En 2002, Steven Spielberg sucumbió a la moda de retocar película ya terminadas, con motivo de los 20 años de su emblemática E.T., el extraterrestre .
En 2002, Steven Spielberg sucumbió a la moda de retocar película ya terminadas, con motivo de los 20 años de su emblemática E.T., el extraterrestre. Bien era cierto que llovía sobre mojado, pues el director ya había estrenado en su momento una edición extendida de Encuentros en la tercera fase. El caso es que en esta ocasión cambió unas pistolas por unos walkie-talkies, no vaya a ser que los espectadores más jóvenes desarrollaran una malsana pasión por las armas, y algunos primeros planos de E.T. se mejoraron digitalmente. Tales retoques no agradaron a los fans, partidarios de dejar lo bueno como está y punto.
El caso es que se acaban de cumplir 30 años de En busca del arca perdida, y han preguntado a Spielberg sobre el tema y la afición de su amigo George Lucas de retocar sus pelis (de hecho, si Spielberg cayó en la tentación del “nuevo” E.T., fue por el reestreno previo de Lucas de la trilogía original retocada de La guerra de las galaxias). Y el hombre, sin querer entrar a juzgar a Lucas –al fin y al cabo ha producido con él las pelis de Indiana Jones–, ha entonado un mea culpa: “Hablando por mí, lo intenté una vez y he vivido para lamentarlo. No porque los fans se enfadaran, sino simplemente porque me quedé decepcionado yo mismo. (...) Me di cuenta de que lo que había hecho era robar a la gente que amaba E.T. sus recuerdos de E.T. y lo lamenté."
Lo cierto es que Spielberg no vive en el pasado, pensando en cómo hacer más realistas su tiburón de Tiburón, o los hornos crematorios de los nazis en La lista de Schindler –como sí hace en cambio Lucas, cambiando tontadas de sus películas para la edición de platino iridiado en Blu-ray de supercoleccionista diplomado de Star Wars–, sino que entrega a buen ritmo películas que apetece ver, este año sin ir más lejos Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio y Caballo de batalla. Mientras que Lucas sigue perdido en su laberinto galáctico, eso sí, con muchos dólares en el bolsillo, y más que vendrán.
