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Jason Statham ha pasado por Madrid para presentar su última película, Death Race

Jason Statham ha pasado por Madrid para presentar su última película, Death Race (La carrera de la muerte). En persona no es muy distinto de sus personajes, un tipo duro y extremadamente cachas, pero muy cercano.

Jason Statham ha pasado por Madrid para presentar su última película, Death Race

¿Conocías La carrera de la muerte del año 2000, la película en que se basa Death Race?

No la vi y, de hecho, todavía no la he visto. Pero conocí a su director, Paul Bartel, en una convención de cómics en San Diego.

¿Tienes algo en común con tu personaje?

Bueno, los dos tenemos el mismo corte de pelo (risas), y a los dos nos encantan las carreras de coches.

¿Cómo ha sido la experiencia de conducir los coches que aparecen en la película?

Muy divertida. Además yo conducía un Mustang Shelby, que es un clásico en Estados Unidos, es el mismo modelo de coche que Steve McQueen condujo en Bullitt.

¿A qué velocidad llegaste a ir al volante?

No lo sé muy bien. No tenía tiempo de mirar el cuentakilómetros. Lo mejor era mirar al frente, no fuera a ser que me llevara por delante a alguien del equipo, porque realmente iba muy rápido.

Se puede decir que Luc Besson te cambió la vida con el papel de Frank Martin en Transporter.

Por supuesto. En los últimos diez años ha habido dos personas que han sido determinantes en mi vida como actor: Luc y Guy Ritchie.

¿Qué te atrajo del guión?

Como actor siempre quieres trabajar y, si es posible, disfrutar. Me gustó lo que Paul W.S. Anderson planteaba. Me gustó ver que tenía muy claro lo que quería. Además, para mí suponía subir un peldaño en el nivel de las películas, porque se trataba de un título grande, respaldado por un estudio.

Cuando empezó tu carrera, ¿pensabas que ibas a llegar hasta aquí?

No, en absoluto. No tengo el típico bagaje interpretativo. No he pasado por ninguna escuela de arte dramático ni he estudiado para ser actor. El que me entrenó fue Guy Ritchie en Lock & Stock, él me lo enseñó todo muy rápidamente en seis semanas.

En este mundo además no puedes anticiparte y saber si tendrás más trabajo. No sabes si lo que acabas de hacer funcionará y si la gente querrá volver a verte. El público es el que decide si has hecho un buen trabajo.

¿Te has tenido que preparar de manera especial para la película?

No, más bien he refrescado algo que ya sabía. En Transporter tuve la gran oportunidad de trabajar con Michelle Julian y su equipo de conductores, que probablemente son de los mejores del mundo. Así que mi primera experiencia para aprender a conducir este tipo de coches en las películas fue con los mejores. Por tanto, para esta película no tuve que aprender muchas cosas nuevas. Se trató de refrescar lo que ya había aprendido.

Tienes una relación peculiar con los personajes que se llaman Frank. ¿A cuál de ellos prefieres?

¿Cuál es el otro Frank? Está el de Transporter y, ¿cuál es el otro?

Frankenstein en Death Race.

¡Ah! (Risas).

De hecho, algunos en la película te llaman Frank.

Bueno, la verdad es que me lo pasé muy bien interpretando a los dos “Franks”. Es difícil elegir, la diferencia es que con el primer Frank he hecho tres películas y, por tanto, es un personaje que tiene más historia.

¿Cómo fue el rodaje con los demás actores?

Como ya he dicho, para mí esta película fue un gran paso adelante. Trabajar con gente de tal calibre era una oportunidad increíble. Cuando era pequeño yo veía a Ian McShane en la televisión inglesa y ahora he podido trabajar con él. Es un tío genial, muy gracioso, con un montón de historias que contar, de chistes, etc. Así que tengo muy buenos recuerdos del rodaje.

El rodaje se convirtió en una especie de ‘reality show’. Tengo entendido que usasteis tres cámaras. ¿No os sentíais avasallados con tanto aparato alrededor?

No, no. Es cierto que había un montón de cámaras, probablemente más de tres; quizás cuatro, o cinco, no sé. Pero esto es algo típico de este tipo de pelis. Si ruedas en un coche necesitas una cámara dentro que te enfoque a ti, y luego necesitas como mínimo otra fuera que enfoque el exterior del coche, el recorrido que éste hace. Pero por muchas que haya no te sientes incómodo, porque realmente tú sólo te tienes que preocupar de la que está dentro del coche, que te está enfocando directamente a ti. El resto se encarga de recoger el desarrollo de la acción.

