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Biografía

Michelle Monaghan

Michelle Monaghan

44 años

Michelle Monaghan

Nació el 23 de Marzo de 1976 en Winthrop, Iowa, EE.UU.
Filmografía
Mesías

2020 | Messiah | Serie TV

Una serie intrigante, que especula con la necesidad que todo ser humano tiene de encontrar sentido a su existencia, y de la búsqueda de redención, necesitamos ser salvados, reconocer el mal que hemos hecho, pedir y recibir perdón. Tiene detrás nombres de cineastas interesados por el tema de la fe, entre ellos productores Mark Burnett y Roma Downey, que impulsaron una exitosa serie sobre la Biblia, el creador Michael Petroni, que escribió el libreto de El rito, y el director James McTeigue, que dirigió V de Vendetta, una reflexión sobre una sociedad enferma y desorientada. La trama arranca en Siria, donde una milagrosa tormenta de arena impide una sangrienta acción bélica del Estado Islámico. Se atribuye el logro a un misterioso hombre que comienza a ser conocido como Al-Masih, el Mesías, un hombre muy espiritual y sosegado, cuya sola mirada conmueve a los que se acercan a él. Reunirá tras de sí a dos mil hombres que caminan y acampan en la frontera de Israel. Los servicios secretos judíos, preocupados por este hombre, le detienen para interrogarlo, y el duro agente Aviram Dahan, separado y con una hijita, queda impactado por alguien que parece leer en su corazón. Sigue también el caso la agente de la CIA Eva Geller, viuda y con una mala relación con su padre judío. Entre los afectados por quien pronto se convierte en personaje mediático global a través de las redes sociales se encuentra un pastor protestante, de familia desestructurada, que estaba a punto de quemar su iglesia, y una madre desesperada por el cáncer que padece su pequeña. Petroni logra atrapar al espectador, pero su planteamiento tiene el problema de qué dirección tomar hasta alcanzar un resultado satisfactorio. Porque se trata de jugar con las dudas –¿es Al-Mahih un profeta, el mismo Jesús en su segunda venida, o un impostor hinchado por las redes sociales?– y la catarsis e interrogantes que produce entre las personas a nivel planetario, hasta el mismísimo presidente de Estados Unidos se siente interpelado. Y la apuesta es tan alta, que cualquier solución, por sugerente e imaginativa que resulte, tiende a ser insatisfactoria. Con lo que se va prolongado algo innecesariamente la trama, aportando elementos traumáticos de los personajes, o proporcionando algo de “background” sobre Al-Masih, lo que tiene efectos paradójicos, porque sí, responde a la curiosidad del espectador, pero a la vez esa información puede parecerle banal o al menos insatisfactoria. Evidentemente no estamos ante un sesudo tratado teológico, y no debería esperarse una gran ortodoxia en la propuesta. La serie, respetuosa con las creencias religiosas, no es al fin y al cabo otra cosa que una suerte de parábola para tiempos descreídos y superficiales en que, sin embargo, anhelamos la trascendencia y la vida espiritual. El reparto está muy bien escogido. Acierta Mehdi Dehbi, en su hierática composición con leves rasgos para mostrar su cariño y afecto. Mientras que el resto del elenco –Michelle Monaghan, Tomer Sisley, John Ortiz, Stefania LaVie Owen, Sayyid El Alami...– encarnan bien variadas situaciones en que sus personajes se debaten entre la esperanza y sus demonios interiores.

6/10
Saint Judy

2019 | Saint Judy

Misión imposible: Fallout

2018 | Mission: Impossible - Fallout

Ahora, el agente del IMF Ethan Hunt se enfrenta a Los Apóstoles, discípulos del anarquista Solomon Lane, al que logró capturar en el pasado. Mientras trata de evitar que se hagan con tres núcleos de plutonio, deberá elegir entre arriesgarse a perder el maletín que los contiene, o dejar morir a Luther, uno de sus hombres. Sexta entrega de la saga que lleva al cine la serie televisiva, creada por Bruce Geller, que tuvo un gran éxito entre 1966 y 1973. Vuelve a hacerse cargo de la realización y el guión Christopher McQuarrie, oscarizado por el libreto de Sospechosos habituales, que colabora muy frecuentemente con Tom Cruise en los últimos años, ya sea sólo como escritor (La momia, Valkiria) o también como realizador (Jack Reacher). En el primer tramo cocina el relato a fuego lento, para colocar bien las piezas, y desarrollar a los personajes, ya que a diferencia de los dos primeros filmes, aquí se da mucha importancia al elemento humano, por ejemplo se explica de una vez el final del matrimonio del protagonista con el personaje interpretado por Michelle Monaghan desde la tercera. La trama quizás resulta a veces un poco farragosa (conviene estar atento). Pero pronto abundan las secuencias que ofrecen la esperada espectacularidad, como un plano secuencia técnicamente brillante, que muestra un salto en paracaídas, todo indica que rodado por el propio Cruise, o una trepidante persecución en las calles de París, que en la realidad sí que sería una misión imposible, debido al enorme tráfico a todas horas de la capital francesa, pero no importa, porque en esta franquicia el espectador suspende con gusto la incredulidad, aquí los cambios de cara con sofisticadas máscaras vuelven a estar a la orden del día. Sobresale –por su combinación de tensión y humor– un combate que tiene lugar en el cuarto de baño del Grand Palais de la ciudad gala. La trama se articula en torno a la importancia de cada individuo, incluso cuando se tiene que elegir entre su vida o la de una multitud, por lo que Ethan Hunt no sería un superhéroe sin sentimientos al estilo de James Bond. 22 años desde el título iniciático, Cruise demuestra estar en forma para encarnar a este personaje, que conoce al dedillo, y que ha crecido emocionalmente en los últimos títulos. Está bien acompañado por habituales, como Simon Pegg, que aporta otra vez humor, el duro Ving Rhames (Luther), Rebecca Ferguson (como la agente Ilsa Faust), Sean Harris (el perverso terrorista Solomon Lane), y se acierta con los recién llegados Angela Bassett (directora de la CIA) y Henry Cavill (uno de los subordinados de esta última).

