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Biografía

Paul Greengrass

Paul Greengrass

64 años

Paul Greengrass

Nació el 13 de Agosto de 1955 en Cheam, Surrey, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 1 Festival de San Sebastián (más 1 premios)

Auténtico

12 Julio 2016

El cineasta británico Paul Greengrass se esfuerza en aprehender la realidad en las películas. Muchas se basan en sucesos reales de alto contenido político, y cuando acomete la ficción de la saga Bourne, deja un sello de autenticidad, incluso en los pasajes más bondianos de ese tipo de filmes.

Paul Greengrass es un cineasta fiel a sí mismo, coherente a la hora de buscar voz propia contando historias. Seguramente el hogar donde nación en Surrey, en 1955, le ayudó a tener la cabeza bien amueblada. Su madre era maestra, y su padre piloto de barcos mercantes, mientras que su hermano Mark ha llegado a ser un conocido historiador en Inglaterra. Él, que estudió literatura en Cambridge, y se decantó en sus primeros pasos profesionales por el periodismo, tenía pues los pies bien anclados en la realidad. De su interés por la actualidad que tenía lugar en torno a él da pruebas su dedicación televisiva en ITV al programa "World in Action".

El periodismo de investigación siempre le atrajo mucho, pues vivió en su juventud el caso Watergate. No es de extrañar por tanto que participara en la publicación de un libro, "Spycatcher", que trajo cola al revelar aspectos oscuros en los servicios secretos británicos, por la infiltración soviética. Algunos de sus primeros filmes televisivos dramatizados se basarían en hechos reales sobre los que algunos trataban de echar tierra, ya fueran apuestas deportivas amañadas (The Fix), soldados heroicos que no lo eran tanto (Resurrected), racismo en la aplicación de la justicia (The Murder of Stephen Lawrence). En el modo de abordar su cine influyó sin duda el haber visto algunos filmes políticos como Z y La batalla de Argel.

La tentación de rodar la realidad con un toque melodramático más o menos hollywoodiense le jugó una mala pasada con Extraña petición, con Kenneth Branagh y Helena Bonham Carter, un film del que siempre se ha arrepentido. Pero aprendió la lección, y a la hora de rodar con estrellas en el futuro como Matt Damon y Tom Hanks, lograría aplicar sus reglas, con notables resultados, ahí están las sagas de Bourne (tres títulos más que notables, donde la ficción se une a la crítica política), Green Zone. Distrito protegido y Capitán Phillips, sobre los piratas somalíes.

De todas maneras, antes de que Hollywood se rindiera a los pies de Greengrass, tenía que llegar Bloody Sunday (Domingo sangriento), quizá su mejor trabajo, que mete al espectador en la tristemente célebre protesta de 1972 en Irlanda del Norte por el modo en que se combatía el terrorismo, y que se convirtió en un baño de sangre. El film, que le valió el Oso de Oro en Berlín, combina el rigor documental con la emoción y las lágrimas. Omagh, de la que escribió el guión, iba en esa misma línea, lo mismo que United 93, donde recreó el destino trágico del único avión del 11-S donde el coraje de los pasajeros logró malograr el objetivo final de los terroristas.

Greengrass, un hombre celoso de su privacidad, ha estado casado en dos ocasiones, y tiene cinco hijos, tres de su actual matrimonio con Joanna, agente de actores televisivos.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
22 de julio

