¡Más difícil todavía! Tom Cruise hace posible lo imposible dentro de una saga cuya última entrega resulta ser más adrenalítica y desafiante que nunca. El actor y productor nos cuenta los retos que afrontó el film, y el grave accidente que sufrió durante el rodaje.
¿Diría que Misión: Imposible – Fallout es como la culminación de todas las películas precedentes de la saga?
Puede decirse así. En la película aparecen personajes que vuelven del pasado y líneas argumentales que llegan a su conclusión. El libro del principio de la película, “La Odisea” fue elegido por un motivo muy específico. La travesía que mi personaje, Ethan Hunt, y su equipo, tienen que recorrer es una odisea que se inspira en esa historia y la refleja. Es una historia personal épica, en la que los personajes tienen una enorme implicación emocional.
Repite con Christopher McQuarrie, que es el únido director que ha hecho dos misiones imposibles…
Me encanta trabajar con McQ. Tiene un enorme talento. Quiso cambiar el estilo visual, para que pareciese que la película había sido dirigida por otra persona, y lo logró. No obstante, sigue contando con su audaz sensibilidad narrativa. Me encanta la rudeza de la película y los personajes. No nos hemos guardado nada, lo hemos dado todo. Estoy deseando que el público la vea.
Vuelven algunos actores de la saga, y se incorporan otros nuevos…
Lo que más me gusta en el cine es ver a los grandes actores coger el ritmo de sus personajes. McQ y yo nos esforzamos mucho para lograrlo —es lo que nos gusta sobre las películas y la narrativa.
Inicialmente se suponía que Luther moría en la primera película. No quise que fuese así, no solo porque Ving Rhames es un fenómeno, sino por la relación entre Ethan y Luther. Hay algo en su forma de interpretar este personaje que lo hace cautivador, y es algo de lo que hemos podido disfrutar a lo largo de todas estas películas. En esta hay una gran dinámica con Ving.
También queríamos cerrar la historia de Julia [la mujer de Ethan, interpretada por Michelle Monaghan]. La gente me sigue preguntando por Julia. Así que empezamos a trabajar en eso. Como esta película es la culminación de todas las Misiones, hablamos mucho sobre la emoción, y no se puede conseguir esa emoción sin traer de nuevo a Julia. Había un anhelo de recuperar el personaje, y una noción romántica, y las usamos. El trabajo de Michelle es excepcional, y ella es una persona maravillosa.
Henry Cavill es una fuerza de la naturaleza; es atlético, carismático y da bien a cámara. El público se dará cuenta de que no escatima esfuerzos. McQ escribió un fantástico personaje para él; es un magnífico antagonista.
¿Ha tenido un encanto especial rodar en París, junto al Arco de Triunfo?
He visto muchísimas películas espléndidas que se rodaron en París; es una de las ciudades del cine. Fue impresionante tener la oportunidad de celebrar esa tradición, de trabajar aquí y de poder sumergir al público en ese ambiente.
Creo que pudieron rodar durante un par de horas durante una mañana de domingo, la escena de la moto.
Sí, y hubo un problema. Uno de los dispositivos de seguridad de mi motocicleta no funcionaba correctamente, y estábamos perdiendo tiempo. McQ vino a preguntarme qué quería hacer. Arranqué la moto y le dije, ‘Amigo mío, tenemos que ponernos a rodar. Pon la cámara ahí y yo apareceré por esa esquina lo más rápido que pueda ir esta moto.’
La película destaca por el realismo de las escenas de acción. Impresiona por ejemplo verle colgado de un largo cable de un helicóptero, por el que va trepando…
Fue definitivamente una de las cosas más extremas que hicimos en la película, pero es una de esas cosas que no puedes rodar en un Chroma. Tiene muchos aspectos técnicos: Tienes que imaginar qué puede soportar el helicóptero, cuál es la carga máxima, dónde tienes que colocar las cámaras, cuáles pueden ser los ángulos. Todos los dispositivos tienen que funcionar, cualquier pequeña partícula que se desprenda y golpee las palas del rotor es un verdadero problema. El piloto tuvo que demostrar su gran pericia en el manejo del helicóptero, y lo mismo cabe decir de los especialistas que montaron los dispositivos; todos ellos hicieron un trabajo increíble.
Entrené mucho tiempo para rodar esta escena. Trepar por la cuerda era muy difícil. Es difícil mantener la respiración, porque hay menos oxígeno, a causa de la baja presión que hay bajo el rotor. Hacía un frío cortante, y llevaba puesto un arnés que corta la circulación de la sangre, así que tenía las piernas dormidas. Por otra parte, estaba el salto de 12 metros en caída libre, y nunca sabes cómo va a resultar. Estaba alejándome de la cámara en caída libre, y llega un momento en el que te tienes que soltar. La primera vez las manos se me bloquearon, literalmente, era como si no pudiese soltar la cuerda.
