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Biografía

Kad Merad

Kad Merad

56 años

Kad Merad

Nació el 27 de Marzo de 1964 en Sidi Bel Abbes, Argelia
Filmografía
¡Va por nosotras!

2020 | Une belle équipe

Después de que su equipo de fútbol sea descalificado por insultar al árbitro durante un partido importante, una pequeña ciudad corre el riesgo de perder su financiación y su campo de fútbol. Para evitar este desastre, se decide crear un nuevo equipo formado exclusivamente por mujeres para defender los colores de la ciudad. Pero en una comunidad donde el fútbol siempre ha sido para los hombres, el nuevo estatus de estas mujeres sacudirá la vida cotidiana de sus habitantes.

Cómo ser un french lover

2019 | Just a Gigolo

Alex aspiraba desde niño a ser un cazafortunas. Cuando era un joven apuesto consiguió encandilar a Denise, madura millonaria que despilfarraba dinero a espuertas con él. Pero veinticinco años después, la buena vida ha hecho mella en Alex, que ha perdido la forma física, por lo que ella le reemplaza por un vendedor de coches más joven. Tras salir de la mansión con una mano delante y otra detrás, se verá obligado a pedir alojamiento a su hermana, Sara, de la que no se ha preocupado durante años, hasta el punto de que no conoce al hijo de ésta, Hugo. Intentará recuperar su estatus conquistando a la abuela de una compañera del colegio del niño, otra anciana forrada. El franco-argelino Kad Merad ha triunfado en el drama, con Los chicos del coro, y en la comedia, con Bienvenidos al norte, dos de los títulos más populares del cine galo de los últimos tiempos. Pero lleva unos años en caída libre, por lo que se ha visto obligado a protagonizar el remake francés de la insulsa cinta estadounidense Instrucciones para ser un latin lover, protagonizada por el mexicano Eugenio Derbez. El guión adaptado, coescrito por el propio Merad con Olivier Baroux, que dirige la cinta, no aporta significativas novedades, por lo que la cinta acaba siendo una mera fotocopia del original, y hereda su principal defecto, el arranque promete, pero el final no acaba de resultar del todo satisfactorio, sobre todo porque su personaje central no evoluciona. En cualquier caso, Merad demuestra un gran talento para el género, y se luce en diversos gags parodiando a los típicos hombres sin escrúpulos, y vividores. Destaca una secuencia con el veterano Thierry Lhermitte, como decano de lo que los protagonistas consideran una profesión, donde incluso se apela a que los políticos deberían preocuparse por sus problemas. El protagonista demuestra su valía como actor sobre todo porque pese a interpretar a un egoísta, le imprime un punto de humanidad, y sabe hacer creíble que éste deslumbre a su sobrino. Gracias a su talento y a unos secundarios correctos, el film funciona como entretenimiento menor.

5/10
Alibi.com Agencia de Engaños

2017 | Alibi.com

Alibi.com es la empresa que la gente necesita cuando tiene que arreglar situaciones incómodas. Ellos –con el jefe Grégory Van Huffel a la cabeza– te crean la coartada perfecta para que puedas salir de cualquier lío. Por supuesto, casi todos los clientes necesitan Alibi.com para ocultar sus infidelidades matrimoniales, como le ocurre a Gerard, quien desea pasar un fin de semana con su amante y necesita que su familia no sospeche. El lío llega cuando Grégory descubre que Gerard es el padre de la chica de la que se ha enamorado. Tercera película como director del francés Philippe Lacheau. Como en la película que le hizo célebre en Francia –Se nos fue de las manos– vuelve a entregar una comedia ligera y tontorrona cuyo planteamiento general tiene su gracia. Recuerda de alguna manera a la superior Los seductores –profesionales que ayudan en la vida emocional de los demás–, pero en el caso de Alibi.com Agencia de engaños hay una total falta de seriedad, los personajes son totalmente estrambóticos, la trama es mucho más alocada y el guión es casi una consecución de gags sin interrupción. Algunos chistes son muy divertidos, claro está –la narcolepsia, el campamento gitano, etc.–, pero se tiende demasiado al humor nada sutil, con acumulación de pasajes groseros, no por poco explícitos menos soeces. Lo mejor de la película es su ritmo narrativo y la clara falta de pretensiones, más allá de provocar las consabidas risas. Por el contrario tiene un desacertado aire televisivo. Cuenta con un reparto eficiente, en donde sobresalen el propio Philippe Lacheau y su cliente Didier Bourdon.