2018 | 22 July

Cuidada dramatización del ataque terrorista ocurrido en Noruega el 22 de julio de 2011, con un doble golpe que incluía la explosión de una furgoneta cargada de explosivos en las cercanías de la oficina del primer ministro, y la masacre a tiros de la isla de Utoya, donde un numeroso grupo de jóvenes acudía a un campamento organizado por el partido laborista en el poder. Detrás se encontraba una única persona, Anders Behring Breivik, que actuó guiado por sus ideas ultraderechistas, consideraba que el gobierno estaba vendiendo el país al multiculturalismo, una guerra que debía ser contestada golpeando donde más dolía, dañando a los que podían constituir las futuras élites de Noruega. Hubo 77 muertos, además de numerosos heridos. A pesar del título, la película no se centra únicamente en la fatídica fecha de los atentados de Breivik, sino que podemos decir que se alarga indefinidamente hasta que se dicta sentencia contra su responsable; y recoge con detalle la defensa del terrorista, la reacción gubernamental que encarga una investigación para averiguar qué ha fallado, y el modo en que sobrellevan los ataques las víctimas, representadas fundamentalmente por Viljar Hanssen y su familia, el joven recibió cinco tiros, y además de quedar tuerto y con múltiples lesiones, tiene restos de una bala alojados en el cerebro, sin posibilidad de serle extirpados. El film sigue la estela de otros que recrean con un estilo casi documental atentados terroristas, vienen a la cabeza Elephant, inspirados en los ataques del instituto de Columbine, United 93 sobre uno de los aviones secuestrados en el 11-S, o Día de patriotas, sobre el atentado durante la maratón de Boston. Su director y guionista Paul Greengrass tiene una acreditada trayectoria en este terreno, suyas son además de la citada United 93, Bloody Sunday (Domingo sangriento) y Capitán Phillips. El cineasta imprime a la narración un ritmo brioso, donde tras el impactante arranque del atentado, consigue que el interés no decaiga cuando toca abordar aspectos más “tranquilos”, las secuelas en las víctimas, la frialdad de un asesino poseído por el fanatismo, la estrategia de la defensa que pasa inicialmente por alegar demencia. Uno de los logros a destacar es evitar deslizarse por el sentimentalismo, o por el discurso ideológico demasiado obvio. Greengrass se acerca mucho a eso tan raro llamado objetividad, y logra conmover al mostrar a la joven que se preocupa por Viljar, o por el modo en que su familia le arropa en los momentos más duros. Especialmente electrizante resulta el momento del juicio en que Viljar se encuentra frente a frente con Breivik, pasaje climático donde era muy difícil lograr un deseable equilibrio para no caer en lo que describiríamos peyorativamente como “hollywoodiense”. Todo el reparto trabaja muy bien, son actores desconocidos noruegos, aunque la película se ha rodado en inglés, buscando llegar al público internacional. Destacan Anders Danielsen Lie como el terrorista y el joven Jonas Strand Gravli, como la víctima a la que se presta más atención.

7/10
Jason Bourne

2016 | Jason Bourne

Quinta entrega de la saga Bourne, la cuarta con Matt Damon de protagonista, la tercera dirigida y escrita por Paul Greengrass. Repite gran parte del equipo habitual, o sea Christopher Rouse –montador y coguionista– y John Powell –compositor–, más la actriz Julia Stiles, además de sumarse el director de fotografía habitual de Greengrass, Barry Ackroyd. De nuevo, aunque la base literaria son los personajes de las novelas de Robert Ludlum, y más concretamente su agente de un programa secreto de la CIA Jason Bourne, asesino sin memoria, la guerra fría sigue sustituida por cuestiones de geopolítica de fondo más actuales –la crisis financiera y el estallido social en Grecia, la privacidad en internet y la responsabilidad de las compañías tecnológicas y las agencias de seguridad–, aunque siempre dando preponderancia a la intriga y las persecuciones espectaculares y adrenalíticas. Aquí todo arranca con una Nicky Parsons, antigua compañera de Jason Bourne, que colabora con hackers estilo Julian Assange que publican documentos comprometidos de la CIA que ponen al descubierto prácticas poco ortodoxas. En una de sus incursiones en los servidores de los servicios secretos encuentra información relacionada con Bourne, de modo que contacta con él, que lleva una vida retirada lejos del alcance de quienes le manipularon en el pasado. Su cita en Grecia no termina como debiera, y se pone en marcha una persecución implacable supervisada por el director de la CIA Robert Dewey, quien delega gran parte del operativo en su ambiciosa discípula Heather Lee, aunque guardándose un as en la manga, la intervención clandestina del asesino profesional Asset, quien tiene viejas cuentas personales pendientes con Bourne. Todo coincide con las presiones de Dewey para que el joven y brillante empresario tecnológico Aaron Kalloor le dé acceso a los datos de sus clientes, para llevar a cabo un ciberespionaje que considera imprescindible en los difíciles tiempos que corren. Greengrass y Rouse manejan un guión donde conviven una coherencia narrativa básica con los trazos sencillos de los personajes, una intriga desasosegante y un ritmo trepidante. El director de títulos como Domingo sangriento, United 93 y Capitán Phillips sigue fiel a sus principios de entregar escenas realistas, deudoras de su pasado en el documental, pero, rizando el rizo, o sea, con una espectacularidad completamente hollywoodiense, lo que se nota muy especialmente en los brillantes pasajes griegos y de Las Vegas. Así que el resultado es un film muy entretenido y palomitero, donde todos se toman muy en serio su papel, incluidos los actores recién llegados a la saga, o sea, Alicia Vikander, Tommy Lee Jones, Riz Ahmed y Vincent Cassel.

