En los 70 pensábamos que “El autobús atómico” era un film menor, una parodia sin muchas pretensiones, que sin embargo tenía bastante gracia. Cuando con el tiempo el género ha derivado en monstruosidades como “Casi 300”, o “Scary Movie”, nos hemos dado cuenta de que aquella cinta tenía cierta calidad, y muchos aficionados al cine aún recuerdan a “El Cunetas”, impagable copiloto. Su artífice, el realizador James Frawley, ha fallecido a los 82 años en su residencia de Indian Wells, en California, tras sufrir un ataque al corazón como consecuencia de una caída.
Nacido el 29 de septiembre de 1936, en Houston (Texas), James Frawley fue el hijo menor del actor William Frawley, popular en Estados Unidos porque encarnaba a Fred Mertz, uno de los secundarios de la legendaria serie Te quiero, Lucy. Quiso seguir sus pasos como actor, por lo que en 1961 se matriculó en Actors Studio, donde recibió clases del mismísimo Lee Strasberg. Debutó en Broadway a lo grande, en “Beckett”, protagonizada nada menos que por Laurence Olivier y Anthony Quinn.
Pese a que intervino en diversas series, el éxito como intérprete se le resistía, así que se reconvirtió en realizador con la serie Los Monkees, parodia de The Beatles en pleno auge del grupo británico, por cuyo capítulo piloto recibió un premio Emmy, lo que le hizo darse cuenta de que se le daba mucho mejor esta otra profesión. Tras prodigarse en diversas ficciones catódicas, debutó en la gran pantalla con la comedia dramática Franklin y Cinthia, con Beau Bridges como campeón de tenis.
En 1976 triunfó con El autobús atómico, que le sacaba punta a los tópicos del cine de desastres, entonces de moda. En la cinta, el profesor Baxter diseña un autobús con energía nuclear que conecta a toda velocidad Nueva York con Denver sin escalas. Tras un atentado, tratarán de llevarlo a su destino sin sufrir más percances el conductor Dan Torrance, caído en desgracia porque tuvo que comerse un pie humano para sobrevivir, y El Cunetas, un tipo con propensión a quedarse dormido al volante. El film tiene su importancia, pues se adelantó cuatro años a la también divertida Aterriza como puedas, que revolucionaría la comedia, para mal, pues después llegaría un aluvión de subproductos sin gracia.
Jim Henson, gran admirador suyo, le invitó a pasarse por el plató de Los teleñecos para conocerle. Acabó reclutándole para dirigir La película de los Teleñecos, primer aterrizaje en la gran pantalla de la rana Gustavo, la cerdita Mrs. Piggy y compañía, que se metían en un coche para recorrer Estados Unidos con el objetivo de llegar a Hollywood y convertirse en estrellas.
Durante las décadas de los 80 y 90, James Frawley se dedicó en cuerpo y alma a las series más conocidas, siendo responsable por ejemplo del piloto de Ally McBeal, o de varios de los más destacados capítulos de Anatomía de Grey, con la que se despidió de la industria, en 2009. Ese año, se compró una casa en la pequeña localidad californiana en la que ha fallecido, y se retiró ahí con la que ha sido su esposa durante 35 años.
