No resulta nada habitual que un personaje público haga consideraciones acerca de que la muerte le va a llegar un día, y que cada vez la nota más próxima. Jane Fonda acaba de hacerlas en su blog.
Jane Fonda acudió hace unos días a una fiesta premamá de la actriz Kerry Washington. Y asegura Fonda que ante las emotivas palabras de su amiga no pudo contener las lágrimas. Cuenta que todo el clan familiar, que incluye a su padre Henry, a su hermano Peter y a su sobrina Bridget, son grandes llorones, y también sus hijos. Y que quería plasmar por escrito el cúmulo de emociones que vinieron a su mente en esta ocasión, y que últimamente le ocupan la cabeza. Lo que ha hecho largo y tendido en su blog, bajo el título "Llanto".
Le producen lágrimas a Jane “las cosas bonitas, los hechos simpáticos, las historias tristes, los actos de valentía, las buenas noticias, la falta de sensibilidad de alguien”. Piensa que “con la edad puedo apreciar la belleza de las cosas pequeñas”, pero también te hace sentir la cercanía de la muerte.
Al respecto siente una comunión grande con las personas, los animales y la Tierra entera. Lo explica así: “dentro de unas décadas (si tengo suerte) estaré enterrada, fertilizando algunas de las mismas cosas que ahora miro y me hacen llorar”. Además explica que no desea ser cremada (“requiere demasiada energía y emite demasiadas toxinas”) ni ser encerrada en un ataúd (“metedme en un hoyo y deja que me metamorfice en lo que sea lo más rápido posible”).
Además Fonda dice que le duelen “los niños no amados, los osos polares, los elefantes, las mariposas Monarch, y los delfines, gorilas y chimpacés”, y cita al biólogo E.O. Wilson para decir que “Dios concedió el don de la inteligencia a la especie equivocada”.
