Cuando vi Argo en su presentación en España, en la sección oficial del pasado Festival de San Sebastián, ya escribí
Cuando vi Argo en su presentación en España, en la sección oficial del pasado Festival de San Sebastián, ya escribí en este blog unas líneas, en que manifestaba que no entendía que no concursara y compitiera por la Concha de Oro, mejor director o lo que se terciara. Vamos, que si se me permite la vulgaridad, la película me parecío “argonuda”. Ahora Ben Affleck anda la mar de contento por los Globos de Oro a mejor película dramática y mejor director, y no es para menos. De todos modos, a los que repiten lo injusto que resulta que no opte al Oscar como director, lo mismo que le pasa a Kathryn Bigelow con La noche más oscura (Zero Dark Thirty), les diré algo muy sencillo: no pueden ser nominados los 9 directores de los 9 títulos que podrían ganar el Oscar a mejor película; son matemáticas elementales, ya lo sé, pero es que los hay que no se dan cuenta de que no caben todos, como mínimo, en el caso de este año, con 9 títulos para mejor film, cuatro directores quedarán irremediablemente descartados, no hay más que hablar.
Tuvo ocasión de lanzarle una pregunta a Affleck en la rueda de prensa donostiarra, le dije que tal vez después de ganar el Oscar a la mejor película extranjera un título iraní, Nader y Simin, una separación, se podía pensar que el cine podía ser una forma de lograr que se entendieran dos países con una relación complicada, Estados Unidos e Irán. El cineasta alabó hasta donde recuerdo la película de Asghar Farhadi, pero a lo que voy es que tal vez fui yo un poco ingenuo, pues no podía sospechar que Irán contraatacaría a Argo produciendo un film con su versión de los hechos de la crisis de los rehenes de 1979. Moverá la cámara con muchos medios un desconocido, Ataollah Salmanian, y según cuenta el New York Times, se titulará El equipo general. En ese diario leo que las autoridades iraníes andaban bastante mosqueadas con la peli, y que uno de los que participó en la toma de rehenes, Abbas Abdi, dijo que no le había gustado que él y sus camaradas aparecieran como los malos de la película. Así que ya sabemos por dónde van a ir los tiros, por así decir, de la peli iraní, sólo faltaría que ésta sí concursara y ganara algún festival de prestigio...
Mientras, Affleck, en The Hollywood Reporter, se despacha a gusto con Irán, cuyo régimen califica de “estalinista”, aunque matizando, eso sí, que ahí viven “millones de personas maravillosas y asombrosas”. Y dice que le parece que es como si le hubieran colgado “una medalla” con la decisión de contestar con una peli a la suya.
Lo cierto es que la experiencia de hacer películas a la contra no suele dar buenos resultados. Me viene a la cabeza cómo desde Argentina decidieron contestar a Evita de Alan Parker con una producción nacional dirigida por Juan Carlos Desanzos, Eva Perón, que aunque aseadita, y evidentemente con más documentación de la que puede manejar un simple musical, no tuvo ni de lejos la repercusión del film que contaba con la presencia de los cantarines Madonna y Antonio Banderas.