7/10
Capitán Phillips

2013 | Captain Phillips

Película basada en hechos reales acontecidos en 2009, que adapta el libro “A Captain's Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at Sea”, coescrito por uno de los protagonistas de los hechos, el capitán Richard Philips del título. El guión se debe a Billy Ray, no ajeno a historias basadas en hechos reales, como demuestran sus libretos para El espía y El precio de la verdad. Tampoco es nuevo en estas lides el director de la cinta, Paul Greengrass, que entregó con tono casi documental los notables filmes Bloody Sunday (Domingo sangriento) y United 93. Hombre casado y con dos hijos, Philips está al mando del carguero Alabama, que con pabellón estadounidense navega bordeando la costa de África cerca de Yemen. Aunque él y sus hombres no ignoran los riesgos del viaje, pues en esas aguas operan piratas somalíes acostumbrados a apresar barcos y pedir rescates, el ataque que permite el abordaje de uno de estos grupos no deja de pillarles por sorpresa. El capitán deberá hacer acopio de todo su arrojo y profesionalidad para manejar una situación difícil con unas personas acostumbradas a la miseria y a las presiones de los señores de la guerra, con escasa formación pero dispuestos a todo con tal de obtener un cuantioso botín. Estamos ante una cinta de grandes dimensiones, que permite al espectador revivir la experiencia del capitán Philips, que sabe bien que su vida está en peligro. El esfuerzo de producción ha sido grande a la hora de mostrar la actividad portuaria y la navegación, con el acoso de embarcaciones y la llegada de los americanos con su flota. De modo que aunque la mayoría del reparto está integrada por completos desconocidos -tanto los africanos, muchas veces afrontando su primer trabajo para el cine, como los blancos que conforman la tripulación, o los militares-, se ha acudido a una estrella de primera línea como es Tom Hanks, convincente como el tipo normal puesto a prueba en una situación límite, para “amarrar” el interés de la gente por la película. Aunque el caso fue ampliamente aireado por los medios de comunicación, y el espectador puede estar avisado de cuál será el desenlace de las tribulaciones de Philips, Greengrass logra insuflar a la película el necesario suspense, provocando en más de una ocasión desasosiego. Y ello sin renunciar al verismo, todo lo que vemos suena a auténtico, casi tiene tono documental, hay pocas concesiones hollywoodienses: la conversación de los esposos sobre los hijos al inicio, el comportamiento de la tripulación, de los piratas, de los militares, e incluso la atención médica final, resultan creíbles.

7/10
Green Zone. Distrito protegido

2010 | Green Zone

ADM. Armas de Destrucción Masiva. Fue la razón esgrimida para la invasión de Irak en 2003, comandada por Estados Unidos. El subteniente Roy Miller comanda un grupo de marines, frustrado porque los lugares señalados por inteligencia como escondite de las ADM, no albergan dicho material. Cuando Miller se permite cuestionar la fiabilidad de las fuentes de inteligencia, sus superiores prácticamente le tapan la boca. En cambio, un oficial de la CIA desengañado, se convertirá en su inesperado aliado para dar con un antiguo general de Saddam Husseim, que podría saber algo sobre las ADM. Adaptación del libro “Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq's Green Zone”, de Rajiv Chandrasekaran, analista político y corresponsal del Washington Post en Bagdad. Dos cineastas adrenalíticos –Brian Helgeland, guionista, y Paul Greengrass, director– imprimen un formidable ritmo a la trama, y entregan un buen film de denuncia política –la diferencia en tal sentido con En tierra hostil, la mejor película sobre la guerra de Irak hasta la fecha, es clara–, donde logran eso tan difícil de que no parezca que la narración esta atravesada de amargo resentimiento. La mirada a los hechos es poliédrica y evita los trazos gruesos en la descripción de las partes implicadas, una telaraña de intereses bien urdida. Por ello tenemos a un militar empeñado en cumplir su misión de encontrar las ADM, esquivando trabas; un político poniendo ‘paños calientes’ a la cada vez más débil razón con la que se ha justificado la invasión; un opositor iraquí a Sadam, visto como un títere de EE.UU. por los políticos locales; un oficial de la CIA partidario de una estrategia realista, que debe contar con el ejército iraquí para reconstruir el país; los políticos iraquíes que comparten esta visión; un civil iraquí, improvisado traductor, perplejo por el modo en que se conducen los americanos; y la prensa, ingenua y fácilmente manipulable. Hay un gran acierto en el casting. Matt Damon es un actor que ha mejorado con los años, su marine de este film es mucho más sólido que su etéreo militar de Salvar al soldado Ryan. Otros actores que, simplemente, te los crees, son Amy Ryan –la periodista–, Brendan Gleeson, el hombre de la CIA, y Khalid Abdalla, el traductor, que ya trabajó con Greengrass en United 93.

