En este momento conviven las salas analógicas con las digitales, pero las primeras pueden tener los días contados. De momento, Fox se convierte en la primera 'major' de Hollywood que anuncia que dejará de distribuir sus estrenos en formato convencional en Estados Unidos en el plazo de uno o dos años.
Se cumplen 120 años de la invención de la película de 35 milímetros, utilizada por primera vez por William Dickson y Thomas Edison. Como es bien sabido, el nombre hace referencia a las medidas del ancho del celuloide. Desde entonces la película, con perforaciones a los lados para su arrastre, se ha utilizado siempre en las salas de cine comerciales, en casi todos los casos en 35 mm, único formato que actualmente podría reproducirse en cualquier cine, y que ha resistido al envite de alternativas como los 70 mm.
Pero todo indica que al cine analógico le queda poco tiempo de vida. De momento, John Fithian, presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de Salas, de EE.UU., ha desvelado en su intervención en una conferencia en la CinemaCon de Las Vegas, que Fox envió a finales de 2011 una notificación sobre este tema a los exhibidores de diversos países. Explicaba que la corporación tiene previsto dejar de trabajar con celuloide, en Estados Unidos en el plazo de uno o dos años. De momento, Fox ha dejado de servir películas en 35 mm en Hong Kong desde el 1 de enero.
Los dueños de cines esperan que en un plazo relativamente breve, el resto de distribuidoras sigan el mismo camino. "Yo había previsto que la distribución en celuloide acabaría a finales de 2013, y ahora esto se ha convertido en una realidad", comentó Fithian, que aseguró que 27.000 pantallas estadounidenses (dos tercios del total) ya se han digitalizado.
Todo indica que se trata de un proceso imparable desde el momento en que los sistemas digitales han empezado a ofrecer una resolución de pantalla mayor que la de los sistemas convencionales. Aunque la inversión necesaria para modernizar el cine oscila entre los 100.000 y 120.000 euros (un poco más en el caso de acondicionar salas para el 3D), la realidad es que se rentabiliza enseguida porque ahorra dinero. Por ejemplo, se evita el coste del transporte de las voluminosas bobinas por carretera, de los operarios que empalman manualmente las diversas cintas de cada título, etc. Además, desaparecen las tradicionales rayas que empezaban a aparecer cuando la película llevaba algún tiempo proyectándose. Ahora no se deterioran nunca, por lo que el público empieza a buscar en las carteleras los cines modernizados.
¿Qué pasará con los antiguos proyectores? Algunas cadenas se han planteado almacenarlos. "Guardaremos los viejos proyectores y las bobinas. Por suerte, no nos falta espacio. Nunca se sabe cuándo una productora no va a tener recursos suficientes para digitalizar sus títulos”, ha explicado Roberto Rello, jefe de Proyección de Kinépolis España, que en 2011 había pasado a digital el 65% de sus salas. La empresa espera llegar a la totalidad a finales de este año.
A los cines no les queda otra que ofrecer mejoras para competir con el vídeo bajo demanda. El citado Fithian conversó en su comparecencia en la CinemaCon con Chris Dodd, presidente de los productores, en torno a la hipotética simultaneidad de los estrenos en cine con la disponibilidad de la cinta en formatos caseros. "La ley SOPA para detener la piratería está muerta", explicó Dodd. "Así que habrá que cambiar el modelo de negocio y experimentar con nuevas fórmulas".
