IMG-LOGO

Biografía

John Logan

John Logan

Filmografía
Penny Dreadful: City of Angels

2020 | Penny Dreadful: City of Angels

Spin-off de Penny Dreadful, donde la acción pasa del Londres victoriano a Los Ángeles, en 1938. Al detective Tiago Vega le denigran e incluso insultan los otros policías del departamento por su origen mexicano. Sólo acepta ser su compañero Lewis Michener, que no juzga a nadie por su raza. Ambos investigan quién asesinó a cuatro individuos cuyos cadáveres aparecieron maquillados como la Santa Muerte, deidad del folclore a la que rinde devoción María, madre del propio Vega. Todo indica que John Logan, creador de la serie, ha utilizado la marca de su gran éxito Penny Dreadful por razones de marketing, pues esta heredera no tiene (al menos en los capítulos iniciales) conexiones aparentes con el original, más allá de la presencia del actor Rory Kinnear, pero que aquí ya no interpreta al monstruo de Frankenstein, sino a un doctor nazi, o del elemento sobrenatural que propicia la aparición de la Santa Muerte (Lorenza Izzo) y su hermana Magda, personaje de Natalie Dormer. Pero ni siquiera la narración tiene el mismo tono, allí literario, plagado de referencias a novelas británicas del siglo XIX, con un lenguaje rebuscado, y aquí más directo, que trae a la mente más bien a la novela negra estadounidense, y la fotografía gótica y oscura deja lugar a otra mucho más luminosa. De hecho, se parece más a otras dos series que se han estrenado un poco antes, como Hunters, y La conjura contra América, pues como en aquellas se habla de la presencia del nacionalsocialismo en Estados Unidos, y de cómo el racismo puede extenderse con facilidad entre la población, buscando el paralelismo con la presidencia de Trump. El español Paco Cabezas, que ya había dirigido cuatro capítulos de la predecesora, aquí se ocupa de los dos primeros, marcando el estilo que se seguirá a continuación, con un ritmo dinámico, y luciéndose en secuencias visualmente poderosas como la de la policía desalojando a chicanos para construir una autopista, donde el personaje central, Vega, se debate entre su deber y la fidelidad a su familia. Buen trabajo interpretando a este personaje del poco conocido Daniel Zovatto (Here and Now), aunque no se quedan atrás en demostración de talento el citado Kinnear, en un registro de villano, la veterana Adriana Barraza (María), Nathan Lane (el íntegro Michener) y sobre todo Dormer, pues convierte a su demoníaca Magda, capaz de transformarse, en el más carismático de la ficción.

6/10
Red

2018 | Red

Alien: Covenant

2017 | Alien: Covenant

Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.

6/10
El editor de libros

2016 | Genius

Año 1929, Nueva York. Dos hombres muy diferentes, casi opuestos; Maxwell Perkins, editor de Charles Scribner's Sons, sosegado, trabajador constante, generoso, de costumbres grises y rutinarias, casado y padre de cinco hijas; y Thomas Wolfe, aspirante a escritor, compulsivo, en diálogo constante y nervioso, actividad exterior agotadora, malvive en un discreto piso con una mujer que ha abandonado a su familia. Maxwell decide publicar el primer libro de Wolfe, pero antes habrán de poner en marcha un laborioso trabajo de corrección, de pulimentación, de simplificación. La razón es que el manuscrito tiene miles de páginas. Es muy difícil hacer una película en torno a la literatura, al mundo interior y creativo que hay detrás de un autor. Sin ser la séptima maravilla del mundo esta película de corte muy clásico cuenta de manera sencilla, bella y nada ampulosa el mundo de la edición tal y como era allá por los años 30 del siglo XX. Para ello el gran guionista John Logan (Gladiator, La invención de Hugo, Skyfall) se ha basado en el libro de A. Scott Berg, que narra la historia real acaecida entre los personajes. Así, logra ofrecer luz clara acerca del talento de Thomas Wolfe (1900-1938), prestigioso escritor norteamericano fallecido prematuramente, y la clave quizá es precisamente que se aleja de “argumentos literarios” para centrar el guión en su editor, Maxwell Perkins, lo que por otra parte supone un precioso homenaje a esas personas anónimas que con su trabajo callado y constante logran que millones de personas disfruten de las historias ajenas, a la vez que lidian constantemente con ese genio tan complicado –"Genius" es el título original del film–, a menudo egocéntrico y displicente, que es el caprichoso carácter del autor de éxito. Al final, El editor de libros –y no deja de ser curioso que el título castellano se refiera al otro personaje– acaba siendo una película muy humana, sencilla, sí, pero nada discursiva o pesarosa, porque en realidad trata de la amistad de dos hombres muy diversos, capaces de compenetrarse, de escucharse y de entenderse más allá de las páginas impresas. Aparte de la modélica aunque algo efectista corrección del primer capítulo, algunas otras escenas son memorables, como en la que Wolfe enseña a Maxwell a apreciar la improvisación del jazz, a abrirse a la frescura de la vida más allá de su monotonía enlatada o, como contrapartida, cuando Maxwell le explica que el oficio de escritor no tiene nada de frívolo, pues contar historias forma parte de la identidad humana. Detrás de El editor de libros se sitúa el hasta ahora desconocido Michael Grandage, que debuta en la dirección tras haber trabajado como actor secundario en diversas series de televisión y películas como La locura del rey Jorge. Su trabajo es notable y consigue transmitir una soñadora atmósfera del Nueva York de la Depresión gracias a un cuidadoso tratamiento de la luz y la tonalidad grisácea, ocre o azulada, que impregna la ciudad y sus alrededores. Esa fotografía de Ben Davis es un rasgo del film que le aporta mucha personalidad y también un punto de nostalgia por esa época donde las noticias de última hora se buscaban en periódicos y los despachos eran polvorientos y lúgubres, llenos de manuscritos, máquinas de escribir Underwood y papelajos que podían esconder verdaderas joyas literarias. Y con el reparto Grandage ha hecho a su vez un magnífico trabajo. Colin Firth y Jude Law están magníficos, si bien es cierto que llega más la seguridad y protección casi paternal del editor que la personalidad de Wolfe en la piel de Law, que puede resultar algo exagerada y cargante. Memorable está Nicole Kidman como amante sufriente de Wolfe; en un par de brillantes escenas la actriz parece haber recuperado su magnetismo. Pero a este trío principal hay que sumar otros trabajos perfectamente acoplados, naturales en la trama, como el de Laura Linney, como la paciente y cariñosa esposa de Maxwell o las apariciones puntuales de Guy Pearce (Scott Fitzgerald) o Dominic West (Hemingway), ambos espléndidos.