6/10
El ultimátum de Bourne

2007 | The Bourne Ultimatum

Perfecto colofón a la saga del desmemoriado ex asesino profesional Jason Bourne, inspirada, bastante libremente, en las novelas de Robert Ludlum. En esta ocasión Bourne va a llegar hasta el final a la hora de averiguar cómo se convirtió en agente de la CIA, dentro de un proyecto supersecreto del gobierno estadounidense; el primer eslabón de la cadena que le guiará a la verdad es un periodista de The Guardian, que está publicando en el diario londinense un reportaje sobre el caso Bourne; sus diversas averiguaciones llevarán a Bourne desde Moscú a París, Londres, Madrid, Tánger y Nueva York. De modo que la trama se convierte en una especie de increíble y vertiginosa montaña rusa, integrada por peleas, persecuciones y explosiones, con algunas “paradas de contacto humano”, momentos no precisamente de relax. En efecto, esas “paradas”, lejos de disminuir el ritmo de la cinta, contribuyen a reforzar su atmósfera desasosegante, pues casi siempre son tensas conversaciones, telefónicas o “vis-à-vis”, donde los interlocutores tratan de averiguar las intenciones del otro, al modo de una caza del ratón y el gato, donde no se sabe exactamente quién juega qué papel. Como ya hiciera en El mito de Bourne, Paul Greengrass imprime un tono realista –por así decir– a la historia, acudiendo a los recursos de documentalista que tan buenos resultados le dieron en Domingo sangriento. Lo que significa un vibrante montaje, que ayuda a hacer bueno el inteligente guión de Tony Gilroy y compañía, y un buen uso de la cámara en mano, que resulta especialmente eficaz, contra pronóstico, en los primeros planos, donde el temblequeo, más perceptible de lo normal, contribuye a aumentar el nerviosismo del espectador. Lo que significa al final un ritmo casi siempre excelente, con un manejo maestro del suspense, aunque alguno de los “pasajes humanos”, como la visita de Bourne al hermano de su novia muerta, poco aporten a no ser a la extensión de la humanidad del protagonista. A cambio, hay que reconocer que hay cierta capacidad de riesgo en el encuentro final entre Jason y su "creador", que habla de la responsabilidad de las personas en sus acciones, más allá de argumentos falaces como el de "la obediencia debida". Dentro de la eficaz intriga, subyace un claro mensaje de contenido político, que se puede resumir en un “no todo vale a la hora de combatir el terrorismo”, “hay unas reglas básicas que las personas con conciencia saben que deben respetar”. Una idea claramente patente en el enfrentamiento de los personajes de David Strathairn y Joan Allen. El reparto cumple de nuevo a la hora de encarnar a sus personajes, tanto los viejos conocidos –por supuesto Matt Damon, al que le van “al pelo” estos personajes ambiguos–, como las nuevas incorporaciones, entre las que destacan, además de la del citado Strathairn, las de Albert Finney y Paddy Considine.

7/10
United 93

2006 | United 93

En Bloody Sunday (Domingo sangriento), Paul Greengrass reconstruía cámara en mano, en un estilo cercano al documental, la célebre tragedia ocurrida en Derry, durante una manifestación que acabó inesperadamente en una matanza. Greengrass hace ahora lo propio con la historia de uno de los aviones secuestrados durante la terrible jornada del 11 de septiembre, tras haber demostrado su valía para la ficción, con El mito de Bourne. Se trata de la primera película de Hollywood sobre los terribles acontecimientos del 11-S, estrenada poco antes de World Trade Center, de Oliver Stone. Como es sabido, el United 93 fue el cuarto avión secuestrado, tras los dos que se estrellaron contra las Torres Gemelas y el que impactó contra el Pentágono. El vuelo 93 de United Airlines no alcanzó su objetivo, la Casa Blanca, sino que se estrelló por razones desconocidas en Pensilvania. La explicación más probable es que ello se debió a que los pasajeros se rebelaron contra sus captores. Desde ese fatídico día, han corrido ríos de tinta sobre el asunto, y circulan numerosas teorías contradictorias sobre lo ocurrido. Greengrass, también autor del guión, se ha basado en todos los testimonios que han salido a la luz, de los controladores aéreos, los familiares de las víctimas que hablaron con ellas, las grabaciones de la caja negra, que fueron hechas públicas por el gobierno… También trata de rellenar algunos puntos, con las teorías más plausibles, por ejemplo, en el método utilizado por los terroristas para reducir a la tripulación. Y apunta a la falta de reacción del gobierno de EE.UU. ante un ataque que les pilló completamente desprevenidos. Ha elegido el cineasta actores completamente desconocidos, pero bastante eficaces, lo que acentúa la sensación de realidad, como el hecho de que el film esté narrado a tiempo real. Repleto de momentos de enorme intensidad dramática, como cuando los pasajeros se rebelan, obviamente se trata de un film tan duro como la historia que retrata. Refleja lo mejor y lo peor del ser humano, subrayando sobre todo el heroísmo colectivo de un grupo de desconocidos, por lo que entre tanta barbarie, queda cierto resquicio para la esperanza.

