de las canciones y coreografías (aspecto éste más acentuado aún que en Chicago, especialmente en el numerito de Penélope Cruz), la fabuolsa orquestación, el montaje vertiginoso, etc. Un auténtico circo cinematográfico lleno de luz y sombras. Técnicamente perfecto, pero repetido. Y eso pesa. Por otra parte, habría mucho que hablar de las cuestiones de fondo de la historia, que no son otras que las del contradictorio universo del Guido de Federico Fellini, ‘alter ego’ de él mismo, siempre impregnado de rebeldía, donde hay un perpetuo enfrentamiento entre la moral y las pasiones, entre su reconocido catolicismo y su traumática aceptación de la autoridad de la Iglesia. En estas cuestiones –presentes en la película con dudoso gusto–, resulta curioso que Marshall vaya más allá que el siempre ambiguo y desconcertante director italiano. Temás como la culpa y la redención, que en Fellini serían impensables (él sólo mostraba, nunca demostraba, ni argumentaba, ni respondía a nada) son aquí cuestiones explicitas, meollo en la evolución de la crisis del protagonista. El reparto de esta especie de farsa del mundo de la creación es cosa seria. Daniel Day-Lewis no hace olvidar a Marcello Mastroianni, pero está superior, como siempre, y entre las chicas destacan especialmente Marion Cotillard (La vida en rosa) y una divertida Kate Hudson. Sorprende asimismo el pequeño papel de Nicole Kidman, muy colateral. En cuanto a los números musicales, destacan las canciones “My Husband Makes Movies” y “Cinema Italiano”, de las mentadas Cotillard y Hudson, y “Be Italian”, interpretada por Stacy Ferguson.  

6/10
Quantum of Solace

2008 | Quantum of Solace

Continúa el preceso de humanización de Bond, James Bond, en la nueva etapa de la franquicia del agente secreto, propiciada por la incorporación de Daniel Craig a la hora de encarnar al personaje, y del trío Paul Haggis-Neal Purvis-Robert Wade en la elaboración de las tramas. La cosa arranca apenas una hora después de los acontecimientos narrados en 007 Casino Royale, con Bond roto de dolor por la muerte de Vepper, la mujer de la que se había enamorado; 007 ha vuelto a convertirse en un hombre de hielo, que sólo piensa en vengarse, lo que no hace mucha gracia a M. En cualquier caso la organización a la que se enfrenta el MI6 es superpoderosa, pues logra infiltrar agentes incluso en los propios servicios secretos británicos, que quizá sólo operen despues de años de servicio aparentemente leal. Como es de imaginar, Bond irá dando brincos de un punto a otro del planeta, para enfrentarse a una conspiración que implica a generales golpistas de Bolivia, y a millonarios empresarios del sector de la energía con aparentes preocupaciones ecológicas. En el camino se encontrará con la hermosa mujer de turno, en este caso Camille, quien comparte con 007 la motivación de la venganza. Está claro que el tándem de productores Michael G. Wilson-Barbara Broccoli se siente muy seguro del cambio de rumbo emprendido por la saga, de lo que parece un síntoma la arriesgada elección de un director improbable para el film, Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo). El realizador es consciente de que se cuenta con él para insuflar vida a los personajes, dentro de lo que permite el molde Bond, y que a la vez tiene que entregar impactantes secuencias de acción. El resultado está a la altura de lo esperable, aunque quizá cabía esperar de Foster algo más emocionante en lo que a lo dramático se refiere. Diríase que la saga de Bourne ha creado escuela, ése parece el modelo a seguir. Y junto a los toques de humanidad, tenemos esas escenas impactantes que el espectador aguarda, de entre las que sobresale la persecución por los tejados de Siena, que culmina en el interior de la cúpula de una iglesia en restauración. En el reparto, Craig sigue afianzándose como Bond humano. Para casi todos los actores, la cosa es pura diversión, desde Judi Dench, a Giancarlo Giannini, o el hispano Fernando Guillén Cuervo. Olga Kurylenko es la chica Bond para la ocasión, se diría que las pelis de la acción se la rifan (ahí están Hitman y Max Payne), y aquí, además de belleza, aporta cierto toque de fragilidad a su personaje.

6/10
Cranford

2007 | Cranford | Serie TV

El mundo de la Inglaterra victoriana nacido de la mano de la escritora Elizabeth Gaskell, sirve para ofrecer un amplio retrato costumbrista, no exento de crítica social, de los habitantes, cultura y modos de vida de una pequeña localidad, justo en el periodo en que la revolución industrial está cambiando el mundo. Aparte de la cuidada producción y de las logradas localizaciones, lo mejor es sin duda la presencia de actores y actrices de talento excepcional, como Judi Dench, Michael Gambon o Imelda Staunton.

