IMG-LOGO
Zona friki

"Segundo origen", las elecciones catalanas continúan en el terreno de la ciencia ficción cinematográfica

"Segundo origen", las elecciones catalanas continúan en el terreno de la ciencia ficción cinematográfica

El realizador Bigas Luna se apuntó a la moda de los canis apasionados del tuning que compiten en carreras ilegales de A todo gas con la versión patria, Yo soy la Juani, que por cierto funcionaba bastante bien. Los tres últimos años de su vida los dedicó a sumarse de forma similar a la moda de los chicos en futuros distópicos con la que Hollywood nos invade, en la línea de Los juegos del hambre, Divergente y demás.

Así, antes de fallecer estaba trabajando en la que iba a ser su nueva película, Segundo origen, adaptación de "Mecanoscrito del segundo origen", la mejor novela de ciencia-ficción escrita en catalán de todos los tiempos, o al menos de las pocas que ha tenido gran repercusión fuera de la tierra de Gaudí, aunque sobre todo dentro.

Que conste que este fin de semana acudo a presentar el libro sobre J.J. Abrams al Festival de Cine Fantástico de Sitges, la mejor cita del género del mundo entero, y que adoro Cataluña y a sus gentes, por lo que no es mi intención ni mucho menos meterme en terrenos políticos en un blog... ¡de cine friki! Pero me escama un poco que el político (tan discutible como muchos otros) Artur Mas, muy preocupado por la independencia y la nación catalana y ya, haya dedicado los últimos años a destinar el dinero que no debería haberse recortado de sanidad a reforzar de forma generosa las ayudas a ese cine en catalán que intensificara su particular concepto de identidad catalana, no sólo este film que nos ocupa, sino también un documental sobre Copito de nieve y un largometraje televisivo sobre el conjunto músico-cómico La trinca. ¡Sólo les ha faltado el biopic de Eugenio, el de los chistes!

Poster Segundo origenAsí las cosas, Luna recibió 200.000 euros de los contribuyentes catalanes para su film, lo que aseguró que ya que había pasta el proyecto siguiera adelante tras su muerte. Le sustituye el debutante Carles Porta, que homenajea a su predecesor porque en un momento dado del film los protas contemplan su cinta Jamón, jamón, la más conocida.

Se ha simplificado mucho la novela, hasta el punto de que los personajes ni se enfrentan a un extraterrestre ni nada, así que se queda en una especie de cruce entre Soy leyenda y El lago azul. Una chica salva a un niño mulato de morir ahogado, y cuando sale a la superficie el mundo se ha destruido repentinamente y no parece quedar ni un superviviente. Hay que ver, te descuidas un momento y la Tierra se va a la porra. Cuando el chaval crece se le desbordan las hormonas y ambos acaban liados.

Lo más divertido de todo es que cuando los personajes consiguen un vehículo, en realidad un tractor, se trasladan a Barcelona, donde él cumple su sueño de toda la vida... ¡jugar en el Camp Nou! Por desgracia, el estadio se ha destruido por completo, lo que no impide que allí tenga lugar el acontecimiento clave del advenimiento de una nueva humanidad... ¡Toma ya!

Os aseguro que eso pasa en la película, o que de tanto ver cine ya se me ha ido el oremus.

Y también que el film –por lo demás bastante digno– se ha caído a última hora de la programación de la cita sitgetana, porque al parecer han preferido estrenarlo en los cines este viernes, cuando comienza el certamen. El mismo día que también desembarca en las carteleras Barça Dreams, cuya sinopsis advierte de que se trata del "documental más grande que se ha hecho sobre la historia del Barça". Ahí es nada.

Y yo que pensaba que las elecciones catalanas ya habían sido la semana pasada.

Lo último del mundo del cine