El nuevo intento de sacar adelante “El hombre que mató a Don Quijote”, de Terry Gilliam, tropieza de nuevo con un gigante.
El rodaje iba a comenzar el lunes, 3 de octubre, en Fuerteventura, donde se conservan molinos de viento como los que aparecen en la novela de Cervantes, para después trasladarse a Castilla-La Mancha y Portugal. Pero el realizador ha tenido que suspender el primer golpe de claqueta por problemas de financiación.
La productora lusa Alfama Films, de Paulo Branco, y la española Tornasol Films, de Gerardo Herrero, no han conseguido todavía los 16 millones de euros de presupuesto. “Me moriré antes de que la película esté hecha”, ha asegurado el realizador en una entrevista para BBC radio en la que anunció que de momento no ha suspendido el film, sino que se ha limitado a aplazarlo.
Esta nueva intentona tenía como protagonista a Michael Palin, interpretando a Don Quijote, mientras que Adam Driver encarna a un ejecutivo de la época actual que se ve trasladado en el tiempo, adoptando un rol similar al de Sancho Panza. Por su parte, Olga Kurylenko interpreta a un personaje en la línea de Dulcinea.
El realizador intenta finalizar este proyecto desde 1999, cuando tuvo que renunciar después de enfrentarse a problemas como inundaciones y enfermedades, como se recoge en el documental Perdidos en La Mancha, de 2002.