6/10
Diario de un escándalo

2006 | Notes on a Scandal

Dramón sobre la desorientación en la decadente sociedad actual, en la línea de Juegos secretos, pero narrada con sutileza británica. Ambas son películas tristes, aunque ésta deja un regusto menos amargo, porque incluye algunos personajes positivos. El inglés Richard Eyre, director de Iris (2001), parte de una novela de Zoe Heller. El film obtuvo infructuosamente cuatro nominaciones a los Oscar, en las categorías de actriz (Judi Dench), actriz secundaria (Cate Blanchett), música y guión adaptado. Como ocurre en la obra original, la trama está narrada en primera persona, como si fuera un diario, por Barbara, una madura profesora de instituto, que carece por completo de familiares y amigos, pues vive sola, con la única compañía de una gata. Acaba trabando amistad con Sheba Hart, joven profesora de arte recién llegada al instituto, casada, madre de dos hijos, que parece ser su alma gemela. Pero Barbara sorprende a la recién llegada manteniendo relaciones sexuales con uno de sus alumnos adolescentes. Desde ese momento, obligará a Sheba a ser su eterna compañera, incluso cuando su familia la necesita, en una atracción muy cercana al lesbianismo, pues de lo contrario revelará su infidelidad a su marido. El director es sincero al abordar de frente el hedonismo de unos personajes preocupados por su satisfacción personal, capaces de dejar en segundo plano, el trabajo y hasta su propia familia. Describe con elegancia asuntos tan turbios como la pederastia. Especialmente bien descrito está el personaje de Barbara, mujer aparentemente encantadora, culta, que por culpa de la soledad acaba llegando a la traición y el chantaje. Por supuesto, la gran dama del teatro británico Judi Dench le saca todo el jugo a este papel, y además está muy bien respaldada por Cate Blanchett y un ilustre plantel de secundarios.

7/10
007 Casino Royale

2006 | Casino Royale

Nueva aventura del agente 007, con licencia para matar. Y de nuevo siguen los esfuerzos de los impulsores de la saga para adaptar un héroe con algunos rasgos ‘políticamente incorrectos’ al nuevo milenio. Lo que significa, vale, que James Bond sigue seduciendo a las mujeres, pero éstas tienen buena cabeza, y son capaces de mantener una conversación inteligente con 007, incluso dejándole con la palabra en la boca. En esta ocasión se retoma libremente “Casino Royale”, una novela de Ian Fleming que había sido llevada a la pantalla en clave paródica, en una de las dos entregas no oficiales de Bond. Tras un prólogo en blanco y negro que se diría diseñada para dejar claro que el nuevo Bond, Daniel Craig, es tan duro como el que más, la acción se traslada a África, donde hay una de esas escenas de persecución con mucha pirotecnia, de las que dejan sin resuello. Y a partir de ahí ya podemos meternos en harina: la idea es dejar sin fondos al villano de turno, que realiza crimenes terroristas por encargo. Porque Cifra tiene la mala costumbre de jugar en el casino, y por un problemas con sus acciones de bolsa, necesita urgentemente 'pasta gansa', pues en caso contrario su vida corre serio peligro. Para dejarle fuera de juego, nunca mejor dicho, Bond simula ser un experto en póker. Le ayuda un enlace francés, y su ayudante en la misión Vesper. Gracias a un guión en que ha participado el mismísimo Paul Haggis (Crash), la clásica película de acción Bond cobra más entidad (aunque tampoco exageremos), gracias a unos personajes más esbozados de lo habitual (Bond resulta ser vulnerable y capaz de amar, quién lo iba a decir), y a unos diálogos y situaciones pergeñados con ingenio. Aunque hay algún pasaje disparatado (Bond dispuesto a darse un masaje cardíaco a sí mismo), en general el film funciona. Y que la fidelidad conyugal –en sentido bastante amplio, que quede claro– resulte ser un valor en una película de 007 cabe calificarlo casi de revolucionario. Aunque tuvieramos a un Bond casado y enamorado en 007 al servicio secreto de su majestad.

