Decine21

SIN ESPECIFICAR

Venecia 2011: día 7

Por fin, primera crónica desde Venecia. Desde la cercanía, pues, después de superar el problema de una huelga general en Italia que me hizo llegar aquí a las nueve de la noche, sin posibilidad de acreditarme, y dando por imposible ver una película el mismo día de mi llegada.

Pero por suerte mi buen amigo, colega y anfitrión Gianni arregló las cosas y pude ponerme a ver cine ese mismo día. De modo que antes de conciliar el sueño me zampé sin apenas anestesia una película de vampiros y otra que anunciaba que el mundo se acaba. Casi nada.

The Moth Diaries, o sea, los diarios de la polilla, adopta una novela de Rachel Klein, y tiene tras de sí a Mary Harron, que ya adaptaba otro best-seller en American Psycho. La idea es dar otra vuelta de tuerca, y parece que ya van muchas en los tiempos recientes, a las historias de vampiros, véase la saga Crepúsculo y la serie televisiva True Blood, entre otras. En el film que nos ocupa todo transcurre en un internado femenino, donde Rebecca trata de superar rodeada de sus amigas el suicidio de su padre, escritor. Para entretenerse tiene algunas amigas alocadas y el curso de literatura vampírica, Drácula y compañía que imparte un nuevo profesor. Pero lo que pone bastante nerviosa a Rebecca es la llegada a la escuela de Ernessa, una nueva alumna de aspecto lánguido y que no prueba bocado, que la empieza a separar de Lucy, su mejor amiga. Quién sabe si no será una vampira que lleva años dando la lata en el internado. Aunque estilosa y bien ambientada, la película no deja de ser una tontadita, con miles de risibles lugares comunes.

En 24 horas nos apeamos del mundo

Abel Ferrara es uno de esos directores abonados a un determinado festival, en este caso Venecia suele tener preferencia a la hora de poder mostrar sus nuevos trabajos. En 4:44 Last Day On Earth plantea una situación ya de entrada poco creíble: que sabemos la hora exacta en que va a acabar el mundo, el calentamiento del planeta es una realidad que ha permitido a los científicos dictaminar el momento en que todo se va a ir al traste. Pero bueno, aceptemos la premisa, y digamos que lo que hace Cisco (Willem Dafoe) en ese tiempo tiene bastante poco interés. Vamos, que si el mundo se hubiera terminado un día antes, tampoco habría pasado nada. Pues le vemos viendo la tele –allí se nos da noticia de la ultima bendición del Papa en Roma, oraciones en la Meca, las “profecías” de Al Gore, lo que piensa el Dalai Lama...-, haciendo el amor con su compañera, que se dedica a pintar antes de morir, a tomar comida china y dar grandes propinas, a hablar por teléfono con Skipe y tener una bronca monumental con su novia al contactar con su hija y su esposa. Se nos antoja hueco y vacío lo que vemos, a no ser que ese sea el diagnóstico, que tampoco importa tanto que el mundo se acabe. Como ejercicio de estilo puede tener interes algun pasaje –el intercambio figurado con el Dalai Lama, el desenlace...-, pero no basta.

Familias descompuestas

Quando la notte es el segundo título italiano a concurso. Cristina Comencini sigue a una madre insegura, Marina, que con Marcos, su bebé de dos años, va a pasar unos días en un pueblecito de Los Alpes, el padre debe venir a buscarles en una semanas. La tiene como inquilina Manfredo, un tipo hosco, el mayor de tres hermanos, traumatizado porque su madre abandono el hogar dejándoles con su padre. Esto afectó a su posterior ruptura matrimonial siendo ya adulto, y le lleva a juzgar severamente, por la misma vara con que mide a su ausente madre, el modo en que se ocupa de Marcos. El film se ve si no con entusiasmo sí con facilidad, no es el típico título insufrible de festival. Sin embargo la deriva final no es satisfactoria, hay un momento en que la directora pierde sus papeles, las risas a destiempo en la sala daban cuenta de ello.

De desconcertante hay que calificar el nuevo trabajo de Eran Kolirin, el director de La banda nos visita. En The Exchange el cineasta israelí sigue a un joven y hastiado profesor de física en la universidad, casado con una guapa arquitecta. Su rutina le lleva a salir todos los días con su cartera, tomar el autobús, dar sus clases sin ilusión alguna, rehuir a los vecinos en el ascensor. Con su mujer es frío a pesar de cómo se aferra con ardor a sus relaciones íntimas. Seguir a una mujer y conocer a un vecino que tiene costumbres tan pintorescas como la de encerrarse en un refugio antibombas supone una novedad en su aburrida vida. La cosa no da mas de sí, hay algo de humor surrealista, insinceridad y ganas de no complicarse demasiado la vida a la hora de amar a quien debes.

Finalmente, unas palabras para la “película sorpresa” del festival, la china People Mountain People Sea. Lo primero aclarar que lo de “sorpresa” no significa necesariamente “buena”, solo alude a que su programacion ha sido anunciada la vispera de ser proyectada. Se trata de una historia china de venganza, el honor o así, Tie, que ha tenido que trabajar duro en la ciudad para ayudar a un tipo que sufrio por su culpa un accidente en la cantera, ahora debe asumir otra tarea, la de vengar el asesinato de su hermano, para lo que remueve cielo y tierra para dar con el culpable. Mientras lo hace sabemos que esta separado y no se ocupa de su hijo, su vida no es desde luego un lecho de rosas. Dirige Shangjun Cai, responsable de las estimables La ducha y Sunflower, que aquí entrega una historia dura donde no falta la violencia, enmarcada en un paisaje donde conviven la mina y la cantera, los espacios abiertos y las viviendas miserables. Resulta difícil para una mentalidad occidental como la mía entender los extremos adónde pueden conducir los asuntos de honor, pero se ve que allá por el lejano Oriente las cosas son así.

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