Si después de Tiburón no volvimos a bañarnos en la playa de la misma manera, sin preguntarnos por la posibilidad de que un escualo pase por la zona, tras Terminator jamás planchamos otra vez sin pensar que al electrodoméstico igual le daba por rebelarse contra la humanidad. Al tiempo reinventaba por completo el género de ciencia ficción en la gran pantalla.
Desde luego la idea de Terminator: Génesis, que llega ahora a las carteleras, tiene su gracia, pues viene a ser un homenaje en el que se repite lo que ocurre en la primera parte con variaciones espacio-temporales. Como mi Macintosh no se apaga si no quiere, porque tiene más carisma que yo, los aparatos insurrectos ya no me aterrorizan, pero sí la realidad de que han pasado la friolera de 30 añazos, así como quien no quiere la cosa, y que hasta el implacable Terminator ya tiene el pelo blanco. ¡Qué efecto!
Pero por desgracia, Hollywood también ha cambiado demasiado. Y hoy en día tiene un problema realmente preocupante. Los productores del siglo XXI están convencidos, no se sabe muy bien por qué de que cuando quieres resucitar una saga del pasado cuyo protagonista ya está excesivamente viejuno, sólo tienes que ponerle al lado a Jai Courtney y punto pelota.
Así las cosas, ya le colocaron a Courtney como hijo a Bruce Willis en La jungla: Un buen día para morir. Pero el tipo no daba el tipo como hijo de John McClane, pues con lo salao que es éste personaje (“oiga, señorita, ¿le parece que estoy encargando una pizza?”, “15 millones de terroristas en el mundo y mato a uno que tiene un pie de mujer”), no colaba que tuviera un hijo tan sosito y con cara de bruto. Su mujer le engañó claramente y lo tuvo con el butanero. El film acabó con la saga, por desgracia.
Desde luego no se entiende que haya visto aquel film el avispado al que se le ha ocurrido colocar al maromo ahora junto a Arnold Schwarzenegger, cuando resulta aún más inexpresivo, si cabe, que el ex gobernador de California. Y se supone que tiene un romance en la pantalla con Emilia Clarke, que tiene más química con los dragones de Juego de tronos que con este tipo.
Frikis del mundo, tenemos que inventar la máquina del tiempo y viajar para convencer a la madre de Jai Courtney de que no se quede embarazada. Y corre prisa. Tiene que ser antes de que arruine más sagas míticas. No quiero vivir con el recuerdo de verle como nieto de Rick Deckard en alguna bastarda secuela de Blade Runner, o quién sabe, como vástago de la teniente Ripley… ¡daría más miedo que el alien!
Seguir a @cinedeterror
