Estuvimos con Santos Blanco, que estrena el documental Descalzos, en donde indaga en los motivos de fondo que alientan la actividad de las canciones de Hakuna Group Music, capaces de convocar y conmover a miles de jóvenes en todo el mundo.
¿Cómo surgió la idea de hacer Descalzos?
La idea surge de Manuel Cominges, que es el productor ejecutivo. Él y José Pedro Mangano hablaron del deseo de hacer otra película, porque habían colaborado ya en Vivo. Fue José Pedro quien dijo que esta vez lo suyo sería hablar de música. Y luego Lucía, de Bosco Films, también participó en todo ese proceso. Y a mí me ofrecieron hacerla, así que realmente la idea no partió de mí.
Es una película que habla de Dios en la música, Dios en las manifestaciones artísticas. ¿Dios cabe en el cine hoy en día? ¿O es un tema que está como arrinconado?
Claro que se puede hablar de Dios hoy en día. Yo creo Dios que no está arrinconado. Dios entra en todo lo que haga el ser humano, tanto si crees en Él como si no, porque hay muchas películas que te hablan de Dios. El director no tiene por qué ser creyente, pero puede tener inquietud. De manera que puede hablar de temas que son espirituales, religiosos o incluso temas que son divinos. Pienso que Dios entra en todo lo que el ser humano realice, ya sea en las artes o en cualquier otro tema.
Entonces, ¿se puede hablar de cine católico o religioso?
Quizás lo más apropiado es hablar de temática religiosa, más que de cine religioso. A lo mejor una película sobre la vida de un santo es una película religiosa porque pretende hacer un biopic de la vida de una persona religiosa. Pero una película, por ejemplo, como Avatar, fíjate, es una película de ciencia ficción, de un mundo que no existe y tal, y es completamente espiritual. Y lo que se debate es la lucha entre el bien y el mal. De manera que yo creo que en el cine lo espiritual y religioso es un tema humano, que se repite en todo tipo de producciones.
Luego está la visión personal del director...
Hay una frase que dice algo así como que “la boca habla de lo que llevas en el corazón”, ¿no? Pienso que al final hablas de las inquietudes propias, de lo que tú te nutres, por así decirlo, o sea, si yo tengo inquietudes espirituales o de la temática que sea, al final eso se va a reflejar en tu trabajo. Y entonces da un poco igual si haces, por ejemplo, una película histórica, Cuando escribes los guiones, te das cuenta de que el conflicto del personaje refleja mucho tu propio conflicto, porque es lo que a ti te interesa. Al final lo baña todo.
¿Te consideras un director total o un director de películas religiosas?
No me considero como un director que tenga por bandera el cine religioso y que entre mis objetivos tenga, no sé, evangelizar a través del cine. La primera película que estrené en cines fue Libres, pero había hecho otros dos documentales anteriores y uno de ellos era una historia de una familia nómada, que lleva quince años viajando, que ha tenido a su hijo, etc. La rodé en México, y no era una historia religiosa. De hecho los personajes no son creyentes. Pero es una historia muy humana. Y si algo me define a mí personalmente es que me interesa mucho lo humano, lo que se refiera a las personas, a los conflictos de las personas.
Así que no me considero un director que tenga un objetivo religioso, aunque soy cristiano católico, y pienso que hay historias religiosas asombrosas, como la de San Pablo. Es increíble. ¿Que me encantaría rodar la historia de San Pablo? Hombre, pues si tuviera el presupuesto sería fenomenal. Me gusta mucho el cine de Terrence Malick, y además le admiro un montón. Y ahora ha demostrado que puede contar verdaderamente las historias que quiere porque tiene detrás unos productores que le apoyan y que confían en él, y se ha hecho con su público. Y entonces va y hace Vida oculta. También está pensando en rodar una vida de Jesús. Y piensas ¿quiere hacer un cine religioso? No lo creo. Él hace un cine que refleja su inquietud interior.
¿Y piensas que ahora hay un regreso a ese cine más esencial, que habla más de las inquietudes humanas, también religiosas?
Habría que estudiar si ha aumentado el número de estrenos en España, el número de producciones cinematográficas cada año. Entiendo que si crece, lo hará exponencialmente en todas las direcciones. Lo que sí que creo es que, no sé desde hace cuántos años, sí que ha habido una tendencia en una línea que muchos llaman el de la cultura woke. Y, por contra, hay un público muy grande que demanda otro tipo de contenido. Por eso tiene cabida un cine que yo, quizá, no llamaría religioso, sino inspirador. Películas como La vida es bella. A mí me encanta, por ejemplo, Cinderella Man. Es una historia real que va cargada de valores. Y entonces inspira.
Y hablando de Descalzos, ¿cómo ha sido el proceso de contar la historia?
A diferencia de Libres, del que además de ser director y participar en el guión con Javier Lorenzo, era productor, Descalzos, como hemos comentado, era un encargo, de maneras que trabajas siempre con un equipo de personas. El resultado ha sido maravilloso, un aprendizaje y un equipo brutal. Como la película al principio pretendía hablar de música, necesitábamos tener un esquema. ¿Cómo estructuramos la película para que tenga un sentido? El camino más sencillo era la estructura de una canción, desde la creación hasta la puesta en escena, digamos. La creación de una canción, como de cualquier obra, empieza por una inspiración que se traslada a una letra, esa letra se traslada a una melodía que se compone, que se trabaja en la canción, que se graba y que en un momento dado se lanza al mundo y se comparte. Esa estructura es un poco el hilo narrativo de Descalzos, dentro del cual abordamos los diferentes temas.
