Es curioso. Al igual que ocurre con los efectos del alcohol, que nos desinhibe y nos pone contentos, algo parecido ha ocurrido con la gala de los
Es curioso. Al igual que ocurre con los efectos del alcohol, que nos desinhibe y nos pone contentos, algo parecido ha ocurrido con la gala de los Goya del pasado domingo. Primero han sido las alabanzas, lo bien que estuvo, las sorpresas, el presentador, Álex de la Iglesia, Pe y Jota, etc, etc. Un subidón, una borrachera que mola... pero enseguida ha llegado la resaca, los comentarios picajosos. ¿Exagero? Allí va una lista no exhaustiva:
-El presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero recibe en la Moncloa a los ganadores de los Goya. Faltan a la cita los actores de Celda 211. Luis Tosar llega a decir “tengo cosas mejores que hacer”. La ministra de cultura Ángeles González Sinde explica así su ausencia: “los actores son trasnochadores por naturaleza”.
-Santiago Segura dice de la sorpresa del regreso de Pedro Almodóvar: “me sentiría un poco avergonzado” si fuera él, y explica su enfado con la Academia como “una especie de rabieta porque no levantó todos los Goya del mundo”.
-No se ha comentado mucho, pero Almodóvar sabía que no ganaría el Goya el mejor guión original, una concesión esta información nada habitual, un verdadero privilegio. A servidor no le extrañaría que el manchego también supiera a quién iba a entregar el premio a la mejor película, y me pregunto si habría aceptado entregar el “cabezón” a Ágora.
-La ministra, que fue presidenta de la Academia, dice respetar la decisión que tomó en su día Almodóvar al dejar la institución, pero en vez de guardar un prudente silencio, atiza el fuego de las susceptibilidades comentando que “[la Academia] se ha portado muy bien con Almodóvar” lo que permite especular con que la parte correspondiente (Pedro se ha portado muy bien con la Academia) no sería cierta.
-¿Cómo es posible que se presentara a los Oscar una película como El baile de la victoria, que no ha ganado ni un solo Goya?
