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Blog de Hildy

Demasiadas series, demasiadas temporadas, demasiados capítulos, demasiada nada

Hay quien considera que las series constituyen el nuevo terreno fértil donde los creadores con talento son capaces de contar grandes historias, capaces de fascinar al espectador. Quizá. Pero también se han convertido en la excusa perfecta para llenar contenedores de plataformas de streaming con productos interminables de escasísimo interés.

Estoy de acuerdo. Hay algunas series buenas. Pero, por desgracia, hay muchas, demasiadas series malísimas, malas, regulares y mediocres. En la actual feroz guerra de plataformas de streaming sus responsables se han puesto a crear contenidos como locos, a un ritmo frenético, que por supuesto no puede seguir el espectador común, pero tampoco el profesional que intenta ofrecer sus críticas con rigor. Se trata de ofrecer mucho contenido, inabarcable, para que el seriófilo no cancele su suscripción a la plataforma de turno, pues nunca termina de ver lo que se le ofrece. Pero ojo, no se tiene en cuenta el efecto “agotamiento”. Por una joya de The Crown, Netflix ofrece un montón de series que arroja semana a semana como churros, acudiendo a fórmulas reiterativas, que se alargan capítulo tras capítulo, hasta acabar siendo insufribles.

¿No sería mejor dosificarse un poco, y pensar bien las cosas? Veo a Ryan Murphy hacer serie tras serie, y pienso que a este creador le vendría bien tomarse un año sabático o dos, no me interesan mucho Hollywood o The Politician, por citar dos de sus producciones recientes. Incluso Ozark, de Bill Dubuque y Mark Williams, que sigue la estela de Los Soprano o Breaking Bad y es una buena producción, podría haberse hecho mejor, con más sosiego. Y lo siento, pero de La casa de papel, de Álex Pina, que arrancó bien, se ha estirado artificialmente, y he sido incapaz de terminar su parte 3, lo confieso.

Quizá uno de los efectos colaterales positivos de la actual crisis mundial sanitaria podría ser la de la reflexión por la obligada pausa de los rodajes. Hay que pararse a pensar, sí o sí. Ojalá se aprovechara para dar vueltas a lo que se está haciendo. ¿De verdad hace falta una miniserie como Defending Jacob de Apple TV+, que podría haberse despachado en una película de un par de horas? Tengo entendido que algunas compañías de streaming miman tanto a los creadores de postín como Greg Berlanti, que prácticamente les dicen “Tómate tu tiempo, ¿necesitas 8 temporadas y 10 capítulos para cada una? Pues no passssa nada, adelante”. Lo que conduce a la pereza mental, a conformarse con despachar la cosa.

Me parece que series indiscutibles como Los Soprano, The Wire, Breaking Bad, Better Call Saul, han sabido marcarse límites para llegar a su final, y han hecho muy bien, no han matado a la gallina de los huevos de oro. Otras se arrastran cansinamente en las parrillas, como la española Cuéntame o Anatomía de Grey, y, lo siento, no dan más de sí, y hasta se concede tiempo al tiempo para que ocurra... cualquier cosa, como los problemas fiscales de Imanol Arias y Ana Duato, o la polémica con despido de Isaiah Washington, donde pasan los años hasta dar tiempo a una "reconciliación".

En fin, estoy convencido de que menos es más. Artísticamente, desde luego. Pero a veces, hasta económicamente resulta cierto.

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