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Biografía

Joseph Gordon-Levitt

Joseph Gordon-Levitt

39 años

Joseph Gordon-Levitt

Nació el 17 de Febrero de 1981 en Los Angeles, California, EE.UU.

Con las ideas claras

15 Abril 2008

No es fácil encontrar en Hollywood a un chico que lleve tantos años en esto y que haya tenido, tenga y a buen seguro, tendrá, la cabeza tan bien amueblada. Joseph Gordon-Levitt es de los que está aquí porque le encanta interpretar y nada más. Como a todos. Sólo que en su  caso, es verdad.

Joseph Gordon-Levitt es nieto del director cinematográfico Michael Gordon, responsable de títulos como Cyrano de Bergerac (1950) o Tres herederas. En su caso, la herencia generacional dio un salto con sus padres, dos activistas políticos que se conocieron en Los Ángeles, ciudad en la que decidieron formar una familia. De esta relación nació Joseph el 17 de febrero de 1981. Viviendo en una ciudad como Los Ángeles y teniendo un abuelo director, no es raro que con 6 años Joseph hiciera su debut en el telefilm protagonizado por Tommy Lee Jones Stranger on my Land (1988). El pequeño Joseph había participado en el musical de “El mago de Oz” en el cole, y un agente le sugirió a la familia que se dedicara a la interpretación de forma profesional.

Y así fue, a partir de 1988 se sucedieron sus trabajos en la pequeña pantalla, aunque ninguno de especial relevancia. Su debut en cine fue en 1992 como secundario en la cinta familiar Beethoven. Uno más de la familia. Ése mismo año Robert Redford le dio una oportunidad, también en un papel de reparto, en El río de la vida. Su carrera continuó de forma ininterrumpida por títulos como Sin escrúpulos (1994), cinta de acción que protagonizó Christopher Lambert o el drama con tintes de thriller Coacción a un jurado (1996), donde fue el hijo amenazado de Demi Moore. Ése mismo año conoció la fama, especialmente en Estados Unidos, gracias a la serie de televisión Cosas de marcianos (1996-2001). En esta comedia que satirizaba el día a día del mundo moderno, Joseph encarnó a Tommy Solomon, uno de los marcianos que llegan a la Tierra y que para estudiar el comportamiento humano se hace pasar por uno de ellos. El grupo era cómico y totalmente satírico, como demuestra el hecho de que el joven Joseph encerraba en su cuerpo de adolescente al tripulante de más edad de la nave extraterrestre.

Joseph supo compaginar su trabajo en la serie con sus labores cinematográficas. En 1998 fue secundario en la vuelta al género de terror del perverso Michael Myers en Halloween H20. Un año después acompañó al recientemente fallecido Heath Ledger en la comedia romántica para adolescentes 10 razones para odiarte, donde ideaba un maquiavélico plan para conseguir una cita con la chica de sus sueños. Sin embargo, este tipo de personajes que se podrían encajar en el rótulo de más comercial, no son los que más atraen a Joseph, ya que a pesar de su juventud, no se siente apabullado por Hollywood ni ansioso por alcanzar la fama. Así afirma, “antiguamente los actores no eran celebridades, de hecho, solían ser pobres. Y ahora Hollywood ha creado todo esto. Creo que no es sano. Hemos creado una cultura que afecta al resto del mundo y que promueve el egoísmo, la avaricia y esta máxima que sugiere que eres mejor persona si tienes mucho dinero. Esto no tienen nada que ver con el trabajo en sí mismo, porque a mí me encantan las películas. Pero este mundillo de las estrellas no tiene nada que ver con el cine”, afirma cargado de sabiduría Joseph. Con esta forma de ver la vida, que también le lleva a afirmar cosas como que “los astronautas y profesores son mucho más interesantes que los actores”, Gordon-Levitt afronta su carrera con una clarividencia impropia de alguien de su edad y menos de un joven que lleva tantos años en Hollywood. Ya que todo esta palabrería tiene un fiel reflejo fiel en el tipo de vida que lleva y ha llevado Joseph.

Con las ideas tan claras y resuelto a interpretar los personajes que realmente le cautiven, Joseph afrontó su primer protagonista en el drama Manic (2001), donde fue un joven ingresado en un psiquiátrico a causa de sus repentinos ataques de ira. Previamente, Joseph decidió acudir a la prestigiosa Universidad de Columbia para estudiar francés, aunque lo dejó después de dos años. Su vida estaba ligada a la interpretación, profesión que siguió cultivando con títulos como Oscura inocencia (2004), donde fue un joven víctima de abusos y el excelente thriller Brick (2005) donde realizó una compleja búsqueda para dar con su novia desaparecida. También era un thriller la reciente The Lookout (2007), donde, víctima de una gran depresión, era tentado para realizar un importante robo. Ahora está a punto de estrenar en España Ausente, drama bélico que ha protagonizado Ryan Phillippe y donde Joseph ha sido uno de sus compañeros soldados destinados en Irak. Recientemente ha protagonizado el drama Uncertainty, sobre la relación sentimental de una joven pareja, y que ha contado con la española Assumpta Serna como secundaria. Ya en una línea más comercial, Joseph se ha metido en la piel del malvado Cobra en la adaptación cinematográfica del cómic G.I. Joe.

Filmografía
Proyecto Power

2020 | Project Power

En Nueva Orleans hay un tráfico de unas píldoras muy especiales que concede poderes dignos de personajes de cómic durante cinco minutos. Lógicamente la policía trata de detener esta prácticas, sobre todo porque esta droga tan especial la usan sobre todo los malos malotes. No obstante el agente Frank logra que una de las camellos de estas pastillas, Robin –guiño, je, je, qué ingenioso, al compi de Batman–, le proporcione algunas para adquirir superpoderes temporales, al tiempo que le sirve para intentar desbaratar la organización de narcos. En su camino se cruza Art, que sabe de los orígenes del desarrollo de estas pastillas, y que hace lo imposible para liberar a su hija, que se ha visto enredada en los planes de unos poderosos criminales. Lo cierto es que la trama argumental de Mattson Tomlin para este film de la pareja Henry Joost-Ariel Schulman (las entregas 3 y 4 de Paranormal Activity, Nerve) es lo de menos, en realidad es todo una excusa para una cansina cinta de acción, con mucha fotografía nocturna, persecuciones callejeras trepidantes, peleas a troche y moche, explosiones varias y efectos visuales que suenan demasiado a “déjà vu”, y el inevitable complot de oscuras agencias gubernamentales. Poco importa tener en el reparto al ganador del Oscar Jamie Foxx, o a un actor tan competente como Joseph Gordon-Levitt, pues el margen para demostrar su calidad interpretativa es bastante escaso. Al menos Dominique Fishback puede lucirse con la supuesta improvisación de rap, quizá lo mejor del film, que sirve para subrayar que los mejores talentos son los naturales que uno va perfeccionado, incluso superando limitaciones como una posible timidez, frente a los efímeros que proporcionan unas pastillas de quita y pon.

3/10
El juicio de los 7 de Chicago

2020 | The Trial of the Chicago 7

Apasionante película basada en hechos reales, escrita y dirigida por Aaron Sorkin, tras un laborioso proceso que arrancaba de trece años atrás, cuando Steven Spielberg le sugirió que escribiera un guión sobre el tema. Su labor tiene mucho mérito por la cantidad de datos que maneja, y el modo en que los entrega, evitando que el espectador se pierda en ellos. En 1968, con el envío creciente de jóvenes estadounidenses a combatir en Vietnam, las protestas contra la guerra no hacen más que crecer. Los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy han caldeado el ambiente, y la Convención Demócrata que va a proponer en Chicago a Hubert H. Humphrey como candidato presidencial frente a Richard Nixon no mejora las cosas. Desde distintos puntos del país acuden numerosas personas a aprovechar el evento para exteriorizar sus protestas, lo que termina en un encarnizado enfrentamiento con la policía. Tras la victoria de Nixon, y con un nuevo Fiscal General, serán acusados de conspiración los principales cabecillas de distintas asociaciones: Tom Hayden y Rennie Davis, de los Estudiantes por una Sociedad Democrática, Abbie Hoffman y Jerry Rubin, del movimiento contracultural de los Yippies, David Dellinger, John Froines y Lee Weiner, del Comité de Movilización Nacional para Terminar con la Guerra de Vietnam, y el presidente de las Panteras Negras Bobby Seale. Les defiende el abogado activista de los derechos humanos, William Kunstler, excepto a Seale, que no quiere que le represente, en lo que se conocerá como el Juicio de los Siete. Aaron Sorkin, tras un prólogo ejemplar presentando los antecedentes de su historia, sabe estructurar el relato alrededor de tres elementos que funcionan muy bien, y quedan perfectamente entrelados: las sesiones del largo juicio, con un juez de imparcialidad cuestionable (Frank Langella), el fiscal que lleva la acusación (Joseph Gordon-Levitt) y el abogado que defiende a los siete (Mark Rylance), más las declaraciones de los testigos, entre ellos el antiguo fiscal general (Michael Keaton); lo que gira en torno a los preparativos de la manifestación en Chicago, que termina con la violencia desatada; y los distintos modos de encarar las protestas ante lo que se considera injusto, y sus defensas, y que tienen su rostro principal en los personajes de Tom Hayden (Eddie Redmayne) y Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen), uno con una contestación más ordenada, el otro más ácrata, aunque también sean destacables David Dellinger (John Carroll Lynch), que a su hijo siempre le ha dicho que no hay recurrir a la violencia, o Bobby Seale (Yahya Abdul-Mateen II), el octavo pasajero por así decir, ya que se desmarca de la defensa de los siete. Con una puesta en escena de enorme clasicismo, una búsqueda de la objetividad desnuda, y una exquisita definición de los personajes, incluso de los de menor presencia, logra una película más que notable, se afianza como director tras la también notable Molly's Game, y dando una vuelta de tuerca a las historias de juicios que ya abordaba, como escritor, en Algunos hombres buenos. Es un film clarividente de su interés por las cuestiones políticas, tratadas con humanidad y rigor, de lo que también es representativo, por supuesto, su gran trabajo en la serie El ala oeste de la Casa Blanca. El reparto es sensacional, y no he citado a todos los actores en estas apretadas líneas. La película es de las que piden a gritos un premio, un reconocimiento, a todo el conjunto actoral, porque cada intérprete está perfectamente escogido para su papel. Y es representativa de lo que pueden hacer en Hollywood las grandes compañías, pues están envueltas en la producción DreamWorks de Spielberg, la “major” Paramount, y el invitado últimamente a todas las fiestas Netflix, que aquí tiene muchas papeletas para lograr, al fin, el Oscar a la mejor película... antes de que se impongan las cuotas.