7/10
Noche de venganza

2017 | Sleepless

Las Vegas. En un encontronazo con unos narcotraficantes el turbio teniente de policía Vincent Downs y su compañero Sean, obtienen un importante alijo de cocaína, pero se ven involucrados en una serie de muertes. El golpe afecta seriamente a la mafia, pues la coca era un envío de Rubino, jefe del casino Luxus, a Novak, sanguinario mafioso cuya familia controla todas la ciudad. Rubino se ve obligado entonces a secuestrar al hijo de Downs para recuperar la droga. Entretenido thriller policiaco servido por el poco conocido director Baran Bo Odar, hasta el momento conocido sobre todo por el drama criminal Silencio de hielo. Aquí se pone al servicio de un guión procedente de una película francesa del mismo nombre, dirigida por Frédéric Jardin, versionada en este caso por Andrea Berlioff (Blood Father), que presenta una trama bastante convencional y ligerita de polis y mafiosos que se persiguen y se enfrentan en un continuo juego del ratón y el gato, donde el queso es un suculento cargamento de cocaína. La acción, narrada prácticamente en tiempo real, tiene lugar a lo largo de unas pocas horas nocturnas, en su mayor parte entre las paredes festivas de un gran casino. Mafias, polis corruptos y rehenes se dan cita así en una historia que, gracias a su ritmo y a la simpleza del planteamiento, se sigue con interés y ofrece los mínimos giros requeridos, mientras asistimos a un festival de peleas, trompazos y muertes, aunque haya que perdonar algunas secuencias poco verosímiles, véase el clímax final en el aparcamiento o el accidente en el túnel. El director suizo ha sabido eso sí escoger un reparto perfectamente adecuado, con protagonismo para un Jamie Foxx (Collateral) que es capaz de bordar este tipo de papeles de hombre desesperado que ha de hacer el pino con las orejas para salir del laberinto en donde se ha metido. Correcta aunque más limitada se muestra Michelle Monaghan (La conspiración del pánico) en su rol de policía de asuntos internos más perdida que carracuca, mientras que Scoot McNairy (Argo) aporta el perfecto retrato del psicópata criminal que exige su personaje.

5/10
Día de patriotas

2017 | Patriots Day

Tercer trabajo del realizador y también coguionista Peter Berg, con Mark Wahlberg como protagonista y productor, tras las logradas El único superviviente y Marea negra. Como en aquéllas, recrean un hecho real, en esta ocasión el más conocido de todos fuera de Estados Unidos, pues se trata del atentado terrorista durante la Maratón de Boston, acaecido en 2013. El poliédrico libreto entrecruza los periplos de diversos personajes que tuvieron importancia en la tragedia, uno de ellos ficticio, Tommy Saunders, policía que tras una lesión en la pierna regresa al servicio patrullando la carrera popular, que en realidad está basado en varios agentes reales. El resto son reales, Patrick Downes y Jessica Kensky, pareja de recién casados que animaba a los corredores, el veterano sargento de la policía local de Watertown Jeffrey Pugliese, que seguía su tranquila rutina diaria sin saber que iba a tener un papel decisivo en este asunto, y los extremistas islámicos Tamerlam Tsarnaev y su hermano Dzhokhar, decididos a poner las bombas… El film acierta al tomarse su tiempo para colocar las piezas, y retratar a los personajes. De esta forma, cuando estalla la tragedia, el espectador se siente afectado por lo que ocurre, y hasta está bien explicado el fanatismo sin sentido de los asesinos. El reparto coral no cuenta con ningún actor que desentone, se desenvuelve muy bien Walhberg, que tiene el mayor peso como Saunders, pero también a pesar de su brevedad Michelle Monaghan, esposa de éste, Kevin Bacon como mando del FBI que tras las típicas gafas oscuras del cuerpo tiene también humanidad, J.K. Simmons, en el rol de Pugliese, o John Goodman, comisario de policía. También sorprenden los menos conocidos Christopher O’Shea y Rachel Brosnahan (Downes y Kensky), y sobre todo Themo Melikidze, Alex Wolff y Melissa Benoist (protagonista de la serie Supergirl), como los terroristas y la esposa occidental de uno de ellos. Cobra gran importancia la idea del esfuerzo colectivo, para lograr el bien común. También pone de manifiesto la importancia de la familia. Con secuencias tan logradas como un tiroteo decisivo, o un interrogatorio, podría considerarse la mejor del tríptico de Berg-Wahlberg, dúo que tienen planeado seguir rodando juntos.

8/10
La desaparición de Sidney Hall

2017 | Sidney Hall

Una película ambiciosa, quizá demasiado, está concebida a modo de puzzle para atrapar lo que ha sido la trayectoria de un escritor, Sidney Hall, cortado por un patrón al estilo J.D. Salinger. Para ello el film dirigido y coescrito por Shawn Christensen plantea tres líneas narrativas que va alternando: la de los orígenes, en que Sidney es un tímido estudiante de instituto, que escribe historias bizarras con elementos escabrosos que escandalizan a su profesora y aburren a sus compañeros; la más cercana al presente, que le muestra como vagabundo taciturno, que recorre librerías y bibliotecas quemando sus libros, que se han convertido en best-sellers; y la intermedia, en que es un autor consagrado, que firma sus novelas en las librerías. El guión de Christensen y Jason Dolan desconcierta durante la mayor parte del metraje, aunque es justo reconocer que al final todo acaba encajando razonablemente, para mostrar cómo las experiencias personales y familiares, más traumas y golpes de fortuna, son los elementos que configuran una trayectoria y una carrera. Logan Lerman encarna de modo razonable al protagonista, y su historia de amor con la también tímida Melody, la encantadora Elle Fanning, funciona en sus primeros tramos, pero luego su evolución se muestra de un modo un tanto irregular. La trama depara un par de sorpresas y fatalidades que no es cuestión de desvelar, pero que quizá resultan algo forzadas. Abundan en la idea de que los artistas deben sufrir reveses terribles para entregar sus grandes obras, lo que a veces no deja de ser un cliché.