¿Como cuáles?
En especial hablamos de la inspiración. ¿Cómo surge esa necesidad de expresión? ¿Por qué hacer música? En este caso la música espiritual no tiene un fin comercial, sino es una mera expresión de una fe, de un espíritu. Entonces el camino para la estructura narrativa era ese, y luego hay que indagar en otros temas más en profundidad.
El anonimato, por ejemplo...
Me parece muy interesante hablar del anonimato a la hora de componer. Aquí los compositores no se apropian la autoría. Da igual si la canción es idea suya, la canta otra persona, la ha grabado otra persona. Eso tiene mucho más interés que hablar de la parte técnica.
Tampoco se han rotulado los nombres en las entrevistas... José Pedro Manglano, Sonia Ortega, Jaime Echanove...
Responde a la misma causa, que nadie desea ser protagonista. La idea de no rotular, aparte de una estética cinematográfica, que también buscas como director, tiene que ver con la idea del anonimato, pero no tanto en el sentido de no quiera que el espectador sepa quién habla. En los créditos aparece. Y habla gente como Javi Nieves o Manuel Alejandro, uno de los compositores más conocidos. Lo que pretendo es que el espectador se centre en la idea y no en quién te la está diciendo. Al final hay un gran mensaje en la película, el de que en el concierto da igual si estás arriba del escenario o abajo, porque el concierto lo dan todos.
Hay un momento en que Sonia Ortega se refiere a si es más importante la verdad de Beethoven que la verdad de un chico de 17 años. No es más importante. Es distinta. Es cierto que la realidad de Beethoven y la verdad que transmite musicalmente es mucho más amplia, pero el nivel de la verdad en las dos composiciones es la misma. Entonces, lo que cuenta Manuel Alejandro es igual de válido que lo que pueden contar esos jóvenes, aunque carezcan del peso de la experiencia.
Libres la vieron 90.000 personas y tuvo casi 600.000 de recaudación ¿esperas que Descalzos tenga la misma repercusión?
Pues la verdad que no tengo ni idea. Creo que Libres funcionó por el boca a oreja, es decir, la gente que la veía decía: oye, vete a verla, y eso es porque la película gusta y está bien hecha. Libres contaba con una cosa que desde mi punto de vista es muy buena cuando te sientas en un cine y es que las expectativas eran muy bajas. Me voy a meter a ver un documental de monjes de clausura y dices, bueno, venga, voy porque me lo han recomendado y tus expectativas son bajísimas. En Descalzos las expectativas son más altas porque se trata de Hakuna y porque hay un gran alcance mediático, pero al mismo tiempo la película ya cuenta con una pegada fuerte a la hora de salir a la gran pantalla. En fin que no sé qué va a pasar. Llegar a las cifras de Libres es muy difícil y para eso la peli tiene que gustar. Ojalá lo logremos.
Formas un buen tándem con Javier Lorenzo. ¿Cómo os repartís el trabajo?
Entre los dos esa colaboración da sus frutos porque tenemos mucha química, somos afines en muchas cosas. En el tema religioso los dos pensamos muy parecido, también en el sentido de no nos ligamos a ningún movimiento. También coincidimos en perseguir un film muy cinematográfico, es decir, que los dos pensamos que en el mundo del arte importa sobre todo la calidad y no solo el contenido. O sea, tú vas al cine, pagas una entrada y quieres ver cine de calidad.
¿Y el proceso de escritura cómo es? ¿Escribís todo juntos?
Normalmente partimos de una idea previa en la que hacemos juntos una estructura de guión, algo global. Una película va a tener esta introducción, este nudo, este desenlace. Vamos a ir por aquí o por allá, qué puntos importantes vamos a tocar en cada parte, etc. Y luego trabajamos con un esquema de preguntas para las entrevistas. Como director, las ahgo yo, pero las hemos trabajo juntos. Luego hago una selección y en ese momento ya lo comparto con Javi. Luego se trata de hacer un proceso de acotamiento. Al principio sale casi una película de tres horas, que vas rebajando, vas limando, vas viendo las cargas emocionales, repartes el humor, etc.
¿Qué proyectos tienes?
Tengo varios proyectos, aunque no puedo decir que estén en marcha porque hasta que no tienes el presupuesto no hay nada. Aparte de algunos documentales, estoy poniendo mucha energía en un primer cortometraje de ficción. El mundo del documental nunca lo voy a dejar, porque es un viaje donde trabajas con personas e historias reales, siempre aprendes y a mí eso me encanta. Pero, como cinefilo, obviamente me gustaría contar historias de ficción. La historia que estoy preparando tiene lugar en el levantamiento de mayo de 1808 contra los franceses. Como digo, será un cortometraje y la idea es que dure entre 12 y 15 minutos. Y en perspectiva tengo hacer otro documental sobre el mundo de los bares. En España somos muy diferentes culturalmente pero a todos nos une la pasión por el bar. Y me gustaría entonces hacer un recorrido por 6 bares de España, ubicados sobre todo en el mundo rural, donde el bar es un punto de encuentro, una prorrogación del hogar.
