¡Cómo nos complicamos la vida los seres humanos! Lo que en su origen fue una celebración religiosa, y una cena familiar, ahora lo acompañamos de toda una serie de rituales absurdos, de los que resulta difícil salir vivos. Hoy en día habría que darle la razón a Mr. Scrooge cuando decía aquello de "paparruchas".
Por suerte, J.J. Abrams nos ha devuelto la ilusión de la infancia a todos los frikis del mundo (menudo regalazo adelantado de Reyes está siendo Star Wars: El despertar de la fuerza). Así que todos estamos con energías para sobrevivir a la Navidad del siglo XXI. Éstas son las pruebas más difíciles:
1. La comida/cena de empresa. En el momento de escribir estas líneas por mi parte superada, con pocas secuelas. Te vistes en plan cutre, no sea que vayas mejor que el Presidente de tu compañía, para que no piense que te puede reducir el sueldo, pero luego te encuentras a tus compañeras de todos los días como si fueran de boda. Acabas dándote a la bebida, tratando de tú a tus jefes y hablando de más, y cantando en el karaoke, lo que alguien grabará en vídeo para que te veas haciendo el ridículo al día siguiente.
2. La Lotería de Navidad. También conocida como el Impuesto Voluntario para Personas que No Saben de Matemáticas. Pura codicia, amigos. Acabas gastando dinero en un décimo no sea que le toque a los otros y tú te quedes como el del anuncio, pero sin que te guarden el décimo como a Justino. Por pura ambición, te irás a un sitio lejano a comprar un número que no tenga nadie que conoces, para que te toque sólo a ti y se lo puedas restregar por la cara a todos.
3. La visita a Cortilandia. Inevitable si tienes hijos o sobrinos. Nada mejor para estas entrañables fechas que ser aplastado y atropellado por las masas comprimidas que estos días se apelotonan en las calles del centro de Madrid, que si saltaran todos a la vez desviarían la órbita terrestre sin necesidad de ser ciudadanos chinos. Obligatorio llevar auriculares, pues en caso contrario corres peligro de que se te pegue la cancioncita más perforacerebros de la historia: "¡Cortilandia! ¡Cortilandia!". ¡Aaargh!
4. Salir a la caza de regalos de Reyes para todos (¿habéis pensado en un libro sobre el citado Abrams?, ejem, ejem). Lo más difícil, fingir que te han encantado esos calcetines blancos con raquetas sólo por la cara de cariño que pone tu abuela cuando te los entrega, para que no se desilusione la mujer, claro, que sin duda no se lo merece, pero... ¡a ver quién se los pone! Importante, no perder nunca la sonrisa, ¡estamos en Navidad! Cuando por ejemplo tu cuñado te regale esa típica colonia pegajosa y penetrante, se impone tratar de ser positivo y pensar lo útil que puede ser para repeler una hipotética invasión de cucarachas alienígenas.
En cualquier caso, y aunque en este blog sobre pelis de marcianos y monstruos no pegue mucho, que no se diga que los frikis no tenemos nuestro corazoncito. ¡Feliz Navidad a todos!