5/10
The Path

2016 | The Path | Serie TV

Pixels

2015 | Pixels

Adaptación de un cortometraje de Patrick Jean, que parte de una idea simpática. En los 80 del pasado siglo fue enviada una sonda al espacio para que la encontraran, tal vez, alienígenas, que incluía imágenes de jóvenes disfrutando de videojuegos arcade típicos de los salones recreativos, el comecocos Pac Man, Donkey Kong y compañía. Pero los extraterrestres han malinterpretado el mensaje, y preparan en la actualidad una invasión con sofisticadas armas pixeladas que imitan dichos videojuegos. Para echar por tierra tan terribles planes el presidente de Estados Unidos, que solía jugar a los videojuegos con una máscara de Chewbacca acompañado de sus amigos friquis, recurre a éstos para salvar al mundo. El que más destacaba era Brenner, que con la ayuda de otros dos pringados, Ludlow y su rival de antaño Eddie, empleará sus mejores trucos para ganar, nunca mejor dicho, la partida. De paso tendrá tiempo para enamorarse de una teniente del Pentágono, madre de un chaval y al que el marido ha dejado plantada por una monitora de aerobic. Da pena ver a Chris Columbus enredado en una patochada, muy lejos de sus mejores trabajos familiares, Solo en casa y Señora Doubtfire. Si supo entenderse con un cómico como Robin Williams en la segunda película citada, no cabe decir lo mismo squí de su dirección del muy improbable presidente Kevin James, de un Adam Sandler en su papel de casi siempre, de una caricatura del Bannister de Juego de tronos de Peter Dinklage; quizá el más gracioso de la función, aunque también excesivo, sea Josh Gad. Está claro que se ha buscado la complicidad del espectador que fue en su día un joven ochentero, pero el humor, a veces zafiete, de los graciosos de turno sólo en ocasiones despierta la risa, o al menos la sonrisa. Tampoco ayudan las trampas de guión, que parecen decir, "¡Todo vale!", estamos pensando por ejemplo en lo relativo al despampanante personaje presuntamente digital de lady Lisa. De modo que queda un film entretenido si no se es demasiado exigente, con algunas escenas de acción con abundante parafernalia visual más o menos vistosas, aunque el pixelado hace pensar en ocasiones que estamos viendo una versión desmejorada de La Lego película, por un efecto que se diría de ladrillos Lego.

4/10
True Detective

2014 | True Detective | Serie TV

Diecisiete años después de que se produjeran una serie de macabros asesinatos en el Sur de los Estados Unidos, la pareja de detectives que investigó los hechos, Martin y Rust, son interrogados por colegas suyos a los que toca seguir de cerca una nueva muerte ritual, con rasgos semejantes a los de antaño. Potente serie policia de HBO creada por un desconocido... de momento. Nic Pizzolatto había colaborado en la versión americana de The Killing (serie) y es autor de relatos policiales en papel impreso. Aquí demuestra talento para desplegar una historia de atmósfera con investigación policial que recuerda a Seven en su mirada inquietante a la condición humana, que tal vez se esfuerza en hacer las cosas bien, pero que acaba siempre mostrando su rostro más feo en acciones abominables. El primer episodio juega con inteligencia a desarrollar estas ideas a través de los dos personajes principales -interpretados por un grande Woody Harrelson y un aún más grande Matthew McConaughey-, que no pueden ser más diferentes a pesar del talento detectivesco de ambos. Martin es alguien tradicional, un padre de familia felizmente casado con Maggie, que tiene dos hijitas encantadoras. Rust es un tipo solitario, de oscuro pasado traumático, con ideas profundamente pesimistas acerca del ser humano, que considera que lo mejor que podría hacer es autodirigirse a la extinción. Los intercambios entre ambos mientras avanza la investigación en el pasado, y las idas y venidas temporales, conforman una narración muy sólida, que funciona bien e intriga. Y aunque el planteamiento es oscuro, muy oscuro, hay una clara apertura a la esperanza, cierta mirada a la trascendencia y una valoración positiva del don de la libertad. A un buen guión, que ahonda en la naturaleza humana y a las razones que mueven el comportamiento de las personas, se suma un excelente director, Cary Fukunaga, que ya ha dado prueba de su habilidad para recrear ambientes muy diferentes en la historia de inmigración Sin nombre y la adaptación de Charlotte Brontë Jane Eyre.

8/10
Lo mejor de mí

2014 | The Best of Me

Dawson Cole está a punto de perder la vida en un acto heroico, pues salvó a dos compañeros durante un accidente en la plataforma petrolífera en la que trabaja en Louisiana. Después de que el médico le informe de que sigue en este mundo de milagro, le notifican por teléfono el fallecimiento de su antiguo amigo Tuck Hostetler. Muy lejos de allí, Amanda Collier, madre de familia de buena posición, también recibe la terrible noticia. Ambos viajarán a Oriental, la pequeña ciudad de Carolina del Norte donde más de veinte años atrás se enamoraron... Nicholas Sparks, el Stephen King de la novela romántica, acumula una legión de seguidores en todo el mundo. Éstos le alzan al número 1 de las listas de ventas cada vez que publica, lo que suele suceder a ritmo de un libro o dos por año. Tampoco resulta tan meritorio, pues los apasionados reconocerán las numerosas similitudes entre la trama y los personajes de Lo mejor de mí y su primer trabajo editado, El diario de Noa, que dio lugar al film más popular, de esperpéntico título en español, pues el personaje se llamaba Noah. También aquí se desarrollan conquistas amorosas en dos tiempos, y de la misma manera chica de familia acomodada se fija en chico pobretón pero honrado y trabajador. Y en momentos como aquél en el que uno de los progenitores trata de separarles, se tiene la impresión de que el autor se ha limitado a cambiar los nombres de los protagonistas y poco más (para colmo de males, aquélla tampoco era muy original, pues fusilaba Tomates verdes fritos). Pero aquí no están Rachel McAdams y Ryan Gosling, que funcionaban muy bien en pantalla. Sus sustitutos, un soso James Marsden (que ya estaba en el título de Nick Cassavetes) y la más resultona Michelle Monaghan, destilan escasa química entre ellos, al igual que sus réplicas juveniles, Luke Bracey y Liana Liberato (aquí mejor él que ella). Por supuesto, en Lo mejor de mí, se presenta el amor de forma edulcorada, como una fuerza capaz de superar todo tipo de problemas, aunque lo que en apariencia iba a ser un sentimiento puro a lo Romeo y Julieta, en realidad siempre conduce al sexo. El otras veces eficaz Michael Hoffman (El club de los emperadores) poco puede hacer desde su puesto de realizador para que cuelen los acartonados diálogos y unos giros previsibles, folletinescos y en ocasiones hasta ridículos. Si a alguien el final le parece increíble e hilarante, que lea el del libro, que le supera con creces. Eso sí, incluso siendo de lo menos apasionante de la factoría Sparks, cumplirá su función de apaciguar el mono de azúcar de los incondicionales, que por supuesto no echarán en falta los bonitos atardeceres y las cartas lacrimógenas leídas en off.

