El nuevo Gobierno de España apuesta por la reducción del déficit público como "manera más corta" -en boca de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones públicas- de salir de la crisis. Los Presupuestos Generales del Estado de 2012 conllevan el mayor ajuste de la democracia en España.
No son tiempos para mucho derroche, y en todas partes han tenido que apretarse el cinturón, lo que afecta también al Fondo de Protección a la Cinematografía, con el que el Ministerio de Cultura canaliza sus subvenciones a la producción cinematográfica. En los presupuestos necesariamente austeros de 2012, ve reducida su partida de los 76 millones de euros presupuestados en 2011 a 49 millones. El total del presupuesto del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA), desciende considerablemente, un 35,4%, pues pasa de 106 a 68,86 millones.
Junto con los presupuestos de Cooperación Cultural, el Séptimo Arte es el más perjudicado por los recortes en el Ministerio de Cultura. En general se han disminuido las cifras destinadas por el gobierno a la cultura en todos los sectores, pues el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) cae un 17%, la Dirección General de Políticas e Industrias Culturales y del Libro un 22%, y los museos un 12,9%. En total, todo el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se las tendrá que arreglar con un 21% menos, lo que se puede considerar incluso suave, en comparación con el 50% sufrido por Exteriores.
Como era de esperar, el sector del cine se siente decepcionado, a tenor de las primeras declaraciones públicas de destacados representantes del mismo. Por ejemplo, Pedro Pérez, presidente de la Federación de Productores de Cine (FAPAE) predice "paro y retroceso", y asegura que aunque entiende la política de recortes, le sorprende "que estos Presupuestos sean más duros con las ayudas al cine que con otras partidas del área de Cultura".
Comentan ahora diversas fuentes que los profesionales del cine esperaban una reducción menor, del 25% como máximo, aunque en realidad los productores españoles llevan todo el año esperando una reducción más drástica e incluso una reestructuración total del sector, tras las reiteradas declaraciones en ese sentido del secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle. "Yo apelo al sentido común de todos en un momento como este. El cine español ha de saber que tiene por delante un presente complicado. Estamos en un proceso de transformación de los cauces de financiación del cine. Hay que ensayar escenarios distintos en los que se dé una mayor apuesta por la desgravación", explicó hace varias semanas en una entrevista en El País.
Desde principios de año se han visto reducidos drásticamente los rodajes, y también la preparación de nuevos proyectos, en espera de que el Gobierno moviera ficha. Así, sólo se han empezado a rodar 10 filmes de ficción desde enero, de un total de 25 rodajes, en su mayoría cortos y documentales. La cifra está documentada por el ICAA, organismo al que se le debe notificar que se empieza a rodar un film quince días antes del primer golpe de claqueta.
Hasta ahora, la política era justamente la contraria, aumentar progresivamente las cifras del Fondo Nacional de la Cinematografía. El Gobierno de Zapatero impulsó la Ley de Cine de 2008, según la cual el presupuesto iría creciendo hasta alcanzar los 100 millones en 2013, lo que ya no parece adecuado en los tiempos que corren.
Este año no sólo se gastarán en el cine español esos 49 millones de los Presupuestos, sino que por orden ministerial se destinarán entre 35 y 40 millones más destinados a las deudas contraídas por el Ministerio de Cultura, lo que incluye a las ayudas por taquilla de películas ya estrenadas.
