En el festival de Cannes, Alfonso Cuarón ha sido miembro del jurado (en 2008), ha impartido una clase magistral (en 2017) y ha participado en la sección oficial con "El laberinto del fauno", de Guillermo del Toro, en la que ejercía como productor.
Pero ahora, el mexicano se ha convertido en una víctima colateral de la guerra desatada entre el certamen y Netflix, después de que Thierry Fremáux, su director, anunciara que los films de plataformas digitales no estrenados en salas de cine no podrán competir en la sección oficial. En todo caso podrían presentarse fuera de concurso o en secciones paralelas.
Como respuesta, ahora la compañía de 'streaming' amenaza con sacar al menos cinco de sus estrenos de la cita francesa. El más importante sería Roma, el último trabajo de Alfonso Cuarón, rodado en Ciudad de México, su localidad natal. También correrían la misma suerte Hold the Dark, del estadounidense Jeremy Saulnier; Norway, del británico Paul Greengrass; el documental They’ll Love Me When I’m Dead, del californiano Morgan Neville, y The Other Side of the Wind, película de Orson Welles que hasta ahora ha permanecido inacabada.
