Bill Murray ha protagonizado un triste incidente, que por suerte se ha quedado en una anécdota sin más consecuencias.
El actor de Lost in Translation había acudido a una fiesta en la azotea de un bar de copas de la localidad californiana de Carmel, en la que ejercía como anfitrión Justin Timberlake, cuando unos fans le reconocieron. Al parecer, éstos sacaron sus móviles para fotografiarle.
A Bill Murray le molestaron los flashes, por lo que decidió arrebatarles los teléfonos, y tras hacerse con dos, los arrojó a la calle, desde la altura de un segundo piso. Tras el incidente, acudió al lugar la policía, pero el protagonista de Los cazafantasmas se había esfumado.
Según BBC, Murray se disculpó posteriormente con sus seguidores, y se ofreció a pagarles los daños.