8/10
7500: Avión secuestrado

2019 | 7500

Una notable película de terrorismo aéreo, notable en sus modos narrativos y en la sobriedad del planteamiento, bien resuelta por el alemán debutante en el largometraje Patrick Vollrath, nominado al Oscar por su cortometraje Alles wird gut. La narración arranca con los procedimientos rutinarios del vuelo 7500 que hace la ruta Berlín-París. El capitán Michael Lutzmann y el copiloto Tobias Ellis se ponen al mando de aparato, los pasajeros ocupan sus asientos, y Gökce, una auxiliar de vuelo madre del hijo de Tobias, pasa a saludarle un momento. Pero a pesar de los procedimientos de seguridad habituales en los aeropuertos, tres terroristas, extremistas musulmanes, secuestran el avión blandiendo cuchillos de cristal. Pero el que debía haberse hecho con el control de la cabina es reducido, no sin antes herir al piloto y copiloto, que encerrados ahí impiden la entrada a los otros dos. Intentarán aterrizar en Hannover, aunque las amenazas y la histeria de los terroristas van “in crescendo”. Vollrath, coguionista además de estar detrás de la cámara, sabe contar su historia con ritmo impecable, creando una perfecta atmósfera tensa, y ello evitando cualquier tentación de trucos efectistas. Tiene el virtuosismo de rodar prácticamente toda la película desde el interior de la cabina, gran parte con fotografía nocturna, de modo que lo que ocurre fuera sólo lo percibimos gracias a las comunicaciones por radio o megáfonos, por un circuito cerrado de televisión, o a través de las ventanas de la cabina. Además prescinde de la música –la única concesión ocurre en los créditos finales–, lo que intensifica el efecto de suspense de un modo muy efectivo. El film dosifica las incidencias, algunas de alto contenido dramático, y con las pinceladas justas sabe retratar a los personajes, sobre todo al protagonista, perfecto Joseph Gordon-Levitt, muy creíble como gran profesional y hombre que acaba de constituir una familia, sometido a una situación límite, y a uno de los jóvenes terroristas, Vedat, interpretado por Omid Memar, que conjuga ingenuidad, resolución y espacio para las dudas, de un modo muy creíble. El modo en que discurre todo resulta bastante creíble, y remata muy bien el final, con ese pequeño y elocuente detalle de un teléfono móvil que empieza a sonar.

7/10
Snowden

2016 | Snowden

Las tribulaciones de Edward Snowden, el hombre que destapó el espionaje masivo a ciudadanos corrientes llevado a cabo por el gobierno de los Estados Unidos, es un tema Oliver Stone cien por cien. El cineasta que ha dedicado una trilogía a Vietnam, buceado en el lado oscuro de Wall Street, paseado por conspiraciones y vidas de presidentes, y que ha recalado incluso en el 11-S, además de atreverse con una serie documental y un libro sobre la historia no contada de su país, sólo podía relamerse de gusto ante la posibilidad de lleva a la pantalla esta historia. Quizá las pegas a que debía enfrentarse estriban en la abundante información publicada en los medios sobre Snowden junto a la existencia del oscarizado e imprescindible documental de Laura Poitras, Citizenfour. En cualquier caso Stone, tras cuatro años fuera de la ficción, demuestra en Snowden su buen pulso de cineasta, su historia atrapa, cuenta con un buen reparto y sabe visualmente impactar acerca de las inquietantes posibilidades de espionaje que brindan las nuevas tecnologías. Está bien que nos permita conocer el background de Snowden hasta llegar a contratista de la CIA, y la relación con su novia Lindsay Mills, aunque sea precisamente la subtrama amorosa una de las partes más flojas del film. Donde más sólido se muestra es en la denuncia, en presentar el punto de vista del protagonista, por qué actuó como actuó; aunque Snowden se presenta como un héroe sin fisuras, al estilo capriano de Jim Garrison de JFK, no hay lado oscuro ni se responde a la pregunta sobre de qué otro modo podría afrontarse la amenaza terrorista. En cualquier caso se palpa la decepción de este cineasta liberal ante el modo en que maneja la cuestión el presidente Obama. Los actores –Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley y compañías– están bien, al estilo de lo que exige un thriller, aunque quizá un tanto fríos.

6/10
Los tres reyes malos

2015 | The Night Before

Ethan (Joseph Gordon-Lewitt), Isaac (Seth Rogen) y Chris (Anthony Mackie) han sido amigos desde pequeños, y durante una década, su cita anual por Nochebuena se ha convertido en la noche de risas y desenfreno del año. Ahora que se han convertido en adultos, la tradición llega a su fin y para hacerla lo más memorable posible, se disponen a encontrar la “Nutcracka Ball”, el santo grial de las fiestas de Nochebuena.

El desafío (The Walk)

2015 | The Walk

Una auténtica película-experiencia que, al seguir a un célebre funambulista, conecta aún más con los orígenes del cine, cuando las películas era una espectáculo de feria que debía asombrar al público mostrando lo que nunca había soñado ver antes. Basada en hechos reales, describe la peripecia del francés Philippe Petit que él mismo narró en su libro “Alcanzar las nubes”, y que dio pie al documental ganador del Oscar Man on Wire. Tiene el enorme mérito de trasladar al espectador la sensación de estar ante el mismo reto que afrontó el protagonista el 7 de agosto de 1974, su paseo suspendido en el vacío sobre un cable tendido entre unas Torres Gemelas, revividas para la ocasión por obra y gracia de unos asombrosos efectos visuales, cuyo poder crece aún más gracias al Imax en 3D. Robert Zemeckis es un cineasta que siempre ha sabido usar con talento de los efectos visuales, tanto para contar historias fantásticas, véanse las de la trilogía Regreso al futuro, como para hacer creíble lo increíble, los encuentros de aire realista con personajes históricos de Forrest Gump. Siguiendo esta segunda línea, consigue algo semejante a lo que logró Alfonso Cuarón con Gravity en lo relativo a los viajes espaciales. Entrega una película intensa, bien llevada, verdadera proeza técnica, con un Petit que ejerce también de coro-narrador desde un punto tan insólito como la Estatua de la Libertad, contagiando el entusiasmo por hacer realidad su sueño. Joseph Gordon-Levitt atrapa con su interpretación la pasión del protagonista. Ayudado en el guión por el desconocido Christopher Browne, y con una estupenda fotografía del genial Dariusz Wolski, el aspecto visual del film, con el protagonismo de París y Nueva York, es fantástico. Toda la narración está armada para el gran momento del paseo de las Torres Gemelas, concebido como un golpe al estilo de las clásicas películas de robos, en que hay que tener en cuenta todos los detalles, pues se trata de lograr la hazaña clandestinamente. Y el mérito es que lo que antecede a este largo clímax interesa, incluido el aprendizaje de la profesión de equilibrista de la mano de Papá Rudy Omankowsky –Ben Kingsley, secundario de lujo–, el acompañamiento femenino de Annie, la formación de un equipo y los diversos preparativos. Todo se encuentra servido con un maravilloso sentido del ritmo.

