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Presenta en España "Rodin", su biopic del escultor

Entrevista con Jacques Doillon, veterano del cine francés

Ha destacado retratando en la pantalla a jóvenes y niños, en títulos como "Ponette", "La golfilla, o la primera versión de "Un saco de canicas". Ahora cambia de registro en "Rodin", biografía del importante escultor. En su visita a España para promocionar el film demuestra un enorme entusiasmo a la hora de defender su obra, y no le importa quedarse todo el tiempo que sea necesario conversando con los periodistas.

 

¿Qué fue lo que más le llamó la atención del personaje?

Lo interesante de Rodin es que al contrario de todos sus compañeros de época, no sólo escultores, sino todos los artistas, es que viene de un medio popular. Conoció la miseria, y hasta los 40 es ayudante. Casi es un milagro que consiga un par de encargos de particulares, y que empiece a componer su propia obra, y que se consagre. Es fantástico que alguien pueda conseguir un logro tan enorme, viniendo de la pobreza. Lo comparo siempre con Rousseau, que también salió de lo más bajo de la sociedad. Sus mujeres no entendían lo que hacían. Rose no entiende la escultura de Rodin, mientras que la esposa de Rousseau no comprende lo que hace su marido.

Me siento identificado, porque yo también vengo de una familia pobre. Nunca pensé en hacer cine, ni pretendí ir a la escuela de cine, debido a mis orígenes, no me habría sido posible. Lo he conseguido porque soy testarudo.

 rodin 36231 g7La película se centra en la creación artística. ¿Es una reivindicación del trabajo?

Era lo que más me interesaba de esta historia. No se sabe del todo que Rodin dedicaba el noventa por ciento de su vida al trabajo. Por supuesto que también he incluido otras cosas, como su relación con Camille Claudel, pero tiene que quedar claro que es un hombre que se despierta cuando apenas ha salido la luz y se pone en marcha.

Le pedí a Vincent Lindon que se preparara durante unos meses trabajando con arcilla, pues tenía que aparecer en pantalla mucho tiempo metido en faena. Empezó a disfrutar cuando se dedicaba a esta labor, por lo que puede resultar bastante creíble.

Rodin no paraba de modificar sus obras, por norma general eran fruto de un proceso bastante largo.

Sacha Guitry llegó a rodar trabajando en su estudio al auténtico Rodin, que aparece fingiendo que esculpe en piedra. Luego viene un primer plano en el que da unos golpecitos. Parece que el escultor está riéndose mucho, quizás porque se siente un poco perdido, ya que él sabía esculpir, pero se dedicó más a trabajar la arcilla. Con la piedra no se puede volver hacia atrás, lo que has hecho se queda. Con la arcilla se puede rectificar, y puedes pasar meses investigando hasta que de repente tienes la sensación, equivocada o no, de haber encontrado lo que querías hacer. Se le acusaba de no ser un verdadero escultor por todo esto, pero menos mal, pues su Balzac no tiene nada que ver con lo que proyectó en un primer momento. Esa potencia que tiene ahora no existía en el primer esbozo.

Admiro muchas obras de Rodin, sobre todo las de la segunda parte de su vida. Se habló mucho de la investigación, especialmente cuando retrató a Balzac. Tenía una empresa, con muchos artistas trabajando para él, que podían entregar los encargos a tiempo. Pero Balzac le cuesta casi diez años.

¿En qué medida se siente identificado con los procesos creativos de Rodin?

Cuando voy a rodar una escena, pese a que la he escrito yo mismo, eso no significa que tenga que ser igual a como está concebida previamente. Se me ha criticado mucho por ello. Me parecía que en este rodaje tenía una serie de secuencias que había que esculpir, para saber qué esconde en su interior. Durante el rodaje tenía que encontrar “la música de la escena”. La filmación no se limita a ser la ejecución de lo que está pensado antes, porque entonces sería aburridísimo para la mayoría de cineastas. Debe ser horrible componer una de esas películas que se basan al cien por cien en ‘storyboards’. Se sabe lo que se va a hacer, dónde está la cámara y todo.

Aquí no fue así, como no suele serlo en mis películas. Muchas veces existe el problema de que algunas grandes estrellas ganan mucho dinero, mucho más que el realizador, y se niegan a rodar más de dos o tres tomas. Le pasaba a Gérard Depardieu, a Jeanne Moreau y a muchos otros. No se les puede decir nada. Yo siempre hago diez o doce tomas, e incluso he llegado a rodar cien tomas de lo mismo. De hecho llegué a deprimirme, porque si necesitaba repetir tantas veces debía ser por falta de validez para este trabajo (risas). Me pregunto si soy un cineasta de pacotilla, mientras que el equipo… ¡estaba muriéndose de risa!