4/10
Baron noir

2017 | Baron noir | Serie TV

El socialista Francis Laugier se enfrenta, en la segunda vuelta de las elecciones, al presidente de la república de Francia, Jean-Marc Auzanet, de centro-derecha. Pero cuando se va a celebrar en televisión un debate decisivo, su delfín y alcalde de Dunkerque, Phillippe Rickwaert, recibe una llamada de un amigo policía, que le pide quedar con él cuanto antes. Una vez que se encuentran, el agente le advierte a Rickwaert de que le van a detener esa misma noche por financiación ilegal del partido. El político pide ayuda a sus colaboradores más próximos, para destruir pruebas contrarreloj, y reponer una enorme cantidad de dinero que falta en la caja. Y al tesorero, Joel, le ruega que asuma él la responsabilidad ante las autoridades y los medios de comunicación, para que el escándalo no afecte a la campaña... Eric Benzekri y Jean-Baptiste Delafon, que habían coincido en la comedia 16 ans ou presque, poco conocida fuera de Francia, están al frente de una serie que engancha con su dibujo hiperrealista de las cloacas de la política. Va en la línea del largometraje español El reino, que se estrenó después, pero la serie gala tiene la valentía de poner nombre a los partidos en los que militan los personajes. En cualquier caso, no parece que se ataque a una ideología determinada, sino más bien a los tipos sin escrúpulos que en su lucha por el poder anteponen sus intereses personales a la moral y a los ciudadanos a los que piden su confianza. Repasa las lacras de la política: corrupción, compra de votos, manipulación, chantajes. Hasta los espectadores más informados en las tácticas sucias que desvelan cada día los periódicos, recibirán 'lecciones' de jugadas ilegítimas que se pueden llevar a cabo, por ejemplo, cómo invalidar una mesa electoral provocando una pelea, como se ve en el segundo capítulo. Resulta especialmente escalofriante una subtrama sobre la aprobación de una ley educativa, donde parece que sólo importan los intereses personales. La ficción se enriquece con el increíble trabajo de Kad Merad, que ha quedado en el recuerdo con personajes entrañables, como el empleado de Correos de Bienvenidos al norte, o el profesor de educación física de Los chicos del coro. Pero aquí compone a un maquiavélico individuo, digno sucesor de Frank Underwood, de House of Cards. Sorprende menos Niels Arestrup, a un elevado nivel, pero su Laugier en el fondo recuerda a su capo mafioso de Un profeta. Se debe citar también el trabajo de la menos conocida Anna Mouglalis (Romance criminal), como Amélie Dorendeu, asesora de Laugier, que va cobrando importancia conforme avanza la serie

7/10
Las vacaciones del pequeño Nicolás

2014 | Les vacances du petit Nicolas

Supercondríaco

2014 | Supercondriaque

Romain Faubert es soltero de 39 años, sin esposa ni niños. Trabaja como fotógrafo para un diccionario médico online, y además es… ¡hipocondríaco!. Su único amigo es el Dr. Dimitri Zvenka, pero es una amistad no correspondida, pues el médico quiere librarse de Romain a toda costa, especialmente porque saca de quicio a su mujer.