7/10
The Interview

2014 | The Interview

El mujeriego y juerguista Dave Skylark presenta el programa televisivo Skylark Tonight, que airea trapos sucios de los famosos. Pero a pesar de su éxito masivo, sufre una crisis personal porque siente que no hace periodismo de verdad, al igual que su productor ejecutivo y gran amigo Aaron Rapaport. Pero un día se enteran de que el hermético dictador de Corea del Norte Kim Jong-un ha declarado que sigue la televisión americana, en concreto la comedia The Big Bang Theory y Skylark Tonight. Aprovecharán la situación para conseguir una entrevista exclusiva, pero a su vez la CIA involucrará a Skylark y Rapaport en un plan para asesinarle. Se habló mucho de The Interview antes de su estreno, pues presuntamente provocó un ciberataque a los ordenadores Sony –la productora– tras el que estaría el mismísimo gobierno de Pyongyang, enojado porque se les haya satirizado en la película. Sin la polémica habría pasado bastante desapercibida por su falta de calidad, salvo en Estados Unidos, donde triunfan periódicamente comedias en la misma línea. Algunos chistes parecen localistas, otros como la confesión en el programa del protagonista de Eminem –haciendo referencia a la letra de una de sus canciones– los entenderán sólo un sector del público, en este caso los seguidores del rapero, y la gran mayoría simplemente pueden calificarse como simplones y groseros, siguiendo la línea de Infiltrados en clase, Supersalidos y otros filmes representantes de la nueva comedia americana. Su simplista retrato de Corea no resulta verosímil, y desde luego, sería una falacia tratar de establecer comparaciones con la sutil El gran dictador, del irrepetible Charles Chaplin, donde también se parodiaba al líder de un régimen totalitario. Incluso la prescindible El dictador, de Sacha Baron Cohen, igual de soez, tenía más elementos de interés que The Interview. Supone el segundo trabajo como realizadores de Evan Goldberg y Seth Rogen, tras la poco memorable Juerga hasta el fin, donde al igual que aquí el segundo ejercía como actor, y estaba en el reparto James Franco. Resulta significativo que aunque este último ha dado sobradas muestras de su talento en otras ocasiones, esta vez sobreactúe llamativamente, sin gracia, a un nivel incluso más bajo que el de su coprotagonista.

3/10
Sin City: Una dama por la que matar

2014 | Sin City: A Dame to Kill For

Casi diez años después de Sin City, los directores Frank Miller y Robert Rodríguez entregan la segunda parte de su película-cómic sobre la ciudad donde reina el pecado, la muerte, la violencia y el desenfreno. "En Sin City quien no se corrompe se pudre", dice un personaje. Aquí el guión, escrito y basado en el cómic de Miller, sigue tres historias interconectadas: la de un jugador de póker que se enfrenta al temible Senador Roark; la de la bella Ava Lord, que se propone seducir de nuevo a su ex novio Dwight; y la de la bailarina Nancy, deseosa de vengar la muerte de su adorado Hartigan. Lo más impactante del film sigue siendo la puesta en escena, verdaderamente original. El nocturno blanco y negro (muy blanco y muy negro) de las viñetas se rompe de vez en cuando con algún elemento de color que logra un efecto estupendo (los ojos verdes de Ava, las heridas faciales de Dwight, el pelo rubio de Marcie, los faros del coche, la explosión, los labios, etc.). La narración es atractiva, los efectos especiales eficaces (soberbio vuelve a ser el maquillaje) y la voz en off ofrece frases modélicas, muy de cine negro. Por supuesto, una de las señas de identidad del producto sigue siendo la gran presencia del sexo –aquí con muchas escenas exhibicionistas de Eva Green– y la violencia brutal, una constante durante todo el metraje. El resultado es inferior a la primera película pero su fuerza es también indudable. El nutrido reparto es asombrosamente espectacular.

5/10
Don Jon

2013 | Don Jon

Jon tiene un problema muy serio: es adicto al porno vía internet. A pesar de ser un tipo apuesto y musculoso –pasa horas en el gimnasio–, que se lleva a las chicas al catre con gran facilidad –de ahí su apodo de “Don Jon”, en alusión a don Juan Tenorio–, tener una familia tradicional, y no fallar nunca los domingos en la asistencia a la misa y en la confesión, se trata de un tipo enormemente egocéntrico. Hasta el punto de que considera sus hábitos de internauta más saludables que el sexo físico, pues la virtualidad asegura la no-existencia de consecuencias, al menos inmediatas. Las cosas cambian cuando conoce a Barbara Sugar, una chica preciosa de la que se enamora al instante. Además de protagonizar Don Jon, el actor Joseph Gordon-Levitt se estrena en el largo como guionista y director, con una historia que tiene más miga de lo que podría deducirse de una mirada superficial, tendente a catalogarla de frivolidad con mucho sexo y pocas nueces. Porque Gordon-Levitt critica la deshumanización del amor entre el hombre y la mujer, que tiene una de sus muestras más degradantes en la pornografía, tan al alcance de cualquiera en la actualidad, a poco más de un click a través de internet. El cineasta se atreve a decir que este modo de practicar el sexo sin amor, lo mismo que las relaciones ocasionales y sin compromiso, tienen consecuencias, como mínimo en la consolidación de una personalidad narcisista y odiosa. Así que Gordon-Levitt muestra una suerte de escala evolutiva en el amor, que aunque no alcance cotas altísimas, sí nos introduce por la puerta de la humanidad, cierta entrega mutua, reconocer una persona en el otro, en la otra. De modo que del puro vicio, se pasa al menos a una relación de uno con una; eso sí, no faltan los conflictos, porque en el fondo no hay intención de conocer al otro, a la otra, quererle como es, ayudarle a ser mejor. El conocimiento de otra mujer, no especialmente despampanante, pero bella porque se va mostrando y se interesa con sinceridad por Jon, se convierte en revulsivo para que se dé cierta maduración en el protagonista. Scarlett Johansson y Julianne Moore ponen rostro al crecimiento amoroso de Jon, a su modo de entender las relaciones con las mujeres. Gordon-Levitt sabe imprimir ritmo a Don Jon, pero agota su insistencia en incluir imágenes sexuales agresivas, que dibujan el problema del protagonista. Y a éste le sabe dar un contexto aparte de las mujeres, los amigos “despistados” y el marco familiar y religioso, que no parecen haberle ayudado demasiado: los padres desean para su hijo una felicidad genérica, pero poco aportan para encaminarle –curiosamente la hermana adicta a la BlackBerry será la única que en un momento dado emita el juicio que necesitaba escuchar Don–; y el sacerdote que le escucha semanalmente en confesión es un autómata que expande penitencias de modo automático sin hacerse cargo de a quién tiene delante y de cómo ayudarle por el camino del arrepentimiento y del amor.

5/10
El caballero oscuro: La leyenda renace

2012 | The Dark Knight Rises

Han pasado ocho años desde los acontecimientos narrados en El caballero oscuro. Ahora Batman ha desaparecido de las calles de Gotham. Es un proscrito, culpable de haber llevado la criminalidad de la ciudad hasta el límite. El inspector Gordon, sabedor de la verdad, calla. Bruce Wayne vive recluido en su mansión, prácticamente arruinado, incapaz de superar el pasado. Alfred intenta persuadirle: ha de comenzar de nuevo, olvidarlo todo, vivir como un hombre libre. Pero Bruce no tiene fuerzas para escuchar a su viejo amigo y mayordomo, y más cuando mediante un singular robo llevado a cabo en su casa se han llevado sus huellas dactilares. Es el primer paso para hacerse con el control de un reactor nuclear todavía en propiedad de industrias Wayne. Quizá sea el momento de que Batman regrese. Lo ha vuelto a repetir. Con El caballero oscuro el director Christopher Nolan dejó el listón de las películas de superhéroes a un nivel de calidad casi imposible de alcanzar por el común de los mortales. Ahora, cuatro años después, tras el 'descanso' de Origen, este genio británico ha cerrado su personal trilogía sobre Batman de modo absolutamente brillante. Es inenarrable lo que ha hecho este tipo con el superhéroe de DC Comics creado por Bob Kane. El nivel de la producción asusta; el guión (donde otra vez ha contado con la ayuda de su hermano Jonathan) es de esos que no olvida cabo sueltos, que se esmera en los mínimos detalles, intrincado pero claro, muy realista; la acción es asombrosa; y los villanos tienen la fuerza poderosa que ya mostraban los malvados anteriores: Ra's Al Ghul, Scarecrow o el inolvidable Joker de Heath Ledger (a decir verdad, seguramente el mejor malvado de los últimos tiempos). Y además en El caballero oscuro: La leyenda renace Nolan vuelve a no limitarse a ofrecer simplemente a unos comparsas que rodean la lucha del malo contra el bueno, sino que reparte un puñado de nuevos caracteres rebosantes de atractivo, nada planos, y casi siempre sorprendentes, desde la hiperfamosa Catwoman (se acabó el reinado de la Pfeiffer), hasta el implacable Bane, el poli Blake o la bella Miranda Tate. La intensidad de la trama va de más a… más. Es ésta una de las cualidades de las películas de Christopher Nolan, que nunca decaen –lo viene haciendo desde Memento–, no pierden pie porque cada secuencia, cada escena, cada plano tiene su lugar preciso en la narración, nada es simple capricho para la galería. Todo capta la atención. Y eso que en este caso Nolan se toma su tiempo. Es la película más larga de la saga: más de dos horas y media de pura intensidad. Pero, ojo, la potencia de Nolan va mucho más allá de lo visual, de coches ardiendo, persecuciones de infarto y brutales enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Porque lo grande de El caballero oscuro: La leyenda renace es que el espectáculo no lo basa en esos fuegos artificiales, sino en las personas y sus profusos mundos interiores: dudas, sufrimientos, emociones, desesperación, amor, odio, responsabilidad, crueldad, valentía, honor, venganza, sacrificio, etc. Personajes finamente trabajados y maravillosamente transformados en carne y hueso por unos actores de primera fila. La labor metamorfoseante de Christian Bale ya la conocemos de sobra, así como la de Gary Oldman, que vuelve a bordar al poli Jim Gordon, o de Michael Caine en su leve papel de Alfred, pero aquí el director británico reúne además a las grandes actrices Marion Cotillard y Anne Hathaway y a ese enorme actor que siempre está a punto de explotar y no acaba de dar el campanazo, Joseph Gordon-Levitt. Todos están sobresalientes, hasta el irreconocible Tom Hardy, de enorme presencia. Como en las dos películas anteriores, El caballero oscuro: La leyenda renace tiene una atmósfera muy sombría. La maldad tiene trazas brutales, hasta poco peliculeras, y se masca la tensión y la desesperación más que en los otros filmes. El aire tenebroso y casi apocalíptico, como dice Bane, viene agravado por una fotografía oscura, fiel reflejo del siniestro destino que le espera a Gotham y de la lóbrega situación anímica de los personajes, todos sumidos en un mar de dudas, desde Bruce Wayne, hasta Jim Gordon, pasando por Selina Kyle o el agente John Blake. El colofón lo pone la rotunda, grave y resonante banda sonora de Hans Zimmer, capaz de estremecer al respetable cuando empieza a descargar sus decibelios. Estamos, en fin, ante una película donde el elemento fantástico es apabullante, la trama poderosa, los personajes brillantes y el enfoque antropológico muy, muy realista. Sólo queda esperar larga vida a Christopher Nolan. El mundo del cine necesita a hombres como él.