4/10
La fórmula de la felicidad

2014 | Better Living Through Chemistry

El farmacéutico de un pequeño y aburrido pueblo encuentra la vía de escape a su ruinoso matrimonio a través de una amante. Ésta, aficionada a las drogas con receta, introducirá poco a poco al farmacéutico en ese adictivo mundo. Cuando deciden formalizar su relación, en lugar de divorciarse, optan por planear el asesinato del marido de ella.

Fort Bliss

2014 | Fort Bliss

Maggie es una doctora ampliamente condecorada del ejército de los Estados Unidos a la par que madre soltera. Cuando vuelve a casa después de tener que pasar un largo periodo en Afganistán se da cuenta de que la relación con su hijo se ha deteriorado alarmantemente, por lo que tendrá que buscar la forma de recuperar el cariño y el amor de su hijo antes de que sea demasiado tarde. Correcto drama coproducido por Estados Unidos y Turquía, dirigido con soltura por Claudia Myers, que habla de las dificultades femeninas para compaginar la carrera militar y la familia. Ayuda al resultado que el reparto es muy solvente, con numerosos rsotros conocidos, empezando por la protagonista Michelle Monaghan (La conspiración del pánico).

5/10
The Coup

2013 | The Coup

Una familia americana, trasladada al sudeste asiático por motivos laborales, se ve de pronto inmersa en un violento golpe de estado en el que los ciudadanos extranjeros son asesinados de forma indiscriminada. Tendrán que buscar la forma de sobrevivir en medio del caos.

Atrapada en la oscuridad

2013 | Penthouse North

Sara quedó totalmente ciega durante la guerra en Afganistán. Tres años después vive con su novio Ryan en un lujoso ático de Brooklyn, en Penthouse North. La mañana de fin de año sale a comprar y cuando regresa encuentra a su novio muerto. Un hombre ha entrado en el apartamento y le exige que le diga dónde tenía Ryan escondido el dinero. Thriller correcto, aunque muy simplón, cuyo planteamiento repite hasta la saciedad el esquema de otros célebres filmes con ciega de por medio acosada en su propia casa, de los que son célebres muestras Sola en la oscuridad o Terror ciego. La trama aquí se despliega sin apenas sobresaltos ni giros, por lo que prácticamente se resume en un poco original tira y afloja, sangriento y amenazante, entre los hombres que pretenden obtener la información y la chica sin ninguna posibilidad de sobrevivir. Por lo demás, exceptuando algunas leves tomas, la película transcurre enteramente en el interior del apartamento, de modo que se acuse la sensación de encierro. El director Joseph Ruben (Durmiendo con su enemigo) es el encargado de contar la historia, mientras que el veterano Michael Keaton recuerda con su malvado personaje de Hollander al que ya interpretara en De repente, un extraño. La chiquita Michelle Monaghan (La conspiración del pánico) cumple sin más.

4/10
El soldado de Dios

2011 | Machine Gun Preacher

Sam Childers es una bala perdida. Tras salir de la cárcel regresa a su hogar, una caravana de mala muerte, situada en un pueblo de Pennsylvania, en donde viven su mujer Lynn y su hija Page. Al regresar comprueba que su esposa ha dejado su trabajo de stripper y ha experimentado una honda conversión religiosa. Childers regresará a las drogas y la violencia, pero cuando toca fondo, pedirá ayuda a su mujer y renovará por completo su vida. Se convertirá también al cristianismo y comenzará a dedicar su existencia a los demás. Más que interesante película, inspirada en hechos reales, que narra a las claras una honda historia de redención: cómo una persona procedente del más grande cenagal puede hacer de su vida algo precioso cuando la dedica a los demás. Pero no estamos ante un film acaramelado. Para nada. Muy avanzado el metraje veremos al protagonista en tierras africanas, allí donde la violencia más extrema se ceba con los niños. Él decidirá jugarse el cuello por ellos, con la ayuda en la lejanía de su esposa y su hija. Lo que hace de Soldado de Dios una película por encima de la media es también que está eficazmente dirigida por Marc Forster (Quantum of Solace), aunque su punto fuerte es Gerard Butler, un actor con una potente presencia y que resulta perfecto para el papel. Le acompaña la bella Michelle Monaghan.

6/10
Código fuente

2011 | Source Code

Segundo trabajo del realizador hasta ahora especializado en ciencia ficción Duncan Jones, que dejó un buen sabor de boca a los aficionados con Moon. En esta ocasión se nota que tiene un poco más de presupuesto, lo que le ha permitido contar con un renombrado protagonista, Jake Gyllenhaal, y secundarios de cierto peso. De nuevo, Jones propone una pequeña historia de ciencia ficción que recuerda a los viejos episodios de Twilight Zone. Colter Stevens (Gyllenhaal), un piloto estadounidense que combate en la guerra de Afganistán, despierta inesperadamente en un tren de cercanías al que no sabe cómo ha llegado. Descubre que va acompañado por una mujer que le llama por otro nombre y que tiene documentación de otra persona. De repente, una explosión destruye el tren, pero Stevens no muere, sino que recupera la consciencia en una unidad de aislamiento de alta tecnología. Una militar y un científico le explican que le devolverán a la escena del atentado, 8 minutos antes de la explosión, y que en ese tiempo debe cumplir una importante misión: averiguar la identidad del terrorista que ha colocado la bomba. Código fuente viene a recordar a Atrapado en el tiempo, pero en clave de thriller. Duncan Jones le saca mucho jugo a la idea central y añade un elemento romántico que recuerda en cierta medida a Destino oculto, otra cinta de ciencia ficción que se ha gestado más o menos al mismo tiempo, donde también la historia de amor iba cobrando importancia conforme transcurría el metraje. Como pasaba en su ópera prima, cae bien su falta de pretensiones y que en lugar de recurrir a la típica sobredosis de efectos especiales –el principal mal que aqueja al género en los últimos años–, los utilice únicamente como apoyo de la historia.