Des gens qui s'embrassent

2013 | Des gens qui s'embrassent

Superstar

2012 | Superstar

La guerra de los botones

2011 | La nouvelle guerre des boutons

La Francia ocupada por los alemanes en 1944. Aunque la atmósfera está enrarecida, en los pueblecitos de Longeverne y Velran se vive la guerra con cierta tranquilidad, pero no así entre los chicos de ambos pueblos, cuya rivalidad porque unos cazan en territorio de los otros les lleva a mantener sus particulares batallas, donde la prueba de la victoria de unos sobre otros son los botones que se arrancan de sus prendas de vestir. Lebrac, líder de uno de los grupos, vivirá su primer amor hacia Violeta, una chica que guarda un secreto. Y todos aprenderán que la guerra que libran los mayores es más importante que la suya. La novela homónima de Louis Pergaud fue llevada al cine con bastante fortuna por Yves Robert en 1962 hasta convertirse en una especie de clásico familiar en el país galo. Menos fortuna tuvo una producción de David Puttnam que adaptaba la historia al mundo anglosajón. Ahora es Christophe Barratier, el director de Los chicos del coro, quien revisita la conocida trama. La principal novedad consiste en situarla en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, o sea, encerrar una guerra dentro de otra, lo que explica que el título original aluda a una "nueva" guerra de los botones. Ello permite dar algo más de peso a los adultos, introducir cuestiones como el antisemitismo, y tratar una interesante idea, la de cómo juzgan los niños y jóvenes a sus mayores, a veces injustamente. Aunque a ratos Barratier se pasa un poco de sensiblero, en líneas generales entrega una grata película familiar, buen retrato de la infancia y de las etapas de transición a la edad adulta. Algunas mezquindades de un chico que podrían tener terribles consecuencias no previstas, hacen pensar en esa obra maestra de Louis Malle titulada Adiós, muchachos. Barratier confirma que se le da de perlas escoger a actores jóvenes para sus películas, y de modo especial acierta con el pequeñajo Clément Godefroy como le petit Gibus, un chaval con una gracia y encanto que se ganan inmediatamente la simpatía del espectador.

6/10
22 balas

2010 | L'immortel

Charly Matteï es un miembro retirado de la mafia de Marsella, que busca venganza después de que le dieran por muerto en un parking tras dispararle 22 balas. Matteï llevaba tres años centrado en su familia y tras el incidente regresa para castigar al responsable de su intento de asesinato, sin importarle el precio que tenga que pagar.

Quiero ser italiano

2010 | L'italien

Comedia al servicio de Kad Merad, conocido por títulos como Los chicos del coro, Bienvenidos al norte, El pequeño Nicolás, etc. El actor se ha puesto a las órdenes de Olivier Baroux, más prolífico como actor, aunque ha dirigido títulos como Safari, también con Merad y varios de los actores principales que recupera en este otro trabajo. Mourad Ben Saoud, inmigrante argelino instalado en Niza, se ha hecho pasar por italiano, inventándose la identidad de Dino Fabrizi. Está convencido de que con esta nacionalidad le va mucho mejor a la hora de alquilar un piso o conseguir trabajo que si confiesa su origen magebrí. Como Dino se ha convertido en exitoso vendedor de coches y tiene una novia con la que todo va viento en popa. Pero la vida se le complica cuando tiene que competir con un rival en el trabajo por un ascenso al mismo tiempo que su padre moribundo le pide que cumpla el Ramadán en su nombre porque su salud no se lo permite. Recuerda a otras muchas comedias sobre la impostura y las consecuencias de la mentira, por ejemplo la también francesa Salir del armario, la alemana Good Bye, Lenin! y otras. Pero el guión tiene su gracia al tiempo que reflexiona sobre el tema central y otros como el poder terapéutico de la religión, la familia, y el racismo. Merad vuelve a demostrar su capacidad para la comedia, pero también resulta eficaz en las secuencias más dramáticas. Además está respaldado por actores como Valérie Benguigui (La clase) o Philippe Lefebvre (El primer día del resto de tu vida).

6/10
El pequeño Nicolás

2009 | Le petit Nicolas

Nicolás es un niño, hijo único, que no sabe muy bien lo que debería escribir en la redacción que propone su profesora, sobre "lo que quiero ser de mayor". Está en una edad en que se pregunta sobre mil y una cosas, y en que lleva a cabo muchas travesuras con sus amigos de la clase, los inefables Eudes, Clotario, Joaquín, Alceste, Rufo, Geoffroy, e incluso el repelente Agnian, ojito derecho de la maestra. Cuando Joaquín tiene un hermanito, y describe las señales que presagiaban la noticia, Nicolás detecta que son idénticas a las que están aconteciendo en su hogar. Y desde luego, no está dispuesto a ser 'destronado' tan fácilmente de su posición de 'rey de la de casa'. Adaptación de los famosos libros infantiles con texto de René Goscinny –el creador de Astérix– e ilustraciones de Sempé. Se trata del clásico ejemplo en que las comparaciones son odiosas, pues resulta poco menos que imposible trasladar el encanto de los originales –los maravillosos dibujos, la narración en primera persona en tono ingenuo, pero muy humorístico– a la pantalla. La cosa recuerda a lo ocurrido con Manolito Gafotas, creación de Elvira Lindo que era una revisión nada disimulada de "El pequeño Nicolás", también llevada al cine. Pero en fin, si se hace abstracción de su fuente, tenemos un film familiar razonablemente divertido, encadenado de gags de tono 'naïf', algunos muy hilarantes como la revisión médica, o la visita del ministro de educación a la escuela. Los niños actores son muy naturales, y los adultos apoyan bien, con algunos muy dotados para la comedia, ahí están Kad Merad –sus carantoñas en el último plano de la película son paradigmáticas de su vis cómica– y Valérie Lemercier –genial en sus clases de conducir, o en la cena con el jefe de su marido–, los papás de Nicolás. La duda razonable que flota en torno a este film es si las generaciones actuales pueden ser capaces de reír con una historia que transcurre en el ambiente familiar típico de hace 30, 40, 50 años. Las cosas han cambiado tanto...

