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Cannes 2013, día 15: Baz Lurhmann defiende su visión de "Gatsby"

Bajo un cielo gris la maquina del Festival de Cannes en su edición 66 se pone en marcha, y como en 2001 con "Moulin Rouge", el australiano Baz Luhrmann inaugura el certamen con una obra que suscita interés y quizá entre los cinéfilos un prejuicio, la idea de que todo estaba dicho en cuanto a esta novela clave de la literatura americana de F . Scott Fitzgerald, con el film de Jack Clayton de 1974 interpretado por Robert Redford.

Cannes 2013, día 15: Baz Lurhmann defiende su visión de "Gatsby"

La idea de volver a rodar una película sobre un tema ya “consagrado”, El gran Gatsby (2013), provoca siempre reacciones negativas entre los amantes del cine del mundo entero. Quizá por ello la rueda de prensa de la película con presencia del director y de todos los interpretes (Leonardo DiCaprio, Toby Maguire, Carey Mulligan, etc.) tenía de entrada un aire a la defensiva. Por parte de Baz Luhrmann, la única alusión a la película de 1974 dirigida por Jack Clayton, era decir que él es “un gran admirador de Robert Redford”, pero que su deseo de hacer la película provenía únicamente de la novela que él había “escuchado” –en lectura grabada- en un viaje a Siberia en 2004. Todo el resto de las intervenciones abundantes del director y de sus intérpretes consistía a decir que la inspiración tenía su origen en la novela y de que son las páginas de ésta las que habían servido para recrear el ambiente y los personajes de Francis Scott Fitzgerald. Todo ello dando a los conflictos un valor actual. Si Fitzgerald había anticipado la crisis del 29, las crisis financieras son, al igual que la corrupción, un tema de actualidad.

Recordemos que la acción de la novela se sitúa en 1922, en un momento en que es posible hacer fortuna. El joven escritor Nick Carraway (Toby Maguire) se instala en Nueva York y comparte su ambición de escribir con su trabajo en la Bolsa. En cuanto a los personajes, estos serán un poderoso millonario, Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio), seguramente corrompido pero que se revela como la víctima de una situación dramática. Su amor de juventud, Daisy (Carey Mulligan), se ha casado con un noble rico. Gatsby va a hacer todo lo posible para recuperar este amor, en primer lugar amasando una colosal fortuna, pero naturalmente una serie de acontecimientos trágicos hará imposible este deseo. Nick será el testigo y el cómplice de los sueños de Gatsby y también de su fracaso. Todo ello alimentará su primera novela.

Baz Luhrmann tiene razón cuando dice, sin decirlo, que es preciso olvidar la película de Jack Clayton para juzgar únicamente su obra. Es preciso hacerlo si tenemos en cuenta que Luhrmann tiene un mundo particular que se ha expresado ya en su visión moderna de Romeo y Julieta, de William Shakespeare (precisamente con Leonardo DiCaprio) y en Moulin Rouge, obras originales y que cada una en un tono diferente intentaban traducir en imágenes modernas clásicos de la literatura o del cine.

FiestaEsta” visión” de renovar domina en la primera parte de “Gatsby”, donde las fiestas demenciales del millonario en lo que será la “era del jazz” se presentan como un verdadera comedia musical de gran espectáculo, de forma siempre llamativa y con un ritmo endiablado. Es la técnica de las imágenes que desfilan a gran velocidad de forma que acaparan la atención por su dinamismo, cuando no por su belleza. Todo para Luhrmann traduce el mundo brillante y falso de una generación completa de fortunas dudosas y combinaciones poco claras. Todo es tan brillante que tememos que los personajes palidezcan ante el derroche de movimiento y de color, sobre un fondo reconstruido en los decorados fabulosos de los estudios australianos. Cuando los conflictos dramáticos llegan, ¿estos no serán ocultados por la brillantez de las imágenes?

La pregunta es normal y durante cierto tiempo podemos tener una impresión negativa. Cada espectador tendrá su reacción personal. Daremos pues la nuestra. Nos parece que esta impresión desaparece a medida que la película se despoja de su vertiente espectacular para concentrarse en la tragedia de los sentimientos. El amor de Jay Gatsby por Daisy, que es motor de la historia, será finalmente un sueño imposible, la gran frustración que alimenta todas las tragedias y no tanto por los acontecimientos dramáticos que se aceleran al final de la trama como por la realidad de los sentimientos de Daisy, deseosa de ser fiel a su antigua pasión y también a la seguridad que representa su matrimonio. Será testigo de este drama Nick Carraway, que lo inmortalizará en su novela.

Decididamente Baz Luhrmann estaba esta tarde en disposición de compartir confidencias, recordándonos que Fitzgerald había escrito su novela a treinta kilómetros de Cannes, y que en esa misma época su mujer le traicionaba en sus playas, y evocando también una anécdota que para él era “el final del viaje”. Al final de la “premiere” en Estados Unidos, una mujer de cierta edad se acercó a él para decirle: “ He venido desde Vermont para ver lo que había hecho usted con la novela de mi bisabuelo, y estoy satisfecha de su trabajo”.

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