6/10
Salidos de cuentas

2010 | Due Date

Tras el bombazo de Resacón en Las Vegas, convertida en 'blockbuster' en todo el mundo, y a la espera de la ansiada segunda parte, el mismo equipo de producción vuelve a colaborar con otra comedia disparatada con la idea de volver a 'emborracharse' de éxito. La idea tiene su gancho y para apuntalar las expectativas el nuevo film repite con el mismo director, Todd Phillips, y con la presencia de uno de los actores que más ayudaron al éxito de la gran melopea de la ciudad de los casinos. Se trata del cómico Zach Galifianakis, el marciano tipejo de la barba. Peter es un arquitecto que ha de viajar con urgencia desde Atlanta hasta Los Ángeles. El motivo es que su mujer se encuentra allí y la llegada de su primer hijo es inminente. Pero la mala fortuna va a acompañar a Peter desde el mismo momento en que se cruza en el aeropuerto con un tipo estrafalario, con una gran barba y pinta de haragán, y que viaja con un asqueroso perrito. Por una serie de vicisitudes provocadas por ese extraño viajero, el pobre de Peter será arrestado y se le negará el permiso para volar en avión. En tierra, sin alternativas posibles y con la necesidad de viajar cuanto antes, terminará por aceptar acompañar en su coche al disparatado barbudo, Ethan Trembley, que también se dirige a Los Ángeles porque quiere triunfar como actor. La película está concebida como una esperpéntica "road movie" en la que dos personajes totalmente opuestos tendrán que pasar mil y una aventuras y situaciones surrealistas. En general, funciona la idea del ejecutivo que ha de viajar con un estrambótico compañero, pesado, soez y totalmente pazguato, al que no aguanta. Pero tras el prometedor comienzo, lo cierto es que las secuencias cómicas son un poquito rebuscadas y en ocasiones escasamente imaginativas, véase el accidente de tráfico, el disparo o la pelea en la oficina postal. Otros momentos pasan mejor el corte, como la actuación de Galifianakis emulando a Corleone en El Padrino, el rescate en la frontera y alguna que otra escena más. Sin embargo, en conjunto las risas se antojan escasas para una película que no aspiraba a otra cosa. Lo mejor –es inevitable– es la presencia de Galifianakis, con un personaje que es un auténtico memo de buen corazón, que estropea todo lo que toca. Se ve que el actor está en su salsa. Sin embargo a Robert Downey Jr. se le da mucho mejor el rol de travieso al estilo de Iron Man que el de tipo serio que adopta en esta película. El resultado es que por momentos la situación se estanca, pierde toque, gracia, como si la química entre los actores fuera tan parca como la de los personajes que interpretan. También se echan en falta más minutos para la actriz Michelle Monaghan (La conspiración del pánico), que parece desaprovechada con su papel de esposa.

4/10
Somewhere

2010 | Somewhere

Un coche negro deportivo da vueltas una y otra vez por el mismo circuito. Con esta imagen simbólica inicia Sofia Coppola Somewhere, film que le valió el León de Oro en el Festival de Venecia de 2010. Porque la idea de toda la trama es seguir a un tal Johnny Marco, sobre quien se nos dan paulatinamente pistas. Vemos que tiene todo lo que el dinero puede comprar. Como es un guaperas, las mujeres caen a sus pies, y si se aburre puede traer a un par de chicas a la habitación del hotel para que le hagan una “performance”. Descubrimos que tiene una hija adolescente encantadora, Cleo, a la que apenas conoce. Y, por fin, sabemos que es actor, una estrella de Hollywood. Coppola, guionista, directora y coproductora, nos describe prolijamente la vida de este personaje insulso y vacío. Sin duda crea un “mood”, transmite al espectador que ese estilo existencial no merece la pena. Pero esto, alargado durante casi cien minutos termina agotando, porque la única pregunta, a la que se nos dará un amago de respuesta, es si Marco será capaz de salir de su círculo vicioso. Stephen Dorff da el tipo de su personaje, y Elle Fanning es perfecta como la cría que anhela el amor que no saben –o no quieren– darle sus padres.

6/10
La boda de mi novia

2008 | Made of Honor

Típica película de lo que es ya un nutrido subapartado de las comedias románticas, el de los preparativos en torno a una boda. La película arranca en plena fiesta universitaria en los años 90, cuando el mujeriego Tom se dispone a meterse en la cama de su último ligue. ¡Horror y error! Se ha introducido en el lecho de Hannah, la joven que comparte habitación con esa novieta de quita y pon, y que le expulsa con cajas destempladas. No hay relación amorosa entre Tom y Hannah, pero sí una amistad duradera, que llega hasta la actualidad. Ella sabe cómo es su amigo Tom: alérgico al compromiso, que contempla el sexo como un pasatiempo, mientras que para disfrutar de compañía inteligente cuenta con Hannah. Hasta aquí, una situación cómoda para Tom. Pero... Tras un viaje profesional a Escocia, Hannah se presenta con una inesperada noticia: se ha comprometido en matrimonio con un joven de familia noble. Y le pide a Tom que sea... ¡su dama de honor! Tanto aprecia su amistad, que no importa que no sea chica. Es el momento en que Tom se da cuenta de lo idiota que ha sido durante tantos años, pues en realidad ama a Hannah y quisiera casarse con ella. Sabe que debe decírselo, pero deberá esperar al momento apropiado, y entretanto deberá comportarse como la perfecta dama de honor. O se tiene talento para la comedia, o no se tiene. La trama es la clásica de enredo, Patrick Dempsey y Michelle Monaghan tienen madera para el género... Así que la clave sería dar con el timing, la mezcla perfecta de sentimientos almibarados y divertidos gags. Pero Paul Weiland no da con la fórmula, se muestra bastante torpe. Es difícil decir si existe ya un pecado original en esta comedia, el convencional guión de Adam Sztykiel, Deborah Kaplan y Harry Elfont, con ideas tan absurdas y sin gracia como la del “damo” de honor, o si hay que ceder el honor del muy irregular resultado a Weiland, en cuyo currículo figuran algunos episodios de la serie televisiva Mr. Bean (se nota en algunos pasajes físicos del film, que funcionan más o menos) y la muy fallida secuela de Cowboys de ciudad El tesoro de Curly. El caso es que falta cohesión, se acumulan elementos perfectamente prescindibles y que una vez introducidos se desvanecen (los amigos de él, el cura), se acude a algún elemento zafiete (la broma clintonita, la despedida), y se juega la carta fácil del exotismo (Escocia). El típico suspense de cuándo se va a aclarar la situación tiene poca gracia, incluido el disparatado clímax en la capilla donde se celebra el casamiento. Quizá lo que funciona mejor, y no se explota hasta sus últimas consecuencias, es la complicidad femenina, el jijijí con las otras damas de honor, o las costumbres cazadoras y carnívoras del novio.