7/10
Spectre

2015 | Spectre

Alguien muy apreciado por James Bond le ha puesto sobre la pista de un criminal italiano al que sigue hasta México. Tras acabar con él, y arrebatarle un misterioso anillo con el símbolo de un pulpo, también acude a su funeral, en Roma, donde la viuda le revelará la celebración de una reunión clandestina en la que el agente con licencia para matar se enterará de la existencia de la siniestra Spectre, que engloba varios tentáculos, las organizaciones que ha combatido en el pasado. Sam Mendes salió tan bien parado de la saga de James Bond con Skyfall, que se ha animado a dirigir otra entrega. Y de nuevo acierta, pues Spectre supone un redondo colofón (con independencia de que se realicen más secuelas) de lo que hasta ahora ha sido el ciclo de Daniel Craig, con el que se ha reinventado el personaje desde que lo encarnó por primera vez en 007 Casino Royale. Sigue siendo brillante el trabajo de este actor, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor… Pero la estrella no está sola, y se nota que la gran especialidad del responsable de American Beauty sigue siendo sacar petróleo de los actores. Tienen más papel de lo habitual Q (Ben Whishaw) y M (un genial Ralph Fiennes componiendo un jefe más duro que nunca), y están a un gran nivel las dos chicas Bond, una breve Monica Bellucci y Léa Seydoux. No habría un buen Bond sin un antagonista a la altura, y quién mejor para encarnar a un villano que Christoph Waltz. El coronel Hans Landa de Malditos bastardos consigue rendir tributo a los grandes enemigos de Bond, sin parecer forzado ni repetitivo, y también se debe mencionar al luchador de wrestling Dave Bautista, el mejor sicario del malo desde los míticos Oddjob y Tiburón. El resto del film sigue esta línea, pues se homenajea todo lo que salía en las viejas películas, con su humor en la onda del James Bond de Roger Moore, guiños para los entendidos, como el Rolls Royce Silver de Goldfinger, o el emblemático Aston Martin, y tópicos como los gadgets del departamento Q, o la superfortaleza del villano, que a pesar de haber sido parodiados hasta la saciedad resultan frescos. Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción, desde que Spectre arranca con la caída de un edificio en la capital mexicana, y a partir de ahí, 007 protagoniza vibrantes persecuciones en otras localizaciones, como Italia, Austria y Tánger. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.

7/10
Penny Dreadful (2ª temporada)

2015 | Penny Dreadful | Serie TV

Un nuevo mal se esconde por las calles del Londres victoriano en la terrorífica segunda temporada de Penny Dreadful. Los desconocidos poderes de Vanessa Ives (Eva Green) aumentan, mientras lucha por controlar sus demonios. Tenebrosas fuerzas acechan al resto de protagonistas: el explorador Sir Malcom Murray (Timothy Dalton), el hombre lobo Ethan Chandler (Josh Hartnett), Dorian Gray (Reeve Carney), el angustiado doctor Victor Frankenstein (Harry Treadaway). En este inquietante mundo, donde conviven algunos de los personajes literarios de terror más icónicos, se forman sorprendentes alianzas para luchar batallas inimaginables.