5/10
París, París

2008 | Faubourg 36

París, 1936. El Chansonia, un teatro que ofrece espectáculos de variedades, cierra después de que las presiones de Galapiat, dueño del local, hayan empujado al suicidio al empresario que lo explotaba. Es una desgracia más para Pigoil, que trabajaba allí, y que se suma a la infidelidad y posterior abandono de su esposa, cantante sobre las tablas. Viene, pues, el paro, el consuelo en el alcohol y, lo peor, que pasados unos meses le quitan la custodia de su amado hijo Jojo, pues la esposa, aunque dejó el hogar, ha conseguido una posición estable con un nuevo marido. El triunfo del Frente Popular en las elecciones y la agitación social, más su propia situación personal, llevan a Pigoil a lanzarse a la aventura de reabrir el Chansonia en una especie de cooperativa, donde cuenta con la aquiescencia del propietario, un tipo de costumbres gangsteriles, pero que quiere darse un lavado de imagen y figurar como alguien magnánimo. Así que junto a antiguos compañeros como el humorista Jacky, Pigoil empieza a reclutar talentos en potencia, entre los que destaca la bella Douce, a la que Galapiat ha tomado bajo su protección con el deseo de hacerle suya. Sin embargo a ella le gusta mucho más Milou, un activista político que trabaja también en el teatro. Lo tenía difícil el guionista y director francés Christophe Barratier después de haber cautivado a medio mundo con Los chicos del coro. Curiosamente, el cineasta ha escogido una trama con aires de folletín, la vida es dura, ya se sabe, donde también tiene gran importancia la música; y repite con actores del citado film, como Gérard Jugnot, Kad Merad e incluso el niño Maxence Perrin, aunque con composiciones que tratan de mostrarles en registros diferentes. Y sí, pesa el deseo de no defraudar, de entregar una historia humana y entrañable, pero que no sea más de lo mismo, que se marquen las distancias. Comparaciones odiosas aparte, se puede decir que éste es un film de tintes dickensianos con un apabullante diseño de producción, agradable de ver, aunque un pelín maniqueo y simplista. Están bien los números musicales, el homenaje a los cómicos y al género cinematográfico musical, y se agradece el despliegue de buenos sentimientos. Pero chirría algo ese contraste tan marcado y sin matices entre la buena gente sencilla y trabajadora, que lucha por sus derechos y la supervivencia, y la burguesía acomodada de corte fascista, que trata de perpetuar sus privilegios a costa de los más débiles. La concepción del film para despertar sonrisas y lágrimas parece haber empujado a Barretier a un contrapunto, para no ser acusado de blandengue, lo que le lleva a incluir un momento de dureza, la muerte de un inocente por culpa de los poderosos de siempre.

