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Los cínicos abogados de las últimas series de TV: ¿no hay un Atticus Finch por ahí suelto?

Los cínicos abogados de las últimas series de TV: ¿no hay un Atticus Finch por ahí suelto?

La noticia del hallazgo de un manuscrito de Harper Lee, previo en su escritura a Matar a un ruiseñor, pero con sus personajes protagonistas ya mayores, me invita a añorar a Atticus Finch y anhelar su regreso, qué bien lo encarnó Gregory Peck y qué merecido fue el Oscar que se llevó por la interpretación de un hombre bueno.

Como los cinéfilos y bibliófilos recordarán, Atticus defendía a un hombre negro, acusado injustamente de violación, y al que el color de su piel no le ponía exactamente las cosas fáciles, al ser la víctima una mujer blanca. Desde luego que este apuntarse a la defensa de causas perdidas es un comportamiento muy diferente al de los picapleitos que últimamente pueblan las series televisivas.

Pensemos en Saul Goodman, el abogado de Walt Whitman y otros impresentables, a los que resolvía la papeleta en Breaking Bad, y que incluso está a punto de estrenar su propia serie, el spin-off Llama a Saul Goodman. Greg Kinnear es Rake, abogado con vida personal desastrosa, lengua viperina, y que no se plantea grandes problema éticos a la hora de defender a sus clientes, lo importante es ingresar para poder hacer frente a sus deudas de juego. Y Viola Davis, abogada y profesora universitaria en Cómo defender a un asesino, transita senda cínica semejante, no importa que el cliente sea culpable o inocente, lo que hay que hacer es lograr su absolución acudiendo a cualquier treta, enseña a sus alumnos. Tampoco Daños y perjuicios muestra abogados defensores movidos por grandes principios, aunque aquí al menos la recién llegada a la que pone cara Rose Byrne, se mueve con cierta inocencia frente a su curtida y cínica jefa interpretada por Glenn Close.

Sí, quedan lejos los días de abogados como Perry Mason, o Atticus Finch, al menos en las pantallas. De modo que la próxima publicación de “Go, Set a Watchman”, y tal vez una adaptación al cine, pueden ser una estupenda noticia. Aunque, quién sabe, al figurar en esta obra la niña Scout como ya una adulta, puede que su padre sea un anciano que se ha retirado de la abogacía. Posibilidad muy adecuada sin duda para que los abogados cínicos de los que estoy hablando respiren tranquilos en sus pequeñas pantallas.

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