9/10
Sin frenos

2012 | Premium Rush

Wilee es un joven que se gana la vida como mensajero en Nueva York. Su vehículo es la bicicleta y es un experto en su manejo, aunque sus "entregas" sobrepasan a menudo el terreno de la audacia y se meten en el de la temeridad. Y es que además de no llevar ni platos ni piñones, la bici de Wilee es famosa porque ni siquiera lleva frenos. Un día Wilee recibe el encargo de llevar un sobre desde la Universidad de Columbia hasta Chinatown. Pero justo antes de montarse en su bici un hombre se le acerca y le pide que le dé el sobre. Por supuesto Wilee se niega y el hombre irá tras él con intenciones nada amistosas. La cosas se complican cuando Wilee descubre que su perseguidor es policía. Entretenimiento puro. Así es Sin frenos, una película ligera pergeñada para el frugal disfrute con palomitas sin despegar los ojos de la pantalla. David Koepp tiene sobrada experiencia en escribir guiones de acción, como demuestran los de Parque jurásico, Misión Imposible, La habitación del pánico o Spider-Man, pero no había salido con buen pie de sus anteriores trabajos como director. Ahora con Sin frenos puede erguirse cuanto quiera porque logra aunar con talento ambas disciplinas en este film adrenalítico, muy bien equilibrado en su duración y el tono de acción, drama y comedia. Koepp enriquece mucho la historia con personajes sabiamente definidos, desde el inspector del que huye, hasta la jovencita asiática en apuros, su novia sobre ruedas o el musculoso oponente, pasando por el tronchante guardia de la bicicleta. Sólo un gran guionista puede aunar tal material sin perder el trepidante ritmo de la acción en ningún momento. Esto lo consigue echando mano a unos cuantos trucos de montaje, y jugando con el tiempo narrativo, pleno de flashbacks y de cambios de escenarios y acciones paralelas. Por suerte para Koepp todo resulta redondo sin aportar complicaciones innecesarias. Por otra parte, es verdad que aunque haya algún tema serio de fondo, Sin frenos no esconde que se trata de una absoluta chupinada, donde las calles laberínticas de Manhattan se convierten en una especie de escenario gymkanero, territorio de pedaleos en bici que pueden resultar más inverosímiles que cualquier película de ciencia ficción. En cuanto al reparto, tanto Joseph Gordon-Levitt como Michael Shannon están muy entonados como protagonista y perseguidor.

6/10
Looper

2012 | Looper

Futuro no tan lejano. En el año 2072 cometer asesinatos e irse de rositas resulta complicado, el ADN deja una huella que permite enseguida capturar a los criminales. De modo que se recurre a enviar a las víctimas al pasado, al año 2042, a través de una máquina del tiempo, donde les aguardan los “loopers”, que los matan y se deshacen de los cadáveres. Joe ejerce tal profesión con fría eficacia, sabe que lo hará hasta el día en que le envíen a sí mismo para lo que se denomina “cerrar el bucle”. Tras matar a su versión del futuro tendrá 30 años para retirarse con el dinero adquirido como “looper”. A no ser que... Singular muestra de ciencia ficción, aunque también con elementos de cine negro, este film de Rian Johnson, guionista y director, es coherente con su filmografía previa, Brick y Los hermanos Bloom, títulos arriesgados, visualmente fascinantes, un tipo de historias alambicadas pero sugerentes, que recuerdan al trabajo de Christopher Nolan. En Looper juega con las paradojas de los viajes temporales, pero el mismo cineasta bromea con el tema a través de uno de sus personajes, diciendo algo así como “no te voy a hacer un diagrama ahora para explicarte todo”. De modo que lo importante al final narrativamente son los dilemas morales de un personaje (Joseph Gordon-Levitt), que a través de su otro yo (Bruce Willis), empieza a cuestionarse sus crímenes, de modo que cuestiones como el determinismo y el libre albedrío, la solución no-violenta de los problemas y la confianza en los otros, afloran a lo largo del metraje, hasta alcanzar un final sorprendente e impactante. Aunque haya mucha acción, y una violencia a ratos gratuita y poca contenida, hay que decir a favor de Looper que existe un buen guión, donde se logra trenzar con la columna vertebral de la lucha por la propia supervivencia una inesperada subtrama de tipo mesiánico a la inversa. Hay además un buen perfilado de personajes, donde además de los actores ya citados brilla Emily Blunt como madre soltera, e incluso un fugaz Paul Dano.

6/10
Lincoln

2012 | Lincoln

Enero de 1865. Estados Unidos lleva cuatro años desangrándose en una terrible guerra civil después de que los estados del Sur proclamaran su secesión de la Unión. En ese tiempo el presidente Abraham Lincoln ha declarado la emancipación de los esclavos arrogándose poderes especiales en tiempos de guerra, y acaba de ser reelegido para ocupar de nuevo la Casa Blanca. La lucha fraticida podría estar llegando a su final, pues las autoridades del Sur desean negociar una paz honrosa; pero Lincoln tiene intención de lograr antes la votación en el Congreso de la décimotercera enmienda de la Constitución, que aboliría de una vez por todas la esclavitud; el desafío consiste no sólo en lograr los apoyos políticos necesarios –cuenta con los republicanos de su partido, pero debe ganar votos entre los demócratas–, sino en el dilema de posponer la polémica votación, para llegar a la paz cuanto antes, lo que dejaría sin resolver la cuestión esclavista. Formidable lección de historia a cargo de Steven Spielberg, que maneja en Lincoln un solidísimo guión de Tony Kushner, quien ya escribió para el director el libreto de Munich, y que aquí parte del libro de Doris Kearns Goodwin “Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln”. Sorprende la fuerza de una película muy discursiva, con numerosos personajes y abundante información histórica, sin apenas desahogos que amplíen el lienzo y que se considerarían muy razonables, ya sea a través de los campos de batalla, o de los discursos memorables de corte épico. A veces uno tiene la sensación de estar siendo testigo directo de la historia, pero una historia que es un drama muy íntimo y personal, sin concesiones a la lágrima fácil o la emoción impostada. Y sin embargo, oh, paradoja, hay espacio para la épica, pera la lágrima y para la emoción. Spielberg consigue que el ejercicio de la política parezca algo grande en Lincoln; no obvia que es necesario negociar, comprar voluntades, ejercer la persuasión de modo diferentes con personas diferentes. Aquello de que “la política es el arte de lo posible” se entiende en las concesiones que unos y otros deben hacer, la necesidad de tragarse el orgullo, pero también de intentar lo imposible para hacerlo posible. Y en medio de las decisiones de trascendencia histórica, donde están en juego los grandes conceptos, la igualdad entre los hombres que radica en su igual naturaleza otorgada por el Creador, blancos o negros, hombres o mujeres... se encuentra lo personal, la esposa amantísima pero con problemas mentales, el hijo que desea cumplir con su papel en la guerra y no limitarse a ser... el hijo de su padre. Probablemente nunca ha sido Spielberg mejor director de actores que en este film, donde nadie parece actuar, tan naturales son las interpretaciones de todo el reparto, empezando por ese prodigio de la naturaleza llamado Daniel Day-Lewis, transfigurado en Abraham Lincoln, con una modestia y humildad deslumbrantes. No hay villanos ni personajes caricaturescos, y están muy bien introducidos los personajes negros, su presencia no parece forzada. Resulta una maravilla la composición de los planos, la dirección artística, naturalista, se diría que se ha rodado con luz disponible, que nada está iluminado artificiosamente, en el Congreso, en la Casa Blanca, o en esos exteriores sucios, donde vemos la crudeza de la guerra, o el deambular de unos y otros. Películas como Lincoln, sencillamente, dignifican la profesión cinematográfica.