Penny Dreadful

2014 | Penny Dreadful | Serie TV

Tras escribir el guión de Skyfall, John Logan ha creado para Showtime esta serie que cuenta como productor ejecutivo con Sam Mendes, director del citado film de James Bond. El título hace referencia a un tipo de publicación popular que recopilaba relatos de terror. En Penny Dreadful, Sir Malcolm Murray, antiguo explorador en África, y su colaboradora, la médium Vanessa Ives, reclutan al mercenario Ethan Chandler, tirador en espectáculos circenses. Murray busca desesperadamente en Londres a su hija, que ha caído en manos de una criatura sobrenatural. Muy en la línea del cómic de Alan Moore La liga de los hombres extraordinarios, Logan compone un pastiche a base de grandes clásicos del fantaterror literario del siglo XIX, como "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, "Drácula", de Bram Stoker y "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde, mezclando a los personajes de los mismos en la trama. En su arranque, la serie acusa el escaso desarrollo de algunos de sus personajes, especialmente Chandler (Josh Harnett), el personaje recién incorporado a lo que cuenta la trama, que debía servir de conexión con el espectador. Además, Penny Dreadful abusa de los diálogos grandilocuentes, supuestamente profundos, que ralentizan el ritmo (sobre todo los de Dorian Grey, interpretado por Reeve Carney). Pero el español Juan Antonio Bayona ha insuflado cierto vigor a los dos capítulos iniciales que ha dirigido, y le saca partido a sus actores, especialmente a Eva Green (Ives) y Timothy Dalton (sir Malcolm). La planificación y el montaje son lo suficiente imaginativos como los de una gran producción de cine, y la ambientación victoriana está muy conseguida. Gracias al director de Lo imposible –que se luce sobre todo reinventando el mito de Frankenstein– Penny Dreadful engancha en cierta medida a los espectadores, sobre todo a los amantes de buscar referencias novelísticas.

5/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
Coriolanus

2011 | Coriolanus

Caius Martius Coriolanus (Ralph Fiennes) es el orgullo de Roma, un general que mantiene el orden con mano dura y extraordinario patriotismo, y ha consagrado su vida a la guerra. Para salvaguardar la paz ha debido enfrentarse a numerosos enemigos en el campo de batalla. No obstante, como el pueblo demanda mayor justicia y se siente oprimido por los nobles, ciernen su odio sobre el héroe Coriolanus. Así, cuando éste es nombrado cónsul tras su última victoria sobre el rebelde pueblo volsco, comandado por el aguerrido Tullus Aufidius (Gerard Butler), los tribunos envidiosos, que ven en Coriolanus la amenaza de un líder que les haga perder influencia, verán la oportunidad de soliviantar al pueblo desafecto para que protesten y revoquen el nombramiento del triunfante militar. El actor Ralph Fiennes debuta como director trasladando a la pantalla la célebre tragedia “Coriolanus”, de su paisano William Shakespeare. Además de reservarse el protagonismo, Fiennes elige audazmente una puesta en escena realista y contemporánea, cuyo esfuerzo de producción es notable, de modo que al espectador bien podría parecerle que observamos acontecimientos bélicos procedentes de cualquier guerra urbana del siglo XX. Esta actualización temporal de una historia que originalmente corresponde a la Roma preimperial, remite a otros títulos cinematográficos como Ricardo III (1995), de Richard Loncraine; Titus, de Julie Taymor; o Hamlet (2000), con Ethan Hawke. A propósito de anacronismos, también llama la atención que en Coriolanus los diálogos mantengan el lenguaje original del bardo inglés, por lo que inevitablemente suena algo artificial en boca de militares que sostienen metralletas y senadores con chaqueta y corbata. Por otra parte, es claro que las palabras de Shakespeare siguen teniendo un ímpetu desbordante que los siglos no han mermado. Porque, por supuesto, la fuerza del film está sin duda en las pasiones humanas contenidas en la historia recreada por Shakespeare. Patriotismo, envidia, traición, ira, compasión, amor y asesinato son algunos de los temas que desprende Coriolanus. Todo esto basta para generar un film más que correcto, muy por encima de lo acostumbrado. Y, sin embargo, el resultado final no es memorable debido a su, digamos, asepsia, a su falta de catarsis. Al espectador le será difícil encontrar un personaje con quien identificarse mínimamente, de modo que la tragedia sólo emociona lo justo. Y no hace ningún favor al protagonista la composición adusta y angustiada de Ralph Fiennes, el cual resulta a veces desconcertante en su mudo interior. Quizá una interpretación más humana y natural le hubiera granjeado mayor complicidad. En cambio sí están muy logrados los trabajos de la veterana Vanessa Redgrave –cuya materna composición de Volumnia en la intensa escena de petición de perdón es seguramente lo mejor de la película–, y del fiel y desesperado Brian Cox, estupendo como el senador Menenius. Sorprende por último que Jessica Chastain tenga tan escasa presencia como la mujer del protagonista.