6/10
Orgullo y prejuicio

2005 | Pride & Prejudice

Cinco, eran cinco, las hijas del matrimonio Bennet: Elizabeth (más conocida como Lizzy), Jane, Lydia, Mary y Kitty. Su madre, la sra. Bennet, está obsesionada con buscarles un adinerado marido cuanto antes, lo que solucionaría sus problemas económicos, pero Lizzy, una joven de carácter independiente, se lo toma con más tranquilidad, respaldada por su padre. Un día, el señor Bingley, un joven rico y soltero, se instala en una mansión cercana a la residencia de los Bennet, una ocasión de oro que la madre no piensa dejar escapar. Durante una recepción que Bingley ofrece a sus nuevos vecinos, parece fijarse en Jane, la hermana mayor, mientras que Lizzy conoce a su amigo Darcy, un tipo apuesto, pero orgulloso, hosco y lleno de prejuicios, que aparentemente no muestra ningún interés por las mujeres “de clase inferior”. Aunque se desata cierta química entre Lizzy y Darcy, cada vez que se ven no paran de discutir. Un primo lejano de Lizzy, Collins, pide su mano, pero ésta le rechaza. Poco después, Bingley se marcha a Londres sin avisar, rompiendo el corazón de Jane, y Lizzy piensa que Darcy está detrás de este asunto. Como existen adaptaciones excelentes de la célebre novela de Jane Austen, una nueva revisión desataba todo tipo de ‘prejuicios’. Pero puede sentirse ‘orgulloso’ de su trabajo el director Joe Wright, que debuta en el largometraje tras un par de cortos y episodios de series. Parte del mérito pertenece a la desconocida guionista Deborah Moggach, que ha sabido condensar en un guión cinematográfico una novela extensa, con muchos personajes complejos, y el exquisito dibujo del alma femenina característico de Austen. Aunque no está acreditada, parece ser que le echó una mano Emma Thompson, ganadora del Oscar por el guión de Sentido y sensibilidad, adaptación de otra novela de Austen. El director describe las costumbres de las diferentes clases sociales de la época, aprovecha la convincente ambientación, y se luce en numerosas ocasiones, como en un elaboradísimo baile filmado en un único plano secuencia, y en la escena en que Lizzy da vueltas sobre un columpio, como metáfora del paso del tiempo. A pesar de que el director estuvo a punto de no contratarla, porque le parecía demasiado atractiva para su papel, Keira Knightley muestra una vez más su talento, al igual que secundarios tan lujosos como Brenda Blethyn, Donald Sutherland y Judi Dench, en un papel tan breve como intenso.

7/10
Mrs. Henderson presenta

2005 | Mrs Henderson Presents

Londres, 1937. A sus sesenta y nueve años, Laura Henderson se ha quedado viuda y ahora no sabe qué hacer con su vitalidad, porque ella es todo menos una aburrida aristócrata inglesa. Aconsejada por su simpática amiga Lady Conway (breve pero delicioso papel) decide dedicarse en cuerpo y alma a algún hobby, aunque no acierta a encontrar cuál… hasta que decide comprar un viejo teatro del Soho llamado Windmill. Luego ofrece a un profesional llamado Vivian Van Damm la dirección del teatro, pues ella desconoce completamente el funcionamiento del negocio. Para lograr el éxito Van Damm acuerda que se hagan funciones continuas, una completa novedad en Londres, pero tras el éxito de los primeros meses la idea es copiada por los demás locales. Entonces la Sra. Henderson propone algo insólito: sacar a chicas desnudas en el escenario. Habrá que eludir la censura del gobierno, pero eso no es demasiado problema teniendo en cuenta los contactos de Henderson. Así, logra que se les permita la “indecencia” únicamente si las chicas están inmóviles durante las sesiones, como si fueran estatuas o pinturas… La película viene precedida por la fama de la veterana Judi Dench, nominada al Oscar a la mejor actriz gracias a su personaje de Mrs. Henderson. Efectivamente, ella –y su rivalidad laboral con Bob Hoskins– es con mucho lo mejor de este film, que no pasa de ser una fruslería graciosa y picante. Bajo la apariencia de una película de época, sorprende el reiterado desparpajo al mostrar los desnudos, totalmente anacrónicos para la fecha y, en general, lo frívolo del guión. El aire ligero del conjunto se confirma con la artificiosidad de los decorados exteriores, especialmente llamativos en las tomas de la azotea. Los diálogos son a menudo chispeantes y resulta muy lograda la entrevista tête à tête entre la protagonista y el Lord Chamberlain, con escabrosos y divertidos juegos de palabras de doble sentido muy a lo “british”.

4/10
La última primavera

2004 | Ladies in Lavender

Cornualles, 1936. Las hermanas Jane y Ursula Widdington se encuentran en la playa con un joven amnésico que ni siquiera sabe cómo ha llegado hasta allí. Deciden alojarle en su casa y poco a poco descubrirán su origen polaco, y su excepcional maestría con el violín. Esforzado debut de Charles Dance, secundario de películas como Michael Collins y Gosford Park. Dance se revela como un excelente director de actrices, sacando lo mejor de las veteranas Judi Dench y Maggie Smith, así como del joven Daniel Brühl, protagonista de Good Bye, Lenin!. Con un guión menos esquemático, unos personajes de mayor hondura y un director experimentado estaríamos ante una gran película. Pero el film tiene sin duda su lado entrañable y sentimental, con el que el espectador puede enganchar.

5/10
Las crónicas de Riddick

2004 | The Chronicles of Riddick

Los que disfrutamos de ese entretenido producto llamado Pitch Black, ya conocemos a Riddick, un tipo con una mala leche morrocotuda y con ese aire de malvado superhéroe a quien no le importa nada ni nadie. Él tiene sus propias normas, es autónomo e imprevisible. Tras escapar del planeta de los monstruos alados, ahora se dedica a jugar al ratón y al gato con los cazarrecompensas que le pisan los talones, hasta que su instinto guerrero es requerido en un planeta para resistir a los necróferos, una raza que está arrasando a la humanidad bajo la premisa: ‘conviértete o muere’. Según las profecías, los necróferos saben que el único que puede destruir su imperio pertenece a los furianos, una estirpe de hombres que se cree extinguida… El director y guionista David Twohy vuelve a ofrecer una entretenida película de ciencia ficción, con el mismo aire de serie B que le dio fama a Pitch Black. Pero lo mejor vuelve a ser Riddick, antihéroe y héroe, asesino y altruista... Entre las variadas secuencias de acción destacan las que recogen la estancia y huida de una cárcel subterránea en un extraño planeta incandescente, y la posterior lucha que tiene lugar en el templo de los necróferos, la Basílica. El apocalíptico guión deja tiempo para alguna broma eficaz y la oscura fotografía de Hugh Johnson aporta una adecuada atmósfera irreal. Diesel cumple como protagonista absoluto, y está acompañado de buenos secundarios, como Thandie Newton o la veterana Judi Dench.