Quería caer sobre la bolsa que llevaba a la espalda y después rodar. Sabía que iba a haber un impacto, y la verdad es que me dejó sin respiración. Si llego a golpearme en los hombros con demasiada fuerza, o si llego a caer de cabeza, la cosa no habría pintado bien. La escena era mucho más difícil y exigente que la de colgarme en el exterior de un avión en vuelo como hice en Misión: Imposible – Nación Secreta.
Y pilotó realmente el último modelo del Airbus H125 (anteriormente conocido como AS350), una aeronave monomotor de alto rendimiento que suele ser utilizada por las agencias de seguridad.
Le llaman la ardilla. Es un helicóptero fantástico, atractivo, que tiene la potencia que necesitábamos y un aspecto amenazante.
Y luego se produjo su lesión en Inglaterra en una persecución comparativamente sencilla sobre unos tejados, en la que mantuvo el tipo corriendo hasta donde pudo antes de caer, para que la escena sirviera...
Fue un impacto muy fuerte, y en ese momento me estaban pegando un tiro en las costillas. Saqué el pie durante una décima de segundo, para tratar de atenuar el impacto. En cuanto golpee la pared pensé ‘¡Oh, no!’ Sabía que tenía que seguir, porque esta era la toma buena, así que me las apañé para salir del plano.
Era una lesión muy grave. Inicialmente, los doctores pensaron que la recuperación requeriría nueve meses. Hice todo lo posible para recuperarme, con terapia física y entrenamiento entre 10 y 12 horas al día, y en seis semanas pudimos volver a rodar. Después de 10 semanas pude volver a correr otra vez, lentamente, y en 12 semanas ya podía esprintar. Pasé dos días esprintando de lado a lado del tejado de la estación de tren de Blackfriars, y los tres días siguientes fui incapaz de dar un paso.
Volviendo a las escenas espectaculares, la del salto HALO (gran altitud, baja apertura) en paracaídas desde un Boeing C-17 Globemaster III a 7.500 metros de altura es de las que te deja sin aliento. ¿Cómo la hizo?
Necesitaba formación muy intensa en paracaidismo, porque la secuencia era muy técnica, y, si le digo la verdad, muy peligrosa.
Afortunadamente, las Fuerzas Armadas de los Emiratos Árabes Unidos sabían lo que estábamos tratando de lograr y quisieron formar parte del proyecto. Les encanta el cine y yo les estoy muy agradecido. No sabíamos cómo íbamos a hacerlo hasta que llegamos a Abu Dhabi y empezamos a ensayar. Si no llegan a unirse a nosotros, sin su ayuda a lo largo de todo el proceso, no habríamos sido capaces de culminar esta secuencia.
Pensé, bueno, estoy en forma, saltaré entre 10 y 15 veces al día, y nos quitamos de encima esto del salto. Cuando empezamos a hacerlo pensé, ¡buf! Hacer aquello fue una auténtica paliza para todos nosotros.”
Lo que hizo Craig [el fotógrafo aéreo Craig O’Brien] fue increíble. Nunca había rodado nada así con anterioridad, pero es un artista. Necesitas un operador de cámara que comprenda no solo la técnica de rodaje, sino la historia. Hizo un trabajo excelente.
Quería que el público tuviese la impresión de que estaba directamente allí, en medio de la acción. En cuanto salí del C-17 empecé a hacer volteretas de manera bastante violenta. Mientras las hacía, tenía que localizar a Craig para acercarme hacia él. Nunca estás seguro de lo que va a conseguir en cada toma. No es como si se usase una cámara normal en un ambiente controlado. No había nada bajo control, y creo que esta secuencia lo transmite perfectamente.
Todo el equipo esperaba para ver si lo habíamos logrado. Muchos días no lo logramos. Me encargaba de que todo el mundo examinase el material que habíamos rodado, para que viesen exactamente qué había ocurrido, por qué no valía la toma y qué había que hacer de otra manera.
La secuencia se dividió en tres secciones para facilitar el rodaje…
Pensábamos que la primera parte iba a ser imposible, pero cuando llegamos a la segunda parte, nos dio la impresión de que el primer salto había sido sencillo. [risas] Al final conseguimos hacer bien la sección dos, y todo el mundo se emocionó. La sección tres acabó siendo extenuante. Teníamos que encontrar la manera de conectarla a la sección dos, cuando por fin conseguía agarrar al doble de Walker. Estaba tratando de mantenerme agarrado a él cuando la fuerza centrífuga casi me desencaja los brazos. Los tendones de los brazos y la espalda se tensaron al límite. A Craig, el operador de cámara, le pasó lo mismo.
Después de que McQ, Jake y yo visionásemos la última toma de la sección tres, llamamos al equipo de rodaje para que se reuniese, y se la mostramos. Fue como si todos tomásemos la decisión de común acuerdo: Lo habíamos logrado - ¡la película estaba terminada! Todo el mundo estaba emocionado y orgulloso de lo que habíamos logrado. Es una de las mejores sensaciones que se puede tener, y el motivo de que yo sea un adicto a los rodajes. Es la sensación que tienes cuando trabajas con personas con un enorme talento, en todos los departamentos, a las que les encantan las películas y entretener al público. Las sensaciones en esos momentos son inenarrables, y nunca se borran de tu memoria.