8/10
El mito de Bourne

2004 | The Bourne Supremacy

Aunque sigue amnésico, Jason Bourne ha logrado enterarse de que era un agente secreto, como James Bond, personaje con el que comparte las iniciales. Tras conseguir escapar de los secuaces de un político al que por lo visto intentó asesinar, y de sus antiguos compañeros del siniestro grupo conocido como Treadstone, Bourne se refugia en la India, con su amada Marie. Allí sufre pesadillas y tiene un fuerte sentimiento de culpa, pues intuye que pudo realizar actos terribles que ni siquiera recuerda. Para colmo de males, Kirill, un implacable asesino relacionado con su pasado reaparece y obliga a Bourne a emprender una huida por diversas ciudades europeas, en el transcurso de la cual descubrirá escalofriantes informaciones sobre actos cometidos por él. Hace dos años, el director Doug Liman sorprendía con El caso Bourne, lograda adaptación de la novela homónima de Robert Ludlum. Desde luego, era un soplo de aire fresco en un panorama cinematográfico dominado por el maniqueísmo, en el que se echaban de menos productos de intriga y acción de calidad. Lo que encontramos aquí es un personaje con dimensión humana, que se las tiene que arreglar sin sofisticados aparatos inventados, y atormentado por la culpa, pues ha sido capaz de cometer los actos más horribles, y ahora sufre sus consecuencias. Esta vez, el productor Frank Marshall mantiene a los protagonistas, y a la mayor parte del equipo técnico, pero cambia al director. Curiosamente, apuesta por el británico Paul Greengrass, autor de Domingo sangriento, un docudrama que reconstruía con realismo el tristemente célebre episodio acontecido en Irlanda del Norte. Y aunque es la primera vez que Greengrass afronta una superproducción estadounidense, lo cierto es que a la cinta le viene al pelo su estilo dinámico y realista, que recuerda a los clásicos del género de los 70, como French Connection. Destacan las persecuciones, que parecen de verdad frente a tanta influencia de los videojuegos imperante en el cine actual. Asimismo, Greengrass también es capaz de imponer un montaje frenético sin que la cinta parezca un videoclip.

7/10
Bloody Sunday (Domingo sangriento)

2002 | Bloody Sunday

30 de enero de 1972. Domingo. Londonderry, Irlanda del Norte. Está convocada una marcha por los derechos civiles, donde se protesta por las medidas de persecución del terrorismo, que incluyen el encarcelamiento sin garantías procesales. El IRA ha prometido estarse quieto. Pero lo que debía ser una jornada festiva, con la gente ejerciendo libremente su derecho a manifestarse, se va a convertir en un baño de sangre, con 13 ciudadanos muertos y otros 14 heridos, con balas disparadas por el ejército británico. Paul Greengrass cambia completamente de tercio tras Extraña petición, y rueda una película que se esfuerza en ceñirse con realismo a unos tragicos sucesos que acontecieron hace 30 años. Su mayor acierto es el esfuerzo por la objetividad. Aunque inventa personajes, como la pareja de un chico católico y su novia protestante, acierta con el dibujo de una atmósfera cargada, donde se masca la tensión, y se notan los nervios de unos y otros. Y no busca la culpabilización fácil. Su agilísimo montaje, con cambios de escenario entre manifestantes, policías y activistas, resulta muy efectivo; y los momentos en que la violencia se desata (provocaciones de algunos manifestantes con lanzamiento de piedras y objetos contundentes, soldados de gatillo nervioso), y los posteriores de dolor, resultan muy convincentes. El film compartió el Oso de Oro en Berlín con el film animado El viaje de Chihiro.

7/10
Extraña petición

1999 | The Theory of Flight

Richard es un artista con dotes de inventor, algo depresivo, que es condenado a 120 horas de trabajo social después de cometer una excentricidad. Le tocar cuidar a Jane, una joven tetrapléjica de carácter difícil. Aunque al principio piensa que aquello le supera, poco a poco se gana a la chica. A la vez, dedica parte de su tiempo a fabricar con un aeroplano con el que pretende volar. Cuando la amistad de Richard y Jane se afianza, se produce la extraña petición que da título al film: ella quiere tener, como sea, una experiencia sexual. Curiosa película protagonizada por Helena Bonham Carter y Kenneth Branagh, que formaban pareja en la vida real. El film trata de reflexionar sobre el anhelo de experiencias eróticas de tantas personas, que identifican ese deseo con el amor. Piénsese a este respecto en una de las secuencias del film, la del gigoló, en contraste con el creciente amor entre Jane y Richard.

