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Entrevistas

Director del multipremiado cortometraje "Votamos"

Santiago Requejo: “Me gusta hacer un cine que crea en el ser humano”

Entrevistamos a Santiago Requejo, director del cortometraje “Votamos”, nominado a los Premios Goya, cuya ceremonia tendrá lugar el próximo sábado 12 de febrero. En su corto, premiado en más de treinta de festivales, Requejo interpela al espectador y pone sobre el tapete los prejuicios de la sociedad actual sobre las enfermedades mentales.

Santiago Requejo: “Me gusta hacer un cine que crea en el ser humano”

Enhorabuena por la merecida nominación. ¿Pensaste alguna vez que Votamos obtendría una nominación a los Premios Goya?

Honradamente, cuando finalizas una película no piensas que vas a ser nominado a los Goya, lo ves como algo muy complicado y difícil. De hecho, en un primer momento Votamos iba a estrenarse en Youtube. Dicho esto, quedamos muy satisfechos con nuestro trabajo, había quedado muy bien. Y entonces decidimos probar a presentarlo en festivales. Y cuando en junio de 2021 ganamos en el primer festival al que nos presentamos, el Festival de Medina de Campo, en la sección “Otra mirada”, nos dimos cuenta de que sí, de que quizá el cortometraje podría tener mucho recorrido en los festivales calificadores de los Goya. Hay que tener en cuenta que teníamos que competir con unos 70 cortometrajes que podían optar a la nominación. Y de entre esos el comité responsable de los Goya preseleccionó a los 15 de donde saldrían los cinco finalistas. Esa criba fue la más complicada.

Votamos¿Y qué te parecen los otros cortometrajes nominados?

Hay una dura competencia, pero no únicamente entre los nominados sino entre los 15 preseleccionados. Pero este año he visto más de 100 cortometrajes y puedo decir que en general el nivel es altísimo. Me he quedado impactado. Cada vez hay más implicación de las productoras en este formato y eso se nota.

¿Qué supone para ti este reconocimiento?

Una alegría inmensa. Por un lado, lógicamente este reconocimiento es un impulso para mi carrera profesional, te aporta confianza. Supone un motor para seguir trabajando. Pero, por otra parte, hay un componente muy emocional con este trabajo. Antes de Votamos la cuestión de la salud mental era algo que no me preocupaba lo más mínimo pero ahora he entrado en contacto con muchísimas personas con problemas de salud mental, gente con nombre y apellidos que me han agradecido que hable de ellos. Hay mucho estigma y autoestigma en el tema de la salud mental y Votamos puede ayudar a normalizar una realidad sobre la que tenemos muchísimos prejuicios.

¿Tenemos de veras tantos prejuicios?

Por supuesto, tenemos muchísimos prejuicios. Uno de los grandes problemas de esta sociedad es la cantidad de prejuicios que tenemos. Nos creamos referentes a base de cuatro pinceladas. Vivimos en una sociedad aletargada, que vive de clichés muchas veces creados por el cine: el loco, el manicomio, el asesino, el esquizofrénico… Ésa es la idea que yo tenía también. Pero cuando en la Institución de las Hermanas Hospitalarias me cuentan la historia de una mujer que ellas tratan, alguien que hace una vida normalísima pero a quien le niegan el alquiler de un piso porque los vecinos se enteran de que tiene problemas de salud mental, me quedé de piedra. Me pregunté entonces qué habría hecho yo si fuera uno de esos vecinos. Y me di cuenta de que yo habría hecho lo mismo. Y entonces me sentí mal y empecé a abrirme un poco más a esta realidad, a preguntar, a entender. Y entonces se fueron cayendo todos los prejuicios. Y ese proceso es el que quise cristalizar en el cortometraje.

La repercusión social de Votamos ha sido enorme. Ha sido citado en muchos medios de comunicación…

Ciertamente la visibilidad de Votamos ha sido inmensa. Creo que no ha habido ningún cortometraje que haya ganado el Goya que haya tenido la visibilidad que nosotros hemos tenido sin el premio. De alguna forma, con eso ya hemos ganado. Queríamos hacer llegar a la sociedad esa historia sobre las personas con problemas de salud mental y pienso que ese objetivo lo hemos conseguido.