6/10
La importancia de llamarse Ernesto (2002)

2002 | The Importance Of Being Earnest

Jack Worthing lleva una tranquila y respetable vida en el campo. Pero de cuando en cuando, realiza alguna escapadita a Londres, donde asume la identidad de su supuesto hermano Ernesto. Como está a punto de casarse con una aristócrata, surgirá el enredo. Oliver Parker, que adaptó Un marido ideal de Oscar Wilde, incide en el autor irlandés con uno de sus textos más conocidos, un ‘divertimento’, sobre el amor y las apariencias. El ajustado reparto se luce con las ingeniosas réplicas de Wilde.

6/10
Muere otro día

2002 | Die Another Day

Con cuarenta años de vida en la gran pantalla, Bond, James Bond, el agente británico supersecreto con licencia para matar, sigue en plena forma. Eso sí, adaptado a los tiempos políticamente correctos que corren en su film oficial número 20, lo que significa que M, su jefa, es una mujer de armas tomar; y que las chicas Bond le dan un par de lecciones antes de sucumbir a sus garras seductoras. En esta ocasión, 007 acude a una misión muy peligrosa a Corea del Norte (un país que, junto al Irak de Sadam Hussein, se presta a ser presentado como villano, debido a su tiránico líder: otra cosa es que EE.UU aplique las mismas medidas que a los iraquíes para pararles los pies). Tras una persecución superespectacular, Bond cae prisionero. Es torturado durante casi un año, y finalmente canjeado por otro prisionero. De vuelta a casa, con su prestigio por los suelos (creen sus malpensados superiores que ha dado nombres de compañeros agentes), decide investigar un poquillo por su cuenta: lo que le lleva a escenarios tan dispares como Hong Kong, Cuba (en realidad, Cádiz) e Islandia. Y a tratar con Gustav Graves, un magnate de los diamantes, y con su eficiente ayudante, el bomboncillo Miranda Frost; a verse las “cambiadas” caras con sus conocidos coreanos; a conocer a una fogosa agente de la CIA, de nombre Jinx; y a tratar de desarmar el proyecto Ícaro, que podría destruir el planeta en un periquete. La saga sigue fiel a los elementos que definen al personaje de Ian Fleming (agente elegante y seductor, chicas sexys, armas sofisticadas…), a lo que se suman abundantes guiños a títulos anteriores. De todos modos, el neozelandés Lee Tamahori no evita caer en la tentación de usar toda la parafernalia que la tecnología actual pone a su alcance. Trama cuidada o efectos visuales, he ahí el dilema de gran parte del cine actual.

5/10
Atando cabos

2001 | The Shipping News

Adaptación de una celebrada novela de Annie Proulx. Cuenta los intentos de Quoyle (Kevin Spacey) por restañar viejas heridas amorosas. Solo con su hija pequeña, sin rumbo vital fijo, decide irse a vivir a un pequeño pueblo pesquero en Newfoundland, donde vive su vieja tía (Judi Dench). Allí, casi por casualidad, consigue un puesto de redactor en un pequeño periódico local. Enseguida va a demostrar dotes especiales para la escritura. Además conocerá a una guapa viuda, Wavey (Julianne Moore), que también arrastra cicatrices emocionales, y de la que se enamora. Lasse Hallström (Chocolat, Las normas de la casa de la sidra) sigue bebiendo de fuentes literarias para contar una historia con sorprendentes e inesperados ribetes mágicos. Pelín gélida (quizá por ser su director nórdico), tiene una interesante galería de personajes, interpretada por un excelente conjunto actoral. Atrapan las escenas en el periódico, divertidas y emotivas.

4/10
Iris (2001)

2001 | Iris

Recreación de los años en que la escritora Iris Murdoch sufrió el mal de Alzheimer. El guión del film, basado en un libro escrito por su esposo, John Bayley, muestra los contrastes con la época pletórica de Iris, en que dominaba las palabras y jugueteaba alocadamente con su sexualidad, mostrada a través de numerosos flash-backs. Así se procura el tono evocador del amor sincero entre Iris y John. Las interpretaciones son muy buenas, incluida la del oscarizado Jim Broadbent, visto en Moulin Rouge y El diario de Bridget Jones. Puede no ser una intención consciente de Eyre, pero el film, apadrinado por Sydney Pollack y Anthony Minghella, desprende una infinita tristeza: tristeza por unos ancianos sin hijos y con una filosofía vital carente de asideros firmes. El amor que sienten participa de lo divino, dice ella, pero no debe confundirse con Dios. Aunque cite a veces salmos que cantan al Creador, o salte Dios (God) tras la palabra perro (dog), en un test para calibrar la demencia senil.

