Tim Robbins es un tipo inteligente y simpático, de una altura corporal sólo comparable a la de su talento. Aunque también es conocido por su fama de “progre” y por no callarse la boca cuando se debaten temas políticos. Le entrevistamos con motivo del estreno de su última película, Atrapa el fuego.
¿Cómo ha sido la experiencia de rodar en Sudáfrica?
Realmente lo que está pasando allí en estos momentos es casi un milagro. Evidentemente tienen que hacer muchos más avances, porque hay mucha pobreza, mucho SIDA, etc. pero cuando estás allí y te cuentan las cosas que han hecho, y lo ves, te das cuenta de lo que ha cambiado todo.
En cuanto al rodaje propiamente dicho, yo nunca había estado más al sur de Marruecos y ha sido una experiencia importante para mí, pero a la vez creo que sólo he empezado a rascar en la superficie. Hablamos de África como de un lugar único y similar, pero África incluye lugares muy dispares, países absolutamente distintos, y he visto las diferencias que existen entre unos y otros. Es como en Europa: un irlandés no tiene nada que ver con un italiano. Pero son diferencias de las que sólo te das cuenta estando allí.
¿Comparte la filosofía de la película, eso de “aprender a perdonar si queremos ser libres”?
Creo absolutamente en la filosofía de la película. Cuando leí el guión, y llegué a esa idea central me quedé encantado, porque ¿cuántas veces hemos visto en películas de este tipo que al final siempre hay algún tipo de venganza, de violencia? Pero esta película te lleva por otro camino, por el camino que tomaron Patrick Chamusso y también Nelson Mandela.
Su personaje, al igual que el interpretado por Derek Luke, no es ni un héroe ni un villano. ¿Fue eso lo que le atrajo del guión?
Sí, me agradó precisamente eso. No me interesa trabajar en un personaje que parezca un dibujo animado. Me atraía el carácter de Nic Vos, lleno de complejidad.
¿Y ha tomado alguna referencia concreta para interpretarlo, algún villano, ficticio o real?
Sí. Mi recreación del personaje está sacado de dos personas, pero prefiero no desvelar los nombres…
¿Y qué opina de lo que hace en la película?
Yo no pretendo juzgar a mis personajes. Lo veía, más bien, como un policía que estaba cumpliendo con su deber. Le había tocado estar en medio de una guerra y tenía que obedecer a sus superiores. Y los superiores le permitían torturar y hacer lo que quisiera... A mi juicio, seguía las instrucciones de los que estaban por encima de él.
¿Cómo preparó el papel?, ¿hizo algo especial?
Bueno, pensé en disparar a un preso con una pistola, pero no lo hice… (risas). Tenía un gran problema con el acento, así que antes del rodaje escuché muchas cintas, para ir cogiendo su peculiar modo de hablar. Luego me ayudo bastante empezar a comprender la mentalidad de aquella gente, especialmente su calvinismo, el modo tan estricto en que están educados. También charlaba muy a menudo con ellos, tomábamos cervezas, y cuando se confiaban contaban muchas más cosas sobre su país, su cultura, etc.
¿En qué género prefiere para trabajar?
Me gustaría hacer más comedia, pero es el género más difícil. Admiro mucho a los actores cómicos. Hacer drama es más fácil, porque llegas al trabajo con cara de pocos amigos (risas). Sin embargo, en la comedia, después de diez semanas trabajando catorce horas al día, intentar ser gracioso es muy difícil.
¿A qué personaje de los que ha interpretado le tiene más cariño?
A todos. La verdad es que ha todos... Pero si tengo que elegir uno diría al jugador de béisbol “Nuk” LaLoosh, de Los búfalos de Durham, que es la película en que conocí a mi mujer.
En alguna declaración, usted ha afirmado que, en cierto sentido, entiende algunas actitudes violentas, porque son provocadas por el miedo. ¿Piensa que el miedo incita a tomar decisiones equivocadas? ¿Acaso está sucediendo eso en su país?
Es un error gobernar a través del miedo porque la historia demuestra que eso siempre termina mal. Lo que ocurre en Estados Unidos no es lo mismo que lo que se ve en la película. En mi país la gente sabe que el gobierno realiza detenciones ilegales, sin derecho a abogado, permitiendo la tortura... La gente lo sabe, pero lo llaman con otro nombre: intervención coercitiva. Sin embargo, en Sudáfrica los habitantes no sabían que sucedían ese tipo de cosas. Era un secreto, la prensa no escribía sobre esas cosas. La gran pregunta es: ¿qué le pasa al alma de un país, cuando sus habitantes saben que su gobierno utiliza la tortura y ellos lo siguen permitiendo?
Hay quien relaciona la película como reflexión sobre el terrorismo. Por un lado, condena la violencia, pero, por otro, ofrece razones a los terroristas. Es un tema muy actual y genera bastante polémica…
Entiendo que se plantee esa cuestión a raíz de la película, pero el terrorismo actual es otra cosa distinta de lo que vemos en Atrapa el fuego. Porque si a Mandela le llamaban terrorista, entonces es que hablamos de cosas diferentes. Por otra parte, si actúas movido por el miedo y la ignorancia, como se ve en la película, entonces lo que vas a conseguir es que haya más terroristas de los que tenías al principio.
Hay que tener en cuenta que el Congreso Nacional Africano nació como una organización política y sólo después de su prohibición se relacionó con el terrorismo, pero aún así jamás atentó contra civiles. Ahora es justo lo contrario, se quiere hacer daño a las personas. En la película, en cambio, se ve que lo que se pretende más bien es provocar la desorganización y el caos. Además luchaban por los derechos humanos más básicos, para poder beber agua corriente, para poder ingresar en una sala de urgencias, etc. Con esto quiero decir que emparentar ese terrorismo con lo que ahora llamamos terrorismo es un error. Es la misma palabra pero sus filosofías son muy distintas.
¿Qué puede decir de Phillip Noyce?
Es admirable, ya que puede hacer Juego de Patriotas y también este film. Es un entusiasta. Antes de rodar pasó seis meses allí. E insistió en que su equipo de rodaje fuera 95% africano, al contrario que la mayoría de los directores, que siempre que viajan a Sudáfrica llevan a su propio equipo de Estados Unidos, de Australia, de Inglaterra.
Usted lleva 20 años con Susan Sarandon, y son una pareja muy admirada. ¿Cuál es la clave de su estabilidad?
Creo que el secreto es no hablar de ello (risas). Lo importante es que las cosas íntimas se guarden para hablarlas entre nosotros. Si tengo algo bonito que decir de ella, se lo digo a ella. Y si estoy enfadado, igual.
¿Piensan en volver a trabajar juntos?
Me encantaría volver a trabajar con ella, pero hasta ahora, no hemos encontrado el guión adecuado. Siempre que hemos trabajado juntos lo hemos pasado muy bien. Lo que nos sucede ahora es que cuando vemos un papel interesante para uno, no nos gusta tanto el del otro. Y no queremos hacer una película por el simple hecho de hacerla juntos. Ya encontraremos algo.
¿Podría hablarnos de sus siguientes proyectos?
He hecho un pequeño papel en Tenacious D in: The Pick of Destiny. Lo hice más que nada porque los directores estaban en mi grupo de teatro, eran mis amigos y me lo pidieron. Leí el comienzo del guión y me pareció muy divertido. Y Noise es una comedia que ahora se encuentra en postproducción y que trata de un tipo que se vuelve un poco loco debido al ruido, especialmente a la alarma de los coches.
