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Blog de Hildy

Si ganas un premio, date por jodido

La zona de cancelación: Jonathan Glazer, Barbra Streisand y Oprah Winfrey

Dicen que a nadie le amarga un premio. Pues no está tan claro en tiempos de cultura de la cancelación y de linchamiento mediático, ya que en esas ocasiones toca taparse la boca, o que te quiten lo ganado antes de dártelo.

La zona de cancelación: Jonathan Glazer, Barbra Streisand y Oprah Winfrey

Si uno lee hoy la prensa sobre el “show business” solo puede llegar a una conclusión. En boca cerrada no entran moscas, estamos en un escenario en que lo mejor que puede hacer un cineasta si tiene que hablar en público y quiere vivir feliz y tranquilo, es no decir nada, o conformarse con obviedades, aunque con lo segundo también se arriesga a que alguien salga a rebatirle con el cuchillo afilado.

Pienso que el recién oscarizado Jonathan Glazer lo está viviendo en sus propias carnes, después de entregar una película tan políticamente correcta como La zona de interés, donde se habla del horror del holocausto, su discurso de aceptación del Oscar a la mejor película internacional, bastante medido y equilibrado, ha despertado airadas protestas, poco menos que habría equiparado el ataque terrorista del 7 de octubre con el derecho a defenderse de Israel, al criticar los excesos sobre la población palestina en Gaza. Lo último ha sido una carta abierta firmada por 450 profesionales judíos de Hollywood, afeando sus palabras. Alguien que pienso que llevaba aprendida la lección era su compatriota Christopher Nolan, que al triunfar en la misma noche con Oppenheimer, no se metió en ningún jardín político, y mira que la película sobre la bomba atómica se prestaba, y que hay gente que se ha quejado de que no aparezcan más las víctimas de Hiroshima; pero el cineasta prefirió agradecer el premio a su abuelita, y a su estudio, y a sus colegas, y ya está, punto pelota.

Barbra Streisand, de moda por la publicación de sus memorias que en España no tienen aún editor, que yo sepa, también se ha sumado al corifeo de los quejicas, en este caso ha puesto en su punto de mira nada menos que a los magnates Elon Musk y Rupert Murdoch, que iban a recibir el premio Ruth Bader Ginsburg, que debe su nombre a esta juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que entrega la Opperman Foundation. Streisand, antigua ganadora del galardón, escribió en su cuenta de Instagram poco menos que RGB se revolvería en la tumba si viera cómo se entrega un premio con su nombre a semejantes individuos, así que Julie Opperman ha decidido retirar el premio, y ha pedido perdón a la familia de Ginsburg por tan tremenda ofensa.

Y bueno, por fin ha podido decir Oprah Winfrey lo que piensa de la obesidad, una de las más poderosas comunicadoras del planeta se sentía constreñida, pero ahora quejarse de la gordofobia no merece linchamiento sino aplauso, así que allá va nuestra Oprah diciendo que “ahora hay una sensación de esperanza, y ya no tienes que culparte a ti misma”.

En fin, tengo la triste sensación de que el mundo está loco, loco, loco, cada vez es más difícil decir lo que se piensa, que los medios de comunicación, en franca decadencia, cada vez dedican más espacio a tonterías, y que las redes sociales se han convertido en un lugar agotador donde se juega a la provocación, a la persecución, a la nadería, donde resulta difícil extraer muy de vez en cuando alguna perla que justifique tragarse tanta basura.

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