5/10
Las últimas rubias explosivas

2000 | The Last of the Blonde Bombshells

Tras enviudar, Elizabeth se refugia en la música, y concretamente en su saxofón. Y es que siendo una quinceañera formó parte de la banda de swing "Blonde Bombshells", nombre muy apropiado para los años en que actuaban, durante la Segunda Guerra Mundial. Con la ayuda de su nieta, Elizabeth tratará de reunir a los antiguos integrantes de la banda -todas mujeres, excepto uno-, para volver a tocar. Aquello será todo un viaje sentimental al pasado, con momentos emotivos, pera también dolorosos, pues no todos están en su mejor forma.Película exacerbadamente nostálgica, trufada de buenos sentimientos, de las que hacen llorar. Se inspira en bandas auténticas, como “Ivy Benson & Her All Girls Orchestra”, que actuaban durante la Segunda Guerra Mundial. Domina el reparto Judi Dench -premiada con el Globo de Oro y el Bafta en papel femenino en miniserie-, entre un reparto ampliamente femenino -Olympia Dukakis, Leslie Caron, Joan Sims en su último trabajo en la pantalla...-, donde también hay un buen papel masculino para Ian Holm, antiguo batería de la banda. Por supuesto, la música juega un papel importante en el film.

6/10
Chocolat

2000 | Chocolat

Vianne y Annouk: una madre soltera y su hija. Viajan de aquí para allá, y nunca suelen durar mucho en los pueblos donde deciden quedarse a vivir. El último donde lo intentan es Lansquenet, un villa rural francesa, muy cerrada en sí misma y tristona. Vianne pretende alegrar la vida a la gente abriendo una chocolatería, donde tiene dulces para todos los gustos y necesidades. Igual sirven de afrodisíaco para la mujer cuyo marido no le da todo el gusto que quisiera, que para lograr la atención de la persona amada. Pero el alcalde, fundamentalista recalcitrante, piensa que no es una buena idea inaugurar una chocolatería en Cuaresma. Y hace frente a Vianne. Un cuentecillo servido en forma de delicioso bombón de chocolate, aunque con ocultas dosis de (mala) leche. Vianne se presenta como la persona capaz de iluminar la vida de un grupo de personas vencidas por la rutina diaria y el dominio que ejercen las personas de orden. Pues tenemos, como “lobo feroz” del cuento, a la gente reprimida del pueblo, fanáticos religiosos incapaces de gozar. Lasse Hallström (Las normas de la casa de la sidra) firma la historia y explica que “habla de la intolerancia y de las consecuencias de no permitir a otras personas vivir sus propias existencias y creencias”.

6/10
Té con Mussolini

1999 | Tea with Mussolini

1934. Florencia. El pequeño Luca, hijo ilegítimo, es entregado por su madre a Mary, su secretaria inglesa, para que lo críe. Mary es una de 'Los Escorpiones', un grupo de mujeres anglosajonas que se reúnen todas las tardes a tomar el té. Aman el país donde viven, y les gusta reunirse para charlar de sus cosas. La llegada al poder de Benito Mussolini provoca su desconcierto. Al principio creen que puede ser bueno para Italia, e incluso el líder fascista les recibe. Pero cuando llega la guerra y las mujeres son confinadas en un campo, su perspectiva cambia radicalmente. Franco Zeffirelli (Campeón, Jesús de Nazaret, Hamlet (1990)) se basa en su propia autobiografía para presentar una historia conmovedora. Un reparto plagado de formidables actrices, varias de ellas ganadoras del Oscar anteriormente (Cher, Judi Dench, Maggie Smith). El director ha comentado que su film intenta transmitir un mensaje "antifascista, antiabortista y cristiano". Ahí es nada.

7/10
El mundo nunca es suficiente

1999 | The World Is Not Enough

Un atentado ha terminado con la vida de Sir Robert King, y su bella hija, Elektra, corre el peligro de seguir sus pasos. A no ser que 007 se emplee a fondo para protegerla, al tiempo que va tras la pista del sanguinario terrorista Renard (un alocado Robert Carlyle, con una bala alojada en el cerebro), que ha trazado un plan para hacerse con el control mundial del negocio del petróleo. James Bond cuenta, en su lucha contra el mal, con la ayuda de la más improbable experta en ingeniera nuclear de la historia: la doctora Christmas Jones. La fórmula James Bond –personaje creado por Ian Fleming, que tiene casi 40 años de historia en celuloide– es sencilla, conocida y eficaz en su propósito de entretener. Un villano trata de apoderarse del mundo mundial, y el superespía 007, elegante y ligón, hace lo imposible para evitarlo. En sus aventuras utiliza los más variados artilugios, proporcionados por Q, un genial inventor de armas y vehículos ultrasofisticados e hipersecretos. La serie se ha ido adaptando a los tiempos, y si ya no quedan muchos comunistas a los que combatir (la guerra fría ya es historia), siempre quedan terroristas, chiflados y magnates de las nuevas tecnologías capaces de proporcionar nuevos argumentos. Como es habitual en la serie ‘bondiana’ la secuencia con que arranca el film es espectacular. Una persecución en Bilbao, junto al célebre museo Guggenheim, que empalma casi sin solución de continuidad con otra de lanchas, alucinante, en las aguas del Támesis. Hay además momentos de acción increíble como la persecución sobre la nieve o las explosiones en los oleoductos. El ritmo es trepidante, y es difícil no perder el resuello en algún momento del film, que firma un inesperado Michael Apted (Nell, Acción judicial).