6/10
La invención de Hugo

2011 | Hugo Cabret

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado. Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens. Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar. Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables. Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

8/10
Rango

2010 | Rango

  Un camaleón, mascota doméstica que viaja en auto con una familia, ve completamente alterado su destino en una brusca maniobra. Sus ensoñaciones de aventuras se verán cumplidas en el inhóspito desierto donde aterriza. El paisaje, y el único pueblo de los alrededores, están en la tradición del lejano Oeste. Y el fanfarrón animal, que adopta el nombre de Rango, presume en el saloon de haber liquidado a unos peligrosos forajidos. Enseguida será aupado al puesto de sheriff. Pronto observará que además de enfrentarse a temibles adversarios, el principal problema del lugar es la escasez de agua. Original film de animación dirigido por Gore Verbinski. Aunque es su primer título de animación, de algún modo supone un regreso a sus orígenes, pues el carácter de “cartoon” de muchos dinámicos pasajes, un poco a lo “Correcaminos”, lo emparenta con el que fue su debut en la pantalla, Un ratoncito duro de roer. Por supuesto supone todo un homenaje al western, y si se nos apura, más concretamente, al spaghetti-western, incluido un divertido guiño a Clint Eastwood y su “hombre sin nombre” de la famosa trilogía de Sergio Leone. Domina además un tono gamberro con ocurrencias disparatadas, donde no faltan algunas bromas escatológicas o de doble sentido, aunque procurando no traspasar ciertos límites. Aunque, obviamente, no faltan las moralejas como la de que no se puede construir una vida sobre una mentira. Resulta ingenioso el coro de lechuzas mariachis que puntean las evoluciones del protagonista, o los topos ladrones de bancos. Además, en lo que se refiere al “cuentista” protagonista, tenemos a un personaje absolutamente deudor del Jack Sparrow de la saga Piratas del Caribe, no en balde le pone voz en la versión original Johnny Depp. También en los arriesgados pasajes oníricos hay conexión con el tercer título de la mentada saga, Piratas del Caribe: En el fin del mundo, aunque aquí Verbinski sale mejor librado que en ese soporífero film. Es cierto que a ratos la película se hace demasiado larga, pero se agradece que el cine animado rinda homenajea al western, y los diferentes personajes tienen su gracia, en el diseño se explota bien su asumido feísmo, pues se evita hacerlos repulsivos.  

6/10
Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet

2007 | Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street

Inspirada adaptación burtoniana del sangriento musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, basado a su vez en una criminal leyenda urbana, de la que algunos aseguran que tiene cierta conexión con la realidad, cosa poco clara. La trama se ambienta en el Londres contemporáneo de Jack el Destripador y demás facinerosos de esa ralea. Allí Benjamin Barker llevaba una feliz vida de hombre casado y padre de una niña, pero el desalmado juez Turpin puso sus lujuriosos ojos en la esposa; de modo que se las arregló para condenar injustamente a Barker, y robarle a su familia. Pasados los años Barker, ayudado por un joven marinero, regresa a Londres bajo otro nombre, el de Sweeney Todd; la única idea que ocupa su cabeza es la de venganza, acrecentada cuando le comunican la trágica muerte de su esposa, y que su hija es la pupila de Turpin. Traza entonces el plan de poner una barbería encima del garito de empanadas asquerosas que regenta la señora Lovett; la idea es rebanar el pescuezo a su mortal enemigo, y antes irá tomando práctica con los incautos que acudan a solicitar sus servicios; para deshacerse de los cuerpos, nada mejor que incorporar nuevos y sabrosos "ingredientes" a las empanadas de la señora Lovett. Esta macabra película encaja muy bien en el cine de Tim Burton por su conjunción de elementos feístas con componentes exacerbadamente románticos. A lo largo de una trama trufada de bellas canciones, que han debido ser convenientemente adaptadas y a veces recortadas con respecto al original, hay muchas historias de amor. Por supuesto la truncada de Barker-Todd con su esposa, pero también la de la señora Lovett por Todd, la del marinero por Johanna, la hija de Todd, o esa suerte de amor maternofilial entre la señora Lovett y el niño ayudante del barbero Pirelli; por no referirnos a la degradación del amor a que apunta Turpin. Y se trata sobre todo de una nostalgia de amor, de un deseo más que de algo verdaderamente logrado. En ese sentido resulta curioso que Burton haya contado de nuevo con Johnny Depp y Helena Bonham Carter, los protagonistas animados de La novia cadáver. A pesar de que la película que nos ocupa está recorrida por un sentido más trágico, existen puntos de conexión, por las dificultades del amor, por el componente musical, e incluso por la paleta de colores, esos tonos oscuros y apagados, que sólo son negados en los pasajes en que la señora Lovett imagina una imposible vida familiar con Todd y el niño, un esquema semejante a la confrontación mundo de los vivos-mundo de los muertos del film citado. Burton cada vez tiene un mayor dominio del oficio de cineasta. Esta película se prestaba a los excesos, pero logra mantener cierto equilibrio. Parece claro que no le interesa la violencia por la violencia. Aunque desde luego, tiene un toque "gore", sobre todo en la primera "faena" de Todd, donde carga la mano tal vez para que nadie le pueda tachar de blando. Hay una magnífica dirección artística, una fotografía excelente, un cuidado vestuario y reconstrucción de Londres, también con ordenador. Los actores cantan todos, y están muy bien en sus diferentes papeles. Johnny Depp exhala todo el tiempo en su rostro la tragedia que le ha carcomido el alma, un papel en las antípodas de su Jack Sparrow, por poner un poner; Helena Bonham Carter sabe conjugar algunos momentos cómicos con su despertado deseo de maternidad, y su conciencia de prestarse a un horror. Los villanos, Alan Rickman y Timothy Spall, hacen lo que cabe esperar de ellos, con gran profesionalidad; mientras que Sacha Baron Cohen tiene un personaje que le va al pelo, de opereta.

