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Entrevistas Artista soñador y tintinesco, siempre joven

Philippe Petit, el funambulista que afrontó “El desafío” de caminar sobre un cable que unía las azoteas de las Torres Gemelas

A Philippe Petit le gustaría cruzar desde sus azoteas las torres Kio madrileñas, o de punta a punta la plaza de toros de Las Ventas. Está claro que es todo un personaje, que no deja de soñar, de carácter fuerte aunque sencillo, confiesa que “la humildad no es mi fuerte”.

Visto en persona, Philippe Petit tiene algo de personaje tintinesco. Cuenta 66 años, pero como el periodista de los pantalones bombachos creado por Hergé para el cómic, parece no tener edad, tal es el entusiasmo juvenil que desprende este hombre corpulento y pelirrojo, de rasgos muy marcados. Las aventuras de Tintín se publicitaban antaño para un público de 7 a 77 años, y curiosamente Sony, a la hora de presentar al público El desafío (The Walk), la increíble historia de un funambulista que caminó sobre un cable que unía las Torres Gemelas neoyorquinas, afirma que se trata de “entretenimiento para toda la familia, desde los 8 a los 80 años”.

petit3El marco escogido por Sony en Madrid para que Philippe Petit nos hable de su hazaña de 1974 y de qué le ha parecido la película que la recrea no puede ser más adecuado: la azotea de la emblemática Torre Picasso, donde se ha montado una pequeña sala de cine para proyectar El desafío (The Walk), la más alta del mundo, a 157 metros de altura. Hasta ahí accedo desde las bodegas de descarga de mercancia, con una decoración que quiere evocar al World Trace Center y el año en que terminó de construirse.

Acciones como la de cruzar el espacio que separaba las Torres Gemelas las considera Petit como una sana actitud de rebeldía. “Me rebelo contra todo: contra los límites de la condición humana, contra las leyes de la gravedad, contras las reglas que impone la sociedad. No quiero quedarme adocenado en el rebaño, lo que hago es como una segunda naturaleza”, explica en un esforzado castellano.

petit2A la hora de señalar qué le ha gustado y qué no de la película dirigida por Robert Zemeckis, el célebre funambulista explica que está muy contento del resultado en sus líneas generales, “el primer paseo, que fue muy técnico, lo plasma bien”, dice, y sobre todo porque recoge “el sentido de aventura, la recreación del siglo pasado, y de una cierta ‘joie de vivre’, la alegría de vivir”. Por supuesto hay “pequeños detalles” que no le gustan, pero de los que “sólo yo me doy cuenta”, y explica que él no se hizo sangre en el pie, “eso es sucio, no puede ser en una actuación brillante”, dice entre bromas y veras.

La sensación que se tiene cuando se está sobre el vacío es muy difícil de describir, explica Petit. “En mi caso, requiere una concentración muy personal, yo al principio creía que debías dejar atrás el mundo, olvidar en ese momento que existe, pero no es eso, sería muy peligroso tal actitud. Cuerpo, corazón y alma están sobre el cable, y los sentido se intensifican”, comenta, hasta alcanzar algo parecido “al éxtasis, a la felicidad”.

Habla nuestro artista de poesía, de sentirse ahí arriba “medio hombre, medio pájaro”. Cuando se le señala que la angustia y el miedo no parecen casar con lo poético, reconoce que la película subraya en efecto esas emociones, pero que entiende que “así es Hollywood”.

petitlevittCon Robert Zemeckis la colaboración ha sido total en el largo proceso de 10 años hasta que la película se convirtió en realidad. También le gustó entrenar a Joseph Gordon-Levitt, el actor que le da vida. Cuando le pregunto si tiene discípulos a los que enseñar su arte, confiesa sentirse “un extraterrestre. No hay jóvenes que quieran seguir mis pasos, lo consideran muy sacrificado, requiere un esfuerzo nada vistoso, de machacarse las manos y el cuerpo con el cable de acero”. Le gustaría crear en todo caso una fundación o una escuela, que promueva las artes escénicas.

En cuanto a su maestro Papa Ruddy, piensa que “el trabajo de sir Ben Kingsley es grande, pero no es el hombre que yo conocí, quise darle indicaciones, pero él quería crearlo desde dentro a su manera, y claro, es sir Ben Kingsley”.

A la hora de explicar qué aporta el film con respecto al oscarizado documental Man on Wire, Petit lo tiene claro: “Hay muchas maneras de contar una historia”, él mismo la ha contado en un libro, base del documental y del nuevo film. “El documental es sobre todo una investigación, mientras que esta película aborda el tema de otra forma, invita al público a caminar detrás de él sobre el cable”.

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