4/10
The Murder of Stephen Lawrence

1999 | The Murder of Stephen Lawrence

Los padres de un adolescente negro asesinado en Londres ponen todo su empeño en que se esclarezcan las circunstancias de su muerte, algo que de entrada está lejos de suceder. Paul Greengrass imprime grandes dosis de verismo a este drama donde sobresale Paul Greengrass como la madre del chico.

6/10
The Fix

1997 | The Fix

Dramatización de un feo asunto de sobornos y compras de partidos de fútbol en la liga de fútbol del Reino Unido, en los años 60. Paul Greengrass rueda para la televisión con su habitual eficacia y verismo.

5/10
The One That Got Away

1996 | The One That Got Away

Película para la televisión ambientada en la primera guerra del golfo en Irak, basada en hechos reales recogidos en un libro por uno de su protagonistas. Describe, en plena operación Tormenta del Desierto, los esfuerzos por un comando para localizar dónde tiene instalados Sadam Husseim sus misiles Scud. Paul Greengrass logra dar la necesaria verosimilitud a la historia.

6/10
Open Fire

1994 | Open Fire

Película para la televisión escrita y dirigida por Paul Greengrass, se basa en un auténtico y desgraciado caso policial, acaecido en 1983, cuando un oficial de policía prometedor y recién condecorado, disparó equivocadamente a quien pensaba era uno de los criminales más buscados del momento. Está rodada con su característico estilo cercano al documental.

5/10
Resurrected

1989 | Resurrected

Cinta con la que Paul Greengrass debutó en el largometraje de ficción, se basa en la historia real de un soldado británico que fue dado por muerto en la Guerra de las Malvinas, y al que le dieron todo tipo de honras fúnebres. Su aparición vivo semanas después incomodará a las autoridades.

5/10
22 de julio

2018 | 22 July

Cuidada dramatización del ataque terrorista ocurrido en Noruega el 22 de julio de 2011, con un doble golpe que incluía la explosión de una furgoneta cargada de explosivos en las cercanías de la oficina del primer ministro, y la masacre a tiros de la isla de Utoya, donde un numeroso grupo de jóvenes acudía a un campamento organizado por el partido laborista en el poder. Detrás se encontraba una única persona, Anders Behring Breivik, que actuó guiado por sus ideas ultraderechistas, consideraba que el gobierno estaba vendiendo el país al multiculturalismo, una guerra que debía ser contestada golpeando donde más dolía, dañando a los que podían constituir las futuras élites de Noruega. Hubo 77 muertos, además de numerosos heridos. A pesar del título, la película no se centra únicamente en la fatídica fecha de los atentados de Breivik, sino que podemos decir que se alarga indefinidamente hasta que se dicta sentencia contra su responsable; y recoge con detalle la defensa del terrorista, la reacción gubernamental que encarga una investigación para averiguar qué ha fallado, y el modo en que sobrellevan los ataques las víctimas, representadas fundamentalmente por Viljar Hanssen y su familia, el joven recibió cinco tiros, y además de quedar tuerto y con múltiples lesiones, tiene restos de una bala alojados en el cerebro, sin posibilidad de serle extirpados. El film sigue la estela de otros que recrean con un estilo casi documental atentados terroristas, vienen a la cabeza Elephant, inspirados en los ataques del instituto de Columbine, United 93 sobre uno de los aviones secuestrados en el 11-S, o Día de patriotas, sobre el atentado durante la maratón de Boston. Su director y guionista Paul Greengrass tiene una acreditada trayectoria en este terreno, suyas son además de la citada United 93, Bloody Sunday (Domingo sangriento) y Capitán Phillips. El cineasta imprime a la narración un ritmo brioso, donde tras el impactante arranque del atentado, consigue que el interés no decaiga cuando toca abordar aspectos más “tranquilos”, las secuelas en las víctimas, la frialdad de un asesino poseído por el fanatismo, la estrategia de la defensa que pasa inicialmente por alegar demencia. Uno de los logros a destacar es evitar deslizarse por el sentimentalismo, o por el discurso ideológico demasiado obvio. Greengrass se acerca mucho a eso tan raro llamado objetividad, y logra conmover al mostrar a la joven que se preocupa por Viljar, o por el modo en que su familia le arropa en los momentos más duros. Especialmente electrizante resulta el momento del juicio en que Viljar se encuentra frente a frente con Breivik, pasaje climático donde era muy difícil lograr un deseable equilibrio para no caer en lo que describiríamos peyorativamente como “hollywoodiense”. Todo el reparto trabaja muy bien, son actores desconocidos noruegos, aunque la película se ha rodado en inglés, buscando llegar al público internacional. Destacan Anders Danielsen Lie como el terrorista y el joven Jonas Strand Gravli, como la víctima a la que se presta más atención.