7/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
Simbad: La leyenda de los siete mares

2003 | Sinbad: Legend Of The Seven Seas

Los bucaneros se lanzan al abordaje de las taquillas cinematográficas y vuelven a estar de moda, sobre todo gracias a Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra. Pero antes desembarcó en los cines el más antiguo héroe relacionado con la piratería, y el más famoso junto a Long John Silver, de La isla del tesoro: el mítico Simbad, procedente de los relatos de Las mil y una noches, escritos en los siglos VIII y IX. Curiosamente, esta nueva versión no lo presenta del todo como un héroe, sino más bien como un pícaro, egoísta e incorregible, que por amor y amistad, finalmente acabará protagonizando hechos heroicos. Un personaje tan complejo y realista es inusual en una producción de dibujos animados. La diosa del caos Eris roba el preciado Libro de la Paz, una reliquia ancestral cuyo poder mantiene la prosperidad y el orden en un grupo de doce ciudades. Eris deja pruebas que inculpan al pirata Simbad, que es encarcelado. Da la cara por él y consigue que envíen al prisionero a recuperar el volumen desaparecido su antiguo amigo de la infancia Proteo, príncipe de Siracusa, que a cambio debe permanecer encerrado mientras éste regresa. Pero Simbad tiene otros planes: irse a las soleadas islas Fiji. El caso es que en su barco se cuela como polizonte Marina, novia de Proteus, que le convence para que cumpla su misión a cambio de valiosas joyas. No será una tarea fácil, pues la malvada deidad les enviará monstruosas criaturas para hacerles fracasar. Por si esto fuera poco, los hombres de Simbad, viéndose abocados al fracaso, se rebelan contra su capitán. Hace tiempo, dos de los máximos ejecutivos de DreamWorks, Spielberg y Katzenberg, pidieron a la gente de sus estudios una historia que mezclara aventuras y género fantástico, al estilo del El señor de los anillos o La guerra de las galaxias, combinación de un mundo real y otro mundo mitológico. Tras esta declaración de principios, un equipo dirigido por Tim Johnson, codirector de Antz (Hormigaz). y Patrick Gilmore, productor de Aladdin, ha estado trabajando más de tres años para finalizar esta producción. Aunque elaborada básicamente con dibujos hechos a mano, los monstruos, y algunos fondos y barcos han sido creados por ordenador. No falta el humor, que descansa fundamentalmente en Spike, el perro de Simbad, pero sobre todo hay grandes dosis de acción y aventuras, pues se nota la mano del guionista John Logan, coautor de Gladiator y de la inédita El último samurái, y por tanto especializado en historias épicas del pasado. También hay un romance entre Simbad y Marina, aunque en principio ambos personajes están radicalmente enfrentados, sobre todo porque ella le reprocha constantemente su evidente machismo. Esta conflictiva relación de amor-odio es uno de los elementos más interesantes de la película, y recuerda a los protagonistas de películas clásicas como Lo que el viento se llevó, La reina de África, o cualquiera de las que que coprotagonizaran Spencer Tracy y Katharine Hepburn, o Errol Flynn y Olivia de Havilland. Todas ellas suelen distinguirse por que el personaje femenino lucha por abrirse camino en un mundo de hombres.

6/10
El último samurái

2003 | The Last Samurai

Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Que por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra “honor” vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el “hombre blanco”. Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo… ¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije “indios” hay que decir “japoneses”. Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como punto de partida un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad al emperador a machamartillo –aunque sea inmaduro y pusilánime–, el harakiri –o la muerte con honor antes que la supervivencia deshonrosa–, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan –aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido–… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración, e incluso la emulación. Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico, Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas –con centenares de extras y a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes– magníficamente coreografíadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde resultaría poco menos que imposible encontrar el equilibrio. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque quizá tenga demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los desconocidos actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros del maniqueísmo excesivo.

6/10
La máquina del tiempo

2002 | The Time Machine

Un genial inventor del siglo XIX. Despistado, absorto por su trabajo. El amor le empuja a sentar la cabeza. Pero ocurre una desgracia, que le va a dejar profundamente deprimido. ¿Por qué ha tenido que pasar? Buscará la respuesta con su último invento: una máquina que le permite viajar en el tiempo. Simon Wells, biznieto de H.G. Wells y codirector del film animado El príncipe de Egipto, adapta el clásico "La máquina del tiempo", del que conocíamos la versión El tiempo en sus manos de George Pal. Con estupendos efectos visuales, y algunas escenas trepidantes –la primera aparición de las criaturas mutantes tiene un brío notable–, Wells entrega un buen film de aventuras, que sólo se resiente del subterráneo tramo final, con la aparición decepcionante de un Jeremy Irons irreconocible. Una brillante idea de guión es el divertido personaje virtual de Orlando Jones, interface futurista de una biblioteca pública.