5/10
Shakespeare enamorado

1998 | Shakespeare in Love

El joven autor William Shakespeare está preparando una obra de teatro que piensa titular "Romeo y Ethel, la hija del pirata". Pero no se encuentra demasiado inspirado. Hasta que se presenta a los ensayos un joven que dice llamarse Thomas Kent, y que resulta ser una mujer disfrazada (Viola), cuya mayor ilusión en la vida es actuar en la escena. Descubierta su identidad femenina, Shakespeare se enamora sin remedio de la chica. De tal modo que se convierte en su musa para una obra que será, finalmente, Romeo y Julieta. El guión de Marc Norman y Tom Stoppard es superoriginal. Ambos inventan una conjunción de posibles sucesos que podrían haberle ocurrido al genial autor inglés, hasta inspirarle de modo decisivo en la obra. Así conjugan humor, ingenio (es un buen entretenimiento para el espectador descubrir qué sucesos de los narrados recoge luego Shakespeare en la historia de los Capuleto y los Montesco) y romance amoroso. John Madden, el director, ha querido acabar con la idea de que la obra de Shakespeare es para gente sesuda: "He devuelto a Shakespeare a su sitio, junto a la gente". No es de extrañar que el film arrasara en la ceremonia de los Oscar de 1999. Se llevó 7 estatuillas, entre ellas las de mejor película (desbancando a la favorita Salvar al soldado Ryan), guión original y actriz principal, una estupenda Gwyneth Paltrow. La actriz confiesa que "crecí mirando y escuchando las obras de Shakespeare. Creo que si eres una actriz es imposible no estar perdidamente enamorada de él".

7/10
Su Majestad Mrs. Brown

1997 | Her Majesty Mrs. Brown

1804. El príncipe Alberto ha muerto, y la reina Victoria de Inglaterra está triste y deprimida. Sin ganas de hacer nada, se ha retirado a una casa de descanso, abandonando sus obligaciones reales. Su popularidad mengua por momentos, y algunos hablan de abolir la monarquía. La fuerte personalidad de Disraeli se muestra preocupada. Un secretario de la reina llamado John Brown, escocés de carácter, la anima a salir a caballo para olvidar. Comienza una relación especial, pues Brown se salta a la torera el protocolo, conviertiéndose en confidente la reina. Los rumores se disparan y... Agradable film de corte histórico, en el que los británicos son maestros consumados. Resulta estupendo el dibujo de una situación en que una monarca se demuestra humana. Judi Dench, conocida por sus intervenciones en los dos últimos films de la saga de James Bond, optó al Oscar con justicia por su caracterización impecable de la Reina Victoria y ganó un Globo de Oro.

7/10
El mañana nunca muere

1997 | Tomorrow Never Dies

James Bond entra de lleno en el mundo de las nuevas tecnologías. Un magnate de la comunicación (Jonathan Pryce) pretende hacerse con el mundo siguiendo el lema de que "quien tiene la información tiene el poder". Con acción y un punto de humor, Pierce Brosnan, con la inestimable ayuda de Michelle Yeoh (Tigre & Dragón) se encargará de impedir los siniestros planes del malvado... Además aparece como chica Bond Teri Hatcher, antes de convertirse en estrella con la Susan Meyer de Mujeres desesperadas.

6/10
Hamlet (1996)

1996 | Hamlet

El cineasta y actor británico Kenneth Branagh (Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Trabajos de amor perdidos filmó una de las mejores adaptaciones de la celebérrima obra de Shakespeare, sobre la venganza. El texto había sido llevado al cine anteriormente por directores como Laurence Olivier y Franco Zeffirelli. Branagh corrió el enorme riesgo de respetar casi al máximo el texto original, lo que se traduce en cuatro horas de metraje. La principal baza de Branagh es que siendo él mismo un actor excelente, es capaz de rodearse de los intérpretes más brillantes. Escoge significativos nombres del teatro inglés (Judi Dench, Derek Jacobi, John Gielgud), e incluso leyendas del cine americano (Charlton Heston, Jack Lemmon), a veces con interpretaciones breves, pero intensas. Él mismo borda el personaje que se ha reservado: el protagonista. Además, Branagh consigue darle dinamismo al texto teatral, mediante una utilización hábil de los recursos visuales. Destacan secuencias  como el encuentro de Hamlet con la figura fantasmagórica de su padre o el monólogo más célebre, el “ser o no ser”, que Branagh recita delante de un espejo.

