Zoraida Pelegrina, traductora para voces superpuestas
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Oficios de cine

Oficios de cine (VII)

Zoraida Pelegrina, traductora para voces superpuestas

El cine es un lenguaje universal, como la música, siempre y cuando entren en acción los traductores, como Zoraida Pelegrina. Acaba de ganar el Premio ATRAE, con el que se pretende dar visibilidad al colectivo de profesionales que se ocupa de este cometido. Un buen traductor consigue comunicar al cien por cien la obra audiovisual, pero uno malo (como los ‘amateurs’ del contenido pirata) podría arruinarla, por lo que su trabajo adquiere una enorme importancia.

Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada, Zoraida Pelegrina también cursó el Máster en Investigación en Traducción e Interpretación de la Universitat Jaume I. Se ocupa de obras en inglés y francés, y por ejemplo ha sido la responsable de pasar al español Un golpe maestro, de Netflix. Ha logrado el galardón en la especialidad de voces superpuestas por su trabajo en la serie documental Cyberwar, aunque también se dedica al doblaje y los subtítulos.

¿Cree que es importante el reconocimiento al haber recibido el premio ATRAE?

Para mí personalmente es un reconocimiento muy importante a mi trabajo y el hecho de que venga de mis compañeros de profesión es precioso. Es un chute de energía para animarme a seguir dando el 100% en cada proyecto.

A nivel colectivo, creo que estos premios sirven para dar visibilidad al sector de la traducción y adaptación audiovisual. Somos muchas las personas que vivimos de esto y, en algunos casos, pasamos desapercibidas. No solo están los traductores, subtituladores o ajustadores (quizás más conocidos), sino también los audiodescriptores, traductores de subtítulos para sordos y localizadores de videojuegos.

Evidentemente, no pedimos que se despliegue una alfombra por el suelo que pisamos, pero sí que se sepa que estamos aquí. Hacemos un trabajo sin el cual mucha gente no podría disfrutar del contenido audiovisual que consume en la actualidad.

netflix un golpe maestroAparte de traducir para doblaje y subtítulos, se dedica a la traducción de voces superpuestas. ¿Cuál es la principal dificultad de esta especialidad? ¿Condiciona mucho tener limitado el espacio para que quepa la locución del narrador?

En mi caso, el contenido que traduzco para voces superpuestas son documentales. Su principal dificultad son los temas que tratan: historia, ciencia, tecnología, arte, música, cine y un largo etcétera. Puedes tener suerte y que te toque traducir un tema que ya conoces. Pero si no es así, el tiempo que inviertes en documentarte es enorme.

El espacio del que dispones también condiciona tu traducción. El diálogo en español tiene que entrar después del idioma original y salir antes. Así que no te puedes pasar con el largo de las frases, pero tampoco quedarte corto. Aun así, creo que en otras modalidades, como los subtítulos o el doblaje, la restricción de espacio supone una mayor dificultad.

¿Qué procedimiento sigue para llevar a cabo su trabajo?

Lo primero que tengo en cuenta para organizar mi trabajo son los plazos de entrega. Por desgracia, suelen ser ajustados, así que no suele haber tiempo para ver antes la película, documental o el material que sea. Tampoco lo hay para documentarse o crear un glosario antes de traducir. Es algo que vas haciendo sobre la marcha.

Una cosa que siempre hago es revisar mi traducción de principio a fin antes de entregar. No me refiero sólo a pasar el corrector ortográfico, sino a leer toda la traducción completa. De hecho, si es posible, cuando termino un trabajo, dejo un día de reposo y al siguiente reviso. Para mí, ese día que hay de por medio es clave. Cuando reviso la traducción, la veo con unos ojos nuevos, como si fuese de otra persona.

En los últimos años se ha disparado la producción audiovisual. ¿Esto ha afectado de forma negativa o positiva a su labor?

En mi caso, totalmente positiva. La proliferación de plataformas de video bajo demanda o de nuevos canales de televisión despliega todo un abanico de posibilidades tanto para los usuarios como para los que nos dedicamos a la traducción audiovisual. El que existan más distribuidoras de contenido audiovisual me da la oportunidad de ofrecer mis servicios a muchos potenciales clientes.

cyberwar¿Existen traducciones dificultosas? Por ejemplo, cuando se trabaja con un documental muy técnico como Cyberwar.

Sí, por supuesto. Siempre hay traducciones que cuestan más trabajo que otras. En el caso de Cyberwar, me costó mucho verificar si los sitios webs donde encontraba información sobre el tema del documental (los ataques cibernéticos) eran fiables porque necesitaba que la terminología fuera lo más exacta posible al ser un tema tan especializado.

Es traductora autónoma, ¿resulta la única forma de ejercer hoy en día la profesión?

En general, es más factible dedicarte a la traducción audiovisual como autónoma que contratada en plantilla. Si no me equivoco, la mayoría de los puestos que se ofrecen en plantilla en España son para gestores de proyectos. Hay pocas empresas que busquen traductores para sus oficinas en la rama audiovisual.

¿Se ha topado con traducciones amateurs de las que abundan en internet? ¿Cree que estos trabajos, muchas veces apresurados y elaborados por gente sin mucha idea, desprestigian su labor?

No me he topado con ninguna directamente, porque no las busco, pero me consta que este tipo de traducciones, si es que se las puede llamar así, siguen existiendo. Y, por supuesto, estas prácticas desprestigian el trabajo de los traductores profesionales y el de todos los implicados en el proceso de producción audiovisual (ajustadores, técnicos de sala, directores, etc.).

Espero sinceramente que el número de personas que las consumen vaya en descenso y que algún día sea nulo. Creo que en la actualidad existen medios suficientes, legales y asequibles económicamente, para que el público general pueda visionar contenido audiovisual sin recurrir a la piratería.

¿Hace falta ser un apasionado del cine para dedicarse a la traducción?

Creo que todos o la mayoría de los que nos dedicamos a la traducción audiovisual somos amantes del cine, el teatro o del arte en alguna de sus formas.

Yo crecí viendo las películas del programa “¡Qué grande es el cine!”, de José Luis Garci, porque a mi padre le gustaba mucho. También creo que he visto más documentales de animalitos durante mi infancia y juventud que cualquier otra niña pequeña. De nuevo, por influencia de mi padre. No creo que todo esto me condicionase a escoger la carrera de Traducción, pero sí que disfruto con este tipo de contenido como traductora y también como espectadora.

Usted es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada ¿Necesita o le puede venir bien una formación específica a un joven que quiera dedicarse a la traducción en su rama audiovisual?

Claro que sí. Cuando terminé la carrera, y aunque tuve una asignatura de traducción audiovisual, no me sentía preparada para dar el salto a esta especialidad tan pronto. Así que primero empecé a trabajar como traductora en plantilla. También trabajé como gestora de proyectos e hice un máster. Unos años después, me di de alta como traductora autónoma. Lo que quiero decir es que, en mi caso, no fue salir de la carrera y empezar en este campo, sino que me fui formando y ya como traductora autónoma fui ganando progresivamente clientes en este sector.

En España hay miles de cursos, seminarios, másteres y todo tipo de formación relacionada con este campo. A cualquiera que quiera dedicarse a esto lo primero que le diría es que se forme bien y que tenga mucha paciencia y envíe muchos currículums. Al menos, eso es lo que me ha funcionado a mí. Aparte, creo que tienes que ser una persona que se mueva y hacer contactos: ve a congresos, charlas, conferencias y únete a alguna asociación si te apetece. Todo eso te ayuda a hacerte una idea más clara de cómo funciona este trabajo y a conocer compañeros en tu misma situación.

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