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Cómo escribir el guión perfecto

Para hacer una buena película, ayuda, y mucho, contar con un buen guión. Es más, la mayoría de los analistas dirán que es un elemento casi indispensable, a no ser que el director sepa convertir la “basura” de un libreto en “oro” (o nitrato de plata) de celuloide. Este manual de escritura cinematográfica viene a sumarse a una bibliografía abundante sobre el tema.

Cómo escribir el guión perfecto

Cómo escribir el guión perfecto (Philip Parker, Robinbook, 319 págs)

Como es bien sabido, y el autor de este libro admite, abundan los manuales de escrituras de guión, algunos tan valiosos como los aportados por Linda Seger, Syd Field y Christopher Vogler, o en España por Antonio Sánchez-Escalonilla. La decisión de Philip Parker de sumar uno a la lista, el suyo, la fundamenta en tres razones: “diferenciar claramente la escritura de guiones de otras formas de escritura dramática”, “describir la presión a la que se ven sometidos los guionistas” para entregar sus trabajos, y desmentir -o al menos matizar- el aforismo de que “la realidad supera a la ficción”.

Parker maneja el concepto de “confusión creativa” para presentar -su principal aportación- el concepto de “matriz creativa”, que iría más allá de la clásica estructura narrativa de una trama para ofrecer algo más englobador, donde se relacionan horizontalmente las ideas de historia y tema, forma y trama, género y estilo. Ciertamente, es una forma de aproximarse a la cuestión, aunque me temo que realmente -y era de esperar- no hay nada nuevo bajo el sol, y este planteamiento no es que resulte especialmente revolucionario; resulta válido, desde luego, aunque quizá para el que busque un manual sencillo y que vaya al grano, puede resultar un tanto obtuso en algunos pasajes, de modo especial al principio.

Personaje e historia marcan las dos rutas para el desarrollo de un guión, señala el autor: “Desarrollar un personaje a lo largo de una historia es el camino más corto y rápido hacia la columna vertebral de una narrativa. (...) No obstante, desarrollar la historia partiendo del personaje le proporcionará una mejor comprensión de las motivaciones del mismo, y en consecuencia, una trama en potencia.” Más tarde hablará de las herramientas del oficio, y ahí saldrán conceptos conocidos, como la idea, la premisa, el bosquejo, la sinopsis, el tratamiento... Por supuesto, no desdeñará la clásica estructura en tres actos, aunque como cualquier conocedor del tema admite, recordará que puede haber otras formas más complejas, no hay que constreñirse a determinados corsés.

Por lo demás, hay cierto momento en este manual en que el autor parece ponerse más práctico, y desarrolla ideas y consejos que pueden ser muy útiles, como el de no confundir tipos de personajes con estereotipos, o una lista de errores típicos de escritura como los discursos con información excesiva, el no tener en cuenta el tiempo de asimilación que requiere el espectador, personajes que dan información sin que venga a cuento, etc. También hay sugerencias sobre cómo presentar un guión a terceros, o la forma de colocar un libreto ante la productora de turno; aunque algunos consejos pueden ser más apropiados para el caso anglosajón, hay cosas trasladables a cualquier sitio, además de que en este mundo globalizado, parece lógico trabajar con versiones en inglés para mover en los lugares adecuados. El film incluye un apéndice de contactos adaptado al mundo hispanoparlante que sabe a improvisación, su limitación queda patente al no aparecer en el mismo ni una sola compañía de producción, ni nombres de posibles representantes o agentes, reduciéndose las instituciones de la lista al mundo académico.

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