7/10
Jack & Sarah

1995 | Jack & Sarah

Jack es el hombre más feliz de su vida tras casarse con Sarah, la mujer de sus sueños. Pero un accidente mortal le convierte en viudo, que debe cuidar de otra Sarah, su hija recién nacida. Le echará una mano Amy, una niñera que irá adquiriendo un papel preponderante en el hogar.Amable comedia romántica con bebé, tiene como protagonista a un inesperado Richard E. Grant, que contra pronóstico se desencasilla en su papel de papá esforzado, y hace un trabajo más que aceptable. Entre los secundarios está Judi Dench, mamá del viudo y abuela de la criatura, y Ian McKellen, un tipo que trata de desengancharse del alcohol.

5/10
GoldenEye

1995 | GoldenEye

Las vacaciones de James Bond son interrumpidas debido al robo de un sofisticado helicóptero de la OTAN. Detrás del hecho se esconde Janus, una poderosa y corrupta organización rusa que pretende adueñarse del futuro de la humanidad. Enfundado en el traje de 007, Pierce Brosnan tendrá que lidiar con la mafia rusa y con bellas mujeres como Famke Janssen o Izabella Scorupco. Ahí es nada.

6/10
Enrique V (1989)

1989 | Henry V

Enrique V llega muy joven al trono de Inglaterra. Manipulado por las personas de su alrededor, entra en guerra con Francia, para reinvindicar la corona de ese país. El principal reto del monarca consistirá en levantar la moral de sus tropas. El inglés Kenneth Branagh se había consagrado como actor teatral interpretando al protagonista de la inmortal obra de Shakespeare. Pocos años después, debutó como director con esta impresionante adaptación, que también protagoniza, bastante fiel al original, en su reflexión sobre el poder y la guerra. Memorable secuencia en la que Branagh, con una interpretación bastante sentida, alienta a sus tropas antes de la batalla de Agincourt.

7/10
Un puñado de polvo

1988 | A Handful of Dust

Buena adaptación de la novela homónima de Evelyn Waugh, autor que Charles Sturridge abordó de modo magistral en la serie televisiva Retorno a Brideshead (1981). Como en muchas obras de Waugh, estamos ante una trama ligera, que sirve para poner en solfa a las clases altas británicas de los años 20 del siglo XX, adineradas y aburridas, con estrechísimas horizontes vitales. El film sigue los pasos de lady Brenda, aburrida de su matrimonio, y que se busca un amante, John, con el que “alegrar” un poco su inane vida. Con gran sentido satírico, la amargura hace mella entre las bromas, pues básicamente vemos seres humanos que vagan sin rumbo. Kristin Scott Thomas hace una estupenda interpretación de la mujer protagonista.

6/10
Ghosts

1987 | Ghosts

Adaptación de la obra de Henrik Ibsen, con un reparto sencillamente excepcional, donde se puede ver a actores jóvenes entonces desconocidos como Kenneth Branagh y Natasha Richardson, junto a veteranos como Michael Gambon y una Judi Dench que empezaba a despuntar. Pegados siempre al texto original, interpretan las vicisitudes de una familia que comanda Helene, que acaba de enviudar, y que aconsejada por el pastor de la comunidad soportó los devaneos de su esposo con infinita paciencia. Aunque ella envío al hijo Osvald lejos de casa para evitar la mala influencia paterna, se va a descubrir que padece de una sífilis heredera. No es la única desgracia que recorre la trama, pues la joven doncella de la que Osvald se enamora, forma parte de un oscuro secreto de familia.

6/10
La carta final

1986 | 84 Charing Cross Road

Delicioso film que disfrutarán los amantes de la buena literatura. Cuenta la estrecha relación epistolar entre una ávida lectora neoyorquina (Anne Bancroft) y el librero de Londres (Anthony Hopkins) que la abastece. Está basada en la deliciosa historia escrita por Helene Hanff "84 Charing Cross Road".

7/10
Una habitación con vistas

1985 | A Room with a View

Existe toda una tradición en la literatura anglosajona acerca de turistas ingleses o americanos, que al contacto con la Europa continental, Italia sobre todo, se les descascarilla una cierta frialdad y despego para descubrir el amor y toda una pléyade de sentimientos que habían guardado encerrados en su interior. En esta línea se mueve esta adaptación de una novela de E.M. Forster acerca de una joven prometida, que viaja con su tutora a Florencia. Como su habitación de hotel no tiene vistas, otros huéspedes ofrecen intercambiar sus cuartos. La amabilidad del joven promotor de la iniciativa hace que la novia se replantee el matrimonio que está a punto de acometer. El equipo James Ivory-Ruth Prawer Jhabvala-Ismail Merchant se ha especializado en adaptaciones literarias de amor y lujo, e incluso hubo un tiempo en que Forster parecía su especialidad. Éste es uno de sus mejores logros, y casi podría decirse la película que les puso en el 'mapa' fílmico internacional. También sirvió para descubrir a Helena Bonham Carter. Ganadora de 3 Oscar.