9/10
50/50

2011 | 50/50

A Adam, un joven de 27 años que trabaja en la edición de documentales, le diagnostican un rarísimo cáncer, y le dan unas probabilidades de supervivencia frente a la muerte del 50%, de ahí el título de la película. Su condición de enfermo le dará una nueva perspectiva en lo que se refiere a su relación con los demás: su egoísta y melindrosa novia Rachael, su amigo obsesionado sexual Kyle, su sobreprotectora madre Diane y su padre con secuelas de un ictus cerebral Richard; y también con los recién conocidos Katherine, su terapeuta, y varios compañeros de las sesiones de quimioterapia. Will Reiser se estrena como guionista basándose en su propia experiencia juvenil, cuando recibió el mazazo de la noticia de un cáncer, del que felizmente se recuperó. Y Jonathan Levine se apresta a contar su historia, sencilla de planteamiento, la idea es mostrar la confusión inicial que conmueve a quien se sabe aquejado de una grave enfermedad, a la que sigue una perspectiva más ajustada del amor que le muestran los que les rodean. Hay acierto en la composición de unos personajes con claras limitaciones, que se esfuerzan más o menos en estrechar lazos con los otros y hacerse cargo de su situación. No hay espacio para la sensiblería fácil, y se captan los temores, la rabia, la aceptación de lo que hay... Aunque se echa en falta la completa ausencia de un horizonte trascendente, o la preparación para lo peor, simplemente se aborda la necesidad de aceptar el estado de las cosas, lo que tenga que ser será. Los actores están bien, con la sobriedad requerida, especialmente Bryce Dallas Howard en su antipático personaje, y Joseph Gordon Levitt. Cansa un poquito Seth Rogen, con un registro que le hemos visto ya demasiadas veces.

5/10
Hesher

2010 | Hesher

Origen

2010 | Inception

Un futuro no muy lejano, en que se ha desarrollado una técnica que permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona “asaltada” puede desvelar a sus “asaltantes” secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Cobb lidera un grupo de “ladrones de sueños”, que desea dejar tal actividad. Pero acusado del asesinato de su mujer Mal, y alejado de sus dos hijitos en Estados Unidos, recibe de Saito, un hombre poderoso, una oferta que no puede rechazar: deberá sumergirse en la cabeza de Robert Fischer, heredero de un gran imperio económico, e implantar en su mente, como si fuera una idea propia -“origen”, o en inglés “inception”-, la liquidación del conglomerado que creó su padre; a cambio podrá reunirse con los suyos e iniciar una vida nueva. Con su equipo y la “arquitecta” de escenarios para los sueños Ariadne intentará una operación muy compleja, que podría dejar a todos en una especie de limbo.Christopher Nolan, guionista y director del film, prueba de nuevo -recuérdese que es el responsable de Memento, Insomnio (2002), El truco final y El caballero oscuro- que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. No necesita acudir al 3D -pero sí a los efectos visuales- para entregar una historia imaginativa, de increíbles cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y, para qué negarlo, difícil de seguir. En tal sentido el mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión -la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo Matrix- y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones. De modo que hasta los pasajes oscuros, más que indignar, animan debates sobre el significado de tal o cual pasaje, e invitan a revisar la cinta. O sea, hay decir que Nolan apela a la inteligencia del espectador, no subestima su capacidad de esforzarse por entender, algo muy agradecible en el mundo de filmes planos que habitualmente entrega Hollywood. Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño sencillamente deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales, véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. El drama familiar de Cobb -Leonardo DiCaprio, en otra historia “mental” tras Shutter Island, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar- se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus “compañeros de sueños”, o de su compañero de equipo interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de “sembrar” en la cabeza de Fischer -bien, Cillian Murphy- conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía.

9/10
Elektra Luxx

2010 | Elektra Luxx

Una estrella del porno se entera de que está embarazada; un par de prostitutas intentan salir de la cárcel; una adolescente gótica con ínfulas de novelista tiene sesión con su poco ética psiquiatra... Todas estas mujeres están verdaderamente al borde un ataque de nervios. Irregular comedia del venezolano Sebastián Gutiérrez, que maneja un modelo demasiado obvio, el del manchego Pedro Almodóvar. Desde los títulos de crédito y los colores pasteles de los escenarios, hasta los personajes estrafalarios como la puta disfrazada de monja con que arranca el film, el mimetismo alocado donde dominan, cómo no, el sexo y la apología lésbica, presta un flaco favor a una película que casi convierte en obra maestra al libreto de Serpientes en el avión, uno de los guiones más famosos de Gutiérrez.

3/10
(500) Días juntos

2009 | (500) Days of Summer

Notable debut en el largometraje del director Marc Webb, hasta ahora responsable de algunos videos y cortos musicales. Para hacerse un hueco en la nómina de realizadores con talento elige una comedia romántica atípica, sazonada con mucho acierto con numerosos temas musicales –que para algo es un experto en el tema– y un aire cínico de modernidad deprimente (tan propio ya del cine 'indie'), cuidadosamente estudiado, pero también fresco y eficaz. "Chico conoce chica. Él se enamora. Ella no". Así de simple reza el 'tagline' de 500 días juntos, y es justamente eso: el amor y el desamor, las cuitas provocadas por las misteriosas relaciones entre los seres humanos, difíciles sobre todo cuando no se comparten ni el mismo enfoque ni la meta a la que se dirigen. En el fondo el planteamiento viene a desentrañar dos clásicas visiones del mundo: la de los que creen en el amor, en el destino, en un porqué de la existencia; y la de los que no creen en absoluto en que la palabra amor signifique algo, la de los que opinan que todo es casualidad, mero azar sin paliativos. Tom es el joven que se enamora de Summer, una chica que conoce en su trabajo. Él es idealista, romántico, capaz de caer hechizado al primer vistazo de la mujer de sus sueños. Ella es práctica, vital, divertida y poco dada a crear fantasías de princesa. Ambos se gustan y el espectador contemplará su historia: el encuentro, los días y días que pasan juntos, las conversaciones, las miradas, las tonterías, las risas, el sexo, las riñas, las dudas, etc. Como se ve no hay nada nuevo en el horizonte, pero tanto los guionistas –también debutantes en este film– como el director se las ingenian para ofrecer un producto original, visualmente muy atractivo, con variadas secuencias excelentes. Mucho debe el resultado a la química y el buen hacer de los actores, el fantástico Joseph Gordon-Levitt (Brick) y la luminosa Zooey Deschanel (El incidente). Destaca, claro, la abrupta estructura narrativa, pues la narración no lleva un orden cronológico, sino que se presenta salteadamente dentro del amplio abanico de los 500 días del título. La cosa funciona sin más y da lugar a algunas transiciones muy cómicas, aunque en honor a la verdad tanto “capítulo-día” puede resultar un poco reiterativo. Pero felizmente Webb no se estanca en ese montaje, sino que ofrece además verdaderas audacias con la imagen y da lugar a momentos memorables, como el numerito musical –¡con dibujo animado incluido!– que expresa la emoción del enamorado, o las divertidas imágenes en que Tom se imagina soportando su sufrimiento en sesudas películas francesas o del mismísimo Ingmar Bergman. También resulta llamativo que la narración tenga un sesgo muy literario, ejemplo de lo cual es la extraordinaria secuencia de la fragmentacion de pantalla, en donde una parte de ella recoge las expectativas del protagonista y otra la realidad de los hechos. Son, en fin, grandes detalles que hacen diferente a este film romántico, cómico y dramático, de vitola decididamente independiente.

7/10
Problemas de mujeres

2009 | Women in Trouble

El director venezolano Sebastián Gutiérrez, director de El beso de Judas y Rise, ofrece en este film, también escrito por él, una historia coral que reúne a un buen grupo de mujeres de Los Ángeles. En el relato, contado en clave de comedia, Gutiérrez ofrece retazos de vidas de esas chicas y sus diversos problemas. Lo que resulta un tanto morboso es la elección de los personajes: ahí están una estrella de cine porno, una peluquera, dos prostitutas, una psiquiatra, una azafata, una camarera, etc. Impresiona el nutrido reparto de rostros conocidos, algunos de los cuales volvieron a trabajar en los mismos papeles en la secuela rodada sólo un año después: la todavía más subida de tono Elektra Luxx.

