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Entrevistas

El nuevo Louis de Funès

A nivel internacional era un gran desconocido, a pesar de que ha aparecido en títulos como El juego de los idiotas, y de que dirigió La casa de tu vida. Pero ya hace muchos años que Dany Boon era un cómico muy popular en Francia, por sus shows televisivos en solitario. Ahora, Boon ha dirigido y coescrito Bienvenidos al norte, en la que también se ha reservado un papel secundario. Esta comedia se ha convertido en un auténtico fenómeno sociológico en el país galo y en la más vista en ese país de toda la historia, desbancando a La gran juerga, protagonizada por Louis de Funès en 1966. El pasado verano, aumentó un 200% el turismo en Bergues, pintoresca localidad del norte de Francia, donde tuvo lugar el rodaje. Incluso se ha puesto de moda la expresión ‘hey, biloute’, un saludo afectuoso que en español han traducido como ‘eh, pichula’. Boon estuvo en España para promocionar el film y en persona resulta ser tan campechano como los habitantes del norte que ha retratado.

El nuevo Louis de Funès

Es usted de Armentières, al norte de Francia, ¿es difícil tomarse con humor las particularidades de su tierra sin herir a nadie de allí?

Es todo un arte que tenemos los cómicos, que consiste en saber hasta dónde se puede llegar con las bromas, sin llegar a ofender. Ése es el gran secreto de la comedia. Como soy del norte, conozco muy bien los ‘fantasmas’ de mi tierra, es decir, los pequeños complejos, y los tópicos que existen sobre mi región, y he tratado de sacarles punta, sin ofender.

Siempre existe el temor de herir a alguien, no lo niego. Pero la idea es compensar las pequeñas bromas y las críticas a base de humanidad en los personajes. A veces éstos son caricaturas exageradas, pero por otro lado se supone que son gente entrañable que cae bien, por lo que al final nadie se siente herido. Todos se sienten a gusto representados por individuos como el cartero que yo interpreto. Creo que en realidad es un gran tipo, a pesar de que le retratamos como un hombre muy alejado de la perfección. Es un borracho, con problemas con la bebida, pero es que me gusta incluir en la película a personas con defectos, como las que te encuentras en la vida real.

Aunque es usted una gran estrella en su país, se ha reservado un papel secundario. ¿Fue para poder concentrarse mejor en la dirección?

No exactamente, aunque es verdad que al tener menos secuencias de rodaje como actor, pude tener más tiempo para dedicarme en exclusiva a mi trabajo como director.

Yo soy un ch’ti, un nativo del norte. Y creo francamente que no podría interpretar al tipo que venía del sur y descubre nuestra realidad. Era imposible. Y eso me causó un gran problema con los productores. Estaban muy preocupados. Elegí a Kad Merad, un gran actor de películas como Los chicos del coro, porque era ideal para el personaje principal. Y eso me causó un enorme problema con los productores del film. Me decían: ‘¡Pero si tu personaje no sale hasta la página 15! Eso no puede funcionar’.

Al parecer, en Francia Bienvenidos al norte causa grandes carcajadas y fuera de Francia también. ¿Se esperaba que el resultado fuera tan hilarante?

No me lo esperaba, pero lógicamente es el resultado que todos los que hacemos comedia pretendemos conseguir. También me ha sorprendido agradablemente la acogida que ha tenido en los países extranjeros, que para mí era un sueño imposible.

Yo he intentado hacer la comedia más graciosa posible. Es cierto que durante el proceso creativo se atraviesan varias fases. Nada más escribir el guión, pensaba que era divertido y que iba a ser la bomba, pero luego, después de todo el rodaje, estaba un poco desconcertado conmigo mismo y pensaba lo contrario, que iba a ser un gran fracaso. Y de repente se organizaron los primeros pases de prueba, sin que estuviera terminada la película del todo. Descubrí que la gente no sólo se reía, sino que los espectadores se removían en sus butacas. Fue entonces cuando me quedé totalmente reconfortado, ya que me hace feliz que funcione así una película que es el resultado del trabajo de mucha gente, y que va sobre una región que es la mía.

¿Cree que tienen algo que ver sus películas con las de Louis de Funès, el exitoso cómico compatriota suyo?

Ya me gustaría (risas). Creo que tenemos dos estilos completamente diferentes. Pero estamos unidos por una tradición de la comedia francesa que no está influida de ninguna forma por el cine de Hollywood. Yo me he inspirado en su trabajo y él a su vez en otros cómicos franceses precedentes. Creo que la seña de identidad de nuestras comedias es que giran en torno a situaciones muy corrientes que la gente conoce. No hay grandes excesos, sino que a nuestros personajes les pasan cosas que podrían llegar a suceder en la vida real. No hay explosiones, ni conflictos bélicos inesperados, ni sucesos descabellados y totalmente excepcionales, como en las producciones de Hollywood, por lo que son formas de concebir el cine muy distintas.

Paradójicamente, Hollywood le ha comprado los derechos. Ya se prepara el remake estadounidense, que protagonizará Will Smith. ¿Habrá esas explosiones y conflictos bélicos?

Espero que no (risas). Creo que precisamente han comprado el guión porque buscan ideas nuevas, y un soplo de aire fresco. Si todo se desarrolla conforme a lo previsto, el film se titulará Welcome to the Sticks, y cambia la historia por un neoyorquino enviado a Texas, junto a la frontera mexicana. Creo que Warner y Will Smith harán un buen trabajo.

En Hollywood hay grandes artistas, eso está fuera de toda duda, pero creo que es contraproducente lo que ocurre allí, pues éstos carecen del control creativo, y no tienen la última palabra en el resultado final. Y eso no es bueno para la película.

Y ahora que ha tenido tantísimo éxito, ¿no tiene miedo a defraudar con sus siguientes trabajos?

Pues es una gran responsabilidad. Es un problema que este largo haya sido número uno en Francia, porque cuando se ha sido número uno no se puede ir más allá. No se puede mejorar. Así que todo lo que me espera es que iré hacia atrás (risas).

Supongo que es un gran orgullo haber tenido éxito. Tiene cosas buenas, como que ahora tengo más libertad para sacar adelante cualquier proyecto. Pero por contra es necesario mantenerme igual, y poder contar con amigos sinceros que me aconsejen bien, y sepan hacerme críticas constructivas, con franqueza y claridad. Cuando triunfas, hay que tener muy claro que se debe seguir escuchando a la gente, como antes.

De momento, para evitar dejarme cegar por la fama y el éxito, me tomo la situación con humor. Cuando estoy con mi mujer siempre le digo ‘el número uno de la taquilla francesa también tiene ganas de cenar’ o ‘el número uno de la taquilla francesa también tiene ganas de orinar”.

Creo que la que mejor me aconsejó fue mi madre. La llamé un día y le dije que la película que había dirigido, Bienvenidos al norte, se había convertido en la película francesa más vista de todos los tiempos en el territorio nacional. Ella se quedó en silencio un rato. No sabía qué me iba a decir. Y al final me contestó: ‘Hijo, aprovecha para ahorrar dinero, y no compres un coche nuevo’.

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