7/10
Jason Bourne

2016 | Jason Bourne

Quinta entrega de la saga Bourne, la cuarta con Matt Damon de protagonista, la tercera dirigida y escrita por Paul Greengrass. Repite gran parte del equipo habitual, o sea Christopher Rouse –montador y coguionista– y John Powell –compositor–, más la actriz Julia Stiles, además de sumarse el director de fotografía habitual de Greengrass, Barry Ackroyd. De nuevo, aunque la base literaria son los personajes de las novelas de Robert Ludlum, y más concretamente su agente de un programa secreto de la CIA Jason Bourne, asesino sin memoria, la guerra fría sigue sustituida por cuestiones de geopolítica de fondo más actuales –la crisis financiera y el estallido social en Grecia, la privacidad en internet y la responsabilidad de las compañías tecnológicas y las agencias de seguridad–, aunque siempre dando preponderancia a la intriga y las persecuciones espectaculares y adrenalíticas. Aquí todo arranca con una Nicky Parsons, antigua compañera de Jason Bourne, que colabora con hackers estilo Julian Assange que publican documentos comprometidos de la CIA que ponen al descubierto prácticas poco ortodoxas. En una de sus incursiones en los servidores de los servicios secretos encuentra información relacionada con Bourne, de modo que contacta con él, que lleva una vida retirada lejos del alcance de quienes le manipularon en el pasado. Su cita en Grecia no termina como debiera, y se pone en marcha una persecución implacable supervisada por el director de la CIA Robert Dewey, quien delega gran parte del operativo en su ambiciosa discípula Heather Lee, aunque guardándose un as en la manga, la intervención clandestina del asesino profesional Asset, quien tiene viejas cuentas personales pendientes con Bourne. Todo coincide con las presiones de Dewey para que el joven y brillante empresario tecnológico Aaron Kalloor le dé acceso a los datos de sus clientes, para llevar a cabo un ciberespionaje que considera imprescindible en los difíciles tiempos que corren. Greengrass y Rouse manejan un guión donde conviven una coherencia narrativa básica con los trazos sencillos de los personajes, una intriga desasosegante y un ritmo trepidante. El director de títulos como Domingo sangriento, United 93 y Capitán Phillips sigue fiel a sus principios de entregar escenas realistas, deudoras de su pasado en el documental, pero, rizando el rizo, o sea, con una espectacularidad completamente hollywoodiense, lo que se nota muy especialmente en los brillantes pasajes griegos y de Las Vegas. Así que el resultado es un film muy entretenido y palomitero, donde todos se toman muy en serio su papel, incluidos los actores recién llegados a la saga, o sea, Alicia Vikander, Tommy Lee Jones, Riz Ahmed y Vincent Cassel.

7/10
United 93

2006 | United 93

En Bloody Sunday (Domingo sangriento), Paul Greengrass reconstruía cámara en mano, en un estilo cercano al documental, la célebre tragedia ocurrida en Derry, durante una manifestación que acabó inesperadamente en una matanza. Greengrass hace ahora lo propio con la historia de uno de los aviones secuestrados durante la terrible jornada del 11 de septiembre, tras haber demostrado su valía para la ficción, con El mito de Bourne. Se trata de la primera película de Hollywood sobre los terribles acontecimientos del 11-S, estrenada poco antes de World Trade Center, de Oliver Stone. Como es sabido, el United 93 fue el cuarto avión secuestrado, tras los dos que se estrellaron contra las Torres Gemelas y el que impactó contra el Pentágono. El vuelo 93 de United Airlines no alcanzó su objetivo, la Casa Blanca, sino que se estrelló por razones desconocidas en Pensilvania. La explicación más probable es que ello se debió a que los pasajeros se rebelaron contra sus captores. Desde ese fatídico día, han corrido ríos de tinta sobre el asunto, y circulan numerosas teorías contradictorias sobre lo ocurrido. Greengrass, también autor del guión, se ha basado en todos los testimonios que han salido a la luz, de los controladores aéreos, los familiares de las víctimas que hablaron con ellas, las grabaciones de la caja negra, que fueron hechas públicas por el gobierno… También trata de rellenar algunos puntos, con las teorías más plausibles, por ejemplo, en el método utilizado por los terroristas para reducir a la tripulación. Y apunta a la falta de reacción del gobierno de EE.UU. ante un ataque que les pilló completamente desprevenidos. Ha elegido el cineasta actores completamente desconocidos, pero bastante eficaces, lo que acentúa la sensación de realidad, como el hecho de que el film esté narrado a tiempo real. Repleto de momentos de enorme intensidad dramática, como cuando los pasajeros se rebelan, obviamente se trata de un film tan duro como la historia que retrata. Refleja lo mejor y lo peor del ser humano, subrayando sobre todo el heroísmo colectivo de un grupo de desconocidos, por lo que entre tanta barbarie, queda cierto resquicio para la esperanza.