5/10
Star Trek: Némesis

2002 | Star Trek: Nemesis

Al mando de la nave Enterprise, el capitán Picard se dispone a cumplir una importante misión diplomática, cuyo objetivo es negociar la paz con los Romulanos. Al llegar al planeta de estos alienígenas, Picard es recibido por su líder, el pretor Shinzon. Inexplicablemente, Shinzon es una réplica más joven del propio Picard, que quiere conocer a su antecesor. Pero pronto, Picard se da cuenta de que Shinzon les ha llevado allí para utilizarles en la guerra contra la federación. Star Trek sigue teniendo tantos seguidores que ésta es ya la décima entrega cinematográfica, cuarta desde que los personajes de La nueva generación sustituyeran a la tripulación original. En realidad, ya no tiene nada de nueva, pues hace quince años que los personajes aparecieron por primera vez en su propia serie televisiva. El nuevo episodio refleja continuamente la madurez de los personajes, lo que se nota sobre todo en el inicialmente inexperto oficial William Riker. Al principio del film, Riker se ha convertido ya en un veterano capaz de tomar el mando de su propia nave, y contrae matrimonio con otro de los personajes habituales, Deanna Troi, consejera de la nave.

5/10
Gladiator

2000 | Gladiator

Ave, Ridley, los que van a disfrutar te lo agradecen. Así, con esta licencia descarada, nos permitimos abordar una de las películas que más sensación han causado esta temporada, no sólo por su espectacularidad, sino por haber recuperado con mayúsculas el llamado género de romanos. El “culpable” de esta cinta, Ridley Scott (Blade Runner), ha dirigido con mano firme sus legiones de extras en impresionante batalla, ha recreado con fidelidad el ambiente de toda una época, y ha corroborado que el circo puede ser el mayor espectáculo del mundo, con permiso del cine, claro. Porque cine y del bueno es lo que se ve en esta superproducción que nos sumerge en el inicio de la decadencia de uno de los mayores imperios que ha existido, a través de unos personajes movidos por la ambición, el odio y la venganza. Gladiator nos cuenta la historia del general romano Maximus (Russell Crowe), elegido por el emperador Marco Aurelio (Richard Harris) para sucederle en el trono. En su destino se cruza Cómodo (Joaquin Phoenix), el hijo del emperador, que celoso de esta situación ordena su ejecución, depués de asesinar a su propio padre. El protagonista sobrevive, se convierte en esclavo y, entrenado como gladiador, regresa a Roma. Desde la arena del circo, crece su figura como héroe y ve más cerca la posibilidad de vengarse. Llevar al cine la magnificencia de la época ha costado 16.000 millones de pesetas. Esta inversión se traduce en impresionantes decorados y en el uso de los más avanzados efectos digitales que nos muestran a la antigua Roma tal y como debió ser. Además, el rodaje se realizó en cuatro países (Italia, Inglaterra, Malta y Marruecos), participaron 45.000 extras y se contrataron a actores de muchísimos quilates. Como Scott dijo en su momento, “no todos los días se presenta la ocasión de reconstruir el Imperio Romano”. El cuadro “Pollice verso” (“Pulgares hacia abajo”) del pintor del siglo XIX Jean-Leon Gerome fue el revulsivo para que Ridley Scott aceptara el proyecto. El lienzo representa a un emperador romano haciendo el gesto de extender el pulgar hacia abajo como fatídica señal para que un gladiador ejecute a su derrotado rival. Luego la imaginación del director británico se disparó y la maquinaria de Hollywood se puso en funcionamiento.

8/10
Bats

1999 | Bats

En un pacífico pueblecito de Texas, (nunca pasa nada... hasta que pasa), los murciélagos de la zona se han vuelto chiflados. Empezaron atacando a los animales y ahora ha llegado el turno de las personas. La doctora Sheila, superexperta en murciélagos alucina. ¡Pero si estas criaturitas son la mar de tranquilas! Pronto se entera del motivo de tan anómalo comportamiento. El científico loco de turno los ha manipulado con la idea de convertirlos en un arma militar letal. Pero, no podía ser de otra manera, los bichejos escapan a su control, que pasan a convertirse en un peligro que podría alcanzar una escala mundial. A no ser que el sheriff del pueblo, la científica y su colega negro pongan en marcha cierto plan que... Peli de terror sanguinolienta pasablemente entretenida. Con un aire modesto de serie B, sigue la pista de los típicos films catastrofistas de animales agresivos o fenómenos naturales amenazadores (abejas, meteoritos o tornados, todo viene a ser lo mismo) para presentar acción a troche y moche, escenas de pánico y un pelín de suspense. Para brincar de susto en susto.