4/10
La conspiración del pánico

2008 | Eagle Eye

Trepidante película que funciona con el esquema que tan buenos resultados diera a Alfred Hitchcock, piénsese en Con la muerte en los talones, de dos personajes corrientes y molientes inmersos contra su voluntad en una situación extrema. La trama se inicia con el ejército estadounidense desarrollando una operación contraterrorista. A pesar de que una supercomputadora desaconseja ejecutar dicha operación, y el secretario de defensa es del mismo parecer, el presidente la autoriza, con desastrosas consecuencias. Poco después, el joven Jerry se entera de que su hermano gemelo, militar, ha muerto en un accidente. Destrozado por la desgracia, debe enfrentarse además a sus padres, descontentos con el modo en que maneja su vida. De pronto, sin comerlo ni beberlo, se encuentra con que su piso está lleno de material para fabricar bombas; una misterioso comunicante telefónico comienza a darle instrucciones para evitar ser acusado de terrorista. Al mismo tiempo, una mujer, Rachel, descubre con horror que su hijita ha sido secuestrada. Ella y Jerry, que no se conocían, serán obligados bajo amenazas a formar parte de un maquiavélico plan, que podría poner patas arriba a los Estados Unidos, y por ende, al mundo entero. Steven Spielberg produce este film, dirigido por D.J. Caruso, con Shia LaBeouf de protagonista. Se ve que los tres han estrechado lazos gracias a títulos como Transformers, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal y Disturbia, y aquí entregan una película la mar de entretenida, concebida como una vertiginosa montaña rusa, donde se acumulan con acierto las situaciones peligrosas y la sensación de indefensión de los personajes, que deben esforzarse por tomar el control de una situación que, aparentemente, les supera. El guión pide al espectador que suspenda su incredulidad, una convención que se acepta fácilmente, de modo que puede uno identificarse con esa especie de persecución de tintes paranoicos a través de teléfonos, satélites y pantallas de ordenador, dando órdenes o rectificándolas de forma desconcertante. Aparte de la referencia hitchcockiana ya apuntada, el film cita muy conscientemente 2001: una odisea del espacio, para advertir acerca de unas máquinas que estarían supliendo al ser humano peligrosamente a la hora de tomar decisiones comprometidas. LaBeouf va camino de convertirse en una gran estrella. Actúa con gran naturalidad, y da el tipo de joven actual, buen tipo pero algo indolente. Le da buena réplica Michelle Monaghan, una actriz que ha ido creciendo desde sus iniciales papeles secundarios en títulos como Misión imposible III.

6/10
Matrimonio compulsivo

2007 | The Heartbreak Kid

Los hermanos Farrelly vuelven por donde solían, tratando de reeditar su principal éxito, Algo pasa con Mary. Lo que significa el 'más difícil todavía' en lo que a humor zafio se refiere: sirva como botón de muestra el 'piercing' en las peludas partes íntimas de una mujer, y su pretensión de combatir las picaduras de medusa con orina. Para ello esta vez optan por el remake de El rompecorazones, una comedia de 1972 con guión de Neil Simon, que modelan a su medida. Eddie es soltero y cuarentón, y no acaba de decidirse en lo que se refiere al matrimonio, aunque su mejor amigo y su padre le presionan en tal sentido. Un día ayuda a Lila en un robo callejero, y el flechazo es instantáneo. La chica parece la mujer de sus sueños, guapa, divertida... Así que, en efecto, se casan. Pero en su luna de miel en las idílicas playas mexicanas descubre que su mujer es más rara que "un perro verde" y una auténtica pelmaza. Por contra, conoce a la simpática Miranda, de vacaciones con su familia... Y empieza a pensar que se ha equivocado de chica, y que Miranda es la auténtica mujer de su vida. Los directores adoptan una pose gamberra y cínica en lo que se refiere al amor. Porque Eddie es un egoísta de tomo y lomo, y porque se las arreglan para manipular constantemente al espectador. Tan pronto imprimen a una escena el tono meloso y romántico que debe convencernos de que el protagonista ha encontrado el amor verdadero, como le dan la vuelta a la tortilla, y nos presentan a ese presunto amor como un auténtico demonio. El empeño por sembrar todo el metraje de bromas sexuales acaba agotando. El sátiro personaje del padre (Jerry Stiller, el padre de Ben Stiller también en la vida real) se repite, funcionan mucho mejor el amigo casado o el insoportable primo de Miranda. Y aunque de vez en cuando los Farrelly logran arrancar la carcajada (los mariachis), su humor tipo "caca-culo-pedo-pis-genitales" no es adecuado exactamente para los que asocian comedia con ingenio.