VotamosRodaste el cortometraje en plano-secuencia. ¿Por qué?

Cuando empiezas a escribir vas visualizando las escenas y en este caso, conforme escribía, la historia me iba pidiendo un plano secuencia. No es mi estilo, la verdad, yo hago un cine más clásico en el modo de rodar. Pero en este caso necesitaba que el espectador se sintiera un vecino más. El plano secuencia te aporta la unidad de tiempo y espacio, de modo que cada espectador puede mirar al personaje que quiere, el director no le obliga a mirar lo que él quiere. Y eso hace que el espectador esté dentro de la secuencia, hace que la historia le interpele como si fuera un vecino más.

¿Cuánto duró el rodaje?

Fueron nueve horas, distribuidas en cinco horas de ensayos, también con los elementos mecánicos, y luego otras cuatro horas rodando propiamente dicho. Rodabas, ajustabas y volvías a empezar con otra toma.

¿Cómo fue el trabajo con los actores?

Raúl Fernández de Pablo es uno de los mejores actores españoles, sin ninguna duda. Animo a todos los directores de España a trabajar con Raúl porque es un seguro de vida. A todos los actores –a Neus Sanz y a Miriam Díaz Aroca– les entusiasmó la idea del corto, sobre todo por su propuesta social y también les gustó que quisiéramos rodar en plano-secuencia. Rodar así es muy emocionante, porque cada toma puede ser el cortometraje, la toma definitiva. Eso da mucha tensión al trabajo.

Debutaste con la película Abuelos, que tiene un gran componente social, algo que también sucede en Votamos. ¿Éste es el tipo de cine que prefieres?

Me encantaría hacer otros géneros, una comedia divertida, por ejemplo. Pero a mí lo que más me gusta es que el espectador esté en el centro de la pantalla, que se sienta afectado, que le interpele la historia.

Eres guionista y director. ¿Qué faceta prefieres y cuál es más difícil para ti?

Me gusta mucho más dirigir. Escribir es como el paso necesario, algo para que la gente entienda lo que quieres contarles. Además es más difícil. La escritura no tiene limitaciones, porque hay mil millones de caminos por donde contar una historia. En cambio, cuando diriges tienes múltiples limitaciones, de historias, de recursos, de localizaciones, económicos, etc. Ahí me encuentro a gusto moviéndome, eligiendo las mejores opciones.

Votamos¿Por qué haces cine?

Sólo sé que cuando tenía nueve o diez años mi padre me dejó su cámara y entonces mi mundo cambió. Tengo una foto de ese momento. Se convirtió en mi juguete y empecé a ver las películas de modo distinto. Grababa escenas y les ponía música. Era un mundo inacabable.

¿Qué es el cine para ti?

Para mí el cine es una maquina de emocionar, una herramienta brutal para tocar corazones y emocionar a las personas. Y esas emociones puedes dirigirlas hacia algo bueno o hacia algo malo. Me gusta hacer un cine que crea en el ser humano. Un cine que no tenga miedo a mostrar nuestras miserias, pero que al mismo tiempo deje ver el lado bueno que todos tenemos o podemos llegar a tener. El cine es una herramienta poderosísima para el bien o para el mal, su capacidad de influencia es inmensa.

¿Cuáles son tus influencias cinéfilas?

Me gusta mucho Frank Capra. Me encantaría haber hecho ¡Qué bello es vivir!, pero también La vida es bella, Billy Elliot, El indomable Will Hunting, En busca de la felicidad… Ese tipo de películas me fascinan.

¿Estás trabajando en algún proyecto?

Estamos preparando la segunda parte de Abuelos, cuya historia transcurre en Argentina tres años después de la primera parte. Pero también tengo en mente realizar una comedia y un drama familiar.

 

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