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Se estrena "Infiltrado en el KkKlan"

Director afroamericano de amplia trayectoria, con títulos señeros en su filmografía, como Malcolm X o La última noche. Estuvimos con él en Madrid con motivo del estreno de su película Infiltrado en el KkKlan.

 

¿Por qué cree que se han hecho tan pocas películas donde se hable del Ku Klux Klan?

No es un tema popular. Pero en Infiltrado en el KkKlan sale por ejemplo El nacimiento de una nación, y el personaje de Harry Belafonte explica que por culpa de ese film hubo un resurgir del racismo y tuvieron lugar linchamientos de afroamericanos.

¿Cómo recuerda los años de activismo de los 70? ¿Estaba entonces la lucha más candente?

En los 70 aún no era cineasta, acabé el bachillerato en 1975. Pero creo que el activismo estaba muy candente a finales de los años sesenta y principios de los setenta. Ahora pienso que está habiendo una especie de resurgimiento entre los estadounidenses de lo que llaman el Black Power, porque no es un buen momento para estar adormecidos con todo lo que está pasando con el que yo llamo “agente naranja”, porque no me gusta decir el nombre del presidente de Estados Unidos.

Que quede claro que hablo de mi opinión, no lo hago de parte de los 45 millones de afroamericanos de mi país. Pero creo que sí pudo haber un cierto adormecimiento durante los ocho años de Obama, en donde estuvimos viviendo una época maravillosa, una especie de agosto que duró ocho años. Quizá nos engañamos a nosotros mismos pensando que ya estaba hecho. Pero el “agente naranja” ha utilizado este tiempo para crear esta base anti Obama.

¿Es un buen momento para hablar de estas cosas en una película, ahora que están resurgiendo movimientos de xenofobia en el mundo occidental?

No creo que fuera por casualidad que esta película se estrenara en el primer aniversario de lo hechos sucedidos en Charleston, en Estados Unidos.

Infiltrado en el KkKlanHablando del final de la película, ¿qué le parece una sociedad en donde se le llame provocador por ese tipo de cosas?

Mi impresión con el final de la película es que la gente se siente conmovida. He visto sus reacciones en muchas ciudades del mundo y en esa escena los espectadores se quedan paralizados, dejan de respirar. Esa ha sido mi percepción.

¿Qué hacer para combatir a Trump aparte de películas y de votar de otra manera?

Lo que ocurre es un acontecimiento global. No lo hace una sola persona. Antes ha estado el Brexit, los fascistas en Italia, etc. También sería un error pensar que Infiltrado en el KkKlan sólo habla de la historia americana. El fascismo está resurgiendo y hay que verlo como un fenómeno generalizado. Y ocurre lo de siempre, se usan cabezas de turco. Los nazis utilizaban a los judíos, ahora se utiliza a los inmigrantes. Ahora se les culpa a ellos de los índices de criminalidad, de las drogas, de la disolución de la cultura, de la religión amenazada. Por eso hay que poner un muro, para mantenerles fuera. No entiendo por qué no hay una indignación mundial cuando vemos a bebés en la frontera arrancados de los brazos de sus madres. ¿Cómo es posible que no haya un mecanismo para que esto no suceda? Debería ser algo de lo que se hablara en las Naciones Unidas.

¿Por qué se está produciendo ahora ese auge del fascismo?

Todo es cíclico en la historia. Suceden cosas y hay una reacción a ellas.

¿Es su película una herramienta propagandista?

No sé si llamaría a mi película “propaganda”. También podríamos decirlo de El nacimiento de una nación o de Lo que el viento se llevo. La palabra propaganda se utiliza hoy en día con mucha ligereza. Escribes una canción, un libro o haces una película y si no está en la línea de lo que tú piensas puedes decir que se trata de propaganda.

¿Puede hablarnos del personaje de Adam Driver? Creo que es importante asumir la propia identidad para seguir adelante…

Efectivamente Adam Driver asume su identidad judía al darse cuenta de que es odiado como los negros. Mi guionista y yo nos dimos cuenta de que esta dimensión podría añadir nuevas capas al personaje, primero que es un infiltrado, después que es judío, y entonces empieza a escuchar cosas que nunca había oído antes…

¿Podría comentar el tono del film? ¿Es un film que se prestaba a la violencia y usted opta por ridiculizar a los racistas, lo cual es una manera perfecta de rebajarlos. ¿Estaba ya en el libro ese enfoque?

Es algo personal. Cuando el productor Jordan Peele me preguntó si quería rodar este film y me dijo de qué se trataba –un hombre negro infiltrado en el Ku Klux Klan– me entró la risa, claro. Me dijo que era una historia real y el tono de humor viene precisamente de lo absurda que me pareció la premisa del film. ¿Pero cómo se infiltra un negro en el Ku Klux Klan? Es algo increíble. El humor no es algo nuevo. La película de uno de mis cineastas favoritos, Kubrick, Telefóno rojo volamos hacia Moscú, trata uno de los temas más serios que se pueda pensar, el holocausto nuclear, y sin embargo te ríes. También en mi película Haz lo que debas había ese tono. Lo difícil es encontrar el equilibrio adecuado entre el humor y la seriedad, porque si te equivocas puede ser un desastre. La clave está en el proceso de montaje de la película.

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