4/10
Adiós pequeña adiós

2007 | Gone Baby Gone

La pequeña Amanda ha desaparecido. Nadie conoce su paradero. Se produce un gran revuelo entre la opinión pública, la ola mediática no para de crecer. La ciudad de Boston está conmocionada. Una tía de la niña pide ayuda a una pareja de detectives para que investiguen en el barrio, con idea de aprovechar que son vecinos del barrio, por lo que la gente será menos reacia a hablar con ellos que con la policía. Al principio Patrick y Angie son reacios a aceptar el caso; temen cómo les puede afectar el acabar encontrando el cadáver de la niña o, peor aún, no averiguar nunca qué ocurrió y cargar con ello en su conciencia. Ben Affleck ganó un Oscar con su amigo Matt Damon en 1998 gracias a su guión de El indomable Will Hunting. Desde entonces ambos han optado por cultivar más su faceta de actores. Pero una década después Ben Affleck vuelve a coescribir un guión –esta vez con Aaron Stockard, a partir de la novela de Dennis Lehane–, y además debuta en la dirección, con su hermano Cassey como protagonista. Como el lector avezado habrá notado, la trama tiene puntos comunes con un caso real de rabiosa actualidad, el de la desaparición de la niña Madeleine McCann. De hecho, se retrasó el estreno del film en Gran Bretaña por no herir susceptibilidades. Y algo que se preguntaban todos los expertos era si el flujo continuo de noticias sobre el caso McCannn ayudaría o perjudicaría cara a la taquilla. La impresión es que no fue un apoyo, la gente no quería un caso de ficción después de desayunarse todos los días con un caso de verdad. Pero independientemente de esto, Ben Affleck logra entregar una historia desasosegante, que procura huir de lo convencional, y que depara alguna que otra sorpresa. Una de las cuestiones planteadas son los dilemas morales a que se enfrenta el protagonista, de formación católica, algo que se introduce desde el principio con una cita evangélica, la de los enviados como ovejas en medio de lobos: en efecto, en el desenlace, Patrick debe optar por lo que le dicta su conciencia o por una solución acomodaticia y pragmática; y su decisión final le deja un regusto amargo.

6/10
Misión imposible III

2006 | Mission: Impossible III

Probablemente el mejor film de la saga basada en la vieja serie televisiva, con permiso de Brian De Palma y John Woo, los directores de las dos películas anteriores. J.J. Abrams, que ha revolucionado el panorama televisivo gracias a las series Alias y Perdidos, traslada el esquema de la primera a este film. Es decir, humaniza por fin al hierático Ethan Hunt, del cual en las otras entregas apenas sabíamos otra cosa sus increíbles habilidades como agente secreto. Aquí Abrams y su habitual equipo de guionistas Alex Kurtzman y Roberto Orci nos presentan a un Ethan que desea llevar una vida normal. Ha conocido a la mujer de su vida, y van a casarse. Pero una última misión, el rescate de una agente a la que entrenó personalmente, complica sus buenos deseos. Tom Cruise, productor y protagonista, acierta con el film. Y se lo pasa en grande, interpretando sin dobles algunas de las escenas más arriesgadas. Personajes bien esbozados y la dicotomía clásica del espía, obligado a llevar una doble vida, y al que le cuesta confiar en los demás, ayudan a configurar una trama interesante, donde la añoranza por ser como los demás deviene en sólida columna vertebral. A esto se suma un villano de altura –el oscarizado Philip Seymour Hoffman–, un ritmo endiablado, y unas escenas de acción magníficamente diseñadas. El rescate en la fábrica, con la persecución de helicópteros entre molinos de viento, el modo en que Ethan se cuela en el Vaticano, el ataque en el puente, o el espectacular salto de edificio a edificio, demuestran que en el cine de acción todavía se puede innovar.

6/10
Sr. y Sra. Smith

2005 | Mr. & Mrs. Smith

John y Jane Smith son un matrimonio convencional que vive en la tediosa monotonía diaria. Residen en un barrio adinerado, tienen un chalet confortable y todo les va bien. Pero en realidad, el uno y la otra se desconocen absolutamente, porque ambos se ganan la vida como asesinos profesionales en las dos “organizaciones” rivales más importantes de este curioso ámbito laboral. Y el señor y la señora Smith son los mejores cuando se trata de eliminar a un objetivo. Pero un día, el trabajo de uno interfiere en el del otro, de modo que, tras el estupor del descubrimiento, los dos cónyuges reciben órdenes de matar a su media naranja. La película es una locura de principio a fin, ya que la acción más alucinante, la comedia surrealista y el romance pasional se unen de modo completamente inverosímil, ríete de Rambo en sus mejores momentos. Pero… ¿a quién le importa el guión? Está claro que en esta película tan sólo queremos ver en acción a dos de los actores más “ad-mirados” del panorama Hollywood y del papel couché, para cuyos personajes, por cierto, también fueron candidatos Nicole Kidman, Catherine Zeta-Jones, Johnny Depp o Will Smith. En fin, que ya se ve que el tirón de la fama era importante. Doug Liman, quien demostró su extraordinario manejo de la acción en El caso Bourne (2002), hace alarde otra vez de una pericia notable al rodar algunas secuencias muy brillantes y moviditas, como el juego del gato y el ratón en la casa de los Smith o el intenso tiroteo en los grandes almacenes. Y además de extraer –como era de suponer– todo el sex appeal de la pareja en alguna secuencia subida de tono, Liman también aporta cierta originalidad en unos divertidos insertos tipo psicoanálisis, que, a modo de prólogo y epílogo muestran la enorme química que existe entre Brad Pitt y Angelina Jolie, quizá las estrellas más de moda de la actualidad.

5/10
Kiss Kiss Bang Bang

2005 | Kiss Kiss Bang Bang

El guionista de la saga Arma letal, además de filmes como El último gran héroe y El último boy scout, debuta en la dirección con una sorprendente película que presenta aires de cine negro, pero tamizados por curiosos toques de comedia con rozan el surrealismo. Lo que se adivina ya desde el arranque en que Harry, un ladronzuelo perseguido por la policía, irrumpe sin saberlo en una prueba de ‘casting’ y es fichado en Hollywood para interpretar a un matón en una película. En Los Ángeles le asignan, para que prepare su papel, a Harry, un detective privado de aspecto duro y homosexual confeso. Cuando conoce a Harmony, una guapa aspirante actriz, y empiezan a aparecer cadáveres, Harry deberá esforzarse para sobrevivir en la jungla hollywoodiense. Shane Black homenajea a detectives del género como el Philip Marlowe de Raymond Chandler, pero imprime a su film un ritmo vertiginoso y disparatado, ‘moderno’ para entendernos, que puede descolocar. El amo de la pantalla es Robert Downey Jr., y Val Kilmer encarna un inesperado personaje gay.