4/10
Un domingo cualquiera

1999 | Any Given Sunday

Liga profesional de fútbol americano. Quedan lejos las dos temporadas consecutivas en que el entrenador Tony D’Amato logró el campeonato para el equipo Miami Sharks. Las derrotas se acumulan y la joven presidenta del club, heredera del cargo de su difunto padre, trata de que el equipo recupere su antiguo pulso. La oportunidad surge cuando el legendario quaterback Jack ‘Cap’ Rooney sufre una lesión. Le sustituye Willie Beamen, un quaterback de segunda fila que, ante la sorpresa general, hace un partido extraordinario. Oliver Stone se zambulle en el mundo del deporte profesional, cada vez más mercantilizado, donde sólo cuenta la victoria a cualquier precio, para obtener ingresos millonarios en publicidad, derechos de retransmisión, merchandising, etc. Las frases con que D’Amato arenga a su equipo –"En un domingo cualquiera vas a ganar o perder. La cuestión es, ¿puedes ganar o perder como un hombre?"– pierden su sentido ante unos hombres que desean brillar individualmente, y no como equipo. Ésta es la novedad de una película encuadrable en el subgénero deportivo. No faltan emocionantes partidos de resultado incierto y jugadas espectaculares, con imágenes impecables, que parecen sacadas de un campo de batalla. O momentos de la vida amorosa de los personajes. Pero lo que distingue este film de otros es que mete el dedo en una dolorosa llaga: el deporte profesional ha perdido gran parte de su romanticismo, los jugadores, el entrenador, los directivos, ya no sienten tanto los colores de su equipo como antaño.

6/10
RKO 281

1999 | RKO 281

A ningún amante del cine se le escapa que Ciudadano Kane (o "RKO 281", el proyecto 281 de los estudios RKO) es una obra maestra. Una historia apasionante, repleta de hallazgos, de los que contribuyen a que el cine pueda considerarse, de verdad, el séptimo arte. Pero, ¿qué tal una película sobre cómo se rodó el mítico film? Esto se propone RKO 281, cuidada producción televisiva de HBO, premiada con el Globo de Oro. En 1940 Orson Welles era lo que se conoce como un 'Wonder Boy'. Con 24 años había conseguido brillar en magníficos montajes teatrales, además de conmocionar a Estados Unidos con su versión radiofónica de la novela "La guerra de los mundos", de H.G. Wells. Era inevitable que Hollywood, en plena época dorada, reclamara la presencia, para dirigir una película, del que ya era calificado como genio. El film que aquí se comenta narra la génesis y estreno de Ciudadano Kane, la historia de “un hombre que lo gana todo y pierde su alma”, inspirada en el personaje real de William Randolph Hearst, un magnate de los medios de comunicación. El desconocido Benjamin Ross ofrece un film esmerado. Se describen las presiones de Hearst y su convivencia con Marion Davis; la relación a veces tormentosa de Welles, con su guionista Herman Mankiewicz; el vértigo del poder, sufrido por el propio Welles; las audacias formales que impone al magnífico operador Gregg Toland; el repetido visionado de La diligencia de John Ford para aprender montaje y planificación. Se consigue la meta de insuflar dramatismo a la historia, de no quedarse en un relato casi documental.

6/10
Penny Dreadful: City of Angels

2020 | Penny Dreadful: City of Angels

Spin-off de Penny Dreadful, donde la acción pasa del Londres victoriano a Los Ángeles, en 1938. Al detective Tiago Vega le denigran e incluso insultan los otros policías del departamento por su origen mexicano. Sólo acepta ser su compañero Lewis Michener, que no juzga a nadie por su raza. Ambos investigan quién asesinó a cuatro individuos cuyos cadáveres aparecieron maquillados como la Santa Muerte, deidad del folclore a la que rinde devoción María, madre del propio Vega. Todo indica que John Logan, creador de la serie, ha utilizado la marca de su gran éxito Penny Dreadful por razones de marketing, pues esta heredera no tiene (al menos en los capítulos iniciales) conexiones aparentes con el original, más allá de la presencia del actor Rory Kinnear, pero que aquí ya no interpreta al monstruo de Frankenstein, sino a un doctor nazi, o del elemento sobrenatural que propicia la aparición de la Santa Muerte (Lorenza Izzo) y su hermana Magda, personaje de Natalie Dormer. Pero ni siquiera la narración tiene el mismo tono, allí literario, plagado de referencias a novelas británicas del siglo XIX, con un lenguaje rebuscado, y aquí más directo, que trae a la mente más bien a la novela negra estadounidense, y la fotografía gótica y oscura deja lugar a otra mucho más luminosa. De hecho, se parece más a otras dos series que se han estrenado un poco antes, como Hunters, y La conjura contra América, pues como en aquellas se habla de la presencia del nacionalsocialismo en Estados Unidos, y de cómo el racismo puede extenderse con facilidad entre la población, buscando el paralelismo con la presidencia de Trump. El español Paco Cabezas, que ya había dirigido cuatro capítulos de la predecesora, aquí se ocupa de los dos primeros, marcando el estilo que se seguirá a continuación, con un ritmo dinámico, y luciéndose en secuencias visualmente poderosas como la de la policía desalojando a chicanos para construir una autopista, donde el personaje central, Vega, se debate entre su deber y la fidelidad a su familia. Buen trabajo interpretando a este personaje del poco conocido Daniel Zovatto (Here and Now), aunque no se quedan atrás en demostración de talento el citado Kinnear, en un registro de villano, la veterana Adriana Barraza (María), Nathan Lane (el íntegro Michener) y sobre todo Dormer, pues convierte a su demoníaca Magda, capaz de transformarse, en el más carismático de la ficción.