6/10
Bienvenidos al norte

2008 | Bienvenue chez les Ch'tis

  El francés Dany Boon empieza a sonar fuera de Francia, como intérprete de títulos como Mi mejor amigo. En esta comedia ejerce como director por segunda vez, tras La casa de tus sueños, y es también guionista y actor secundario. El film ha batido el record de espectadores en Francia, donde se aprecia mejor que en ningún sitio sus chistes en torno a las diferencias entre habitantes del sur y del norte. Y sin embargo, también ha funcionado bien en otros países como Alemania. Philippe Abrams trabaja como jefe de una oficina postal al sur de Francia. Philippe quiere mudarse con su mujer y su hijo a la Riviera francesa, pero al final le envían a Bergues, una pequeña ciudad al norte del país. Los habitantes del sur tienen todo tipo de prejuicios con respecto al norte, porque piensan que allí siempre hace frío y sus habitantes tienen costumbres bárbaras. Philippe decide trasladarse él solo, y regresar a ver a los suyos los fines de semana. Una vez en su destino, descubre que sus nuevos convecinos tienen un dialecto incomprensible, pero son personas amables y el sitio es idílico. Su mujer no le cree cuando se lo cuenta, porque piensa que le oculta la verdad para ahorrarle preocupaciones. Al final acaba siguiéndole la corriente a ella, y le hace creer que lo pasa fatal. Todo va sobre ruedas hasta que la esposa decide irse con él al norte por solidaridad. El público no francófono que vea esta comedia con subtítulos o doblada –han tenido que hacer un gran esfuerzo para recrear el peculiar lenguaje ‘ch’timi’ en el doblaje español– intuirá que se está perdiendo gran parte de la comicidad, basada en los malentendidos que se producen porque los personajes del norte cambian letras, y usan vocablos extraños. Aún sin entenderlo todo, arranca sonoras carcajadas porque cuenta con un ingenioso guión con diálogos que encadenan un hallazgo tras otro. Kad Merad –el profesor de gimnasia que acaba siendo aliado del protagonista de Los chicos del coro– se revela como un cómico de lo más eficaz, y forma una memorable pareja cómica con el propio Dany Boon. El desayuno con la madre posesiva, la ronda en bicicleta del jefe con su subordinado tienen mucha gracia, así como la parte que parece una vuelta de tuerca a Dama por un día y Un gángster para un milagro (Frank Capra parece haber sido el modelo a seguir). Aunque busca ser un entretenimiento ligero, da pie a algún pequeño apunte sobre la constancia matrimonial o los riesgos de la mentira. No es de extrañar que Warner se haya apresurado a adquirir los derechos para hacer un remake, en el que Will Smith ejercerá al menos como productor. El mismo argumento adaptado a un ‘yanqui’ de Nueva York que sea trasladado a un estado del sur también podría dar mucho juego.

6/10
Je crois que je l'aime

2007 | Je crois que je l'aime

3 amis

2007 | 3 amis

Les irréductibles

2006 | Les irréductibles

Dos hombres que llevan trabajando en la misma fábrica durante 20 años son despedidos. Entonces, deciden volver a estudiar y sacarse el diploma que nunca tuvieron.  El desengaño forma parte de la vida. Y los golpes, y los palos, y las desgracias. Todo va de cómo afrontar estas situaciones, de cómo uno capea el temporal. Con todos sus defectos y su ingeniudad, Les irréductibles nos regala esta sabia relfexión.

5/10
Iznogoud el infame

2005 | Iznogoud: Calife à la place du calife

Adaptación con actores de carne y hueso del cómic creado por el guionista de Astérix, René Goscinny, y el dibujante Jean Tabary, en 1961. La acción se desarrolla en Bagdad, en la época de Las mil y una noches. Iznogoud es el gran visir, que intriga para ser califa, en lugar del bonachón Harún, querido por el pueblo. Iznogoud tiene como ayudante a Dilá Lará, y sus complots siempre acaban mal. En esta torpe traslación en imagen real de sus aventuras, la española Elsa Pataky interpreta a una sirvienta, que suplanta a la princesa. El malvado Iznogoud la rapta por error. Fue uno de los últimos trabajos de Jacques Villeret (La cena de los idiotas), que encarna al califa envidiado. Los efectos digitales de la película 'cantan' demasiado, pero lo más grave es, como suele ocurrir, un guión poco imaginativo, con absurdos números musicales y escaso ritmo. Pese a que se toman algunos gags de los álbumes originales, el genio del añorado Goscinny brilla por su ausencia. No ayuda a arreglar las cosas la inclusión del algún chiste picarón, pretendidamente gracioso.

