La vida está llena de coincidencias. El mismo día que veía Red Army, un excelente documental favorito para el Oscar sobre el equipo de hockey sobre hielo que la Unión Soviética utilizó como instrumento de propaganda en los años de la Guerra Fría, saltaba la noticia del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, en lo que bien podría considerarse como el capítulo final de ese gélido conflicto entre los bloques democrático y comunista. Por supuesto que quedan restos, el más llamativo sería Corea del Norte, tan de moda por el SonyLeaks, pues todos los indicios apuntan a un increíble cibercastigo a la compañía distribuidora de The Interview, por denigrar al dictador de ese país con la cuchufleta de un supuesto atentado contra su vida.
No es éste el lugar para diseccionar Red Army, pronto los lectores de decine21.com podrán leer una crítica completa, pero uno de los aspectos que toca el film es cómo los excelentes jugadores soviéticos eran muy codiciados por los equipos de la NHL, la competición de hockey sobre hielo más importante del mundo, que incluye a Canadá y Estados Unidos. Los hubo que huyeron a Occidente cuando pudieron, y quienes intentaron hacer las cosas por cauces legales, con mil y un obstáculos burocráticos y crematísticos, pues las autoridades soviéticas exigían un pellizco sustancioso de la ficha de los jugadores, había que engrosar las depauperadas arcas de un régimen que no era productivo sino todo lo contrario, su agujero financiero era cada vez mayor.
Con la nueva etapa en las relaciones de EE.UU. y Cuba algunos se preguntan que pasará con los jugadores de béisbol cubanos –peloteros, parece que los llaman allí–, considerados de los mejores del mundo. Está claro que los equipos americanos van a disputárselos a golpe de talonario, pues son magníficos profesionales, y hoy por hoy sus sueldos no resisten la comparación con la de sus colegas del continente. Que la cosa preocupa lo demuestra este artículo, que pueden pinchar los interesados en la cuestión.
Recomiendo a los cubanos que vean Red Army, quizá saquen alguna idea, pues en Rusia Vladimir Putin nombró ministro de deporte a uno de los míticos jugadores del equipo, Slava Fetisov, y parece que ha logrado que el dominio y la afición por el hockey sobre hielo no languidezca.
