Como todo el mundo esperaba, a medida que el anunció del Palmarés iba avanzando,
Por lo demás, hemos asistido al desfile de actores y actrices, pequeños discursos sobre la importancia de cada premio –los actores, la dirección, el guión–, etc. Todo ha marchado normalmente, pues, en el Palmarés del 60 aniversario del Festival de Cannes. Había como punto de partida un pelotón en cabeza, y al final hemos encontrado casi todos los nombres retenidos, con alguna sorpresa, prueba de que era verdad lo que anunciaba el otro día el Presidente del Festival, Gilles Jacob. Las “Palmas” otorgadas por los críticos no coinciden nunca con la realidad. Así, los hermanos Joel et Ethan Coen, con su “No Country for Old Men”, no han figurado en el Palmarés. E igualmente también ha estado ausente otra película favorita: “Alexandra”, de Alexander Sokurov. En cambio, Naomi Kawase se lleva el Gran Premio del Festival por su tercera película, “Mogari no Mori”(El bosque de Mogari), que trata de un tema difícil: las costumbres funerarias y la época de luto entre los budistas japoneses. Una obra severa y emocionante, con un profundo sentido de la comunión con la naturaleza.
Ha habido un premio extra, el del 60 aniversario, que más que una película premia el conjunto de una obra fílmica. Gus Van Sant, que ya fue Palma de Oro por Elephant, y que es un autor “abonado” al Festival, ha sido pues recompensado sin sorpresa. La obra que presentaba este año, Paranoid Park, no creaba un entusiasmo particular.
El premio del mejor director ha sido para Julian Schnabel por “Le Scaphandre et le papillon”, que cuenta una historia prácticamente “imposible”, pero que es sin embargo perfectamente comprensible. Se trata de la experiencia real de Jean-Dominique Bauby (que interpreta Mathieu Amalric), víctima de un ataque cerebral que le privó de todo movimiento, salvo el movimiento de un párpado y que consiguió contar su aventura en un libro a través del simple movimiento de esa leve parte de su ojo. Un caso ejemplar de cámara subjetiva que se concreta en una película que sería como la antítesis de Mar adentro, de Amenábar.
El premio al mejor guión recompensa a otro de los favoritos: Fatih Akin por “Auf der Anderen Seite”, film que trata de los problemas de las fronteras en
Los premios de interpretación han ido a actores poco conocidos en Occidente. Como mejor actor, ha sido premiado Konstantin Lavronenko, protagonista de la película rusa de Andrei Zviaguintsev, “Izgnanie” (El destierro). Una obra simbólica, impregnada de un profundo sentido religioso, que recuerda al cine de Andrei Tarkovski. Paraleladamente, el premio a la mejor actriz ha recaído en la coreana Jen Do-jeon por su extraordinario trabajo en “Secret Sunshine”, de Lee Chang Dong. La obra, adaptación de una novela, es un canto desolado a la desgracia humana. La protagonista, profundamente afectada por la pérdida de su marido, más tarde por el asesinato de su hijo, será en un principio atraída por la religión, representada por una secta protestante, para volver posteriormente a un estado depresivo de desesperación.
Para terminar con el Palmarés de la competición será preciso citar aún el Premio del Jurado “ex aequo”. La galardonada ha sido “Persepolis”, dibujo animado autobiográfico de la iraní Marjane Satrapi, realizado en colaboración con el francés Vincent Parannaud, y “Stellet Licht” (Luz Silenciosa), del mexicano Carlos Reygadas. Este autor, que había practicado hasta ahora la provocación (con Japón y Batalla en el cielo), ofrece esta vez una obra meditativa que transcurre en el seno de una secta protestante de origen suizo, establecida en México: los Menonitas. En ella se abordan correctamente los temas del pecado, la redención y el perdón. La película parece inspirada por el cine nórdico de Dreyer.
Por último, fuera de la competición,
