Martin Scorsese ha estado en Madrid para presentar su última película: El aviador. La cinta narra parte de la vida del magnate norteamericano Howard Hughes.
Howard Hughes tuvo una vida intensa, que no se podía condensar en un film. ¿Cómo seleccionó lo incluido en la cinta?
En parte acepté rodar esta película porque esa labor ya la había hecho John Logan, el guionista. Como es habitual en el cine, menos es más, es decir, que todos aquellos momentos de su vida que dejáramos fuera, darían más importancia a los que queríamos resaltar. Sobre todo, nos concentramos en dos décadas fundamentales de Howard Hughes, de los 26 a los 46 años, cuando ya era un joven visionario, con mucha vida. Le dejamos en el momento en que empieza su declive. En vez de tratar exhaustivamente la multitud de relaciones con actrices que tuvo, nos concentramos en la de Katharine Hepburn. Me parece que así quedaba claro quién era, a dónde había llegado y cómo iba a caer.
El montaje final incluye todo lo que rodamos, salvo una escena. Debo aclarar que el guión tenía 190 páginas, y lo pulimos. Es decir, eliminamos cosas antes de rodar.
Es la segunda vez que trabaja con Leonardo DiCaprio.
El rodaje de Gangs of New York fue largo y agotador. Ahora todo ha sido más ágil. Los dos estábamos obsesionados por plasmar a este personaje en la pantalla. Aunque yo tenía que supervisar todos los aspectos del film, Leonardo y yo estábamos muy pendientes de que se entendiera al personaje, haciéndolo lo más real posible. Tuve que trabajar con los ángulos de cámara, el maquillaje, y todo lo demás, pero mi proceso más intenso fue preparar el personaje con DiCaprio.
¿Qué fue lo más difícil de rodar?
Quizá cuando Hughes sufre una crisis nerviosa en la sala de proyecciones. Es una escena muy intensa. Hughes está solo, hablando a través de la puerta con Katharine Hepburn, rodeado de botellas de leche. Tardamos dos semanas. DiCaprio tenía que prepararse durante siete horas en la sala de maquillaje. Esas dos semanas de rodaje nos pillaron con mucho espíritu de trabajo, pero nos parecieron dos años.
¿Qué ha pasado para que dijera que no quería volver a trabajar con los grandes estudios, sino en el cine independiente?
Gangs of New York y El aviador son grandes proyectos, sobre personajes con su lado oscuro, que me interesaban. Tuve la suerte de tener un material interesante y un presupuesto holgado, lo que me ha permitido secuencias espectaculares. Imagino que ahora es mejor concentrarme en algo más pequeño. Al hacer esas declaraciones, quería decir que no sé si hay sitio para las historias que yo quiero rodar, dentro del cine de gran presupuesto de Hollywood.
Es muy espectacular la escena de rodaje de Ángeles del infierno.
Habría sido maravilloso rodar las escenas de avión como lo hizo Howard Hughes. Pero no hubo tiempo, ni recursos ni presupuesto, ni el conocimiento necesario para hacerlo a su manera. Admiro la obra del cineasta William Wellman, que era piloto de la I Guerra Mundial, e hizo un film excelente, Alas, también sobre aviación, y que ganó un Oscar. Pero yo ni siquiera podría calcular el tiempo y el dinero necesario para filmar como él. Además, fue muy peligroso. Tres hombres murieron en el rodaje de Hughes.
¿Pensaban en los Oscar?
Habría estado bien, pero no debes hacer una película sólo para ganar un Oscar. He tenido la suerte de hacer casi todo lo que he querido sin ganarlo, aunque habría estado bien el reconocimiento a una película adulta, y de gran presupuesto. Sobre todo para los jóvenes cineastas, para ayudarles a hacer filmes personales de presupuesto alto.
El film recuerda a La edad de la inocencia, de menos violencia que otros filmes suyos. Destaca alguna intensa secuencia de aire clásico, como la cena con la familia de Hepburn. Cate Blanchett se sale.
Me alegra que le gustara esa escena. Me ayudó mucho el guión de John Logan, muy bien escrito, uno de los motivos que me impulsó a hacer el film. Para coger el tono, vimos Luna nueva, para captar ese tipo de diálogos ágiles, que se superponen unos a otros, de la ‘screwball comedy’. A mí esta cinta me recuerda a otros trabajos, pero estoy de acuerdo en que tiene que ver con La edad de la inocencia.
Sobre Cate Blanchett, fue difícil dar con la actriz adecuada, porque si hay una voz femenina popular en EE.UU. es la de Katharine Hepburn. Para todas las generaciones, es la actriz más característica e identificable. Por eso no quise una imitación, sino hacerla creíble, captar su carisma. Es curioso que al final recurriera a una australiana, para representar a un icono estadounidense.
¿Qué proyectos tiene ahora?
Voy a acabar un documental sobre Bob Dylan, con dos partes, cada una de dos horas. Es un encargo del responsable de los archivos de Dylan. El trabajo me ayuda a regenerarme, y me gusta el documental, más si trata de música. También estoy preparando otro documental sobre cómo me impactó el cine británico cuando era joven. Y si todo sale bien, haré otro de cine italiano. Además, con DiCaprio y Matt Damon haré The Departed, sobre la mafia en Boston.
