Ha arrancado Nocturna, Madrid International Fantastic Film Festival, que por el momento no cuenta con ayudas públicas, pues sólo las conceden para una tercera edición y aún van por la segunda.
A pesar de la extrema ilusión del equipo que lo organiza, y de que el programa pintaba mejor que el año anterior (eso era fácil) por el momento las películas decepcionan bastante. Sobre todo Terry Gilliam, que en The Zero Theorem ofrece un mundo de ciencia ficción fascinante con su particular estética barroca, y una apabullante imaginería visual, pero a pesar de que el arranque no está mal, acaba aburriendo hasta a las ovejas con las que sueñan los androides.
En la misma línea iba Viy, adaptación de un cuento de Nikolái Gogol, una superproducción rusa en la que se han dejado un pastón, en torno a unos monjes que le cuentan a un cartógrafo su complicado regreso a casa, historia en la que tienen cabida fantasmas, brujas y demonios. Pero el montaje es tan malo que nunca se sabe si han cambiado de escena o estás en la misma y no se entiende muy bien cuando meten un flashback; además sus excesos visuales hacen sospechar que director, Oleg Stepchenko, debe ser el primo ruso de Gilliam.
Por su parte, Soulmate, debut de Axelle Carolyn, deja bastante claro lo complicadas que son las relaciones entre hombres y mujeres con la historia de una viuda que se retira a una casa de campo en la que se enamora del fantasma que la habita. Ritmo lento, redundancia narrativa y poca chicha.
Lo mejor, la visita de Sibel Kekilli, conocida por los cinéfilos por protagonizar Contra la pared, que interpreta en Juego de tronos a Shae, la meretriz de Tyrion Lannister.
–¿A dónde vas? –me preguntaron cuando salí
–Me voy de pilinguis –respondí (no usé la palabra pilingui).
Resultó ser una mujer muy divertida, que nos contó que se va de copas con Peter Dinklage y Lord Varys, que según sus palabras es el tipo más fiestero de la serie. Le vamos a llamar a partir de ahora Lord Baileys. Me imagino la cara de los que se los encuentren por ahí en cualquier garito.
–Oye, tú, he visto al enano, a Lord Baileys y a Shae, de Juego de tronos tomando unas cervezas.
–Me parece que ya has bebido demasiado.
Por cierto, tras la masiva asistencia a la visita de Natalie Dormer el año pasado, esperaba que este año los apasionados de la serie basada en las novelas de George R.R. Martin abarrotaran el local. Pero el lugar estaba bastante desangelado. Y eso que había acceso libre.
–Ya ni pagando vienen al cine –me comenta el encargado de la sala.
