Parafraseando el título de esa película que el gran Clint Eastwood protagonizó a las órdenes de Sergio Leone , El bueno, el feo y el malo , debemos
Parafraseando el título de esa película que el gran Clint Eastwood protagonizó a las órdenes de Sergio Leone, El bueno, el feo y el malo, debemos concluir que este gran cineasta es definitivamente el bueno. Lo que ha logrado con Gran Torino es una verdadera hazaña. Que un film protagonizado por un octagenario lleve 9 semanas entre las 10 más taquilleras en España; que sólo en nuestro país haya recaudado 12 millones de euros, más de la mitad de su prepuesto; que atraiga y apasione a todo tipo de públicos, reconforta, hace confiar en que un buen cine que no sigue necesariamente las modas es posible y es capaz de cautivar al público.
Si hay que hablar de “fea” en la taquilla española, obligado es referirnos a La vergüenza, seguramente la mejor película hispana estrenada en lo que va de año, ganadora del Festival de Málaga, y que se estrella miserablemente en taquilla. Una película sobre las dificultades de la adopción y los problemas de un matrimonio no ha interesado al público, que no ha querido bailar con “la más fea”, aquello se parece demasiado a la realidad.
Así que ahí tenemos la elección por “la mala”, la descerebrada Fuga de cerebros, que va camino de convertirse en la película española con más recaudación de 2009 –2,8 millones de euros en 10 días–, si Alejandro Amenábar y su Ágora no lo impiden. No importa que sea una chorrada absoluta, con un guión de pobreza descomunal, y que todo sean chistes sexuales muy burros, hay un público adolescente que eso es justamente lo que demanda (o lo que “algunos” han hecho que demande), y ahí los tienes, unos pobres críos viendo la peli de Amaia Salamanca y compañía. Para llorar, esto no reconforta.
