Diario de un dibujante cinematográfico (Paco Sáez, Dolmen editorial, 208 págs)
Nacido en San Miguel de las Salinas, Alicante, en 1970, Paco Sáez se ha convertido en uno de los nombres más reconocidos del storyboard español. Su carrera abarca desde títulos de animación como Atrapa la bandera, Dartacán y los tres mosqueperros o Tadeo Jones 3: La tabla esmeralda, hasta largometrajes de acción real como Enemigos y Damsel, y series como Élite y Veneno. Además, ha dirigido cortometrajes como Madrid 2120, que le valió un Goya, mostrando su dominio no sólo del dibujo, sino de la narrativa audiovisual. Sáez es un apasionado del cine y la animación desde niño, cuando Mazinger Z despertó su fascinación por contar historias a través del dibujo.
En “Diario de un dibujante cinematográfico”, Paco Sáez nos invita a descubrir su mundo creativo desde sus primeros pasos hasta su etapa profesional. Relata con un estilo muy simpático y ameno sus propias vivencias, por ejemplo cómo desafió a sus padres matriculándose en la Escuela de Arte en lugar de Delineación, el grupo de amigos que formó allí autodenominado “El Club de los Corazones Solitarios” por su pasión por The Beatles, su viaje a Madrid a los 24 años, su primer encargo cuando desconocía conceptos como el eje de la acción, etc. Además, el libro explica elementos básicos, y combina consejos y ejemplos de storyboards a todo color que ilustran cómo se construye la magia del cine. A través de sus páginas, se aprecia la importancia del storyboard como “esqueleto” de cualquier producción, ya sea de animación o de acción real, y cómo los detalles más pequeños de expresión y movimiento cobran vida gracias al ojo atento del dibujante. Además, el autor ofrece reflexiones sobre la interpretación, la narrativa visual y la manera en que los dibujantes se convierten, de algún modo, en actores que interpretan a los personajes que crean.
Con un estilo muy coloquial y algún que otro golpe de humor, la lectura resulta especialmente amena y educativa, tanto para aficionados al cine como para futuros profesionales del dibujo cinematográfico. Sáez transmite su pasión con entusiasmo, compartiendo experiencias, anécdotas y consejos prácticos, desde la observación de la vida real hasta la importancia de estudiar cine clásico y contemporáneo. La obra es una ventana al proceso creativo, pero también un homenaje a la disciplina, la dedicación y la paciencia que requiere convertir un guion en imágenes que emocionen y cuenten historias.
En definitiva, un libro cálido y didáctico que celebra el arte del storyboard y la pasión de quienes trabajan detrás de las cámaras para dar vida a mundos imaginarios, que recuerda al lector que cada línea dibujada es un paso hacia la magia del cine.