8/10
Omagh

2004 | Omagh

Film de tono documental acerca del terrible atentado del IRA acontecido en 1998, cuando se había iniciado teóricamente el proceso de paz. La atmósfera y modo de rodar, nervioso, cámara en mano, es semejante al de Domingo sangriento, no en vano Paul Greengrass, su director, es coguionista del film. Y la tensión que precede a la terrible explosión está perfectamente creada. Con estudiado verismo, el cineasta Pete Travis nos presenta, tras el atentado, las penas de una familia que pierde a su hijo: desde las primeras dudas acerca de si habrá sobrevivido, hasta el choque con la dura realidad. Y luego la vuelta al quehacer diario, tratando de soportar el acoso mediático, y con la creación de una asociación de víctimas que busca el hallazgo de la verdad y el castigo para los culpables. Aquí se topan con una tupida y oscura maraña de intereses que apunta a que las autoridades habían recibido algún tipo de señal sobre un posible atentado, pero que por negligencia y el deseo de proteger sus redes de infiltrados, no hicieron nada por evitarlo. Se describe con especial acierto el conflicto del padre de familia, que se halla tan sumergido por la lucha por hacer justicia a su hijo (que su muerte no haya sido en vano), que como contrapartida está descuidando a los suyos, dejando a su esposa e hijas a la deriva de sus depresiones y penas. Las interpretaciones de un reparto de actores pocos conocidos son excelentes. Y se agradece cierto esfuerzo por no ser maniqueo, y la condena sin paliativos de la violencia terrorista.

6/10
Bloody Sunday (Domingo sangriento)

2002 | Bloody Sunday

30 de enero de 1972. Domingo. Londonderry, Irlanda del Norte. Está convocada una marcha por los derechos civiles, donde se protesta por las medidas de persecución del terrorismo, que incluyen el encarcelamiento sin garantías procesales. El IRA ha prometido estarse quieto. Pero lo que debía ser una jornada festiva, con la gente ejerciendo libremente su derecho a manifestarse, se va a convertir en un baño de sangre, con 13 ciudadanos muertos y otros 14 heridos, con balas disparadas por el ejército británico. Paul Greengrass cambia completamente de tercio tras Extraña petición, y rueda una película que se esfuerza en ceñirse con realismo a unos tragicos sucesos que acontecieron hace 30 años. Su mayor acierto es el esfuerzo por la objetividad. Aunque inventa personajes, como la pareja de un chico católico y su novia protestante, acierta con el dibujo de una atmósfera cargada, donde se masca la tensión, y se notan los nervios de unos y otros. Y no busca la culpabilización fácil. Su agilísimo montaje, con cambios de escenario entre manifestantes, policías y activistas, resulta muy efectivo; y los momentos en que la violencia se desata (provocaciones de algunos manifestantes con lanzamiento de piedras y objetos contundentes, soldados de gatillo nervioso), y los posteriores de dolor, resultan muy convincentes. El film compartió el Oso de Oro en Berlín con el film animado El viaje de Chihiro.

7/10
The Murder of Stephen Lawrence

1999 | The Murder of Stephen Lawrence

Los padres de un adolescente negro asesinado en Londres ponen todo su empeño en que se esclarezcan las circunstancias de su muerte, algo que de entrada está lejos de suceder. Paul Greengrass imprime grandes dosis de verismo a este drama donde sobresale Paul Greengrass como la madre del chico.

6/10
The Fix

1997 | The Fix

Dramatización de un feo asunto de sobornos y compras de partidos de fútbol en la liga de fútbol del Reino Unido, en los años 60. Paul Greengrass rueda para la televisión con su habitual eficacia y verismo.

5/10
The One That Got Away

1996 | The One That Got Away

Película para la televisión ambientada en la primera guerra del golfo en Irak, basada en hechos reales recogidos en un libro por uno de su protagonistas. Describe, en plena operación Tormenta del Desierto, los esfuerzos por un comando para localizar dónde tiene instalados Sadam Husseim sus misiles Scud. Paul Greengrass logra dar la necesaria verosimilitud a la historia.

6/10
Open Fire

1994 | Open Fire

Película para la televisión escrita y dirigida por Paul Greengrass, se basa en un auténtico y desgraciado caso policial, acaecido en 1983, cuando un oficial de policía prometedor y recién condecorado, disparó equivocadamente a quien pensaba era uno de los criminales más buscados del momento. Está rodada con su característico estilo cercano al documental.

5/10

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