Los grandes damnificados de la cancelación fulminante de “Roseanne”, por los insultos racistas de su protagonista, Roseanne Barr, a una ex asesora de Barack Obama, han sido el resto del reparto y el equipo técnico, que se han quedado sin telecomedia en menos que canta un gallo.
Según The Hollywood Reporter, los representantes de los actores principales, incluidos John Goodman, Laurie Metcalf y Sara Gilbert, esperan recibir una compensación, al menos por diez capítulos nuevos de los trece que ya tenían firmados para emitirse el año que viene, en virtud de la legislación al respecto. “Interpondrán una demanda si ABC opta por no pagarles la siguiente temporada, que ha sido cancelada”, afirma una fuente del show.
Al parecer, el resto del personal lo tiene más difícil. Del equipo de guionistas, sólo uno tiene una cláusula en su contrato que especifica que deben pagarle un mínimo de diez capítulos de la temporada, se rueden o no. Los libretistas piensan que han vivido un episodio cercano al surrealismo, pues comenzaban sus reuniones para concebir la temporada próxima el martes, cuando se inició la polémica. Al parecer, apenas avanzaron en su trabajo, previendo lo que iba a ocurrir. El resto de personal, incluidos editores y directores de fotografía, sólo cobran por capítulo acabado.
Por otro lado, Variety adelanta que existen conversaciones sobre las posibilidades de continuar Roseanne sin Roseanne, al igual que House of Cards proseguirá sin Kevin Spacey. El productor ejecutivo Tom Werner, la actriz y productora ejecutiva Sara Gilbert, y el showrunner, Bruce Helford, están evaluando cómo se podría mantener el conjunto sin la polémica actriz principal. Al fin y al cabo van a tener que pagar diez capítulos a los actores principales, lo que supone un amplio porcentaje del presupuesto.
Sin embargo, está claro que Roseanne Barr, cuyo personaje se llama igual, y que da título a la serie, es el alma mater, sería difícil convencer a los ejecutivos de ABC de proseguir sin ella. Experiencias pasadas similares no han funcionado como cuando se continuó Doctor en Alaska, sin el doctor en Alaska, Rob Morrow, lo que fue un fracaso absoluto. Otra dificultad reside en que si no se consigue que la cadena dé luz verde al proyecto de inmediato, los actores principales –que tienen cierto caché, sobre todo en este momento Laurie Metcalf– firmarán otros contratos debido a la gran velocidad a la que se desarrolla todo actualmente en la industria audiovisual de Estados Unidos. Lo mismo ocurriría con los guionistas, todos ellos veteranos muy solicitados.
La otra gran estrella, John Goodman, no ha estado presente en las reuniones, ni se ha pronunciado sobre la polémica, debido a que tras el estreno se ha ido de viaje con su familia. Fuentes cercanas al actor afirman que está muy disgustado por la cancelación, debido a que había disfrutado bastante de recuperar a Dan Conner, su icónico papel, que le convirtió en una celebridad. Además, el rodaje había sido más fluido que en otras ocasiones, pues resultaba bastante habitual que Barr desestabilizara al equipo.