Eso sí, con actores como Michel Piccoli, Jean Birkin y demás he llegado a hacer diecisiete tomas, pues se trata de buscar, para ver qué es lo que encuentra, no tienes que haber imaginado todo de antemano. Las primeras tomas no valen nada, pues después quitas lo superfluo e intentas hallar el camino que lleve al claro de la jungla espesa. Es posible que nunca encuentres algo determinado, pero suelo trabajar con planos secuencias y siempre serán mejores si haces más. A veces, si se dejan determinados silencios, o una frase se dice con más o menos fuerza, el resultado es superior. Me parece poco tiempo que sólo dispongas de un día para acabar tu trabajo.

Me han llegado a acusar de odiar a los actores, por hacerles repetir tanto. No es verdad, a alguno le tengo manía, no voy a decir que no, pero no es lo habitual (risas).

¿Va contracorriente entre una sociedad que parece no valorar el esfuerzo?

No estoy seguro de que Rodin sepa a dónde quiere ir. Por eso me interesó tanto el personaje. Recuerdo a Pablo Picasso, que dijo aquello de “yo no busco, yo encuentro”. La realidad es que también pasaba noches enteras en su taller, aunque quizás la sociedad sólo le recuerda acudiendo a las corridas de toros. Creo que es una postura frívola. En mi película quería dejar claro que lo importante en Rodin es su inmensa capacidad de deslomarse, tiene también sus romances, pero son minoritarios.

¿Fue también una figura controvertida?

Siempre fue puesto en solfa por su forma de trabajar, quizás eso se ha olvidado hoy, pues se le considera un maestro. Pero resultaba bastante incómodo, pero por ejemplo algunas personas rechazan los retratos que les hizo, por ser tan innovador. Pese a todo, pasa a la posteridad como el mejor de su época, y todo el mundo quiere que le esculpa pese a sentir incomodidad. Se decía en aquella época que si querías pasar a la posteridad, debías olvidar lo admirable de tu obra pero vete a ver a Rodin, y si te hace una escultura.

rodin 36231 g8También ha hecho hincapié en su film en la reivindicación del papel de la mujer.

Era inevitable tratar este asunto, ya que las feministas de la época admiraban mucho a Rodin y le apoyaban. En su entierro, en 1917, hubo seis discursos de personajes ilustres y algunas de ellas quisieron tomar la palabra. Una habló de su visión de la mujer. Fue la única de las intervenciones de ese día donde hubo aplausos.

En su época, las feministas más serias y avanzadas le defendían a capa y espada. Con el tiempo, se ha olvidado este aspecto, sobre todo después de la película La pasión de Camille Claudel, protagonizada por Isabelle Adjani, que muestra una visión ridícula de Rodin (Gérard Depardieu). Se nota que el guión está basado en un libro de Reine-Marie Paris, nieta de Claudel, que le echa la culpa de todos los problemas que sufrió su abuela al escultor, para que ella aparezca como una heroína.

Sorprende el intenso trabajo del protagonista. ¿A Vincent Lindon le ha modelado como si fuera arcilla?

Estaba muy preocupado por su trabajo, pues tenía muchas dudas, sobre todo antes de empezar a rodar. No estaba acostumbrado a rodar planos secuencia. Quería improvisar totalmente el texto, a lo que me negué del todo. Tuvimos algunas discusiones, un poco difíciles. Cuando comenzamos las tomas, superó su malestar, porque se dio cuenta de que estas tomas tan largas pueden asustar, pero una vez que estás inmerso en ellas, resultan apasionantes, es como tener otra vida. Es un hombre incansable, da lo que haga falta.

Reconozco que ha sido una gran alegría trabajar con él, ha sido una de mis mejores filmaciones. No siempre me llevo bien con todo el mundo, pero tengo que decir que para poder colaborar con alguien tenemos que ir en la misma onda. Cuando he tenido encontronazos, el resultado no se encuadra en mis mejores películas. Si no consigo trabajar como yo quiero, deja de interesarme la película. Una vez acabada, ni siquiera vuelvo a verla. No fue el caso con Lyndon.

Pienso que ha captado muy bien las dos caras de Rodin. Por un lado es un tipo apasionante, que sabe cautivar con su conversación a sus más íntimos, pero por otro se siente incómodo en los actos sociales, porque no ha nacido en el medio social burgués. Era hijo de un funcionario modesto. Como no le interesaban ese tipo de encuentros, se pensaba que era lacónico y de pocas palabras.

¿Se retirará o seguirá haciendo películas?

No fui a la escuela de cine, como Rodin tampoco fue a la escuela de Bellas Artes. Hice un poco de montaje, pero cuando rodé la primera película con actores sentí un inmenso placer. Esto no ha disminuido con los años, sino que pienso que ha aumentado a medida que he ido haciendo más películas. Siento no poder vivir hasta los 400 años como los personajes bíblicos para hacer más cine, porque creo que mejoraría.

Además, la industria del entretenimiento no es muy favorable a los cineastas veteranos, así que en cinco años sólo he podido rodar una película. Es una pena, porque tengo muchísimos guiones que esperan. Probablemente nunca los rodaré. Yo estoy dispuesto, sólo necesito un poco de dinero, estoy acostumbrado a hacer películas baratas.

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