4/10
En tierra de hombres

2005 | North Country

Hasta su pueblo de origen, una localidad minera de Minnesota, llega la treintañera Josey Aimes, tras dejar atrás un matrimonio fracasado. Con dos hijos a su cargo no es fácil comenzar de nuevo, pero sus padres y sus antiguas amistades del pueblo, sobre todo la de Glory, ayudan a Josey a pasar el trance del mejor modo. Precisamente, animada por Glory, consigue un trabajo de minera en una de las canteras que surte al pueblo de trabajo. Pero el mundo de la perforación de la tierra y la extracción de minerales es cruel, duro y muy hostil, pues está tomado por hombres que no ven con buenos ojos la “intromisión” de las mujeres en su ámbito laboral. Pero el rechazo de Josey llega a un punto tal que hasta es acosada sexualmente e incluso amenazada de muerte. Humillada y atemorizada, Josey ha aprendido, sin embargo, a afrontar los golpes más duros de la vida y no está dispuesta a claudicar en la defensa de sus derechos, aunque eso suponga enfrentarse incluso a su propia familia. Primer trabajo para Hollywood de la directora neozelandesa Niki Caro, quien demostró su buen hacer con la bella y magnífica película Whale Rider (2002). En este caso se inspira en una historia real, aunque el pleito recreado en la película tuvo lugar en 1998, más de 20 años después del comienzo de los sucesos. El guión de Michael Seitzman ofrece temas importantes de reflexión, como los prejuicios sociales, los límites entre la discreción y la injusticia, la maternidad y, por supuesto, la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres. La película no esconde su didactismo reivindicativo, pero lo hace sin pesadez ni tópicos feministas, gracias a un desarrollo argumental fluido y verosímil, y a una labor interpretativa de primer orden, donde brillan fantásticamente Charlize Theron (una actriz que va a más con cada nuevo trabajo) y la señora Coen, Frances McDormand, ambas nominadas al Oscar merecidamente.

6/10
El mito de Bourne

2004 | The Bourne Supremacy

Aunque sigue amnésico, Jason Bourne ha logrado enterarse de que era un agente secreto, como James Bond, personaje con el que comparte las iniciales. Tras conseguir escapar de los secuaces de un político al que por lo visto intentó asesinar, y de sus antiguos compañeros del siniestro grupo conocido como Treadstone, Bourne se refugia en la India, con su amada Marie. Allí sufre pesadillas y tiene un fuerte sentimiento de culpa, pues intuye que pudo realizar actos terribles que ni siquiera recuerda. Para colmo de males, Kirill, un implacable asesino relacionado con su pasado reaparece y obliga a Bourne a emprender una huida por diversas ciudades europeas, en el transcurso de la cual descubrirá escalofriantes informaciones sobre actos cometidos por él. Hace dos años, el director Doug Liman sorprendía con El caso Bourne, lograda adaptación de la novela homónima de Robert Ludlum. Desde luego, era un soplo de aire fresco en un panorama cinematográfico dominado por el maniqueísmo, en el que se echaban de menos productos de intriga y acción de calidad. Lo que encontramos aquí es un personaje con dimensión humana, que se las tiene que arreglar sin sofisticados aparatos inventados, y atormentado por la culpa, pues ha sido capaz de cometer los actos más horribles, y ahora sufre sus consecuencias. Esta vez, el productor Frank Marshall mantiene a los protagonistas, y a la mayor parte del equipo técnico, pero cambia al director. Curiosamente, apuesta por el británico Paul Greengrass, autor de Domingo sangriento, un docudrama que reconstruía con realismo el tristemente célebre episodio acontecido en Irlanda del Norte. Y aunque es la primera vez que Greengrass afronta una superproducción estadounidense, lo cierto es que a la cinta le viene al pelo su estilo dinámico y realista, que recuerda a los clásicos del género de los 70, como French Connection. Destacan las persecuciones, que parecen de verdad frente a tanta influencia de los videojuegos imperante en el cine actual. Asimismo, Greengrass también es capaz de imponer un montaje frenético sin que la cinta parezca un videoclip.

7/10
Cosas de familia

2003 | It Runs In The Family

Alex es un prestigioso abogado de mediana edad que intenta reconvertirse en político. Pero tiene dificultades de comunicación con su padre –también abogado, que fundó el bufete en el que trabaja–, y con sus hijos, pues el mayor trafica con drogas y el pequeño no le habla. Tres generaciones de una familia de actores, unidas en la misma película. El veterano Kirk Douglas, recuperado parcialmente de una apoplejía que le dejó casi inválido durante unos años, filma su película número 86 con 86 años. Comparte cartel con su ex mujer, Diana, el hijo de ambos, Michael Douglas, de prestigio reconocido, y su nieto, Cameron, hijo de Michael, un veinteañero rompedor que podría dar que hablar en el futuro. Juntos imprimen un inusitado realismo a un guión ligero, que acumula demasiadas secuencias inconexas. El responsable de que el proyecto se llevara a cabo fue Michael, que se puso al frente de la producción tras los atentados del 11 de septiembre, que le dieron pie a reflexionar sobre la importancia de la unidad familiar. Decidió trabajar en la misma película que su padre, tomando como modelo la superior En el estanque dorado, que emparejaba a Henry Fonda con su hija Jane.

4/10
Infiel (2002)

2002 | Unfaithful

El director inglés Adrian Lyne prosigue con su personal periplo acerca de las relaciones entre hombre y mujer, sin abandonar el enfoque sexual que ha caracterizado toda su producción cinematográfica. En la línea de Una proposición indecente (1993) y con algunas referencias a Atracción fatal (1987), Lyne narra cómo la infidelidad conyugal destruye por completo al matrimonio y a la persona. El director reconoce su deuda con La mujer infiel (1968), película de Claude Chabrol de idéntica temática: “Fue una de mis películas favoritas, una especie de obra de Hitchcock en la que un marido se da cuenta poco a poco de que su mujer está teniendo una relación amorosa. Siempre me ha encantado y la tomé como referencia para esta película, eso sí, muy libremente”. Definida por el mismo Lyne como un thriller erótico, Infiel cuenta el encontronazo callejero de Connie Sumner –ama de casa felizmente casada– con un desconocido que se dedica a la compra venta de libros. Ella consiente en entrar en su casa y a partir de ahí se enreda compulsivamente en una espiral de encuentros sexuales sin demasiadas explicaciones. Gran parte del atractivo del film está en su reparto, cuyo mejor exponente es Richard Gere, que interpreta con eficacia y credibilidad al marido engañado. Contrasta con un Olivier Martinez demasiado desastrado, extraño, lejano, y cuyo acento –también francés en el personaje– parece por sí solo capaz de ejercer una atracción irresistible sobre las mujeres. Tan simple como un libro de recetas.

3/10

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