Son muchos los damnificados del tatuaje, que sienten haberse hecho en un momento dado, pero que pierde la gracia pasado el tiempo. Aunque puede haber circunstancias que empeoren la situación, como bien sabe Jennifer Lawrence.
En el caso de Jennifer Lawrence, no se trata del clásico caso de un tatuaje de enamorada, que pierde su sentido cuando rompes con el amado, justo lo que le ha pasado a Melanie Griffith. En su caso es un tatuaje minúsculo, con la fórmula del agua, pero que está mal escrito, en vez de poner en H20 el 2 como un subíndice, el tatuador lo puso como superíndice, lo que habría supuesto un “cate” contundente en química.
Como excusa, la protagonista de la saga de Los juegos del hambre sólo puede aducir el ambiente lúdico que propició el tatuaje. Al parecer estaba con la familia de Liam Hemsworth y todo el mundo se hacía un tatuaje, y ella, a la que le encanta estar hidratada, pidió la fórmula del agua, discretita en la mano, con un tamaño pequeño, pequeño. Lo curioso es que pese a su tamaño, cuesta quitarlo, algo que Jennifer ha intentado.
Sobra la mala escritura de la fórmula, la actriz lo reconoce con esa naturalidad que la caracteriza: “Lo sé, debería haberlo googleado antes de que quedara tatuada para siempre”, bromea sobre su “rebelde tatuaje”.