La película tiene mucha violencia además de que es bastante machista. ¿Qué opinas al respecto?

Esta película no es trascendental, es una peli divertida. Está concebida como un espectáculo de entretenimiento. No debe ser tomada demasiado en serio. No hemos tratado de hacer ningún estudio sobre la violencia, es una película para ver mientras comes palomitas. La ves para pasarlo bien. Ésta es la verdadera intención de Death Race.

Ahora te vas a pasar a los coches Mini en The Brazilian Job.

La verdad es que no te puedo dar datos. La película lleva tres años puesta en imdb.com y creo que deberían quitarla (risas), porque por el momento el proyecto no parece que vaya a ser una realidad a corto plazo. No te puedo decir más porque no tengo ni idea.

¿Te gustaría hacer una película más dramática?

Sí. Supondría un gran reto para mí y me encantaría. Pero también tengo que decir que me encanta hacer películas de acción. En el futuro trataré de conseguir un equilibro entre el tipo de películas que vaya a hacer y así mantener mi interés.

¿Es cierto que llevaste a tus compañeros de reparto de Snatch. Cerdos y diamantes a los karts?

Sí, es verdad. Los llevé a todos. Y gané yo la carrera. Me encanta competir, me lo tomo muy en serio (risas). En esa carrera hubo mucha más violencia que en todo el metraje de Death Race.

Antes de convertirte en actor fuiste saltador de trampolín profesional. ¿En qué campo crees que es más difícil triunfar, en el cine o en el deporte?

¡Buff! En los dos es muy difícil. Los dos requieren mucha dedicación y sacrificio para tener éxito. Y en ambos casos estás un poco a merced del público, que decide si eres bueno o no. Deporte y cine tienen cada uno sus propios retos, por eso yo admiro mucho a la gente que ha triunfado en los dos terrenos. En mi caso particular, puede que hubiera sido mejor deportista si hubiera tenido más dedicación.

La película no deja muy bien parados a los ‘reality show’ televisivos. ¿Qué opinas de este tipo de programas?

La verdad es que no he visto muchos. Hay un montón y encima yo apenas veo la tele. Cuando tengo tiempo para verla, pongo un DVD con una película, así que no sé mucho sobre televisión. La telerrealidad no es una de mis pasiones. Lo que sí que veo en televisión son combates de artes marciales mixtas, me encantan. Y cuando puedo, voy a verlos en directo.

Las carreras ilegales de coches son un problema en muchos países. ¿Crees que te podrías convertir en un modelo para los corredores?

No creo, porque esta película es fantasía, no está basada en la realidad. Creo que en ese sentido tienen más responsabilidad películas como A todo gas, porque para Death Race se ha creado un mundo irreal y ni siquiera las carreras se hacen en la calle, sino en el circuito de Isla Terminal. Además, los chicos lo van a tener muy difícil para conseguir un coche como el que conduzco yo en la peli.

Tú no sueles utilizar dobles en las escenas de acción.

Es verdad. Me encantan las escenas de acción. Pero siempre hay un punto en el que tienen que intervenir los dobles. Te toca retirarte en las escenas que son realmente peligrosas. En el caso de esta película, cuando había colisiones, explosiones o coches volando. En esos casos los del seguro actúan y te toca bajarte del coche para no ponerte en peligro. Se trata de escenas en las que no importa que no seas tú porque en mitad de una explosión o de un choque, no ves lo que pasa dentro del coche, lo que interesa está fuera. Así que da igual quien conduzca. El trabajo de doble no requiere de mucha habilidad, pero sí de muchos cojones (risas).

¿Al leer el guión no viste ninguna escena peligrosa que te echara para atrás?

No, lo que me echó para atrás es que no tenía escenas de sexo (risas).

Sabemos que los coches te gustan. Pero, ¿qué hay de las motos?

Mi padre tenía varias, así que con 10 años ya tenía la mía propia. Luego tuve alguna de cross, pero ahora no tengo porque creo que son muy peligrosas. Conozco a muchas personas que han tenido accidentes de moto. Así que ahora me siguen gustando, pero no tengo ninguna.

¿Te ves como el sucesor de Bruce Willis o Sylvester Stallone?

¡Por supuesto que no! Además eso es algo que no depende de mí.

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