4/10
G.I. Joe

2009 | G.I. Joe: The Rise of Cobra

Después de Transformers, Hasbro prosigue la aventura cinematográfica de llevar sus juguetes a la pantalla con G.I. Joe, basada en unos célebres muñecos de acción creados en 1964, y que eran como la versión masculina de la Barbie para las niñas. El trío compuesto por Stuart Beattie, David Elliot y Paul Lovett, dirigidos por Stephen Sommers, el responsable de La momia, han imaginado una trama situada en un futuro no muy lejano, donde las fuerzas de élite internacionales -aunque lideradas por Estados Unidos, faltaría más- de los G.I. Joe se enfrentan a los villanos complicados con todo tipo de armas sofisticadas. Y justamente McCullen es un supervillano, descendiente de un escocés que vendía armas en el siglo XVII a franceses y escoceses que luchaban entre sí; ha pasado el tiempo, y, 'de casta le viene al galgo', McCullen se dedica a la fabricación de armas. Y acaba de desarrollar para la OTAN un arma vírica que corroe el metal de modo alucinante. Pero tiene trazado un plan maquiavélico para que esta peligrosa arma provoque el caos mundial, de modo que nazca un nuevo orden político internacional que pueda controlar personalmente. Por supuesto los intrépidos G.I. Joe, unos marines de lujo total dirigidos por el general Hawk, van a tener que impedirlo. Sus mejores soldados -entre ellos Snake Eyes y Scarlett- pelearán de firme, respaldados por dos nuevos fichajes del grupo, Duke y Ripcord. Además, deben vérselas con dos secuaces de McCullen: Storm, el viejo enemigo de Snake Eyes, experto como él en artes marciales; y la Baronesa, una antigua novia de Duke. Stephen Sommers entrega lo que se le pide: acción a raudales, explosiones, persecuciones, peleas, armas sofisticadas, adrenalina pura y dura. Casi no hay un sólo plano que carezca de algún tipo de efecto especial. Práctica en este terreno tiene el chico, pues su currículum peliculero va en la línea del cine de acción y aventuras, y aunque se le agradecería un poquito más de fuerza visual, hay que reconocer que trepidación no falta al film, aunque a veces puede llegar a ser cansino. Cierto tipo de escenas las hemos visto mil veces, y aquí se entrega más de lo mismo; pero justo es señalar también que todo el tramo de la película que transcurre en París es tremendamente original, la imposible acción transcurre en pleno centro de la capital francesa, y junto a lugares emblemáticos, lo que da pie planos muy impactantes. En cuanto a la trama, hay cierto esfuerzo en componer algo coherente, con múltiples personajes, que hasta arrastran pequeños traumas del pasado; quizá sean algo estereotipados -nadie debe esperar actuaciones de Oscar-, pero al menos presentan algún elemental rasgo definitorio. Y cuestiones como la venganza y la rivalidad, justifican al menos ciertas acciones. El arranque, que se sitúa en el siglo XVII, se diría marca de fábrica de Sommers, piénsese en sus entregas de la La momia. Y se apuntan críticas a la industria armamentista -¿inspiración de Iron Man?- y a los peligros de la biotecnología, a lo que se suma una malévola broma final a cuento del presidente estadounidense.

5/10
Uncertainty

2008 | Uncertainty

Miracle at St. Anna

2008 | Miracle at St. Anna

Ausente

2008 | Stop-Loss

Las guerras siempre traen detractores y en esa faceta el cine es uno de los altavoces más potentes. Tanto que casi se puede hablar de un subgénero de películas denominadas "antibélicas". Si antes fueron la II Guerra Mundial (Johnny cogió su fusil) y Vietnam (Apocalypse Now), tras las Guerras del Golfo e Irak han sugido un buen puñado de películas norteamericanas que reiteran en sus historias el sinsentido de la guerra y las graves secuelas que provocan. En ese marco se puede incluir también este film, junto a Jarhead, En el valle de Elah o Harsh Times. Ausente (torpe traslación en español de "Stop-Loss") narra la historia de tres grandes amigos –Brandon, Steve y Tommy– que regresan a su pueblo tras prestar servicio en el ejército durante la Guerra de Irak. En la pequeña localidad tejana son recibidos y condecorados como héroes, pero al poco tiempo los daños anímicos ocasionados en la guerra comienzan a florecer: pesadillas, ataques de ira, borracheras, desconciertos afectivos, etc. El grueso del horror tiene que ver con una avanzadilla comandada por Brandon, que hicieron en las calles de Irak, y que resultó ser una emboscada en la que murieron varios hombres. De vuelta en Texas, Tommy da muestras de ser quien más ha acusado el golpe, pues su mejor amigo murió allí. Por su parte, Steve se ha vuelto violento y su novia está desconcertada. Brandon parece el más equilibrado de los tres, pero cuando recibe la notificación de que el gobierno le obliga a volver a la guerra haciendo uso del denominado programa "Stop-Loss" hará todo lo posible por evitarlo. Estamos ante una drama intenso, con momentos de acción bélica muy contados, centrado sobre todo en la idea de que la guerra no se acaba cuando uno regresa a casa. El horror, el miedo, los recuerdos y sentimiento de culpa pueden hacerse insoportables para los ex combatientes. Y eso sin contar el número de hombres mutilados y enfermos de por vida, que el film se recrea en mostrar en un claro alegato antibélico. La directora Kimberly Peirce ya sabe lo que es enfrentarse a un dramón tras su debut en Boys Don't Cry, y aquí demuestra un sólido oficio para dirigir a los actores, y además aporta un buen sentido del ritmo visual cuando la historia se lo permite. Porque, decididamente, lo que le falla al film es el guión: tras el planteamiento, que tarda en llegar, la trama avanza torpe e insuficientemente, con demasiada monotonía, hasta el esperado y sencillo desenlace. En este sentido, la película es poco más que mostrar el lamentable estado emocional de tres jóvenes ex militares. Destaca el trabajo de Ryan Phillippe, experto en interiorizar dilemas y sufrimientos morales, como ya hizo en filmes como Crash o Banderas de nuestros padres.

5/10
Tiro mortal

2008 | Killshot

Carmen Colson y su marido Wayne entran en el programa federal de protección de testigos después de presenciar un "incidente". Se creen a salvo, pero serán el objetivo de un asesino profesional y un joven psicópata. Esa situación llevará a Carmen hasta el límite. Magnífico reparto en esta entretenida y violenta cinta de género dirigida por el muy competente John Madden (La deuda) y adaptación de una historia muy del estilo del novelista Elmore Leonard.

5/10
The Lookout

2007 | The Lookout

La vida de Chris, un joven de talento y gran deportista, cambia brutalmente como consecuencia de un accidente de tráfico en el que pierden la vida varios amigos suyos. Intenta llevar una vida normal, con su empleo como conserje y limpiador en una oficina bancaria, pero debido a su trauma y a ciertas lesiones cerebrales, sufre pérdidas de memoria, ataques de ira e inseguridad. Su mejor amigo es Lewis, un ciego inteligente y mayor que él, con quien comparte piso. Su vida transcurre monótona hasta que un día en un bar se hace amigo de un tipo llamado Gary, que dice conocerle del colegio. Con ayuda de una seductora mujer, Gary le convencerá para que le ayude a atracar el banco donde trabaja. Scott Frank, reputado guionista de Minority Report, La intérprete y El vuelo del Fénix, escribió esta película hace casi una década para DreamWorks. Desde entonces, el libreto pasó por muchas manos, y directores de renombre como Sam Mendes o David Fincher estuvieron a punto de involucrarse en el proyecto, e incluso se habló de que Leonardo DiCaprio iba a ser el protagonista. La cosa no acababa de cuajar y finalmente pasó a otra productora, Miramax, que le ofreció al propio Scott Frank la posibilidad de debutar como director. Se trata de un thriller dramático de bajo presupuesto sin muchas pretensiones, que a pesar de todo ha sido muy bien recibido por la crítica en Estados Unidos. Hay algunos titubeos en el desarrollo del guión y el primer acto se alarga innecesariamente. Quizá uno tiene la sensación de que la historia podría haber dado para mucho más: el meollo de los hechos se desencadena demasiado rápido y la intensidad se resiente. De todas formas, el resultado es más que correcto. No cuenta con grandes estrellas en el reparto, pero sí con actores tan solventes como Joseph Gordon-Levitt, en alza tras Brick, y con un Jeff Daniels -muy logrado en el papel de ciego- que demuestra ser un actor casi siempre desaprovechado, aunque ha interpretado papeles de entidad en películas como Las horas y Buenas noches, y buena suerte.

5/10
Shadowboxer

2005 | Shadowboxer

Dos asesinos a sueldo. Rose, una mujer blanca, anciana, con un cáncer terminal. Y Mickey, un joven negro, al que ella arrebató de su violento padre tras matarlo. Ambos tienen una disparatada relación edípica o así. Y cometen sus asesinatos con increíble frialdad. Hasta que en un encargo ella se ve incapaz de matar a una mujer embarazada; es como una señal divina, una forma de reparar por su vida antes de morir. Y en efecto, acogen en su casa a la mujer y al recién nacido. Allí viven, mientras el mafioso cree que su encargo se realizó sin contratiempos. Aunque él parece insensible, cuando Rose muera se irá haciendo cada vez más un hombre de familia. El film torpemente rodado en digital, con absurdas escenas de sexo: la escena de `eutanasia´ mientras el negro hace el amor a Rose es completamente ridícula. Aunque hay alguna idea inteligente, su planteamiento es artificioso, el clímax ridículo, y realmente su director, Lee Daniels, no sabe adónde va.