7/10
Un pasado en sombras

1985 | Wetherby

Sólida película escrita y dirigida por David Hare, que más tarde firmaría los guiones de Las horas y The Reader (El lector). Utiliza un original armazón desestructurado, donde se juega con el presente, y con recuerdos de un pasado reciente y otro más lejano, a veces como flashes de brevísima duración.Jean es una maestra soltera en cuya casa se cuela un día un tipo que se suicida en su presencia. El día anterior había estado cenando con ella y unos amigos, sin que al parecer nadie le conociera, y dando por sentado que había venido invitado por otros. No parece existir explicación lógica para tal acción, o así lo piensan esos amigos de Jean, un policía que lleva el caso, y una joven que conocía al difunto.El contexto social en que transcurre la acción es el de los años del dominio político de Margaret Tatcher y Ronald Reagan, y el film sirve para retratar a unos personajes que están básicamente solos, perdieron su oportunidad para el amor, y ahora bajo la capa de una alegría postiza carecen de ideales a los que agarrarse, su vida es completamente anodina y desamorada. El punto de vista de la historia es el de la profesora, estupenda Vanessa Redgrave, bien respaldada por secundarios de lujo como Judi Dench, Ian Holm y Tom Wilkinson. Joely Richardson, hija de Vanessa Redgrave, hace el mismo personaje de joven.

6/10
Dead Cert

1974 | Dead Cert

Dos amigos, propietarios de sendos caballos, hacen una apuesta consiste en competir en una carrera de obstáculos. Inesperadamente, uno de ellos muere al tropezar su animal. Pero lejos de ser aquello un fatal accidente, parece que tiene que ver con que el caballo fue drogado por unos desaprensivos.Adaptación de una novela de intriga de Dick Francis a cargo de Tony Richardson. Su dibujo de los tejemanejes del mundo hípico, acompañado de los clásicos líos amorosos, decepciona un poco, pese al impecable reparto.

4/10
Lutero (1973)

1973 | Luther

Adaptación de la obra teatral de John Osborne sobre Martín Lutero, el monje agustino que lideró el movimiento de la Reforma que denunciaba abusos en el seno de la Iglesia y que desembocó un doloroso cisma que llega hasta nuestros días. Se trata de una producción modesta, a la que se le nota demasiado su origen teatral, también en el ajustado presupuesto. Pero se agradece el esfuerzo de hacer un cine histórico de calidad, y cuenta con un convincente reparto donde Stacy Keach es el rebelde Lutero

6/10
A Midsummer Night's Dream

1968 | A Midsummer Night's Dream

Adaptación de la obra de Shakespeare interpretada por miembros de la Royal Shakespeare Company. Es un largometraje agradable lleno de fantasía y curiosos personajes. Cuenta con un gran diseño de vestuario que caracteriza muy bien a los actores, quienes realizan unas buenas interpretaciones. Entre sus intérpretes vemos a unos jóvenes Ian Holm y Judi Dench, que años después estarían entre los actores más famosos. Esta película fue una de las muchas adaptaciones que se han hecho a lo largo de la historia sobre este cuento de fantasía.

6/10
Estudio de terror

1965 | A Study in Terror

Los míticos personajes creados por Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes y el Dr. Watson, se ponen tras la pista del mismísimo Jack el Destripador, uno de los asesinos más famosos de la historia. La película es bastante entretenida, y aunque la dirección de James Hill sea algo efectista, el guión es notable. El reparto está bien escogido, con John Neville y Donald Houston a la cabeza, y Judi Dench cuenta con un pequeño papel.

5/10
El tercer secreto

1964 | The Third Secret

Película de enredo e intriga en torno a oscuros acontecimientos relacionados con la muerte de un psiquiatra. Todo indica que se trata de un suicidio, pero su hija adolescente rechaza tal suposición. La joven encontrará ayuda en un paciente de su padre, en terapia desde la inexplicable muerte de su mujer y su hija. Juntos irán en busca del secreto que se oculta tras ese suceso. El que fuera Messala en Ben-Hur (1959) protagoniza, junto a una joven y luminosa Pamela Franklin, esta lograda película de misterio dirigida por Charles Crichton, quien muchos años después lograría un rotundo éxito con Un pez llamado Wanda. Entre el reparto se puede ver a Judi Dench, en uno de sus primeros trabajos para el cine.

6/10
Cabalgando sobre un tigre

1962 | He Who Rides a Tiger

Simpática comedia de ladrones de Charles Crichton, aunque con su punto dramático, protagonizada por Tom Bell y una jovencísima Judi Dench. La idea es que él es un consumado amigo de lo ajeno, que roba con gran habilidad, y ella la chica buena e ingenua que busca su regeneración, como sugiere el título del film. Lo que no es fácil, porque tras una apariencia pacífica, en que el ladrón se muestra amistoso con niños y animales, esconde una personalidad violenta.

6/10

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