2/10
Los chicos del coro

2004 | Les Choristes

Año 1949. Clément Matthieu, un profesor de música con dificultades para encontrar trabajo, es contratado en un internado de chicos difíciles, donde mano dura y disciplina son las únicas consignas educativas del director Rachin. El recién llegado, un alma sensible imbuido de buena pedagogía, pondrá todo su empeño en ganarse la confianza de los chavales. No permitirá, desde luego, que le tomen el pelo. Pero procurará inculcarles lecciones de tono humano y lealtad, de no ponerles en evidencia innecesariamente, que poco a poco irán calando en ellos. También ayudará, y mucho, su empeño por formar un coro, lo que a los chicos les hará descubrir la belleza de la música, y por extensión, la del mundo que les aguarda más allá de los muros de su escuela. Para dirigir su primer largometraje, el francés Christophe Barratier se ha inspirado en "La cage aux rossignols" –o sea, 'la jaula de los ruiseñores'– de Jean Dréville, un título de 1945 que marcó su infancia. De hecho, la historia toma elementos autobiográficos, pues el director sufrió el divorcio de sus padres, y fue enviado a un internado; y es guitarrista clásico, una formación que recibió en la École Normal de Musique de París. Y el caso es que Barratier entrega un film que reconforta, acerca de la capacidad del ser humano para sobreponerse a las circunstancias más difíciles, siempre que se cuente con una mano amiga capaz de guiarte, en este caso la del entregado profesor Matthieu. Barratier y el coguionista Philippe Lopes-Curval se las arreglan para no ser maniqueos, y saben retratar a un Rachin con matices, convencido inicialmente de que los chavales son incorregibles, pero que también siente la influencia positiva de Matthieu. Ninguno de los chavales es perfecto, el director sabe mostrar los puntos que les hacen sufrir (la visita que nunca se produce de los padres, las dudas sobre el maestro que podría pretender a la madre viuda de buen ver...), y describe el caso de uno concreto, hundido casi sin remedio en un cenagal de brutalidad y delincuencia. Papel estelar en el film juega sin duda la música de Bruno Coulais, sencillamente fascinante. Los temas de la película están grabados por los Petits Chanteurs de Saint Marc en Lyon, y de hecho el solista y actor principal entre los críos, Jean-Baptiste Maunier, es uno de los chicos de ese coro. Una de las canciones, "Vois sur ton chemin", logró estar nominada al Oscar.

7/10
Cómo ser un french lover

2019 | Just a Gigolo

Alex aspiraba desde niño a ser un cazafortunas. Cuando era un joven apuesto consiguió encandilar a Denise, madura millonaria que despilfarraba dinero a espuertas con él. Pero veinticinco años después, la buena vida ha hecho mella en Alex, que ha perdido la forma física, por lo que ella le reemplaza por un vendedor de coches más joven. Tras salir de la mansión con una mano delante y otra detrás, se verá obligado a pedir alojamiento a su hermana, Sara, de la que no se ha preocupado durante años, hasta el punto de que no conoce al hijo de ésta, Hugo. Intentará recuperar su estatus conquistando a la abuela de una compañera del colegio del niño, otra anciana forrada. El franco-argelino Kad Merad ha triunfado en el drama, con Los chicos del coro, y en la comedia, con Bienvenidos al norte, dos de los títulos más populares del cine galo de los últimos tiempos. Pero lleva unos años en caída libre, por lo que se ha visto obligado a protagonizar el remake francés de la insulsa cinta estadounidense Instrucciones para ser un latin lover, protagonizada por el mexicano Eugenio Derbez. El guión adaptado, coescrito por el propio Merad con Olivier Baroux, que dirige la cinta, no aporta significativas novedades, por lo que la cinta acaba siendo una mera fotocopia del original, y hereda su principal defecto, el arranque promete, pero el final no acaba de resultar del todo satisfactorio, sobre todo porque su personaje central no evoluciona. En cualquier caso, Merad demuestra un gran talento para el género, y se luce en diversos gags parodiando a los típicos hombres sin escrúpulos, y vividores. Destaca una secuencia con el veterano Thierry Lhermitte, como decano de lo que los protagonistas consideran una profesión, donde incluso se apela a que los políticos deberían preocuparse por sus problemas. El protagonista demuestra su valía como actor sobre todo porque pese a interpretar a un egoísta, le imprime un punto de humanidad, y sabe hacer creíble que éste deslumbre a su sobrino. Gracias a su talento y a unos secundarios correctos, el film funciona como entretenimiento menor.

5/10

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