Es natural, en el pecado no hay gracia, todo lo contrario. Pero más allá de mi jueguecito de palabras, confieso que esta "ardiente" película me deja más helado que un témpano de hielo.
Creo que me perdido algo en Los pecadores, una película del director de Creed y Black Panther Ryan Coogler, que los “entendidos” dicen que es la quinta maravilla del mundo mundial. A mí me ha parecido una simple excentricidad, que le han concedido como regalo en Warner a un director que tantas alegrías les ha dado en taquilla, pero la sorpresa es que fue número uno de taquilla en Estados Unidos, recaudando 48 millones de dólares el pasado fin de semana. Un resultado muy bueno, aunque la película tiene que haber sido muy cara, pues parte del capricho era rodar una película a lo grande, con cámaras Imax. Y en general la crítica ha caído rendida a los pies de los gemelos gangsteriles, los músicos del blues, y los vampiros, porque estamos ante una de esas películas que José Luis Garci definió muy bien como “ensalada César”, ya que tienen un poco de todo. Sí, es la confusión de los géneros, todo a la vez en todas partes, una suerte de multiverso que, lo confieso, me pilla cansado.
Resulta curioso que en tiempos de recaudaciones magras, el resultado económico en sus primeros compases ha sido comentado así por Variety: “La película Los pecadores ha recaudado 63,5 millones de dólares en su debut mundial. Es un excelente resultado para una película de terror original y clasificada para mayores. Sin embargo, la producción de Warner Bros. tuvo un coste de entre 90 y 100 millones de dólares antes de considerar los gastos globales de marketing, por lo que alcanzar la rentabilidad aún llevará tiempo.” En efecto, los analistas piensan que debe alcanzar una cifra en torno a los 200 millones para considerar que da beneficios. De todos modos, Ben Stiller, desde X, ha afeado la conducta al diario del entretenimiento, diciendo “¿En qué universo una apertura de 60 millones de dólares para una película original de estudio justifica este titular?”, y le ha hecho la ola nada menos que Joe Russo, diciendo jocosamente y escribiendo en mayúsculas “POR QUÉ NO HA RECUPERADO SU PRESUPUESTO EN 3 DÍAS”. No falta quien tacha a Variety de racista y todo, por ese comentario.
Coincido en que, como mínimo, el comentario es precipitado e injusto, en tiempos de vacas flacas, porque además la sensación es que la película irá amasando más dinero en taquilla, Pero esto no quita para que me quede estupefacto por el interés que ha despertado esta película rarita y loca, en la que un espectador medio tendrá dificultades en involucrarse, visualmente es vistosa, pero argumentalmente no entras, porque no sabes qué te quieren contar, o yo al menos no lo sé. Quizá haya un público afroamericano e interesado por el folclore sureño, que estará encantado, pero a mí la cosa me pilla lejos. En cualquier caso, hay cosas muy disparatadas, ni Quentin Tarantino se habría atrevido a la carnicería final con el KKK.
