Si lo lleva a la pantalla cualquier otro realizador, el argumento de su último film, “Her” (un tipo se enamora de su sistema operativo), habría dado lugar al ridículo, pero en sus manos se convierte en una audaz crítica de la incomunicación en la era de los medios tecnológicos y las redes sociales.
A pesar de su fama de director esquivo que elude las entrevistas y odia a los periodistas, Spike Jonze se muestra locuaz y simpático. Eso sí, el inclasificable y original responsable de Cómo ser John Malkovich y Adaptation. El ladrón de orquídeas se niega a hablar de los Oscar pese a que Her acumula cinco candidaturas, entre ellas la relativa a mejor película, y a que él mismo participa como secundario (sin acreditar) en El lobo de Wall Street, otro de los títulos del año.
La ambientación futurista de esta película, ¿es una excusa para hablar de la sociedad actual?
Cuando escribí el guión, lo concebí como una versión exagerada del presente. Así se puede analizar mejor lo que está ocurriendo ahora. Creo que muchas personas contemporáneas tienen problemas al tratar de conectar con los demás.
En cualquier caso, la soledad ha existido siempre, por lo que creo que la película en realidad se puede definir como atemporal. Antes de que existieran los teléfonos móviles, y antes de la tecnología que usamos ahora, ya causaba estragos. La tecnología no es la causa de la soledad, ni tampoco el remedio, como creen algunos. En realidad, sólo es la forma más actual de evitar la intimidad y el contacto humanos, una especie de excusa que utilizan los que tienen miedo a los demás. Desde el principio de los tiempos, ha habido personas que han evitado hablar con sus semejantes. No hay nada nuevo bajo el sol.
Y en el futuro, ¿cree que la tecnología ayudará a las personas a sentirse menos solas o acabará destruyéndolas?
Será buena para aquellas personas que sepan usarla. Puede ser útil, para mandar mensajes a los amigos, para retocar fotos, etc. Pero no merece la pena obsesionarse demasiado con las máquinas y usarlas en todo momento, y desde luego se debe evitar que lleguen a ser un sustituto de pasar tiempo con las personas más cercanas.
La tecnología no cambia nada. Por mucho que avance, los individuos son los mismos. Espero que nadie crea que mi película va sobre el futuro...
Sustituyó a Samantha Morton, como dobladora del sistema operativo protagonista, por Scarlett Johansson, después de que la primera hubiera hecho ese trabajo. ¿Por qué tomó esa decisión?
Me dolió el cambio. Creo que fue la decisión más dolorosa que he tomado nunca en una película. Pero no hubo más remedio. La experimentación forma parte del proceso de crear una película, a veces lo que eliges funciona, a veces no. Pero los rodajes se pueden calificar como un viaje de descubrimiento. Y esta vez, al final, algo no encajaba.
¿Cree que ha afectado negativamente al film que los espectadores vean las reacciones del actor a una voz que no es la que escuchan?
No creo que haya sido malo el cambio, ni que afecte a las imágenes el hecho de que Joaquin Phoenix estaba escuchando en la mayor parte de escenas otra voz que no es la que se oye en las salas de cine. De hecho, no siempre le estaba hablando Samantha Morton, algunas veces era yo quien le daba la réplica, o la script. En realidad no me preocupa cómo se haya rodado el film, pues esto sólo es una forma de llegar al resultado final.
¿Ha concebido Her como un film completamente opuesto a la típica comedia romántica? Por ejemplo, el protagonista de este tipo de películas suele ser atractivo y estar en forma, pero aquí el personaje interpretado por Joaquin Phoenix se encuentra débil, en su peor momento, pues acaba de salir de una relación.
No ha sido aposta. No escribo películas comparándolas con otras anteriores, ni para acercarme ni para alejarme de ellas. En realidad me fijo en mis propias experiencias autobiográficas. Cuando yo salí de una relación muy larga, como el protagonista, me encontraba débil, sin demasiada energía, ni autoconfianza por eso pensé que al personaje debía sucederle lo mismo.
Tampoco he concebido el film como una comedia romántica, aunque ahora que ya está rodada si a alguien se lo parece no es un problema. Cuando rodé Donde viven los monstruos jamás la concebí como una película infantil, pero después, cuando iba a los videoclubs, me la encontraba en la sección de películas para niños. Para mí no lo era, fue otra cosa. De la misma forma, pienso que ésta al final podría ir a la de comedias románticas, pero una vez hecha me da igual. Incluso me halaga que alguien la considere romántica y divertida.
¿Está contento con el trabajo de Joaquin Phoenix?
Fue un trabajo muy estrecho y muy largo, porque durante diez meses, cada vez que escribía una nueva versión del guión, me encontraba con Joaquin y lo iba revisando.
El rodaje con él fue muy especial, pues intentamos conseguir una enorme intimidad. Para ello sólo estaban presentes unos pocos técnicos, los imprescindibles. Éramos cinco en el set, para poder lograr la impresión de que estábamos mirando al personaje en momentos muy íntimos, cuando nadie debería estar observando a una persona.
Ni siquiera parecía un rodaje. De hecho, normalmente existe un silencio absoluto cuando comienza la toma, y de repente, cuando dicen "corten" todo el mundo se pone a hablar. Aquí se mantenía en todo momento la tranquilidad, no se rompía la sensación de estar en soledad. Todo esto ayudó al actor.
A veces observaba a los técnicos y estaban casi llorando o riendo, en función de lo que le ocurría al protagonista. Estaban dentro de la secuencia. Fue un rodaje muy particular.
Creo que he sido muy afortunado de trabajar con Joaquin, porque es una persona muy inquieta. Si no entiende algo, pregunta al director. Siempre quiere hablar sobre algunos aspectos del guión.
Creo que Joaquin Phoenix hizo un excelente trabajo componiendo a un personaje que no se molesta en explicarse a los demás, en tratar de inventarse una versión pública de sí mismo que los otros puedan entender. Por eso les resulta un tanto incomprensible. Si la película tiene corazón ha sido gracias a Joaquin.
¿Cómo trabajó la concepción visual de la película?
Imaginamos un futuro con elementos retro, por ejemplo, los pantalones y los bigotes de los años 20, y les dimos un aire moderno. Queríamos crear un futuro reconocible. Pero también pretendíamos ofrecer una sensación cálida, a través de la luz y de los colores, para crear un mundo en el que pareciera que todo el mundo tiene la oportunidad de alcanzar la felicidad, pero a pesar de todo esto no se consigue. Por eso, el film tiene que ofrecer una sensación de melancolía.
