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La comedia francesa sigue en estado de gracia

Son buenos tiempos para la comedia en Francia, que va… ¡sobre ruedas! Es el caso de “Sobre ruedas”, escrita, dirigida y coprotagonizada por Franck Dubosc, que cuenta cómo un egocéntrico empresario, ligón empedernido, simular ser un discapacitado para conquistar a una mujer que está anclada de verdad a su silla de ruedas. Tuvo ocasión de charlar con él y con la actriz coprotagonista del film, Alexandra Lamy, a su paso por Madrid.

Estamos en tiempos de crispación, hay protestas en Europa de todo tipo, en Francia el movimiento de los chalecos amarillos. Y con este telón de fondo, triunfan las comedias amables, como Sobre ruedas. ¿A qué piensan que es debido?

Franck Dubosc: En efecto, vivimos una situación social que no es buena, y en tal tesitura nos interesa algo tan humano como es el amor. Y pienso que la historia que contamos en Sobre ruedas es universal, sería igual si mostrara a blancos o negros, árabes, judíos o cristianos, el amor mueve a todos, porque somos seres humanos.

Tenemos ganas de conocer y admirar lo bueno que hay dentro de nosotros. Lo que se trasluce al exterior en forma de protestas es tan complicado, que quizá es bueno mirar en nuestro interior, considerar lo que somos capaces de hacer para bien. Y lo hemos hecho con una historia que, además, es divertida. No tengo la respuesta perfecta, pero me parece que éstas son las claves para que este tipo de películas triunfen entre el público.

Alexandra Lamy: Estoy totalmente de acuerdo. Este tipo de películas hacen mucho bien. La comedia bien hecha ayuda a las personas, sobre todo cuando hay un marco dramático. Se agradece una comedia romántica, una historia de amor, en un momento histórico en que hay muchísima violencia en todo el mundo.

FD: Sí. Eso hace mucho bien ante los problemas, que son prácticamente los mismos en todo el mundo.

sobreruedas1Es curioso que el público se encuentre a gusto con este tipo de historias, cuando en los medios de comunicación y en las redes sociales domina una mirada cínica ante los problemas…

FD: En las redes sociales se encuentra presente cierta verdad sobre el estado de la opinión pública, pero también hay muchas tonterías. Es una cuestión cultural, y no es fácil saber qué punto de vista está más cerca de la realidad. La película ha sido preparada cuidosamente, la hemos escrito, hemos pensado. En las redes sociales hay menos cuidado, se opina o se dicen cosas irreflexivamente. Quizá en Sobre ruedas no plasmamos la realidad, pero sí que planteamos cómo querríamos que fuera la realidad, cómo deberíamos intentar vivir.

AL: En relación a la violencia, no sé si hoy hay más que antes, pero sí que nos enteramos enseguida.

FD: Ha habido violencia en otras épocas. No es algo nuevo. Y no hablo de política. La diferencia es que ahora lo sabemos casi inmediatamente, lo confrontamos casi mientras ocurre, y esto nos afecta más.

Frank Dubosc ha estado antes en la trilogía también enmarcable en el género de comedia Camping, pero era un humor más gamberro. Ahora el espectador pide tramas más amables como la de Sobre ruedas

FD: Sí, yo fue coguionista en esa trilogía. Pero considero que Sobre ruedas me pertenece más, forma más parte de mí su humor, tiene más que ver con quien soy. Y por primera vez, como actor y director, estoy solo, nadie me ha tenido que decir que está bien o mal mi mirada de comedia, sino que he podido presentar mi visión personal.

Si alguien quiere conocerme de verdad, tiene que ver esta película. De las otras también me considero responsable, pero mis personajes, sus acciones, están más medidos y pensados para entretener al público. En Jocelyn, he querido que me gustara a mí. Y quiero seguir en esta dirección.

Cuando escribí la película no estaba seguro de que fuera a ser divertido. Pero en cualquier caso, si tengo que escoger entre los dos tipos de comedia, me quedo con el que representa Sobre ruedas.

¿Cómo han abordado la discapacidad? ¿Conocían personas con esta dificultad, y han podido ponerse en su estado mental? ¿Y cómo ha sido la preparación física?

FD: Bueno, mi madre está en silla de ruedas. Pero conocer cómo lo lleva por dentro, es imposible. En cualquier caso, sé lo que es, visto desde fuera. Alexandra se preparó mucho. Y yo estuve mucho tiempo en silla de ruedas, tuve que aprender y desaprender a usarla. Pero vivirlo de verdad es otra historia.

AL: Pedí a los productores que me proporcionaran una silla de ruedas durante dos meses. Es muy difícil olvidarte de tus piernas, tener claro que no puedes usarlas, incluso sentada en una silla. Prácticamente me las até, la idea era no sentirles, quitarme la sensibilidad. Intentaba vivirlo, incluso al acostarme. Con la dificultad de que el lugar donde vivo no está pensado para personas con discapacidad, lo que aumentaba el reto y me ponía más en situación. Es muy difícil, desde vestirse hasta salir de la silla de ruedas.

Verdaderamente me hice cargo de lo difícil que es vivir con una discapacidad, y convencerte de que estás viva y puedes hacer muchas cosas. Me gusta por eso la actitud del personaje de Florence, que puede manejar el brazo, y empieza a jugar al tenis. Ella sigue practicando deporte. Tuve que practicar mucho.

sobreruedas2La película se mueve en el filo de la navaja. Hacer bromas sobre la discapacidad supone un riesgo. También el viaje a Lourdes en busca de un supuesto milagro corría el riesgo de herir susceptibilidades. ¿Cómo afrontaron este pasaje?

FD: Estuve a punto de quitar la escena de Lourdes. No por miedo a herir sensibilidades, sino porque era una escena larga, que podía sacarnos un poco de la trama principal. Pero desde luego, no quería burlarme de las creencias. Por eso está el discurso del cura, una lección moral, aunque externamente pueda parecer un poco chiflado. Ese discurso coincide con lo que yo pienso de la religión, que deja soñar a la gente, y en cualquier caso con ese momento quería poner al personaje frente a su mentira.

La escena deja entrar un poco de luz, pienso que es amable. Mi suegra es muy piadosa, es libanesa, y le gusta ir a rezar a sitios como Lourdes. Y a ella la escena le hizo reír, le gustó.

No quería dejar de preguntar por los personajes secundarios, que ayudan a enriquecer los vuestros y toda la película. El hermano de Jocelyn, la hermana de Florence, la ayudante de Jocelyn, su amigo gay, la madre, el cura…

FD: La ayudante, Elsa Zylberstein, es una actriz dramática, nunca le ofrecen papeles de comedia, y lo hace estupendamente. Son todos muy buenos actores, estoy muy orgulloso del reparto. Fueron claves para llevar a buen puerto la película.

¿Y quién les parece que es el personaje más discapacitado de la película?

FD: Soy yo, yo [risas]. Desde que empecé a escribir la historia tenía muy claro que el más discapacitado, que padecía una discapacidad muy difícil de superar, era mi personaje. Por supuesto que ahí está la moraleja de la película.

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