Estoy en estado de shock por el encuentro que tengo el próximo jueves... ¡La bomba! Uno intenta comportarse de forma profesional pero es
Estoy en estado de shock por el encuentro que tengo el próximo jueves... ¡La bomba! Uno intenta comportarse de forma profesional pero es que... ¡Madre mía, madre mía! Recalará aquí en Madrid nada menos que la rubia que uno escogería entre todas las actrices que triunfan actualmente en Hollywood, nada menos que la guapa entre las guapas Charlize Theron, que promociona Blancanieves y la leyenda del cazador.
No sé si después escribiré un texto demasiado largo, ya que es posible que antes de que logre articular alguna pregunta me dé un soponcio.
Por el momento, no hemos publicado la crítica en decine21.com, pues me han hecho firmar que no opinaré absolutamente nada sobre la peli. Yo soy muy obediente, aunque no creo que las eficientes (podían tomar nota en otros lugares) encargadas de prensa de Universal me pongan en la lista negra si adelanto, eso sí, que estamos ante un título que de entrada interesará mucho a los seguidores del cine fantástico. De tono sombrío, esta nueva podría haberse titulado en lugar de Blancanieves más bien Oscuracarbones o algo así.
Como se puede ver en el tráiler, remedia una injusticia histórica, pues adquiere más protagonismo el verdadero héroe de la historia. Como yo siempre he sido muy secundario, sobre todo en las relaciones de pareja (alguna diría que segundón), siento empatía por los personajes no protagonistas. Cuando de pequeños nos contaban el cuento de Blancanieves, todos los chicos querían ser como el príncipe, lo que no me interesaba mucho porque soy más bien republicano. Había también alguno que quería ser Blancanieves.
Pero yo no les veía mucho interés a ninguno de los dos, pues su única heroicidad consistía en morder una manzana o darle un beso a la otra. ¿Dónde está el mérito de eso? El verdadero héroe de la historia era el tipo que se la jugaba porque le mandaban matar a la niña, y él en lugar de apelar a eso tan horrible de la obediencia debida que tanto se escuchó en Nuremberg, se la jugaba, la dejaba escapar y luego con un par de pelotas iba con un corazón de cordero a dar la cara ante la madrastra, que no era una mujer de muchas bromitas, precisamente. ¡Sí, señor! ¡Jugándose el puesto de trabajo, con los tiempos que corren!
El cuento era tan injusto que después se olvidaba de este personaje. ¿Qué pasó con él? ¡Que la madrastra descubrió luego que no le había dado matarile a la chavala! ¿Le mandó a la guardia para meterle en el trullo? Por favor, me resulta mucho más interesante saber eso que lo que hacía una adolescente en la edad del pavo enamorada.
Eso sí, cuando me enteré de que iban a poner en marcha este proyecto, lo primero que pensé es que había un evidente error de casting. No es posible que Charlize pregunte:
–Mirror, mirror on the wall... Espejito, espejito, ¿quién es la más bella?
Y que el espejo conteste:
–La más bella no eres tú, Charlize, es... ¡Kristen Stewart!
“¡Las narices!”, pensará el público en su butaca. No es que la protagonista de Crepúsculo sea poco agraciada, pero en fin... las comparaciones son odiosas. ¡Si tiene unos dientes estilo Buggs Bunny que en lugar de Blancanieves parece el lobo de Caperucita Roja!