3/10
Caos (Havoc)

2005 | Havoc

La otrora chica Disney Anne Hathaway (Princesa por sorpresa) cambió por completo de registro como protagonista de esta película sórdida sobre la juventud adinerada de Los Ángeles, chicos y chicas desnortados que sienten que su vida es una falsedad postiza, e intentan rellenarla con sensaciones fuertes: sexo, drogas y búsqueda del riesgo en zonas marginales de la gran urbe angelina. El reparto incluye varias caras conocidas. Hathaway interpreta a Allison, quien empuja a su grupo de amigas a entrar en contacto con una banda hispana de tráfico de drogas. En realidad, Allison busca poder llenar la soledad que le invade, pues sus padres –con los que apenas habla– se han convertido para ella en unos completos desconocidos. Pero esa triste soledad puede conducirla a extremos peligrosos de degradación moral. La historia, concebida y escrita por Stephen Gaghan (Traffic), incide de modo gráfico en la falta de asideros éticos de la juventud californiana y los peligros que acechan.

4/10
Brick

2005 | Brick

Cine negro en el instituto. El director y guionista Rian Johnson se confiesa deudor de la obra de Dashiell Hammett. Y en efecto, a la hora de narrar las andanzas de Brendan, un despierto joven que investiga la desaparición de su ex novia Emily, se aleja años-luz de los convencionalismos del cine ‘teen’ descerebrado, para dar a su historia un enfoque ‘quasi’ existencialista. Las pesquisas de este moderno y joven ‘Sam Spade’ le llevan a sumergirse en varios submundos conectados singularmente, el de una chica adinerada y el de un pequeño traficante de drogas y sus secuaces. Película hecha con pocos medios y convertida en poco tiempo en título de culto, prueba que cuando hay ganas y talento, los resultados pueden ser brillantes. Ahí está el Premio Especial del Jurado en Sundance “por la originalidad de su visión” para demostrarlo. Paradójicamente, Johnson entrega imágenes estilizadas de aire desaseado. E intriga con su galería de personajes de género, y con algunos pasajes y signos recurrentes que acaban encontrando cabal respuesta.

7/10
Oscura inocencia

2004 | Myterious Skin

Durísima y desesperanzada película en torno a la prostitución masculina, la pérdida de la inocencia y las consecuencias demoledoras de la pederastia sobre los niños. Con escenas explícitas en cuanto a imágenes y sobre todo en cuanto a los descarnados diálogos el espectador será testigo de la degradación personal a la que pueden llegar los jóvenes y lo difícil que es salir de ese mundo malsano. Cuando era niño y jugaba en el equipo de béisbol de su pequeño pueblo, Neil (Joseph Gordon-Levitt) fue invitado por su entrenador a pasar el rato con él en su casa. Allí fue violado. Con los años Neil se ha convertido en un profesional del sexo y ejerce de gigoló homosexual en su pueblo, con total desenfado. Su modo de vida es aceptado extrañamente por su despreocupada madre y por sus dos mejores amigos, el también homosexual Eric, y la espabilada Wendy. Y en el mismo pueblo vive también Brian, un chico de la edad de Neil, pero muy retraído, que ha sufrido en su pasado algunos vacíos de memoria, y que él piensa que podrían estar relacionados con la llegada de extraterrestres...

3/10
Forever Lulu

2000 | Forever Lulu

1982. En un instituto, los jóvenes Ben Clifton y Lulu McAfee inician un platónico noviazgo. Cuando Ben es aceptado en una prestigiosa escuela de escritores, la pareja se tiene que separar, pero Lulu se lo toma a la tremenda. Incluso intenta suicidarse. Quince años después, Ben es un prestigioso guionista televisivo casado con una fisioterapeuta. Su vida se ha venido abajo tras la muerte de su hijo. Su mujer, por el trauma, no quiere tener más. Un día recibe una llamada. Lulu, su antigua novia se ha escapado del psiquiátrico en el que estaba confinada. Aunque sufre esquizofrenia, Lulu acude al encuentro de Ben, para escaparse juntos en un viaje por carretera, con el objetivo de revelarle un secreto del pasado. John Kaye, veterano guionista de títulos completamente desconocidos, debuta como realizador con esta comedia romántica sobre el primer amor, ese que no se olvida, con un guión lleno de sorpresas y una factura propia del cine independiente americano. Los protagonistas son conocidos por el gran público, aunque no atraviesen buenos momentos en sus carreras. Todo el mundo recuerda a Patrick Swayze, el protagonista de Ghost, así como a Penelope Ann Miller, intérprete de cintas como Atrapado por su pasado. A Melanie Griffith se la sigue viendo más.

4/10
Cachitos picantes

2000 | Picking Up the Pieces

Tex es un curioso carnicero judío que acaba de descuartizar a su esposa. En el camino a México pierde una mano de la difunta que, ¡oh sorpresa!, devuelve la vista a una ciega. La gente empieza a creer que se trata de la mano milagrosa de una santa, ante el asombro del cura del lugar: un tipo no muy ejemplar que digamos, enamorado de una prostituta. Curiosa comedia de humor negro, debida a Alfonso Arau (Como agua para chocolate). El director trata de contar su historia con guiños buñuelescos, para hacer una crítica a no se sabe qué. En el reparto cuenta con Woody Allen, que con su aire siempre perplejo procura insuflar su sentido del humor al film.

4/10
10 razones para odiarte

1999 | 10 Things I Hate About You

Las hermanas Strattford son súper: Aunque Kat parece algo muerma, Bianca resulta hiperguay. Cameron acaba de aterrizar en el instituto, pero le basta ver un segundo a Bianca para quedarse colgadito de ella. La pena está en el troglodita padre de las Strattford, que piensa que sus retoños pueden quedarse preñadas en cualquier momento; así que no les deja salir. Pero por Snoopy, que la cosa no quedará así. Comedia de instituto para adolescentes. Caras bonitas de ellas y ellos, unas pocas gamberradas, chistes en torno al sexo... Así discurre el film de Gil Junger, en línea con la ya clásica serie televisiva Sensación de vivir. Dicen que está inspirada en "La fierecilla domada", de Shakespeare. ¡Atiza!

3/10
Halloween H20

1998 | Halloween H20: 20 Years Later

Séptima entrega de la serie "Halloween", en su veinte aniversario, iniciada en 1978 con la mítica La noche de Halloween. Los seguidores están de suerte, pues se recupera al personaje de Laurie Strode, del primer film. Aunque han pasado 20 años, Laurie todavía tiene pesadillas por las noches, en las que ve al psicópata Michael Myers, con su máscara y su cuchillo. Bajo una falsa identidad, vive retirada en un pueblecito, ejerciendo de maestra. Sólo su hijo adolescente conoce los horrores que le tocó atravesar: pero lo ve un poco como "las batallitas de mamá"; y ya está harto, lo que quiere es vivir su propia vida. Tendrá ocasión, pues el asesino de la máscara ha vuelto. Steve Miner (director de Eternamente joven) devuelve la dignidad perdida a la saga, y orquesta un film eficaz, con los sustos y sanguinolencias justos. Seguramente el film no habría sido posible de no existir un tipo llamado Kevin Williamson, guionista de los éxitos recientes de terror Scream y Sé lo que hicisteis el último verano. Él ejerce de productor ejecutivo, y seguro que influyó en la actriz Jamie Lee Curtis (apodada entre los fans del terror como "la reina del grito"), que retomó su papel de Laurie. Un dato para los cinéfilos: Jamie Lee comparte algunas escenas con su madre, la mítica Janet Leigh, que hizo la famosa escena de la ducha en Psicosis de Alfred Hitchcock.

4/10
Cosas de marcianos

1996 | 3rd Rock from the Sun | Serie TV

Divertida serie formada por seis temporadas sobre cuatro extraterrestres que reciben la misión de viajar a la Tierra para conocer su avanzada civilización y poder aprender cuantas más cosas mejor para poder aplicarlas en su planeta. Camuflan su forma extraterrestre haciéndose pasar por la típica familia americana. El problema es que de típicos tienen muy poco... El hecho de que los protagonistas sean extraterrestres y que se hagan pasar por una familia norteamericana provoca un sinfín de situaciones divertidas. De hecho, es especialmente gracioso ver los roles que desempeñan cada uno de puertas para afuera y en la intimidad de su "hogar".

5/10
Coacción a un jurado

1996 | The Juror

Annie Laird, una madre soltera, es seleccionada para formar parte del jurado, en el juicio contra un importante mafioso. Sus sicarios deciden presionarla, amenazando con matar a su hijo, si no vota por la inocencia del acusado. Un matón solitario que acosa a Annie acaba enamorándose de ella. Discreta cinta judicial, que adapta una novela de George Dawes Green, adaptada por Ted Tally, autor del libreto de El silencio de los corderos. Aunque los actores cumplen, y está filmada con corrección, acumula tantos tópicos del género que resulta tediosa por momentos.