6/10
Penny Dreadful (2ª temporada)

2015 | Penny Dreadful | Serie TV

Un nuevo mal se esconde por las calles del Londres victoriano en la terrorífica segunda temporada de Penny Dreadful. Los desconocidos poderes de Vanessa Ives (Eva Green) aumentan, mientras lucha por controlar sus demonios. Tenebrosas fuerzas acechan al resto de protagonistas: el explorador Sir Malcom Murray (Timothy Dalton), el hombre lobo Ethan Chandler (Josh Hartnett), Dorian Gray (Reeve Carney), el angustiado doctor Victor Frankenstein (Harry Treadaway). En este inquietante mundo, donde conviven algunos de los personajes literarios de terror más icónicos, se forman sorprendentes alianzas para luchar batallas inimaginables.

Penny Dreadful

2014 | Penny Dreadful | Serie TV

Tras escribir el guión de Skyfall, John Logan ha creado para Showtime esta serie que cuenta como productor ejecutivo con Sam Mendes, director del citado film de James Bond. El título hace referencia a un tipo de publicación popular que recopilaba relatos de terror. En Penny Dreadful, Sir Malcolm Murray, antiguo explorador en África, y su colaboradora, la médium Vanessa Ives, reclutan al mercenario Ethan Chandler, tirador en espectáculos circenses. Murray busca desesperadamente en Londres a su hija, que ha caído en manos de una criatura sobrenatural. Muy en la línea del cómic de Alan Moore La liga de los hombres extraordinarios, Logan compone un pastiche a base de grandes clásicos del fantaterror literario del siglo XIX, como "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, "Drácula", de Bram Stoker y "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde, mezclando a los personajes de los mismos en la trama. En su arranque, la serie acusa el escaso desarrollo de algunos de sus personajes, especialmente Chandler (Josh Harnett), el personaje recién incorporado a lo que cuenta la trama, que debía servir de conexión con el espectador. Además, Penny Dreadful abusa de los diálogos grandilocuentes, supuestamente profundos, que ralentizan el ritmo (sobre todo los de Dorian Grey, interpretado por Reeve Carney). Pero el español Juan Antonio Bayona ha insuflado cierto vigor a los dos capítulos iniciales que ha dirigido, y le saca partido a sus actores, especialmente a Eva Green (Ives) y Timothy Dalton (sir Malcolm). La planificación y el montaje son lo suficiente imaginativos como los de una gran producción de cine, y la ambientación victoriana está muy conseguida. Gracias al director de Lo imposible –que se luce sobre todo reinventando el mito de Frankenstein– Penny Dreadful engancha en cierta medida a los espectadores, sobre todo a los amantes de buscar referencias novelísticas.

5/10
Red

2018 | Red

Rango

2010 | Rango

  Un camaleón, mascota doméstica que viaja en auto con una familia, ve completamente alterado su destino en una brusca maniobra. Sus ensoñaciones de aventuras se verán cumplidas en el inhóspito desierto donde aterriza. El paisaje, y el único pueblo de los alrededores, están en la tradición del lejano Oeste. Y el fanfarrón animal, que adopta el nombre de Rango, presume en el saloon de haber liquidado a unos peligrosos forajidos. Enseguida será aupado al puesto de sheriff. Pronto observará que además de enfrentarse a temibles adversarios, el principal problema del lugar es la escasez de agua. Original film de animación dirigido por Gore Verbinski. Aunque es su primer título de animación, de algún modo supone un regreso a sus orígenes, pues el carácter de “cartoon” de muchos dinámicos pasajes, un poco a lo “Correcaminos”, lo emparenta con el que fue su debut en la pantalla, Un ratoncito duro de roer. Por supuesto supone todo un homenaje al western, y si se nos apura, más concretamente, al spaghetti-western, incluido un divertido guiño a Clint Eastwood y su “hombre sin nombre” de la famosa trilogía de Sergio Leone. Domina además un tono gamberro con ocurrencias disparatadas, donde no faltan algunas bromas escatológicas o de doble sentido, aunque procurando no traspasar ciertos límites. Aunque, obviamente, no faltan las moralejas como la de que no se puede construir una vida sobre una mentira. Resulta ingenioso el coro de lechuzas mariachis que puntean las evoluciones del protagonista, o los topos ladrones de bancos. Además, en lo que se refiere al “cuentista” protagonista, tenemos a un personaje absolutamente deudor del Jack Sparrow de la saga Piratas del Caribe, no en balde le pone voz en la versión original Johnny Depp. También en los arriesgados pasajes oníricos hay conexión con el tercer título de la mentada saga, Piratas del Caribe: En el fin del mundo, aunque aquí Verbinski sale mejor librado que en ese soporífero film. Es cierto que a ratos la película se hace demasiado larga, pero se agradece que el cine animado rinda homenajea al western, y los diferentes personajes tienen su gracia, en el diseño se explota bien su asumido feísmo, pues se evita hacerlos repulsivos.  

6/10

Últimos tráilers y vídeos