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Entrevistas

Stephen Chow, maestro de las risas y el kung fu

Pocos espectadores españoles entenderán que se promocionara su película con su nombre en letras gigantescas, como si fuera Tom Cruise, pues su nombre suena en nuestro país a chino, nunca mejor dicho. Pero es que el anterior trabajo de Stephen Chow, Saolin Soccer, batió todos los records de recaudación de una película china a nivel internacional. Tarantino dijo de él que era el mejor actor que trabaja en estos momentos en Hong Kong. Y hasta la revista Time le dedicó una portada. Ahora, Stephen Chow vuelve a la carga con otra mezcla de humor, kung fu y efectos especiales que dirige, coguioniza y protagoniza.

Stephen Chow, maestro de las risas y el kung fu

En las películas de artes marciales, todo el mundo sabe kung fu. Sus personajes son tipos corrientes, como una casera obesa, un borracho, un peluquero o un sastre, que de repente resulta que tienen poderes y son maestros de las artes marciales. ¿No es díficil crear una película verosímil con personajes así?

 

Nada es lo que parece. Esa es una de las cosas que quería contar con mi película. De pequeño, tuve un vecino que era un viejecito común y corriente. Pero resultó ser un gran maestro del kung fu. Desde entonces siempre he creído que los grandes maestros no van proclamándolo a los cuatro vientos, y que cuando menos te lo esperas, estás ante un tipo que te sorprende.

No me diga que esta disparatada comedia encierra un mensaje.

Quise hablar sobre lo que significaba verdaderamente el kung fu para los chinos. Se trata de saber pelear para no necesitar hacerlo. Mi personaje, Sing, confunde equivocadamente la violencia con el poder. Puse a los mafiosos en el guión para dar a entender que los personajes están rodeados de malvados poderosos, que utilizan mal el kung fu. Al final, Sing aprende que el verdadero poder del kung fu consiste en impedir la violencia.

¿Cómo explica que sus películas, dirigidas al mercado oriental, con un humor tan local, triunfen a nivel internacional?

Cualquier película de cualquier tema, si se hace bien, puede triunfar en todo el mundo. Existe humor en Oriente y en Occidente, aunque es cierto que son distintos. El humor oriental es más sutil, y a veces es difícil de captar para los occidentales, pero en mi caso parece que sí les hacen gracia mis gags.

 

En el doblaje español, los personajes hablan con acentos de distintas regiones del país. Aunque son chinos, hablan con un deje andaluz o gallego. ¿Qué le parece?

Confío en que los dobladores hayan hecho un buen trabajo. Soy consciente de que cada lugar tiene sus particularidades y su propio humor, y que a veces hay que adaptar la película al gusto de los espectadores del país. No he visto la versión española, ni tampoco entendería nada, pero confío en que respete la esencia de la película.

¿Cual ha sido la reacción del mundo de las artes marciales ante esta parodia tan alocada?

Espero que les guste. Cuando hice la película, mi principal objetivo era hacer reír. Pero me gustan mucho las artes marciales, y creo que he sido respetuoso. Además, en mi película interpretan pequeños papeles varios actores que en China están considerados como mitos de las artes marciales, como Leung Siu Lung, que hace de The Beast, y Yuen Qjiu, la casera, que rodaron muchísimas películas en los 70, y han sido muy amables al trabajar conmigo. Los escogí porque había visto sus películas y me gustaban sus actuaciones. Su fisonomía coincidía con las imágenes que había preconcebido. Pero en general, su presencia suele ser un incentivo para los puristas del género. Está claro que no me estoy riendo del género, sino que homenajeo las películas que me han divertido desde niño.

¿También ha homenajeado a Bruce Lee, el gran mito del género?

Siempre ha sido un sueño para mí hacer películas al estilo de Bruce Lee. Llegar al mundillo del cine es como un sueño hecho realidad. De todas formas, pese a los homenajes, era muy importante para mí ser original, pues siempre he creído que tenía que potenciar mi creatividad. Me gusta hacer cine diferente.

Con Bruce Lee, en los 70, el cine de artes marciales vivió su época dorada. Ahora vuelve a estar de moda.

Pienso que la razón es que estamos renovando los elementos que se usaban entonces. Las artes marciales siguen siendo las mismas, y algunos temas se repiten, pero tratamos de ser originales, en mi caso usando efectos especiales y mucho humor. Algunos directores tienen estilos muy personales, y logran imágenes impactantes, por lo que sus películas parecen bastante frescas y son muy bien recibidas. Es el caso de Ang Lee y Zhang Yimou.

También se debe a las películas estadounidenses. Matrix y Kill Bill usan modernos efectos por ordenador para presentar magníficas secuencias de kung fu. Ambas películas combinan la sofisticación del cine de Hollywood con el kung fu chino, que puede ser muy imaginativo.

Tanto Saolin Soccer, su anterior película, como ésta, mezclan el humor con sofisticados efectos especiales por ordenador. ¿Va a seguir los próximos años haciendo este tipo de películas?

De momento, me gusta este camino. Quisiera hacer al menos un par de ellas más. Ahora bien, después de haber visto muchas películas con efectos especiales parecidos, es posible que el público se canse, y tendré que hacer otra cosa. Entonces exploraré nuevos caminos.

¿Cómo prepara las coreografías?

Trabajé muchas horas con Yuen Woo-Ping, responsable de la coreografía, que ha intervenido en Matrix, Tigre y dragón y Kill Bill. He tenido una experiencia excelente trabajando con este señor. Es un maestro de las artes marciales, pero también un tipo muy abierto, capaz de aceptar mis ideas, aunque yo sé menos del tema que él.

 

También suele introducir en sus películas alguna secuencia de baile.

Me encantan los musicales. Se me ocurrieron estos bailes mientras escribía el guión y decidí filmarlos. El baile es parecido al kung-fu, pues en ambos casos se trata de ejercicio físico.

Algunos espectadores comparan su cine con el de Quentin Tarantino, porque hace una mezcolanza de géneros. ¿Qué le parece esta comparación?

Es cierto que este director ha sido una fuente de inspiración para mí. Pero en cualquier caso, espero que mis películas tengan entidad propia, porque si no me sentiría fracasado.

También es evidente la influencia de los dibujos animados.

 

Me gustan muchísimo los dibujos animados. A través de los efectos especiales he intentado reflejar las secuencias que he imaginado, en muchas ocasiones parecidas a los dibujos animados. La animación estimula mi creatividad, porque suelen ser historias que rompen todos los límites de la realidad. Si volviera a nacer, querría ser un dibujo animado porque no tendría que entrenar para hacer cosas increíbles.

Nunca ha hecho una secuela de sus películas, aunque algunas son muy populares. ¿Hará una secuela de Kung Fu Sion?

Precisamente Kung Fu Sion es la primera de mis películas que me ha hecho pensar en hacer una segunda parte. Me he traído a mi equipo habitual de guionistas en la gira de promoción de Kung Fu Sion, y nos reunimos cuando tengo un rato libre para revisar ideas. Justamente estamos trabajando en este tema, pero de momento sólo estudiamos la posibilidad. Si no tenemos una buena historia, no la pondremos en marcha. Tengo otros proyectos, pero están todos en un estado primigenio. Son ideas que igual no llevan a ningún sitio. Cuando empecé, trabajaba para programas infantiles que me encantaban. Espero volver más adelante a hacer ese tipo de programas como productor, aunque no me dé tiempo a dirigir.

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