4/10
Ángeles

1994 | Angels in the Outfield

Un niño huérfano de madre y cuyo padre se desentiende de él pide a Dios que el equipo de béisbol de Los Ángeles gane una liga de la que es colista. Él cree que a esta victoria va unida la consecución de otro deseo más hondo: encontrar, al fin, un verdadero padre. Los ruegos del chico son escuchados, y un grupo de ángeles opera un verdadero milagro en el mediocre equipo, que comienza a ganar partido tras partido ante la sorpresa de su arisco entrenador. Película amable y divertida, sin mayores pretensiones, es una muestra del reciente interés despertado por el tema de los ángeles en Estados Unidos, que mereció portada en la revista Time. La cuestión angélica, aunque tratada de modo superficial, resulta sintomática de la sed de trascendencia de todo hombre. El principal problema de William Dear, un director formado en la factoría Spielberg, es que ahonda poco en los personajes, desaprovechando de paso un ajustado reparto. Especialmente descuidados están los ángeles, que no pasan de ser una mera presencia. Sobresalen los estupendos efectos especiales en el campo de juego, cuando los ángeles han de echar una mano a los torpes jugadores.

4/10
Esposa por herencia

1994 | Holy Matrimony

Una joven pareja, Havana y Peter, comete un robo, y se da a la fuga, buscando refugio en Canadá en la comunidad huterita. Allí se casan un poco a la fuerza, pues se hace necesario respetar las costumbres del lugar, y claro, no pueden vivir en pecado. Lo malo es cuando muere Peter en accidente, y, nueva costumbre, Zeke, hermano de Peter, debe casarse con Havana. Lo que no le hace ni pizca de gracia, pues responsabiliza a la chica de que su hermano siguiera el mal camino. Comedia dirigida por el 'trekkie' Leonard Nimoy, el punto de partida es más ingenioso que lo que al final se ve en la pantalla, una especie de parodia de películas como Único testigo, aunque el planteamiento sea diferente. Están bien escogidos los actores.

3/10
Beethoven. Uno más de la familia

1992 | Beethoven

Un cachorro de San Bernardo consigue escapar de una malvada banda de ladrones de perros. Irá a parar a la casa de la tranquila y afable familia Newton. El padre acepta quedarse con el cachorro hasta que aparezcan sus verdaderos dueños, pero ignora que su familia es todo lo que Beethoven necesita. Con sus ochenta y cinco kilos de amor, emoción, valor, audacia y babas, el perro Beethoven cambiará la vida de la familia para siempre, además, claro, de su mobiliario, su jardín y todo lo que encuentre a su paso. Simpatiquísima comedia familiar ideada por Ivan Reitman (Los cazafantasmas, Poli de guardería, Los gemelos golpean dos veces) con buena dosis de aventura y momentos de gran ternura gracias al brillante guión de John Hughes y Amy Holden Jones. Ideal para toda la familia.

5/10
Extranjero en mi tierra

1988 | Stranger on My Land

Un veterano de Vietnam debe enfrentarse a las mismísimas Fuerzas Aéreas, que pretenden expropiar su rancho para la construcción de una base militar. El conflicto reside en el desconocimiento de la lucha de forma pacífica por parte del protagonista: en esta ocasión debe cambiar las armas por las palabras. La película fue estrenada directamente en televisión y resulta entretenida a la vez que emotiva. El reparto está encabezado por el veterano actor Tommy Lee Jones (No es país para viejos).  

5/10
Don Jon

2013 | Don Jon

Jon tiene un problema muy serio: es adicto al porno vía internet. A pesar de ser un tipo apuesto y musculoso –pasa horas en el gimnasio–, que se lleva a las chicas al catre con gran facilidad –de ahí su apodo de “Don Jon”, en alusión a don Juan Tenorio–, tener una familia tradicional, y no fallar nunca los domingos en la asistencia a la misa y en la confesión, se trata de un tipo enormemente egocéntrico. Hasta el punto de que considera sus hábitos de internauta más saludables que el sexo físico, pues la virtualidad asegura la no-existencia de consecuencias, al menos inmediatas. Las cosas cambian cuando conoce a Barbara Sugar, una chica preciosa de la que se enamora al instante. Además de protagonizar Don Jon, el actor Joseph Gordon-Levitt se estrena en el largo como guionista y director, con una historia que tiene más miga de lo que podría deducirse de una mirada superficial, tendente a catalogarla de frivolidad con mucho sexo y pocas nueces. Porque Gordon-Levitt critica la deshumanización del amor entre el hombre y la mujer, que tiene una de sus muestras más degradantes en la pornografía, tan al alcance de cualquiera en la actualidad, a poco más de un click a través de internet. El cineasta se atreve a decir que este modo de practicar el sexo sin amor, lo mismo que las relaciones ocasionales y sin compromiso, tienen consecuencias, como mínimo en la consolidación de una personalidad narcisista y odiosa. Así que Gordon-Levitt muestra una suerte de escala evolutiva en el amor, que aunque no alcance cotas altísimas, sí nos introduce por la puerta de la humanidad, cierta entrega mutua, reconocer una persona en el otro, en la otra. De modo que del puro vicio, se pasa al menos a una relación de uno con una; eso sí, no faltan los conflictos, porque en el fondo no hay intención de conocer al otro, a la otra, quererle como es, ayudarle a ser mejor. El conocimiento de otra mujer, no especialmente despampanante, pero bella porque se va mostrando y se interesa con sinceridad por Jon, se convierte en revulsivo para que se dé cierta maduración en el protagonista. Scarlett Johansson y Julianne Moore ponen rostro al crecimiento amoroso de Jon, a su modo de entender las relaciones con las mujeres. Gordon-Levitt sabe imprimir ritmo a Don Jon, pero agota su insistencia en incluir imágenes sexuales agresivas, que dibujan el problema del protagonista. Y a éste le sabe dar un contexto aparte de las mujeres, los amigos “despistados” y el marco familiar y religioso, que no parecen haberle ayudado demasiado: los padres desean para su hijo una felicidad genérica, pero poco aportan para encaminarle –curiosamente la hermana adicta a la BlackBerry será la única que en un momento dado emita el juicio que necesitaba escuchar Don–; y el sacerdote que le escucha semanalmente en confesión es un autómata que expande penitencias de modo automático sin hacerse cargo de a quién tiene delante y de cómo ayudarle por el camino del arrepentimiento y del amor.

5/10
Don Jon

2013 | Don Jon

Jon tiene un problema muy serio: es adicto al porno vía internet. A pesar de ser un tipo apuesto y musculoso –pasa horas en el gimnasio–, que se lleva a las chicas al catre con gran facilidad –de ahí su apodo de “Don Jon”, en alusión a don Juan Tenorio–, tener una familia tradicional, y no fallar nunca los domingos en la asistencia a la misa y en la confesión, se trata de un tipo enormemente egocéntrico. Hasta el punto de que considera sus hábitos de internauta más saludables que el sexo físico, pues la virtualidad asegura la no-existencia de consecuencias, al menos inmediatas. Las cosas cambian cuando conoce a Barbara Sugar, una chica preciosa de la que se enamora al instante. Además de protagonizar Don Jon, el actor Joseph Gordon-Levitt se estrena en el largo como guionista y director, con una historia que tiene más miga de lo que podría deducirse de una mirada superficial, tendente a catalogarla de frivolidad con mucho sexo y pocas nueces. Porque Gordon-Levitt critica la deshumanización del amor entre el hombre y la mujer, que tiene una de sus muestras más degradantes en la pornografía, tan al alcance de cualquiera en la actualidad, a poco más de un click a través de internet. El cineasta se atreve a decir que este modo de practicar el sexo sin amor, lo mismo que las relaciones ocasionales y sin compromiso, tienen consecuencias, como mínimo en la consolidación de una personalidad narcisista y odiosa. Así que Gordon-Levitt muestra una suerte de escala evolutiva en el amor, que aunque no alcance cotas altísimas, sí nos introduce por la puerta de la humanidad, cierta entrega mutua, reconocer una persona en el otro, en la otra. De modo que del puro vicio, se pasa al menos a una relación de uno con una; eso sí, no faltan los conflictos, porque en el fondo no hay intención de conocer al otro, a la otra, quererle como es, ayudarle a ser mejor. El conocimiento de otra mujer, no especialmente despampanante, pero bella porque se va mostrando y se interesa con sinceridad por Jon, se convierte en revulsivo para que se dé cierta maduración en el protagonista. Scarlett Johansson y Julianne Moore ponen rostro al crecimiento amoroso de Jon, a su modo de entender las relaciones con las mujeres. Gordon-Levitt sabe imprimir ritmo a Don Jon, pero agota su insistencia en incluir imágenes sexuales agresivas, que dibujan el problema del protagonista. Y a éste le sabe dar un contexto aparte de las mujeres, los amigos “despistados” y el marco familiar y religioso, que no parecen haberle ayudado demasiado: los padres desean para su hijo una felicidad genérica, pero poco aportan para encaminarle –curiosamente la hermana adicta a la BlackBerry será la única que en un momento dado emita el juicio que necesitaba escuchar Don–; y el sacerdote que le escucha semanalmente en confesión es un autómata que expande penitencias de modo automático sin hacerse cargo de a quién tiene delante y de cómo ayudarle por el camino del arrepentimiento y del amor.

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